Twice Bitten- Capítulo 13




CAPÍTULO TRECE: TÚ ERES MI MEJOR AMIGA

Mallory me conocía demasiado bien. Le dí una sonrisa triste.
Se apartó y sostuvo la puerta abierta. Al entrar al vestíbulo, fui inmediatamente reconfortada por los sonidos y olores de casa-cera de muebles de limón, canela y azúcar, el ligero olor a moho de una casa vieja, el bajo murmullo de la televisión.

“Sofá,” Ella ordenó. “Siéntate.”

Lo hice, tomando asiento en el cojín del medio.

Mallory agarró un puñado de pañuelos de una caja de la mesa lateral, luego se sentó a mi lado, me los entregó y apartó el cabello de mi rostro. “Cuéntame.”

Lo hice. Le conté sobre el bar de cambia formas, la pizza, el chocolate. Le conté sobre la fiesta, la amistad de Gabriel, y el matón; sobre la reacción de Ethan y el “riesgo” que estaba dispuesto a tomar. Para el final, estaba en sus brazos, llorando en su hombro. Llorando como una chica cuyo corazón había sido destrozado en pequeños, frágiles pedazos, incluso si hubiera sido mi culpa por caer en primer lugar.

“Le dí el beneficio de la duda,” dije, limpiándome la cara con un pañuelo. “Al principio pensé, oh, el sólo tiene miedo. Simplemente no puede dar más porque no es capaz de hacerlo justo ahora.” Sacudí mi cabeza. “No es porque no sea capaz. Es porque quiere algo más.”

Ese sentimiento enfermizo paseó a través de mi estómago otra vez, ese horrible retorcijón que solo el rechazo podría desencadenar. Mallory se recostó en el sillón, con las manos en su regazo, y suspiró, largo y fuerte. “En ese caso, Merit-y no quiero hacer un mártir de él, porque está muy por debajo de nuestra consideración en este momento-es probablemente un poco de ambos. Lo he visto contigo. He visto el modo en que te mira. Sé que soy dura con él.”

Su voz se suavizó. “Sé que he sido dura contigo. Pero hay más que simple deseo en sus ojos cuando te mira. No es sólo algo físico. Hay algo más-algún tipo de cariño, quizás. Algún tipo de apreciación que no es solamente sobre hormonas y partes rosadas. El problema es, que él es un vampiro de cuatrocientos años de edad. No es humano, y no lo ha sido por un largo tiempo. Nosotras ni siquiera sabemos si piensa lo mismo o quiere las mismas cosas.”

“No culpes al vampiro,” le dije. “Eso no lo baja de la horca.”

“Oh, créeme,” ella dijo. “Dame diez minutos a solas con Darth Sullivan, y sentirá mi más excelente ira.” Un cosquilleo de magia encendió el aire y envió una punzada de aprensión por mi columna. Poderosa, era mi hechicera amiga.

“Todo lo que estoy diciendo es, que suena como si él creyera que no tiene una opción. Eso no es una excusa, pero es una explicación.”

Solté una lenta respiración y limpié las lágrimas debajo de mis ojos. “No es que no sepa esas cosas. Sé que no es humano, no en realidad, incluso aunque tenga esos increíbles momentos vulnerables que hacen a mi corazón estrujarse. Debiste haberlo visto cuando saltó sobre el cambia formas, Mallory. Se puso loco-empujó al hombre contra una pared.”

“Actuó como yo lo hubiera hecho. Pero con mi juju de hechicera en vez de su juju de vampiro.”

Asentí. “Pero tú no lo hubieras lamentado. Él lo hizo. Gabriel entendió porque lo hizo-sé que lo entendió. Pero eso no fue suficiente. Quiero decir, es como si yo estuviera siendo castigada porque una parte del negro corazón cocinado de Ethan comenzó a latir nuevamente.”

“Definitivamente, no es justo, cariño. Y desearía tener alguna cosa mágica que decir para reparar la entera situación, pero no la tengo.”

“Es que-sé que no es perfecto. Puede ser frío y controlador. Pero he visto esa pasión, ese cariño que ha encerrado lejos. He visto de lo que es capaz. Él es sólo-él es también, no lo sé-“

“Él es Ethan.”

Levanté la vista hasta ella y sorbí mi nariz.

“Él es Ethan. Por alguna razón bizarra, parece ser tu Ethan. Y para mejor o peor, tú pareces ser su Merit. Eso me irrita en una base diaria.”

“Soy tan estúpida.”

“No estúpida. Sólo un poco demasiado humana para tu propio bien.”

No mencioné que ambos habíamos criticado a Morgan por exactamente la misma razón.

“Algunas veces demasiado humana, otra veces no lo suficientemente humana. Y del mismo modo, algunas veces él puede ser un idiota frío como la piedra.”

“Ahora con eso,” Mallory dijo, “Puedo estar de acuerdo.”

“Ha estado enamorado, tú sabes.”

Mallory me miró. “Enamorado? Ethan?”
Asentí y comencé a pasar la información que una vez Lindsey me había dado. “Su nombre era Lacey Sheridan. Era una guardia de un par de décadas, supongo. Lindsey piensa que él estaba enamorado de ella, aunque terminaron unos años atrás cuando ella comenzó su propia Casa.”

“Ella es una Maestro?”

“Una de los doce.”

“Es perfectamente lógico que si tú fueras la próxima Maestro en línea, serías la decimotercera Casa?”

“Dada mi suerte, malditamente apropiado.”

Se levantó del sillón, luego caminó hacia el pasillo. “Vamos, genio. Consigamos algo para que comas.”

Llevé mis manos alrededor de mi estómago, el cual estaba comenzando a parar de revolverse. “No estoy hambrienta.”

Miró hacia atrás y ofreció una mirada inexpresiva.

“Bueno, no tan hambrienta,” dije, pero la seguí hasta la cocina de todos modos. Me había perdido el postre, después de todo.

“Querido Señor,” dije, entrando en la cocina. Lo que había sido una vez una pequeña cocina de hogar se había convertido en-bueno, no estaba segura de cómo llamarle. El salón de clase de pociones de Hogwarts, quizás?

Me acerqué hasta la isla de la cocina y arrastré mis dedos sobre una pila de libros, una baraja de cartas de tarot, cajas de sal, jarras de vidrio con plumas, hojas de parras, botellas de corcho con aceites, cerillas y pétalos de rosa secos.

Tomé una carta de la baraja de tarot-el as de espadas. Lucha, pensé, colocando la carta con cuidado en la cima del resto de la baraja. “Qué son todas estas cosas?”

“Tarea,” Se quejó.

“Oh, mi Dios, sí es Hogwarts.”

Me lanzó una mirada airada y comenzó a despejar la zona de la isla. “Estoy tratando de ponerme al nivel de las brujas que han estado haciendo todas estas cosas por años.”

Saqué un taburete y me senté. “Pensé que estabas entrenando sola.”

“Lo estoy. Pero no soy la primera estudiante que mi profesor tiene. Antes de haber sido enviado a la Siberia de hechicería-“

“Schaumburg?”

“Schaumburg,” confirmó. “Antes de eso, él enseñó a cantidad y cantidad de niños. Niños quienes eran mucho más jóvenes que yo cuando obtuvieron su magia. Resulta ser que, golpear mi centro de magia a los veintisiete me pone muy por detrás del resto de la manada.”

“Pero apuesto a que lo compensas con insolencia y encanto.”

Entrecerró sus ojos. “Lo compenso por ser dos veces más poderosa que nadie más.”

“En serio?”

“Completamente en serio.”

Analicé las cosas sobre la mesa. “Entonces por qué la tarea? Recuerdo claramente un discurso de Catcher sobre cómo ustedes chicos no tienen que usar hechizos o pociones o lo que sea”-bajé mi voz una octava y sacudí mis hombros en lo que estaba segura era una imitación digna de un Oscar de Catcher Bell-“pero pueden canalizar el poder directamente a través de sus cuerpos.”

“Eso se suponía que era Catcher?”

“Un poco. Sí.”

“Huh. Sonó más como John Goodman.”

“No soy una actriz. Sólo aparecí una vez en la TV. Ve al grano.”

“Esto te sorprenderá,” Mallory dijo, sacando un taburete a mi lado y sentándose, “pero resulta ser que Catcher es un poco pretencioso sobre la cosa mágica.”

Bufé. “Me siento mal porque estás simplemente descubriendo eso.”

“Como si hubiera una manera de no verlo. Considerando que todo lo que sale de su boca sobre magia-excepto por las mayores Llaves; tiene que poder opinar sobre ello. Él cree que el único modo legítimo de hacer magia es querer que las cosas sucedan. Eso no es cierto,” ella dijo, sus hombros caídos mientras recorría las pilas de materiales. “Los hechiceros son como artesanos de la magia.”

“Artesanos cómo?”

“Bueno, las cuatro Llaves son un poco como pintar. Encuentras personas que pintan con óleos, con acrílicos, con acuarelas. Al final, sigues teniendo arte. Sólo que usas diferentes herramientas para llegar allí. Tú puedes usar cualquiera de las cuatro Llaves para hacer magia.”

Levantó un frasco con tapón de corcho, de un polvo blanco a la luz y lo hizo girar como un connoisseur haría girar una copa de vino antes de tomar un sorbo. Su brillo nacarado lo hizo parecer extraordinariamente blanco; densamente blanco.

“Polvo de cuerno de unicornio?” Pregunté.

“Purpurina de esa tienda de artesanías sobre División.”

“Bastante cerca,” Dije. Acaricié la medalla Cadogan en mi cuello, juntando el valor para sacar el tema que no habíamos discutido todavía-el discurso que todavía no había hecho. “Te he extrañado.”

Ella tragó, pero no me miró. “Te he extrañado también.”

“No estuve allí para ti. No como tú estuviste para mí.”

Mallory dejó salir una lenta respiración. “No Merit, no lo estuviste. Pero fui injusta sobre el tema de Morgan. No quise presionarte; yo solo no quería que salieras lastimada. Y la cosa que dije-“

“Sobre mis problemas con papi?” Eso todavía hería.

“Completamente fuera de lugar. Lo siento mucho.”

Asentí, pero el silencio regresó nuevamente, como si no hubiéramos trabajado para atravesar la pared de incomodidad entre nosotras.

