Hard Bitten - Capítulo XII

Capitulo 12

Sobre el arcoíris


Diez minutos más tarde–y probablemente una excusa para Ethan y Darius–Malik se unió a nosotros en la Sala de Operaciones. Pusimos a Lindsey, que había estado fuera patrullando los alrededores, al altavoz para que así ella pudiera escuchar.

"Estoy lista", dijo Lindsey. "Hagámoslo, Mierda Sexy".

Ella realmente me amaba.

"Así que ya conocen lo básico," les dije. "Antes veíamos pequeñas raves–un puñado de vampiros, algunas personas, algunos bebiendo. Ahora estamos hablando de lleno–sobre fiestas con un montón de vampiros, un montón de seres humanos, y un gran potencial para la violencia. No he visto el tipo de violencia del que Tate habló mientras estábamos allí–pero sacamos el tapón lo más rápido que pudimos. Sabemos que los humanos están siendo gravemente atraídos por el glamour, tal vez ayudado en parte por una droga que tienen alrededor. Y creemos que los invitados humanos provienen de los bares de las Casas".

La sala quedó en silencio, todo el mundo intercambiando miradas de preocupación.

"¿Tú evidencia?", preguntó Malik.

"El teléfono que recibió el mensaje de texto acerca de la fiesta de la ultima noche fue dejado en el Benson´s, el bar de la Casa Grey. Y otra humana nos dijo que se enteró de la fiesta cuando conoció a un hombre de baja estatura y una mujer llamada Marie fuera del Temple Bar".

Malik curveó sus labios. "Alguien está usando nuestro lugar para atrapar a los humanos".

"Ese parece ser el caso."

Sólo había una palabra para la expresión de sus ojos–determinación. "¿Y cuál es tú plan?"

"Bueno, en un mundo perfecto, el plan sería no hacer enojar al PG. Pero como sabemos, este claramente no es un mundo perfecto".

Hubo ruidos de general acuerdo alrededor de la habitación.

"Darius nos quiere sanos y salvos dentro de la Casa Cadogan – donde, por ahora, puede mantener un ojo sobre nosotros–sin que causemos problemas fuera de la Casa. Pero ya hay problemas preparándose allí, y si no conseguimos manejarlos, las cosas se van a ir al sur muy rápido. No podemos sólo sentarnos aquí y mirar caer la ciudad alrededor de nosotros.

"Sé que soy joven," continué, "pero también tengo la obligación de hacer las cosas que creo son necesarias para proteger a la Casa. Aún si Darius no lo aprueba... e incluso si Ethan no sabe acerca de ellas"

Dejé que esa implicación cayera por un minuto, y luego bajé la voz. "Tengo que darle un reporte general, pero no le estoy dando más detalles, y él no las pedirá. Cuanto menos sepa––"

"Darius menos podrá utilizarlo como un chivo expiatorio" dijo Malik.

Asentí en acuerdo. "Precisamente. Lo corto de esto, él me dio pulgares arriba para que pudiera tomar la mejor decisión, y quiero darte la misma cortesía. El GP está poniendo suficiente presión sobre la Casa sin mí añadiendo a la misma. Si quieres saber lo que estoy haciendo, te lo voy a decir. Si no"–Levanté mis manos–"no te preocupes. Puedes negar que sabías que algo estaba pasando, y espero que te proteja de Darius si esto va de peor a mucho peor”.


Dije mi parte, miré alrededor de la sala otra vez. Luc golpeó con sus botas el tablero de la mesa.

"¿En serio nos estas preguntando si no vamos a tomar tu lado contra el GP? ¿En serio,
Centinela? Pensé que te había enseñado algo mejor que eso. Somos un equipo–y tu eres miembro".

"Y estabas dando la mejor disertación", dijo Lindsey. "Creo que Sullivan se irá de cabeza. Ah, y estoy totalmente dentro".

Juliet y Kelley se sonrieron la una a la otra, después a mí.