“Resulta ser, que estaba completamente en lo correcto sobre el tema de Ethan.”

Puse los ojos en blanco. “Y tan humilde al respecto, también. Bueno-está bien, tenías razón. Él era-es-peligroso, y yo caí derecha en su trampa.”

Ella abrió su boca para hablar, luego la cerró de nuevo. Sacudió su cabeza, como si fuera incapaz de decidir si darle voz a las palabras en su cabeza. Cuando decidió, las palabras salieron de un tirón. “Bien, lo siento mucho, pero tengo que preguntar. Cómo fue? Quiero decir, seriamente. Grado A , imbécil o no, el hombre es hermoso.”

Un rincón de mi boca se arqueó en una sonrisa. “Casi compensa el trauma emocional.”

“Casi como cuánto?”

“Casi como múltiples veces.”

“Huh,” dijo. “Esas dos imágenes-tan lindo como es él- e irritante. Tú medio esperas que un chico que hace algo tonto como lo de esta noche está seriamente en deficiencia en el departamento de habilidades para hacer el acto. Y tu actuación?”

“Mallory.”

Hizo un signo de cruz sobre su pecho. “Tengo un punto, lo juro.”

Rodé mis ojos, pero sonreí un poco. “Estuve impresionante.”

“Tan impresionante que la próxima vez que él te vea en ese cuero, va a salir disparado?”

Le sonreí. “Ahora recuerdo porqué te hice mi mejor amiga.”

“Tienes una memoria defectuosa. Yo te hice mi mejor amiga.”

Nos miramos por un minuto, sonrisas de adolescentes en nuestros rostros.

Estábamos de regreso.

Varios minutos después y la reproducción de unos pocos detalles de Sex and the City más tarde, Mallory estaba fuera de su taburete y dirigiéndose al refrigerador.

“Tengo pizza fría si quieres un poco,” ella dijo, “pero te advierto, es un poco. . . diferente.”

Levanté una pluma de un metro de largo y la giré en mi mano. “Cuán diferente?”

“Diferente al estilo Catcher Bell.” Abrió el refrigerador, sacó una caja de pizza, ancha y plana y cerró la puerta nuevamente con un golpe. Me incliné hacia delante y usé ambas manos para apartar los contenedores del camino, dejando un espacio libre lo suficientemente grande para la caja de pizza. Ésta era de otro lugar de Wicker Park, del tipo que hacen pizzas artesanales con queso de cabra y hierbas orgánicas. No eran mis favoritas, pero definitivamente tenía lugar en mi repertorio. Corteza amasada a mano, salsa casera, montones de mozzarella fresca.

“Cuán diferente puede ser?” Pregunté.

Y luego ella colocó la caja en la encimera y la abrió.

La miré fijamente, incliné mi cabeza hacia ella, tratando de averiguar, exactamente que le había hecho a la pizza.

“Es eso apio? Y zanahorias?”

“Y puré de papas.”

Era como haber sido dejada otra vez, pero esta vez por algo que nunca hubiera imaginado que podía lastimarme. Levanté la vista hacia Mallory, desesperación en mis ojos, luego apunté hacia la pizza nuevamente. “Es eso un guisante?” En la pizza?”

“Es una especie de cosa de pastel de carne. Su mamá estaba experimentando un día y la hizo, y es la única buena cosa de su niñez o algo, y le pagó al restaurante una cantidad de dinero para que la hagan.”

Con mis hombros caídos, mi voz fue petulante. “Pero. . . es pizza.”

“Si te hace sentir mejor, ellos protestaron bastante también,” Mallory dijo. “Trataron de vendernos una pizza de queso crema y doble tocino-“

“La pizza oficial del ticket Merit/Carmichael,” señalé.

“Pero Catcher puede rogar tan bien como el resto de ellos.”

Mal hizo una sonrisa de complicidad. “No es que yo sepa algo sobre eso.”

Gemí, pero sonreí. Si Mallory estaba de regreso discutiendo sobre hacerlo con Catcher, nuestra amistad estaba en reparación. Sin embargo-continuaba siendo algo que no necesitaba saber.

“Eso es asqueroso. Él era mi entrenador.”

“También lo era Ethan,” ella señaló. “Y mira que bien resultó todo. Por lo menos pudiste mostrarle a un Maestro vampiro en primera fila tus posiciones en la cama, y puedes finalmente superarlo.” Se quedó muy quieta, luego me miró.

“Estás superándolo, cierto?”
Algo en mi estómago se retorció y apretó. Me tomó un minuto antes de poder contestar. “Claro. Le dije que era su única oportunidad. Que si la dejaba, el riesgo iba por su cuenta.” Me encogí de hombros. “Él optó por el riesgo.”

“Su pérdida, Mer. Su pérdida.”

“Fácil de decir, pero me sentiría mejor si se hubiera metido en una profunda depresión o algo.”

“Apuesto a que lo está haciendo justo ahora. Probablemente flagelándose mientras hablamos.”

“No hay necesidad de ser dramática. Justo como no hay necesidad de desperdiciar esta-no vamos a llamarla pizza-brebaje de zanahoria.”

Y así la dejé hostigarme con los restos de la pizza pastel de carne. Y cuando terminé, porque ella me ofreció la cosa que no había estado dispuesta previamente a darme-entendimiento sobre Ethan-le di la cosa que yo no había estado previamente dispuesta a darle-tiempo.

“Puedo contarte ahora sobre la magia?” Preguntó tímidamente.

“Déjalo salir, papa frita,” le dije, y le di mi completa atención.

Se sentó de piernas cruzadas en su taburete de la cocina, manos en el aire mientras se preparaba para contarme cosas que no me había hecho el tiempo antes para oírlas. Empezó con lo básico.

“Bueno,” comenzó, “entonces tú sabes sobre las cuatro Llaves principales.”

Asentí. “Las divisiones de la magia. Armas. Seres. Poder. Textos.” Catcher me había enseñado esa lección.

“Cierto. Bueno, como estaba diciendo antes, esas son como tus pinturas-tus herramientas para hacer que las cosas sucedan.”

Fruncí el ceño, puse un codo sobre la encimera, y coloqué mi barbilla en una mano. “Y qué tipo de cosas puedes hacer que sucedan, exactamente?”

“Toda la gama,” dijo, “desde Merlín a Marie Laveau. Y usas una o varias Llaves para hacerlo. Poder-esa es la Primer Llave. Es la fuerza elemental, la pura expresión de voluntad.”

“La única forma legítima de utilizar la magia según los ojos de Catcher.”

Mallory asintió. “Y la ironía es, él es un maestro de la Segunda Llave.”

“Armas,” ofrecí, y ella asintió nuevamente.

“Correcto. Pero cantidad de cosas pueden ser armas.” Extendió sus brazos sobre las pilas de materiales. “Todas estas cosas-pociones, runas, fetiches. Y no del tipo sexual,” ella agregó, como si anticipara que yo hubiera hecho un comentario sarcástico. Muy justo, porque es lo que hubiera hecho.

“Nada de esto es mágico de por sí, pero cuando los juntas en las correctas combinaciones, creas un catalizador de reacciones mágicas.

Fruncí el ceño. “Qué hay sobre mi espada?”

“Recuerdas cuando Catcher pinchó tu palma? Templó el filo con tu sangre?”

Asentí. Lo había hecho en el patio trasero de la casa de mi abuelo en la noche de mi vigésimo octavo cumpleaños. Tenía la habilidad de sentir el acero desde esa noche en adelante.

“Sip,” Dije, frotando mi palma con simpatía.

“Tu espada tenía potencial. Cuando templaste la hoja, sacaste ese potencial, haciéndolo real. Ahora, las dos últimas Llaves principales son obvias. Seres-criaturas que son inherentemente mágicas. Los hechiceros pueden hacerla. Los vampiros son del tipo que pueden “derramarla.” Los cambia formas son todos magia. Y textos-libros, hechizos, nombres escritos. Palabras que operan como la sangre que derramaste en tu espada.”

“Catalizadores de magia?”

“Exactamente. Asi es como los hechizos y encatamientos funcionan. Las palabras juntas, en el orden correcto, con el justo poder detrás de ellas.”

“Así que has aprendido todas estas cosas,” dije, sentándome derecha nuevamente. “Puedes verdaderamente usarlas?”

“Eh, tal vez.” Descruzó sus piernas y regresó a la encimera, levantó la vista hasta las cosas desparramadas, luego cogió un delgado frasco de vidrio de lo que parecía corteza de la matriz de un abedul. “Puedes agarrar algo para mí? Hay un pequeño cuaderno negro en la mesa de café en el living. Tiene escrituras en oro en el lomo.”

“Vas a hacer funcionar algún encanto mágico?”

“Si puedes mover tu trasero antes de que te convierta en sapo, sí.”

Salté de mi taburete. “Si me conviertes en sapo, ya habrás hecho funcionar tu encanto.”

“Eres demasiado inteligente para tu propio bien,” gritó, pero ya estaba dirigiéndome hacia el pasillo. La casa lucía bastante parecida a como había estado la última vez que había venido de visita unas semanas atrás, aunque había mucha más evidencia de la residencia de un chico aquí-recibos al azar aquí y allá; un par de zapatillas para correr; una copia de la Salud del Hombre sobre la mesa del comedor; una pila de equipos de audio en una esquina.

Así que mientras entraba al living, estaba preparada para ver cosas de chicos. Calcetines sucios ovillados, tal vez, o latas medio vacías de Pabst o una botella de 312, o lo que sea que Catcher bebiera.

No estaba preparada para una habitación vacía. . .que había estado llena de muebles unos momentos atrás.

“Santa mierda,” maldije, manos en mis caderas mientras inspeccionaba el salón. “Mal,” grité. “Ven aquí! Creo que fuiste robada!”

Pero cómo pueden haber ellos mudado una entera habitación llena de muebles y adornos-y nosotras no habernos enterado?”

“Mira!”

“Seriamente-ven aquí! No estoy bromeando!”

“Merit!” ella gritó en respuesta. “Solo levanta la vista.”

Lo hice.

Mi boca cayó abierta.

“Santa mierda.”

La habitación se había vuelto totalmente Poltergeist. Todos los muebles-desde el sillón hasta la mesa para la consola de entretenimiento y la televisión-estaban en el techo. Todo estaba en su lugar, pero todo estaba al revés. Era como estar debajo de un espejo-una imagen de lo que había estado antes aquí. Se parecía también como si la gravedad se hubiera tomado unas vacaciones. Vi el pequeño libro negro que Mallory quería, pero estaba en la parte superior (inferior?) de la mesa de café que estaba posada ahora, unos metros por encima de mi cabeza.

“Supongo que podría saltar y tomarlo,” murmuré con una pequeña sonrisa, luego instintivamente miré hacia la puerta. Ella estaba de pie en el umbral, brazos sobre su pecho, un tobillo cruzado sobre el otro, una sonrisa sumamente satisfecha en su rostro.

“Sabes, luces igual a Catcher cuando te paras de ese modo.”

Mallory, la chica que había desafiado a la gravedad, me sacó la lengua.

“Imagino que has aprendido unas cuantas cosas.”

Se encogió de hombros y luego se apartó de la puerta.

“Cómo lo hiciste?” Pregunté, caminando con la cabeza hacia arriba mientras me movía a través de la habitación, para inspeccionar lo que ella había hecho.

“Primera Llave,” dijo. “Poder. Hay energías en el universo que actúan sobre nosotros. Yo moví esas energías, hilé un poco las corrientes, y el universo cambió él mismo.”

Bueno, supuse que Ethan había tenido en parte la razón. “Entonces es como la Fuerza?”

“Esa no es una mala analogía, en realidad.”

Mi mejor amiga podía provocar que el universo cambiara. Me faltaba demasiado para poder ser una chica mala. “Esto es simplemente. . . espléndido.”

Ella rió, pero luego hizo una mueca. “El problema es, que no soy muy buena haciendo que las cosas regresen nuevamente.”

“Entonces qué es lo que vas a hacer? Dejarlo para Catcher?”

“Querido Dios, no. Ya lo ha arreglado tres veces esta semana. Voy a tratar de hacer un intento.” Aclaró su garganta y levantó sus brazos, luego me miró. “Tal vez quisieras apartarte del camino. Puede ser un poco desordenado.”

Tomé la advertencia muy a pecho, luego me coloqué en el espacio entre el living y el comedor, donde me volteé para observar. Mallory cerró sus ojos, y su cabello se levantó como si hubiera puesto su mano en una bobina Tesla. Sentí mi propia cola de caballo elevarse mientras la energía se arremolinaba en el aire, tan fuerte como las corrientes y remolinos en un río.

“Es sólo cuestión,” Mallory dijo, “de cambiar las corrientes.”

Levanté la vista. Los muebles comenzaron a vibrar, a continuación se tambalearon en sus pies, las vibraciones de todos los muebles enviando una lluvia de yeso.

“Esta es la parte difícil,” ella dijo.

“Tu puedes hacerlo.”

Al igual que una banda de música en su receso, las piezas comenzaron a marchar en pequeñas líneas alrededor del cielo raso. Observé asombrada como un asiento seguía al sofá, el cual seguía a una mesa lateral alrededor en círculos y luego, después de una pequeña sacudida, hasta la pared lateral. La gravedad no tenía más efecto aquí que el que tenía en el techo, y los muebles comenzaron a moverse, fantásticamente, bajando por las paredes hasta los zócalos.

“Tramposo, tramposo,” dijo, mientras los muebles bajaban al suelo nuevamente. Volví mi vista a Mallory. Sus brazos extendidos, temblaban por el esfuerzo, brillaban por el sudor. La había visto de este modo antes, una de las primeras veces que la había visto usar su magia. Habíamos estado en busca de una rave, y ella había ofrecido una profecía. Pero había tomado mucho de ella, y se había dormido en el auto de camino a casa.

Esto se parecía muchísimo a eso-pero con consecuencias mucho más pesadas.

“Mal? Necesitas ayuda?”

“Ya lo tengo,” soltó, y los muebles continuaron su danza, el suelo ahora vibrando debajo de nosotras mientras marchaban a su lugar.

“Uh-oh,” ella dijo.

“Uh-oh?” Repetí, luego tomé un paso hacia atrás. “No me gusta el sonido del ‘uh-oh.’ ”

“Estoy levantando polvo.”

Conseguí murmurar una maldición antes de que ella estornudara y el resto de las cosas en el techo se estrellaran contra el suelo. Afortunadamente, los electrónicos ya habían conseguido llegar abajo. Pero el resto de las cosas que podía ver, después de ventilar con una mano el polvo que ella había levantado, se encontraba en un caos.

“Mal?”

“Estoy bien,” dijo, luego apareció a través de la neblina de yeso y polvo que se había acumulado en los veinte años que su tía vivió en la casa. Caminó hasta mi lado, y se volteó para inspeccionar el daño. Había una nevada de chucherías en el suelo-gatitos y rosas de porcelana y otros objetos comprados por la tía de Mal en una de sus juergas en la red de compras televisivas. El sofá había concluido con éxito su camino, pero el asiento estaba precariamente apoyado sobre uno de sus lados. El librero estaba boca abajo, pero los libros se amontonaban en ordenadas pilas a su lado.

“Hey, los libros lucen bien.”

“Cuidado, listilla.”

Contuve una risita que amenazaba con salir, y tuve que presionar mis labios juntos para evitar reír.

“Todavía estoy aprendiendo,” ella dijo.

“Incluso vampiros necesitan práctica,” agregué apoyándola.

“No me digas, ya que Celina te bateó como si ustedes fueran Tom y Jerry.”

Le dirigí una-no demasiado amigable- mirada de costado.

“Qué?” ella preguntó encogiéndose. “A Celina le gusta jugar con su comida.”

“Al menos Celina no destruyó la Casa Cadogan en el proceso.”

“Oh, sí? Comprueba esto.” Ella pisoteó-literalmente, pisoteó-su regreso hasta la cocina, se movió alrededor de la isla, y abrió el largo cajón que contenía mi alijo de chocolate.

Se extendió, sus ojos todavía en mí, movió una mano a través de mi tesoro hasta que sacó una barra de chocolate oscuro gourmet, envuelta en papel. Sonriendo maliciosamente, lo sostuvo ante ella con ambas manos, luego arrancó una esquina de su envoltorio.

“Ese es uno de mis favoritos,” le advertí.

“Oh, lo es?” Ella preguntó, luego usó sus dientes para arrancar una esquina gigante de la barra.

“Mallory! Eso es simplemente odioso.”

“Algunas veces, una mujer necesita odiar,” era lo que pensaba que dijo a través de una mordida de setenta y tres porciento de chocolate oscuro, que había sido capaz de encontrar en una pequeña tienda cerca de la Universidad de California. Por otra parte, me había arreglado sin ella por todo este tiempo. . .

“Bien,” dije, cruzando los brazos sobre mi pecho. Si íbamos a pelear como hermanas adolescentes, iba a ir lejos. “Cómetelo. Cómete la cosa entera mientras estoy aquí de pie.”

“Quizás lo-“interrumpió ella, levantando el dorso de su mano libre y masticando un bocado de chocolate.

“Quizás lo haga,” finalmente salió. Como si actuara en un reto, arqueó una ceja, luego arrancó otro pedazo-al menos uno pequeño-del borde.

“No ondees mi chocolate en mi cara.”

“Ondearé lo que sea que quiera donde sea que quiera. Es mi casa.”

“Es mi chocolate.”

“Entonces probablemente no lo deberías haber dejado aquí,” dijo una voz masculina en el umbral. Ambas nos volteamos hacia la puerta. Catcher estaba de pie allí, con las manos en sus caderas. “Alguna de ustedes me quiere explicar que demonios le pasó a mi casa?”

“Estamos reconciliándonos,” Mallory dijo, todavía tratando de masticar un bocado de chocolate.

“Destruyendo el living y entrando en un coma diabético?”

Se encogió de hombros y tragó. “Parecía ser una buena idea en el momento.” Como si de repente se diera cuenta que el chico rudo que ama había llegado a casa, sonrió. Su rostro se iluminó con ella. “Hey, bebé.”

Él sacudió su cabeza entretenido, luego se alejó de la puerta y fue hasta ella.

Puse lo ojos en blanco. “Podemos mantenerlo apto para niños, por favor? Piensen en los niños.”

Catcher se detuvo cuando la alcanzó y colocó su barbilla entre su pulgar y puño.

“Sólo por eso, vamos a tener una escena erótica de besos.”

Rodé mis ojos y aparté la vista, pero no antes de atrapar un vistazo de él bajando la cabeza por un beso. Les di unos cuantos segundos antes de comenzar a aclararme la garganta, el símbolo universal de amigos incómodos y compañeros de piso en todas partes.

“Entonces,” Catcher dijo, moviéndose hacia mí para agarrar la última porción de la pizza estilo cacerola de la caja cuando finalmente despegaron sus labios. “Cómo van las cosas por la Casa Cadogan?”

“Merit y Ethan lo hicieron.”

Él se detuvo a medio bocado, luego se giró para mirarme.

Mis mejillas quemaron rojas.

“Si estás aquí en vez calentarte en el resplandor, asumo que él hizo algo increíblemente estúpido.”

“Ese es mi chico,” Mallory dijo, luego palmeó su trasero antes de dirigirse a la nevera. La abrió, agarró dos latas de soda dietética, me entregó una, luego abrió la otra.

“Que idiota,” Catcher dijo, y puso el resto de la porción de regreso a la caja. Colocó las manos en sus caderas, con una expresión perpleja. “Sabes que he conocido a Sullivan por largo tiempo, cierto?”

Cuando me miró, con las cejas levantadas, asentí. No sabía como se conocían, pero sabía que iban en el “camino de regreso,” o así Catcher decía.

“Esto puede venir no como un gran consuelo después de lo que haya hecho, por así decirlo, pero él se arrepentirá, y probablemente sea más temprano que tarde. Pero sacaste algo de esto, al menos.”

Al ver mis cejas levantadas, señaló a Mallory. “Ustedes se hablan de nuevo.”

Mallory me miró desde el otro lado de la isla. “No es divertido, que hayamos necesitado a Darth Sullivan para juntarnos nuevamente?”