"Obviamente también estamos dentro", dijo Kelley. "tenemos mas tiempo de conocer a Ethan de lo que conocemos a Darius. Puede que no sea perfecto, pero se ha preocupado por la Casa, no sólo en la política".

“De acuerdo” dijo Juliet.

Todos miramos a Malik, el único que no estaba muy seguro. No es que yo dudara de sus lealtades, pero estaba lo suficientemente tranquilo de que yo no estaba completamente segura de donde estaba parada con él.

"Están haciendo lo correcto", dijo.

"Eso es todo lo que necesito saber."

Le sonreí, y luego asintí hacia el grupo. “Muy bien, entonces. Este es el plan".

***

Cuarenta y cinco minutos pasaban rápido para una manada de vampiros que salían de un taxi en la oscuridad, sobre la calle húmeda enfrente del Temple Bar, no tan lejos de Wrigley Field. Yo, Lindsey, y Christine–Christine Dupree, antes de que perdiera su nombre por unirse a la Casa, otro vampiro de mi clase noviciada–estábamos vestidas elegantemente en tonos negro, gris, rojo y maquilladas con una pulgada de nuestra vida inmortal.

Probablemente parecíamos el nuevo elenco de Los ángeles de Charlie. Yo era la morena valiente, Lindsey era la rubia atrevida, y Christine–anteriormente morena–ahora mecía un elegante liso pelo rojo.

Christine no era un guardia, y ella y yo no éramos exactamente amigas cercanas. Desde que la conducimos a algo que la pudiera poner en problemas–y que demandara su lealtad–Luc le había explicado sus obligaciones. No le dimos todos los detalles acerca de las raves; solamente sabía que buscábamos malos actos en el Temple Bar. Parecía dispuesta a ayudar, eso era suficientemente bueno para mí.

En cuanto al propio bar, había decidido un nuevo plan– jugando al cebo.

Los vampiros Cadogan me conocían como centinela y a Lindsey como guardia. Pero también sabían que Christine era la hija de Dash Dupree, un famoso abogado de Chicago, y que yo era la hija de Joshua Mérit, el Sr. Pez Gordo Real del Estado de Chigago.

Me di cuenta que en la fiesta Streeterville podía fingir bastante bien ser una chica fiestera, así que iba a volver a intentarlo. Y con mi popularidad y con la de Christine, nadie interrogaría a dos personas de la alta sociedad que se mezclaban en el Temple Bar, preguntando sobre nuevos tipos de emoción.

Había una línea fuera de la puerta. Aunque los humanos no habían sido permitidos en la Casa, Tate no había extendido la prohibición a los bares. Colin y Sean habían sido creativos, instalando letreros de neón por encima de la puerta para ayudar a los visitantes a mantenerse en el camino.

Esta noche, las luces HUMANOS y CADOGAN estaban encendidas, lo que significaba que los vampiros de Navarro o Grey tenían mala suerte.

La parte humana estaba bien para mí, ya que podían ayudarnos a lograr una parte de mi plan de infiltración en el Temple Bar, o P-ITB. Por desgracia, la prohibición de los vampiros Grey y Navarro no iba a ayudar. Había esperado poder utilizar la noche para obtener información desde las otras casas sobre las raves y las drogas. Oh, bueno. Jonah podía meterme en la Casa Grey. En cuanto a Navarro, cruzaría ese puente cuando llegara a él.
Christine, Lindsey, y yo paseábamos como dueñas del lugar, luego nos paramos enfrente de la barra por un momento... para ver y ser vistas.

Me tomó un momento apreciar el local. El Temple Bar era prácticamente un santuario para los Cubs, mi equipo deportivo favorito. Las paredes estaban cubiertas con uniformes y estandartes, y los objetos de los Cubs cubrían cada parte libre en el bar. El bar estaba a cargo de dos vampiros pelirrojos, también hermanos, Sean y Colin. Mantenían todas las cosas de Irlanda y los Cubs vivos y bueno en Wrigleyville.