“Bueno, él tuvo el honor de separarnos en primer lugar.”

Ella tendió su mano y movió los dedos. “Acércate. Abracémonos.”

Y eso hicimos.

Cuando Catcher recuperó su apetito, trabajó en la última porción mientras Mallory y yo revolvíamos mi colección de chocolate. Como un acto de buena fe, doné la mayoría de ella a la casa Carmichael-Bell, pero eso no me detuvo de meter barras de chocolate rellanas con almendras y cerezas secas en mis bolsillos antes de irme. También atrapé una bolsa de nueces cubiertas de chocolate y me senté para ponerme al día con el novio de Mallory. Todavía no tenía ninguna información adicional sobre la investigación del tiroteo en el bar, pero lo informé sobre los detalles básicos de la reunión de la Manada en lo de los Brecks. Eventualmente, se me ocurrió chequear mi reloj.


El amanecer se estaba acercando, y yo todavía debía reunirme con Ethan y Luc para discutir la convocación. “Necesito dirigirme de regreso a la Casa.”
“Tal vez Ethan vuelva a sus cabales ya que te has ido,” Mallory dijo. “Tal vez está a la espera fuera de tu puerta.”

Ambas contemplamos eso por un segundo antes de bufar simultáneamente.

“Y duendes podrían defecar arco iris en tu almohada,” ella dijo.

“Qué hago, Mal? Discuto con él? Le digo que se equivoca y que podemos solucionar esto? Lo ignoro? Grito? Cómo se supone que trabaje con él?”

“Creo que ese es exactamente su punto, Mer. En cuanto a discutir, piénsalo de este modo: quieres estar con un hombre que tiene que ser convencido de estar contigo?”

“No cuando lo dices de ese modo.”

Asintió, luego palmeó mi mejilla. “Estás lista. Ve a casa.”

Sabía cuando tomar una orden.

TRADUCIDO POR LU ♥

Read more...

Twice Bitten- Capítulo 12



CAPITULO DOCE: EMPACA LA LUNA

Hasta que Gabriel se subió a una otomana en medio del living de los Breck, parecía, como Adam dijo, como si fuéramos invitados en una reunión familiar.

Hasta ese momento.

Gabriel llamó la atención de la multitud con un potente chiflido que casi hizo estallar mis tímpanos. Ese sonido fue seguido por una cacofonía de tintineos de cientos de tenedores de plata sobre cientos de copas que se detuvieron sólo cuando saltó encima de la otomana y elevó sus manos en el aire.

“Manada!,” gritó, y la sala explotó con el sonido de cientos de voces – gritos, alaridos, silbidos, arengas y aullidos. Y junto con los sonidos se detonó una súbita carga de magia. El aire crepitaba con el eléctrico zumbido de la misma, la existencia toda en una – reafirmante y amenazadora. Después de todo, ésta era una energía predatoria que no era la mía.

Me urgía la necesidad de moverme, y prácticamente saltar fuera de mi piel hasta que Ethan se acercó lo suficiente como para alinear los flancos de nuestros cuerpos. No estaba segura de si él se estaba moviendo hacia mí o alejándose de los miembros de la Manada a nuestro alrededor, pero había algo innatamente reconfortante acerca de la sensación de tenerlo a mi lado. Era tranquilizadora, algo familiar en medio de sensaciones que mis instintos vampíricos no estaban demasiado interesados en sentir.

Quédate quieta, dijo silenciosamente, expresando las palabras no de un amante sino la orden de un Maestro a un Novato vampiro para calmarme. Y como si lo ordenara, mi pulso comenzó a desacelerarse.

Jeff, en su camino hacia el frente del salón, se detuvo a nuestro lado. “Está llamando a la Manada,” explicó. “Hasta donde sé, ustedes son los primeros vampiros en presenciarlo.”

“En Chicago?” pregunté.

“En la historia,” dijo, y siguió avanzando.

“Somos la Manada!” Gabriel anunció, y los cambiaformas comenzaron a juntarse, a agruparse frente a él. Al tiempo que el fondo del salón se despejaba ví a Nick, de pie solo en el límite de la muchedumbre, una posición que asumí él tomó desde que está distanciado con Gabriel. Y estar distanciado con Gabriel, supuse, era como estar distanciado de la Manada.

El resto de ellos abrazados, los brazos entrelazados bien apretados en un enlace al estilo rugby. Pero esta vez, la magia no se filtró fuera. Se condensó a medida que se reunían, sólo el límite tangible desde nuestra posición al borde de la multitud. Entrelazaron los brazos en anillos alrededor de Gabriel, y entonces los aullidos comenzaron nuevamente. Algunos eran constantes, como una armonía en cuatro tiempos de sonidos animales; otros eran chillidos al azar. Los sonidos se elevaron al unísono en un frenético crescendo, las amuchadas hileras de cambiaformas balanceándose en bandos alternados mientras cantaban.

La realización golpeó – éstas no eran simples vocalizaciones; eran comunicaciones – reafirmaciones entre los miembros de la Manada de que estaban juntos, de que sus familias estaban a salvo y que la Manada estaba segura.

Es hermoso, le dije a Ethan, y me consideré afortunada de ser testigo de algo que ningún vampiro ha visto antes.

El llamado continuó por otros diez o quince minutos, los cambiaformas lentamente disgregándose – un anillo por vez – hasta que estuvieron nuevamente separados.

Gabriel aún estaba parado sobre la otomana, manos en el aire, con su ceñida camiseta oscura empapada en sudor. Convocar a la Manada – tal vez el reunir toda esa magia – debe de haber sido un trabajo arduo.

“Bienvenidos a Chicago,” dijo, sonriendo agotado y recibiendo otros alaridos de la audiencia. “Pronto, convergiremos. Tomaremos nuestro destino colectivo para las Manadas, y decidiremos si nos quedamos o nos iremos.”

La multitud de calmó.

“Llegará el momento de realizar esa decisión,” dijo. “Pero ese momento no es esta noche.” Se agachó, y cuando se irguió nuevamente, sostenía a un pequeño de sonrosadas mejillas en sus brazos. Presionó un beso en la frente del niño.

“Nuestro futuro es incierto. Pero perseveraremos, sin importar el resultado. La Manada es eterna, imperecedera.” Se agachó y entregó el niño nuevamente a los brazos extendidos de su madre, y se levantó para enfrentar otra vez a la multitud, manos sobre sus caderas.

“Esta noche, le damos la bienvenida a extraños a nuestro seno. Los llamamos vampiros, pero los conocemos como amigos. Ellos han cuidado de uno de los nuestros, por lo que los invitamos aquí esta noche en nombre de la amistad.”

Gabriel gesticuló hacia nosotros, y en respuesta los miembros de la Manada se voltearon para enfrentarnos a Ethan y a mí. Algunos llevaban sonrisas. Otros llevaban expresiones de absoluta desconfianza y desprecio. Pero incluso aquellos hombres y mujeres asintieron, aceptando de mala gana a los vampiros en medio de ellos, vampiros que habían salvado a uno de los suyos.

Gracias a Dios por Berna, silenciosamente le dije a Ethan.

Gracias a Dios que tú fueras lo suficientemente veloz como para avanzar, respondió.

“Todas nuestras vidas están entrelazadas,” dijo Gabriel. “Vampiro o cambiaforma, hombre o mujer, nuestros latidos son el eco del mismísimo pulso de la tierra. Y los nuestros no son los únicos corazones que están interconectados.” Miró a Ethan, luego me miró a mí. Alguien le pasó una copa, y Gabriel la alzó hacia nosotros. “Les ofrecemos nuestra amistad.”

Los ojos de Ethan se ampliaron instantáneamente, pero encubrió la emoción y ofreció una humilde reverencia a los cambiaformas a nuestro alrededor mientras hacían el brindis.

“Pero no convocaremos esta noche,” dijo Gabriel. “Esta noche, vivimos y respiramos, amamos y disfrutamos de la compañía de nuestros amigos y familiares. Esta noche,” dijo guiñándome un ojo, “comemos.”









Otros diez o quince minutos pasaron antes de que Gabriel atravesara la multitud ofreciendo amables palmadas en los hombros hasta llegar a nosotros, su expresión un rejunte de emociones. Incluso la magia alrededor suyo parecía conflictuada.

“Gracias por permitirnos la oportunidad de estar aquí,” le dijo Ethan. “Fue algo grandioso de presenciar.”

Gabriel asintió. “Ustedes tomaron un riesgo que no todos hubieran tomado.”

“Era lo mínimo que podíamos hacer,” dijo Ethan.

Gabriel me miró. “Fuiste por ella. Te arriesgaste a tí misma para sacarla del peligro, para salvaguardarla.”

“Hice lo que cualquiera hubiese hecho.”

“Salvaste una vida.” Las palabras eran entusiastas, pero aún así había algo filoso en su tono, algo no muy feliz en su expresión.

Él parece bastante conflictuado por ello, le dije a Ethan.

“Estás. . . preocupado por algo?” le preguntó Ethan.

Sacudió su cabeza. “Estaré en deuda con Merit,” dijo. “He pagado parte de ella – lidiando con los Breckenridge y su infundada animosidad.”

Ya conocíamos esa parte – Gabriel la había confesado cuando visitó la Casa Cadogan. No tenía idea de a qué deuda él estaba haciendo referencia, pero debía de ser algo, pensé, relacionado con la familia. Ya sea la suya o la mía, Manada o vampiros, no lo sabía.

Y supuse que no había daño en preguntarlo. “Qué deuda deberás?”

“No puedo develar eso, Centinela. El futuro es fluido. Puedo ver las ondas a lo lejos en el agua, pero eso no significa que el futuro sea inmutable, que los eventos no puedan ser alterados.” Los cambiaformas eran diferentes de los hechiceros en ese aspecto; los hechiceros profetizaban cada vez que podían, aunque las profecías en sí mismas eran, usualmente, difíciles de comprender.

“Puedes darme una pista? Tú mencionaste algo acerca de la familia. La tuya? La mía?”