"Primera parada en el P-ITB” le dije a mis cómplices, "la identificación de los humanos que podrían haber conseguido una invitación a una o futuras raves para que podamos identificar al huésped. "

"O anfitriona", agregó Lindsey. "No olvidemos la posibilidad de que sea Celina".

"¿Podemos por favor dejar de llamarlo P-ITB?"

Lanzó Christine. "Puedo disfrutar de tus acrónimos, pero eso suena ridículo".

"Desafortunadamente", dijo Lindsey, "estoy de acuerdo. A menos que el acrónimo sea malditamente más resistente. Como ‘DANGER’ o ‘KILLFACE’ o ‘STUN GUN’ o algo así".

Le deslicé una mirada inquisitiva. "¿Y qué, exactamente, se destacaría con ‘DANGER’?”

"Um”. Miró hacia el techo mientras pensaba en una respuesta. " 'Dedicadas, Angustiosas Noviciadas en Examen de Riesgo’? O tal vez, "las Drogas Nunca Generaran un buen Entretenimiento, ¿Cierto?’ "

"Defectuoso", murmuré.

"Aw, que triste. Se me ocurrió con total espontaneidad. ¿Acaso no se permite algo por casualidad? "

"Damas", dijo Christine, levantando una mano. "Vamos a actuar según nuestras edades y a permanecer enfocadas".

Lindsey y yo intercambiamos una mirada culpable. Soy lo suficientemente honesta para admitir que el sarcasmo y la estupidez eran mis métodos preferidos para hacer frente al estrés. Pero ya tenía un montón de eso, y no era solo salir por un Mallo-pastel mitad lucha-con-katana.

Fríamente, Christine inspeccionó a la multitud como un león mirando a una manada de búfalos, dedicada a encontrar al eslabón más débil. Pensamos que cualquier humano en un bar de vampiros era más propenso a recordar que una persona importante se había convertido en vampiro y le confiarían información sobre las fiestas-vampiro.

“Allí”, dijo finalmente, señalando con un cuidadoso dedo manicurado a un par de chicos humanos con camisas de fraternidad, por el aspecto de la jarra vacía sobre la mesa, ya habían estado bebiendo.

"Empiezo allí", dijo ella, y luego se paseó a través de la habitación hacia sus víctimas inocentes. Las cabezas de los chicos se levantaron mientras se acercaba a ellos, sus ojos estaban un poco brillantes, aunque no estaba segura de si eso era porque los dos se habían terminado una jarra o porque ella estaba lanzando un importante glamour.

"Fuerte Psych?" Le pregunté a Lindsey. Ese era la medida de un vampiro con un montón de capacidad glamour.

"Nop," dijo Lindsey. "Las tontas expresiones son cien por ciento provocadas por sus adorables curvas femeninas".

Si era así, aquellas curvas serían demostradas como ganadoras; uno de los chicos saltó y le ofreció una silla a Christine. La tomó, recatadamente cruzando una pierna sobre la otra, después inclinándose hacia adelante para charlar con los chicos. Si hubieran tenido cualquier información pertinente, no hubiera dudado de que ella lo averiguaría.

"Ella es sorprendentemente buena en esto," dije, mirando a Lindsey. "¿Luc la entrevistaría para darle empleo?"

"No estoy segura de que ella trabaje", dijo Lindsey. "Ella es más del tipo fondo de créditos– el cual es muy útil en situaciones como esta. Por otra parte, no me quejaré si empezamos a cenar en la cafetería Dash Dupree Memorial por una década a partir de ahora".

Me reí, y luego miré a la barra. "Ya que ella esta trabajando a su manera, vamos a empezar a hacer el nuestro".

"Humanos–checando", coincidió Lindsey, moviendo su dedo en la manera de estar verificando. "Ahora, ¿debemos golpear hasta al camarero?"

Le guiñé un ojo y me dirigí hacia el bar. "Simplemente mantente en guardia, ¿de acuerdo?"

Lindsey resopló. "Cariño, tu podrías tener el filete, pero yo tengo la combustión”.