Gabriel alzó la vista hacia el salón. Seguí su mirada hasta la mujer que estaba en pie al borde del mismo, amigos o conocidos a su lado. Su oscura cabellera estaba suelta alrededor de su rostro, sus mejillas rozagantes, sus manos dando soporte al inflamado vientre. Esta era Tonya, su mujer, y Connor, su hijo, o futuro miembro del clan Keene y de la Manada Central Norteamericana. Un futuro líder?

“No estaré revelando demasiado,” dijo, “al sugerir que la seguridad de mi familia yace en tu esfera de influencia.”

Estuvimos todos en silencio por un momento, el peso de dicho pronunciamiento entre nosotros. No estaba segura de si debería estar halagada de que Gabriel me considerara capaz de proteger a su familia – o preocupada por la responsabilidad que yacía sobre mis hombros.

“Por otro lado, las Manadas no deberían cargar con el peso de mis deudas hacia otros.” Tragó con dificultad. “No puedo ofrecer ninguna garantía acerca de las alianzas. Todo lo que puedo decir es que no descartaré de lleno la idea. Eso es todo lo que puedo ofrecer.”

Y con esa simple sugerencia – la idea de que puede que estuviese dispuesto a considerar una alianza con los vampiros – Gabriel Keen hizo historia.

“Antes de irnos,” dije, llevándonos de regreso a las preocupaciones actuales, “has oído acerca de la motocicleta de Tony? De los resultados de las pericias?”

Asintió. “Sé que hallaron residuos de pólvora.”

“Has sabido algo de él?” Ethan preguntó.

“Ni una palabra. Por qué?”

“Nos preguntábamos si se ha hecho responsable por lo del bar,” dijo Ethan, “tal vez intente adoptar una oposición abierta en contra tuyo o de la convocatoria. Si él estuvo involucrado, y realmente está intentando dar vuelta el balance de poder, ése sería el camino lógico a seguir.”
Gabriel frunció el ceño, luego sacudió la cabeza. “No hemos sabido de él, y el lugarteniente de Tony tampoco ha sabido de él. Asumo que ha ido bajo tierra para salvar su trasero.”

“Esa es una posibilidad,” acordó Ethan.

La mirada de Gabriel viró al tiempo que Fallon le hacía señas desde el otro lado del salón. “Tengo que irme. Los veré mañana en la noche.”

Sin mediar otra palabra, se volteó y caminó de regreso a la barra, dejándonos a Ethan y a mí mirándolo.

Ethan no esperó antes de llegar a la mejor parte. “Puede que él no haya ofrecido una alianza formal, pero eso es por lejos, lo más cerca que hemos llegado a una.”

“Somos un buen equipo,” dije con una sonrisa descarada.

Él bufó, pero había una sonrisa en su rostro.

“Ahora que nos he metido en una comida de la Manada y tal vez tirado en tu regazo una alianza, voy a echar un vistazo al buffet.”

“Acabas de comer.”

Le dí una mirada sardónica. “Soy un vampiro con un metabolismo más rápido que una bala. Además, ese plato era pura carne y guarnición. No recibí el postre.”

“Ve,” dijo, despachándome con una mano. “Vete a buscar chocolate.”

Sonreí ampliamente, luego marché hacia el gigantesco buffet.

Era aún más impresionante de cerca de lo que lo había sido a la distancia. La comida era casera, desde las humeantes cacerolas con guisos y vegetales asados a las tortas de glaseado rosado y cubiertas de coco. Le apunté directo hacia los postres, recogiendo un plato pequeño y tenedor en el camino para almacenar mi recompensa.

Los problemas llegaron llamando tan pronto coloqué una galleta casera sobre mi plato.

“Vampiro, eh?”

Eché un vistazo al cambiaformas que había hablado. Era alto y de hombros amplios, su espesa oscura cabellera recogida en una coleta baja. La mayor parte de su cara estaba cubierta por una densa barba.

“Sip,” dije gentilmente, ofreciéndole una sonrisa. “Vampiro.”

Gruñó, luego se inclinó hacia mí, el aroma a cuero, whiskey barato, y humo de cigarros moviéndose con él. “Te crees que eres la gran cosa, verdad? Pequeña vampiro?”

La predisposición de Gabriel de extender su amistad a los vampiros era claramente una moción para nada unánime. Pero esa amistad estaba en juego, de modo que mantuve mi creciente ira para mí misma y me desplacé un par de pasos por la mesa.

“Simplemente estoy tomando algo de postre,” dije con ligereza. “Luce delicioso.”

Hizo un par de resoplidos al estilo de un jabalí, como si le asombrara que tuviese el descaro de ignorar su intento por sacarme de quicio. “Te estaba hablando,” dijo finalmente, su voz baja y amenazadora.

“Y yo estaba cortésmente ignorándote.” Hice acopio de mi bravuconería y le deslicé una mirada de advertencia. “Soy una invitada en esta casa, y planeo actuar como una. Tal vez tú deberías de hacerlo también.”

Ése fue el final de la discusión – porque su siguiente paso fue físico. Se extendió y tomó mi brazo, entonces me jaló hacia adelante, lanzando maldiciones a medida que se movía. Me eché hacia atrás para intentar liberar mi brazo, tirando el plato en mi mano. Se cayó al suelo e hizo añicos, las migajas y porcelana desparramadas por el piso.

Pero antes de que pudiera reaccionar, él se había ido.

Porque antes de que pudiera reaccionar, Ethan tenía al hombre por el cuello de su camisa y lo estaba empujando hacia la pared.

“Mantén tus manos lejos de ella,” dijo entre dientes apretados.

Con un rápido giro de sus manos, el cambiaformas apartó bruscamente los brazos de Ethan, luego le dio un poderoso empujón para medirlo. “Quién carajo te crees que eres?”

Ethan trastabilló hacia atrás un par de pies, pero se aventó hacia adelante rápidamente otra vez, aparentemente en el intento de ir por una segunda vuelta con el tipo. “Te le llegas a acercar nuevamente, y responderás ante mí, al demonio con la Manada.”

Asombrada de tener semejante conciencia política, me extendí y tomé su brazo, luego lo arrastré de manera que él y el cambiaformas ya no estuvieran frente a frente. “Ethan,” susurré encarnizadamente. “Cálmate.”

Gabriel se abalanzó hacia nosotros, Fallon y Adam detrás suyo.

“Que demonios está sucediendo aquí?”

El salón de baile se tornó completamente en silencio, todos los ojos sobre los vampiros creando el caos en medio de su fiesta.

El cambiaformas hizo rodar sus hombros, como descartando el insulto, luego señaló a Ethan. “Estaba teniendo una conversación con este vampiro, y luego este imbécil me empujó. Y ahora voy a empujarlo yo.”

Gracias a Dios que era un vampiro, como si esa dosis extra de fortaleza fuera lo único que me permitiese contener a Ethan. Él hizo otro amague, lo suficientemente potente como para arrastrarme un par de pies antes de que pudiera detenerlo otra vez.

Adam y Fallon saltaron entre los dos, listos para intervenir si lo intentaba de nuevo.

Ethan, le dije mentalmente. Detente! Ya es suficiente!

“Él la agarró,” dijo Ethan rechinando los dientes, luego se sacudió bruscamente de mi agarre. “Estoy bien.” Pasó sus manos sobre su cabello. “Estoy bien, y tú necesitas poner a tus cambiaformas bajo control.”

Gabriel miró fijo a Ethan, su expresión feroz, con sus manos apretadas en puños. La magia se alzó nuevamente, una nube sofocante, como si estuviera decidiendo nuestro destino.

Maldije mentalmente, asumiendo que éste era el fin de nuestra distensión con los cambiaformas.

Pero justo entonces, Tonya se paró detrás suyo. Con una mano sobre su estómago, estiró la otra para tocar la espalda de Gabriel. Como si respondiera a sus preocupaciones, Gabriel miró entre Ethan y yo. Y luego de un momento, observé al entendimiento suavizar la furia de su rostro.

Él se había dado cuenta de que Ethan casi había se había tirado sobre uno de sus miembros de la Manada porque ese miembro de la Manada casi se había sobre mí.

Luego de un momento de silencio, Gabriel dio un paso hacia Ethan, luego se inclinó como si le ofreciera un consejo a un colega. “Si quieres que esta amistad funcione, entonces te mantendrás a raya. Entiendo tus razones,” dijo, pausando para dar énfasis, “pero esta clase de mierda no trascenderá. No con mi Manada. No con mi gente.”

Ethan asintió, su vista fija sobre el piso.

La voz de Gabriel se suavizó. “Vas a estar preparado para trabajar en la convocatoria mañana?”

“Por supuesto.”

Luego de un instante, asintió. “Entonces te tomaré la palabra, y esos es suficiente para mí.” Se enderezó nuevamente. “Hemos terminado aquí,” anunció al salón. Se terminó. Terminó, y todo está bien, así que regresemos a la cena, quieren?” A continuación tomó la mano de Tonya y se acercó a mi agresor, sujetando con una gran mano sobre su hombro. “Vayamos por un trago y conversemos acerca de los buenos modales.”

A medida que se movió entre la multitud, el ruido ensordecedor y las conversaciones comenzaron a envolvernos nuevamente.

“Deberíamos irnos,” dijo Ethan.

Asentí y le dejé guiarme fuera.




Estuvo en silencio en su camino hacia el auto. Ese silencio y la consiguiente tensión espesó el aire en el coche hasta que estuvimos bien lejos de la propiedad de los Breckenridge y en nuestro camino de regreso a Hyde Park.

Había visto su proteccionismo dos veces ya. Sus gestos habían sido poderosos, pero también habían puesto intranquilidad entre nosotros – como si los gestos fueran demasiado poderosos para una relación tan nueva y verde como la nuestra.

“Mi reacción estuvo fuera de lugar,” finalmente dijo.

“Pensaste que iba a lastimarme.”

Ethan sacudió su cabeza. “He estado criticando a Morgan. Me he quejado de que él sobrerreacciona. De que permite que sus emociones se entrometan en el camino de las necesidades de su Casa.”

Mi estómago se revolvió, y tuve la enfermiza sensación de que sabía hacia dónde iba esta conversación. “Ethan,” dije, pero él sacudió su cabeza.

“Si Morgan hubiese hecho semejante escena, lo habría sacado. Lo habría sacado a rastras por la puerta principal y le hubiese recordado sus obligaciones. Sus deberes hacia su Casa y el resto de los suyos. Francamente me sorprende que Gabriel no haya tomado acción por cuenta propia.”

Gabriel no lo había hecho, pensé, porque con un toque, Tonya le había recordado a Gabriel la razón, Ethan había actuado así – por mí.

“Te metiste para protegerme. Es comprensible.”

“Es inaceptable,” contrarrestó.

Esa palabra golpeó como un puñetazo, y di vuelta mi cara hacia la ventana del acompañante para que él no pudiera ver las lágrimas que comenzaban a llenar mis ojos. Sin importar su gran gesto en casa de los Breck, Ethan estaba preparando su excusa.

“Podría haber puesto en peligro todas las propuestas de Gabriel, destruido toda la buena armonía que él ha estado construyendo entre cambiaformas y vampiros, a causa de mi reacción. Así como así,” agregó, chasqueando sus dedos.

A continuación se calló por un momento.

“Ha pasado mucho tiempo desde que me ha importado alguien. Desde que he permitido al instinto tomar el control.” Su voz se suavizó, como si hubiera olvidado que yo estaba en el auto. “Debería haberlo visto venir. Debería haber considerado la posibilidad de que reaccionara en esa forma.”

Se suponía que apreciara la admisión de que le importaba cuando se estaba ahogando en el arrepentimiento por ello?

“Qué si Gabriel sí ofreciera una alianza, amistad, a causa de lo que hiciste con Berta? Si continuáramos nuestra relación, y nuestras emociones se interpusieran en el camino, se enmarañaran y derivaran en el mismo resultado que entre tú y Morgan – qué sucedería entonces? Toda la amargura? Los malos sentimientos.”

Qué se suponía que dijera? Se suponía que discutiera con él? Que le recordara del éxtasis físico? Que le reafirmara que él no era Morgan, y que nuestra relación era diferente?

“Si formamos una alianza con la Manada, habremos hecho historia. Habremos hecho una alianza que es única en la historia. Y ahora mi reacción ha puesto esa alianza en riesgo. Si así es como voy a reaccionar, entonces no estoy listo para esto – tal vez no sea capaz de esto. No cuando el bienestar y la seguridad de la Casa está en riesgo.” Estuvo en silencio por un momento. “Hay trescientos vampiros de Cadogan, Merit.”

Y yo soy una de esos trescientos, pensé, y me forcé a realizar la siguiente pregunta. “Entonces, qué estás diciendo?”

“Estoy diciendo que no puedo hacer esto. No ahora. Las cosas están uy frágiles.”

Esperé para hablar hasta que estuviese segura de que mi voz no titubeara. “No quiero simplemente pretender que no sucedió.”

“No tengo el lujo de recordarlo. Una chica no es razón suficiente para tirar por la borda mi Casa.”

Tragué ante el nudo en mi garganta y, con las lágrimas secándose sobre mis mejillas, tomé mi decisión. Había desairado los avances de Ethan cuando él había ofrecido sólo sexo. Pero había cedido cuando dijo que me necesitaba.

De hecho, había decidido que yo era desechable.

Me sentí estúpida – ingenua. Pero no le podía dejar que lo vea, así que sellé mi corazón y me encontré con que podía hablar con ese mismo tono frío que él empleaba. “Has cambiado de parecer antes. Si lo terminas ahora y cambias de parecer nuevamente, no regresaré. Me quedaré como Centinela, pero sólo como tu empleada. No como tu amante.”

Le tomó un momento el responder . . . y romperme el corazón.

“Entonces es un riesgo que tomaré.”



* * *


Nos dirigimos a casa en silencio, interrumpido sólo por el recordatorio de Ethan de que nos encontraríamos con Luc antes del amanecer para discutir la convocatoria. Me las ingenié para no tirarme hacia la consola y acelerar por él, pero tan pronto como estuvimos estacionados en el garage, salté fuera del coche y me dirigí hacia las escaleras del sótano y salí por la puerta principal nuevamente.

Faltaban horas aún hasta el amanecer, y no podía pasarlas en la Casa.

Estaba demasiado avergonzada como para quedarme allí, demasiado humillada de haber sido tan informalmente dejada ante la posibilidad de la floreciente amistad de Ethan con Gabriel. Me había entregado porque el salir conmigo ponía en riesgo su lazo con la Manada.

Un lazo que, vaya ironía, yo había ayudado a crear.

Me metí en mi auto y me dirigí al norte atravesando el río, con la esperanza de que la distancia ayudase a aliviar el dolor. Al menos no tendría que llorar dentro del rango de audición de los vampiros de Cadogan.

Debí haberlo sabido. Debía de haber sabido que él no sería capaz de adaptarse, que siempre escogería la estrategia por sobre el amor, que sin importar las palabras que usara, él aún era el mismo frío chupasangres.

Consideré llamar a Noah y aceptar el unirme a la Guardia Roja justo en ese instante, aceptar ser compañera de Jonah para vigilar a los Maestro, para juzgarlos, para tomar acciones cuando cayeran por debajo de su potencial. Pero esa era una traición a la que todavía no podía comprometerme. Ethan tenía sus razones para decidir que una relación entre nosotros no funcionaría. Aún cuando no estaba de acuerdo con ellas, las entendía.

Nada de eso, desafortunadamente, paliaba la vergüenza, la sensación de que me había ofrecido y había sido hallada deficiente, la sensación de que ser puesta a un lado era completamente a causa mía.

Y más importante todavía, la sensación de que por haberme puesto del lado de Ethan, me había enfrentado a una de las dos personas en el mundo que me amaba incondicionalmente.

Ese arrepentimiento me envió hacia Wicker Park, siquiera segura de si ella estaría allí, pero sin una mejor idea. Aparqué fuera de su estrecha casa de piedras rojizas, subí las escaleras, y llamé a la puerta.

Ella la abrió un segundo después. Su cabellera azul estaba más larga y ahora le llegaba a los hombros. Tenía puesta una pollera sencilla y una camisa de manga corta, los pies descalzos, sus uñas pintadas en un arcoiris de colores, desde el índigo al rojo.

Su sonrisa se desvaneció casi al instante. “Mer? Que pasa?”

A pesar del discurso que había planeado en el camino, un ‘Lo siento’ repleto de arrepentimiento fue todo lo que pude ingeniármelas para largar fuera. “Lo siento tanto, tanto.”

Mallory me examinó de arriba a abajo antes de encontrar mi mirada nuevamente. “Oh, Merit. Dime que no lo hiciste.”

TRADUCIDO POR NUESTRA GENIAL CHLOE♥

Perdón por si encuentran algún error again, por temas de no querer demorar más el capitulo se subió sin revisar. Pero ya lo haremos con este y el anterior para cuando armemos un solo documento. Ademas chicas, diganme si Chloe no es maravillosa, ha tenido problemas con su mano y aca esta trayendo un nuevo capi ♥ Sos genial :D

Beeesos y espero que lo devoren lentamente, por nuestro bien...

Read more...

Twice Bitten- Capítulo 11



CAPÍTULO ONCE: TODOS EN FAMILIA

La finca Breckenridge-y era una finca-estaba ubicada en las afueras de Illinois en Chicago, así que tuvimos que conducir para llegar. Sabiendo que tendríamos tiempo de sobra para hablar, esperé hasta que estuvimos en el auto antes de soltar las noticias sobre Celina.

“Morgan vio a Celina antes de que viniera a Cadogan,” Le dije. “Le dio una nueva medalla Navarro. Ella la estaba usando cuando me atacó.”

“Triste de decir, eso no me sorprende enteramente. Alguna otra información?”

“Morgan no cree que esté todavía en la ciudad. Apuesta que partió hacia Europa. Pero que si está aquí, piensa que probablemente esté en un lugar elegante.”

“Eso encajaría con el modo de ser de Celina.”

“Por mucho que odie admitirlo, una vez que la conminada haya terminado, probablemente necesitemos empezar a tomar algunos pasos activos para, no lo sé, minimizar el daño que ella podría causar?”

“No hay mucho que podamos hacer en ese sentido, dada la inutilidad del PG. Escogieron liberarla, después de todo.”

“Lo sé. Pero si el PG no va a evitar que enloquezca a las Casas y a la Manada, eso es precisamente porque necesitamos tener alguna idea creativa.”

“Tal vez,” dijo, luego se detuvo. “Se me ocurre que fue un error animarte a que salieras con Morgan.”

Contuve una sonrisa. “Estás admitiendo que te equivocaste?”

“Sólo en una manera de hablar. Hay tensión entre ustedes dos que nos hubiéramos ahorrado si no hubieran salido. Apenas pueden soportar estar en la misma habitación juntos.”

Mi estómago se revolvió un poco por su conclusión, y me pregunté si la próxima oración que saliera de su boca sería algo parecido a, Y hablando de relaciones poco aconsejables. . . Pero si tenía alguna preocupación sobre nosotros, no dijo nada.

“Bueno, es agua debajo del puente ahora,” dijo.

“Sabes, una vez me dijiste que él era demasiado humano. No estuve de acuerdo en ese momento, siendo recientemente humana yo misma, pero ahora lo entiendo. Él es inteligente, capaz, divertido-“

“Quizás ustedes deberían estar saliendo.”

“Ha. Pero puede ser realmente infantil. Ha sido un vampiro por cuarenta años. Debería haber pasado la adolescencia y la crisis de la mediana edad.”

“Centinela, hay hombres que han sido humanos por cuarenta años, quienes no han pasado la adolescencia y la crisis de la mediana edad.”

Le dí un punto por eso. También se me ocurrió que en realidad no había oído el teléfono de Ethan sonar. “Fingiste una llamada telefónica para dejarnos a Morgan y a mí a solas?”

“No lo hice. Aunque pensé que les haría bien a los dos aclarar los aires.”

“Ya veo. Quién llamó?”

“Catcher, desafortunadamente. La unidad forense comprobó la moto de Tony. Encontraron pólvora en el tanque, y en el asiento.”

“Hmm. Eso no lo une al tiroteo totalmente; no luce bien dadas las circunstancias. Han Tony o su Manada tomado crédito por el ataque?”

“No que yo esté enterado,” Ethan dijo. “Planeo preguntarle a Gabriel esta noche.”

Ethan encendió la radio, y escuchamos una estación pública durante el recorrido. Los edificios y estacionamientos le cedieron paso eventualmente, a los árboles y terrenos, y el château francés ubicado en el medio de la estancia Breckenridge llena de acres. Ethan entró en el largo camino, flanqueado hoy, por docenas de motos dispuestas en dos filas. Éstas eran un interesante contraste con la mansión de lujo, con sus chimeneas, techo inclinado y pálida piedra.

Ethan aparcó el coche al final de una de las filas de motos. Dudé, preguntándome si llevar la katana conmigo. Sostuve la funda, la pregunta en mi expresión.

“Tráela,” Ethan dijo, anudándose su propia espada. “Si el ataque al bar estaba dirigido a Gabriel, no podemos estar seguros de que un miembro de la Manada no estuvo involucrado.”

“Suficientemente justo,” dije y anudé la mía, también.

Caminamos el resto del camino hasta la puerta principal. La última vez que habíamos estado aquí, un asistente de guantes blancos nos había ayudado a salir del auto, y la Sra. Breckenridge-la mamá de Nick-nos había esperado dentro.

Hoy, nuestra bienvenida fue un poco diferente.

Ella abrió la puerta con fuerza, luego apoyó una mano en su cadera. “Lo tengo, Sra. B,” gritó, nos miró expectante. Era alta y en forma, llevaba una remera ajustada. Botas negras hasta la rodilla, cubriendo sus apretados jeans, y sus cortas uñas estaban arregladas y pintadas en con un negro brillante. Una docena de aros penetraban cada oreja, y sus muñecas estaban tatuadas con tribales pareciendo brazaletes. Tenía delicados rasgos y los mismos ojos dorados de Gabriel, su cabello era una masa de rizos bañados por el sol, que caían hasta sus hombros.

Otro Keene, supuse.

Me dio una rápida mirada, luego cambió su mirada a Ethan. “Sullivan?”

Ethan inclinó su cabeza. “Y Merit.”

“Están en el lugar adecuado,” ella dijo.

“La Sra. B dijo que ya habían pasado la parte de la invitación vampírica, así que extendió la invitación por esta noche o lo que sea.”

Se adentró, sosteniendo la puerta abierta para permitirnos entrar. “Vamos, entren.”

Ethan entró; yo lo seguí, captando una nube de perfume de cítricos y especies mientras pasaba a la chica.

“No escuché tu nombre,” Ethan dijo.

Ella extendió una mano. “Fallon Keene.”

“Ethan Sullivan,” dijo él, sacudiendo su mano.

Se volteó hacia mí.

“Merit,” dije, haciendo lo mismo.

“Le diré a Gabe que están aquí,” dijo, luego nos miró torcido. “Vampiros en una fiesta de la Manada. Esta es definitivamente una nueva era.” Su tono fue lo suficientemente abierto, que no estaba segura si aprobaba o desaprobaba esta nueva era.

La respuesta de Ethan no fue tan equívoca. “Esperemos que sí. Esperemos que sí.”

La casa rebosaba de gente, felicidad y terrosa, magia picante. Hombres y mujeres, comían y bebían, hablaban mientras niños corrían de aquí para allá entre ellos, dicha en sus expresiones, juguetes en mano. Las puertas del elegante salón de baile estaban abiertas, y un largo buffet lleno de comida estaba alineado contra una pared. Parecía más una reunión navideña que una última (pre-convocación) cena.

“Merit!”
Antes de que pudiera reaccionar, Jeff estaba frente a mí, brazos a mi alrededor, sus labios presionados en mi mejilla. “Estamos tan contentos, de que estés aquí.”

Sonreí y lo abracé en respuesta. Asumí que su júbilo tenía que ver con su enamoramiento por mí, al menos hasta que llegó a Ethan y le dio el mismo aplastante abrazo. Ethan, impotencia en su rostro, me miró. Le guiñé en respuesta.

“Esto es enorme, ustedes estando aquí,” Jeff dijo, liberando a Ethan y retrocediendo un paso. “Enorme. Nunca hemos tenido vampiros en una cena antes.”

“Esto es absolutamente una cena,” Ethan dijo, su mirada escaneando la multitud.

“Esto es fabuloso. Ustedes dos deberían obtener algo para comer. Conocieron a Fallon?”

Asentí. “Nos encontró en la puerta. Es la hermana de Gabriel?”

“Su única hermana. La segunda en la línea de sucesión al trono, por así decirlo,” Jeff confirmó.

“La mayoría del resto de ellos están aquí esta noche.” Apuntó a través de la multitud a varios hombres con melena de león, todo de ellos compartiendo el cabello leonado de los Keene. Adam levantó la vista y saludó, hoyuelos animándose en las comisuras de su boca. Dos jóvenes niños, con autos de plástico en mano, corrieron repentinamente entre nosotros, dejando sonidos de vroom en su despertar.

“Es una ocasión de dicha,” Ethan observó.

“Estamos juntos,” Jeff dijo. “Una familia, reunida. Esa es una buena razón para celebrar, incluso si la ConManada significa que deberíamos dejarlos a ustedes.” Me miró con preocupación en sus ojos. “No me quisiera ir. No quisiera tener que abandonarte.”

“Lo sé,” lo conforté, luego apreté su mano. “No quisiera que te fueras.”

Sus ojos se agrandaron, un rubor carmesí subiendo repentinamente por sus mejillas.

“En un modo Platónico, Jeff. En un modo de querido amigo.”

“Menos mal,” dijo, sus hombros balanceándose de alivio. “En realidad quería hablarte sobre eso.”

Por el rubor en sus mejillas, hice una suposición. “Jeff, hay alguien más?”

Ofreció algunos inciertos ums y uhs, pero cuando su mirada retrocedió entre la multitud-y siguió al cabello rizado de Fallon Keene a través del salón-obtuve mi respuesta.

“Ella lo sabe?”

Volvió la mirada hacia mí, y el rubor juvenil se había convertido en algo mucho más maduro. “Por supuesto que sabe. Tengo un juego muy serio, Merit.”

Me incliné y presioné un beso en su mejilla. “Sé que lo haces, Jeff. Ahora, además de tu romance con Fallon Keene, que hay en la agenda esta noche?”

Jeff se encogió. “Esto es casi todo. Recordar. Disfrutar de la companía del tro. Gabe dirá algunas palabras después. Y comida, por supuesto.” Alzó sus cejas. “Has visto el buffet?”

“Sólo desde este lado del salón.”

Jeff chasqueó su lengua a Ethan. “Si vas a hacer lo correcto con ella, mejor consíguele un plato.”

Con eso, desapareció entre la multitud. Ethan y yo nos quedamos de pie allí en silencio por un momento. “Debería suponer que él es mi competencia?”

“Entonces estarías en lo cierto.” Le deslicé una mirada. “Tienes una estrategia para atraerme mejor?”

Sonrió lentamente, maliciosamente. “Creo que he demostrado mi valor atrayéndote, Centinela.”

Gruñí, pero por dentro sonreí, por la réplica inesperada, y mucho más divertida. Estábamos realmente juntos? Estaba esto realmente sucediendo?

“Bueno, adivino que podría seguir su consejo. Estás hambrienta?”

“Lo suficientemente sorprendente, no en este momento.”

“Los milagros nunca cesarán?”

“Ja,” dije, luego escaneé la masa de cambia formas. Padres cargando niños, platos eran pasados entre miembros de la familia, y enamorados abrazados. “Esta no es una típica fiesta Breckenridge.”

“Mis padres hacen todo tipo de fiestas,” dijo una voz detrás de mí.

Ambos miramos hacia atrás. Nick Breckenridge-alto, oscuro, y guapo-estaba de pie detrás nuestro, manos en sus bolsillos. Llevaba una oscura camisa abotonada, las mangas arrolladas, y jeans oscuros. Su cabello tenía un corte César, sus ojos eran azules. Tenía una nariz romana y una frente pesada, y era guapo en el modo en que lo era un solado espartano-estoicamente hermoso.
Por el momento, estaba manteniendo un agarre estoico en sus emociones. Ya veríamos cuánto duraba eso. . .

“Vengadora Encoletada?” Pregunté en voz alta.

“No fue mi idea.”

“Asumo que la historia no lo fue, tampoco?”

Nick asintió con su cabeza. “El editor originalmente se la dio a alguien más. Los convencí de que la historia sería una carga para escribir y se la quité de las manos. No necesitamos que un periodista emprendedor se metiera alrededor del bar, preguntándose sobre los chicos en chaquetas de la NAC.!

“Fue horriblemente pro-Casa Cadogan. Y pro-Centinela.”

“Es posible que me haya apurado a juzgar,” Nick dijo. “Soy capaz de admitir cuando me equivoco. Pero, más importante, mantiene el foco en los vampiros-“

“Y fuera de los cambia formas?” Terminé.

Asintió.

“Entendible. No sabía que estabas trabajando para el diario.”

“Solo por cuenta propia por ahora.” Nick miró entre Ethan y yo. “Es una gran cosa, ustedes estando aquí. Gabriel vetándolos.”

“Es lo que hemos oído,” Ethan dijo. “Y apreciamos la oportunidad.”

Se quedaron en silencio por un momento, midiéndose uno al otro, asumí, y debatiendo si hacer la paz o la guerra.

“Hablando de Gabriel,” dije, haciendo un gesto hacia el salón, “es esto una forma de reparar las vallas?”

“Como tu sabes, fui el principal motor detrás de algunos efectos por los que no está emocionado,” Nick estuvo oscuramente de acuerdo, “pero espero que eventualmente pueda recuperar su confianza. Este es un paso en esa dirección. Y sobre la ConManada, no creo que la Manada vote por quedarse.”

“Es una posibilidad que se vayan,” Ethan dijo. “Y si ese es el voto que ellos hacen, supongo que descubriremos el modo de adaptarnos.”

Me pregunté si los Brecks tendrían que adaptarse, también. Por lo que había visto, ellos no parecían típicos cambia formas-sin Harleys y sin cuero. En cambio, ellos eran una familia con un fuerte lazo con Chicago y con lazos más fuertes con su tierra.

“Si ellos votan por irse,” Le pregunté, “ustedes se irían? Tomar a Michael, Fin y Jamie, con tus padres y dirigirse al norte?”

“No puedo contestarte eso.”

Incliné mi cabeza hacia él. “Porque es un secreto?”

“Porque no lo sé.”

Había derrota-y culpa-en su voz. Era la culpa de un hombre que quería creer, pero que no se había decidido realmente si actuar como seguidor del líder.

Incluso considerando el drama que Nick le había creado a los vampiros, mi corazón se apretó por simpatía. La duda era una cosa cruel, aterradora.

Nick se liberó de futuras predicciones al separarse la multitud. Pude ver unas cuantas personas volteándose en nuestra dirección, y luego Berna estaba frente a nosotros, habiéndose abierto paso entre los cambia formas, con un plato rebosante de comida en mano. Se desbordaba por un surtido de carnes, verduras y un rollo de repollo hervido colocado en la cima como una cereza en un helado.

Los cambia formas a nuestro alrededor quedaron en silencio y voltearon sus miradas a las dos mujeres de pie, enfrentándose: yo, la alta delgada vampiro con una oscura coleta y brillante funda roja, y Berna, la baja, mujer con forma redonda, cabello blanqueado y dedos nudosos, sus brazos extendidos con la ofrenda.

Empujó el plato hacia mí. “Come.”

Comencé a replicar, pero el veneno en sus ojos me hizo pensarlo dos veces. “Gracias Berna. Fue muy considerado de tu parte traerme un plato.”

“Humph,” dijo, luego sacó un tenedor del bolsillo del pecho de su camisa de algodón. Me lo entregó, también. Le deslicé una mirada a Ethan, y con su asentimiento-y para la diversión de los cambia formas que observaban el intercambio-hundí el tenedor en la cazuela de papas, y tomé un mordisco.

Mis ojos se cerraron mientras saboreaba la mezcla de las papas, mantequilla, páprika y más crema de la que debería estar permitida en un solo plato.

“Oh Berna. Esto es increíble.

“Mmm-hmm,” ella dijo, auto-satisfacción en su voz. Abrí mis ojos para verla voltearse en sus talones y alejarse, la multitud tragándola nuevamente.

Tragué otro bocado de la cacerola, luego apunté el tenedor hacia Ethan. Lo miró por un momento, pero, con mi propia mirada amenazadora, se inclinó.

Medio segundo después, sus ojos se cerraron para disfrutar el bocado.

“Te lo dije.” Le dije, luego tomé de regreso el tenedor.

“Tienes un don.”

“Lo sé, cierto?” Dije ausente, pero ya estaba lejos otra vez, a la deriva en un mar de carbohidratos.

Después de un rato, Nick se fusionó de regreso en la multitud, y Ethan se alejó para hacer una llamada, dejándome en el medio de la Manada. Ahí fue cuando Adam hizo su acercamiento. Estaba vestido de forma casual-una fina camisa de algodón sobre sus jeans, gruesas botas, y una larga cadena con un pendiente celta alrededor de su cuello.

“Ustedes dos parecen estar impactando,”dijo ”Berna no cocina para muchos. Sé que aprecia lo que hiciste por ella.”

“Estoy simplemente contenta de haber podido llegar a tiempo,” dije, luego asentí hacia la multitud alrededor de nosotros. “Parece que todos están pasando un gran momento.”

“Usualmente lo hacemos. Este es el tipo de cosas que hacemos en casa. Grandes reuniones, parrilladas, ese tipo de cosas.”

“He oído que Gabriel vive en Memphis. Es allí donde tú vives, también?”

Adam sonrió con malicia, labios curvándose, con sus profundos impertinentes hoyuelos. Supongo que podrías haberle llamado su sonrisa lobuna, ya que había algo definitivamente predador en ella. “Vivo en donde sea que quiero.”

“Eres nómade, o solamente le temes al compromiso?”

Esta vez sonrió con dientes. “Quieres probarme?”

Bufé. “Ya tengo suficientes problemas manejando a los vampiros en mi vida.”

“Cómo sabes que los cambia formas no seríamos más fáciles de manejar?”

“No es sobre cuán fáciles o difíciles son de manejar. Es sobre controlar a las personas que necesitan que las controlen. Prefiero una existencia libre de drama.”

“Probablemente no te deberías haber convertido en vampiro.”

“No tuve exactamente elección.”

Eso lo detuvo. Su sonrisa cayó, remplazada por una expresión de leve mórbida curiosidad. “No tuviste opción? Pensé que los vampiros tenían que tomar juramentos? Consentir la transformación o algo así?”

Aparté la vista y humedecí mis labios nerviosamente. Aunque la ciudad entera sabía que había sido convertida en vampiro, los detalles de mi cambio-el detalle de que no lo había consentido particularmente-eran sólo sabidos por muy pocos. Había hecho la declaración sin pensar. . . pero no estaba segura de estar preparada para decirle a este chico la verdad, con o sin hoyuelos.

“Habían más consideraciones que el drama,” le dije, esperando que eso contestara su pregunta lo suficiente para evitar que pregunte más. “No era sobre convertirme en vampiro.” Era sobre mantenerme con vida. “Esa es la realidad para unos cuantos de nosotros.”

Cuando miré hacia él nuevamente, había algo sorprendente en sus ojos-respeto.

“Eres una luchadora,” concluyó. “Una guerrera de algún tipo.”

“Soy Centinela de la Casa,” dije. “Una guardia, en un modo de hablar.”

“Un caballero entre reyes?”

Sonreí. “Algo como eso. Y cómo pasa sus horas de vigilia, Sr. Keene? Además de cortejar chicas con esos hoyuelos?”

Bajó la vista tímidamente, pero no me lo compré, definitivamente no cuando levantó su mirada nuevamente, sonriendo con malicia. “Soy un hombre de simples placeres, Sra. Centinela.”

“Y cuáles son esos?”

Se encogió de hombros negligentemente, luego ondeó una mano a un hombre que pasaba con tazas plásticas con jugo en una bandeja. Para familia, supuse. Adam agarró dos, luego me entregó una.

“La próxima vez que tomemos una bebida, lo haré más elegante. Cuáles son mis oportunidades?•

Tomé un sorbo del cálido jugo de manzana. “De cero a ninguna.”

Se rió de buena gana. “Tomada?”

“Y sin interés.”

“Ouch,” dijo, soltando la palabra, “eres del tipo descarado. Me gusta eso.”

A pesar de mí misma, sonreí. No estaba tentada por su oferta-y de hecho, al parecer, estaba tomada-pero eso no lo hacía menos adulador. Adam Keene era una combinación letal de buena apariencia, encanto y un trasfondo de maldad.

“También soy del tipo curioso,” Admití. “Y en los pocos minutos que hemos estado aquí, has evitado cada pregunta personal que te he hecho.”

Sostuvo su mano libre en el aire. “Lo siento, lo siento. No pretendí ser evasivo. Eres un vampiro; yo soy un cambia formas. Y aunque me encanta la vibra Romeo y Julieta nosotros tendemos a ser un poco cautelosos cuando se trata de contestarle a los colmilludos.”

“Puedo entender eso,” Asentí. “Pero eso no me hace menos curiosa.”

“Eres obstinada, no es verdad?”

Estaba escuchando eso demasiado últimamente. “Lo soy,” Admití. “Intentemos nuevamente. Qué disfruta hacer, un cambia formas como tú, en su tiempo libre?”

“Bueno,” dijo, bajando la vista al suelo y parpadeando mientras lo consideraba. “Hago parrilladas. Un poco de levantamiento. Ondeo bastante bien la guitarra.”

Levanté mis cejas.

“Ondeas una guitarra? Es decir, lanzarla?” Me había imaginado a dos hombres en un intercambio de artes marciales mixtas, sacando la mierda del otro con guitarras acústicas, madera y cuerdas volando.

Soltó una risita. “Ondear es tocar. Yo molesto con una de doce cuerdas. Nada formal. Algo solamente para relajarme, quizá de vuelta en el terreno con una cerveza, mirando las estrellas.”

“Eso suena como una buena manera de pasar la noche.” Me pregunté dónde estaba ubicado ese terreno. “De dónde eres?” Pregunté otra vez.

Hizo una pausa, jugando con el borde de la taza de plástico, luego levantó la vista hacia mí. “Tenías razón sobre Memphis,” dijo finalmente. “Tenemos una guarida en el Lado Este-fuera de la ciudad, así el brillo no se cruza en el camino de las estrellas.” Frunció el ceño. “Es raro estar aquí-gran ciudad, montón de cosas para ver, y me gusta el agua-pero no hay estrellas.”

“No muchas,” estuve de acuerdo. “Pero no he visto realmente muchas de ellas de todos modos. He vivido en New York y en California.”

“Parece que te agrada el concreto.”

“Parece ser de ese modo. Aunque la idea de estar al aire libre en el terreno con una cerveza en mano suena bastante bien ahora, también.”

“Ese es exactamente el punto, no lo es?”

Incliné mi cabeza hacia él. “Qué quieres decir?”

Adam hizo un gesto hacia el salón. “Esto. Todo esto. Todos podríamos estar en el terreno con una cerveza en mano. En vez de estar haciendo esto, estando en una elegante casa en Chicago, esperando para discutir sobre el futuro.” Se encogió de hombros. “Haré lo que Gabe me pida hacer, pero entiendo la urgencia de regresar a casa.”

“Hablando del drama, ha habido alguna noticia de Tony? Ha aceptado la responsabilidad del ataque? De retar a Gabriel?”

Adam sacudió su cabeza. “No hasta donde yo sé. Pero esa es una pregunta para Gabriel,”

“Tu sabes, creo que acabamos de tener una verdadera conversación. Eso no estuvo tan mal, no es cierto?”

Levantó una mano hasta su cuello. “Mi carótida parece estar intacta, entonces, no, no fue tan duro.”

“No todos nos lanzamos de cabeza para abrir una vena, sabes.”

Bueno, a menos que me pusieras en una habitación con Ethan Sullivan.


TRADUCIDO POR LU ♥


--------------------------------------------------------

Perdón si hay algún error, no me dio el tiempo de revisarlo ya que tengo que seguir estudiando.

Besos!

Read more...

  © Diseño LuxLune by JenV 2010

Back to TOP