Solamente Colin, que era un poco mayor y más alto que Sean, estaba trabajando esta noche en el bar.

"Si está solo, podría no ser un buen momento para alejarlo", dijo Lindsey mientras me seguía de cerca.

Tomé su punto, pero contrarrestandolo con el mío. "Somos nocturnos, y él probablemente trabaja en la barra hasta el amanecer. No estoy segura de que sería un buen momento para alejarlo, pero necesitamos saber lo que está pasando".

Esquivamos una multitud profunda de humanos y otra de vampiros en frente de la barra y fuimos directamente al final de la misma. Esperé hasta que Colin se movió hacia nosotras, limpiándose las manos con una toalla atada en el cinturón, antes de que le preguntara.

"¿Podemos hablar en privado durante unos minutos?"

Con una expresión dudosa, Colin volvió a tomar dos cervezas de un pequeño refrigerador, después las puso en la barra y cogió el dinero en efectivo que un vampiro había puesto allí. "Estoy ocupado esta noche ¿Puede esperar?"

"Um, ¿hola?", preguntó Lindsey, moviéndose a mi lado y apoyando un codo en la barra. "Estoy aquí. Puedo vigilar la barra"

Colin le frunció el ceño. "¿Lo harías?"

"Cariño, pasé una década de mi grandiosa vida vertiendo tragos en el East Village. Estas personas estarán borrachas y entretenidas hasta que regreses, o no soy una de las diez mas Hotties de la Casa Cadogan. En serio," agregó con una mirada en mí. "Hay una lista, y ambas estamos allí".

"Genial", le dije. No está mal para una ex gran estudiante-bibliotecaria recluida. De hottie a bartender, Lindsey no perdía ninguna oportunidad para estar detrás de la barra y poner una toalla blanca por encima de su hombro.

"Señoras y señores” ella anunció, "¿Quién necesita un trago?"

Cuando la multitud dejó escapar un grito agradecido, Colin puso su mano en mi espalda y me condujo hacia el otro extremo de la barra. "Vamos a ir a la oficina. Esta un poco más tranquilo allí"

Lo seguí mientras él hizo un lazo a través de la barra. Atravesó la habitación como un político experto: checando las bebidas, besando a chicas guapas en la mejilla, recomendando ingredientes de las pizzas de al lado, y preguntando por los padres de al parecer amigos humanos. No sabía que Colin conociera a muchos, pero claramente era muy querido, tal como un accesorio en la barra como del equipo de los Cubs y los vampiros.

Cuando atravesamos la habitación, nos detuvimos en un vestíbulo trasero cubierto por fotografías–y más allá de una fotografía de Ethan y Lacey Sheridan, su ex amante–nos dirigimos hacia un pequeño cuarto hasta al final del pasillo.

Colin sacó un llavero de su bolsillo y abrió la puerta. La oficina era pequeña–apenas lo suficientemente grande para contener un escritorio de metal y un archivero destartalado. Cada superficie libre estaba cubierta por papeles–revistas, notas, reglamentos, declaraciones de impuestos, páginas amarillas de cuadernos, periódicos doblados, programas deportivos, facturas, menús para llevar.

Las paredes estaban cubiertas también, aunque el contenido no era apto para niños. Posters y calendarios con atractivas modelos de los años setenta fueron pegados como fondo de escritorio a través del cuarto, rubias tetonas, morenas en shorts diminutos con tacones de tres pulgadas nos sonreían con coquetería. Parecía una de esas oficinas que pudieras encontrar en una estación de servicio o en un taller mecánico.

No exactamente el tipo de lugar que haría sentirse cómoda a una mujer, pero de nuevo, no era el objetivo de la audiencia.

"Bonito lugar," dije cortésmente.

"Nos gusta", dijo. "¿podrías cerrar la puerta?"

La cerré, lo que redujo el volumen suficiente para permitirnos hablar en lugar de gritar.

Colin se deslizó alrededor del escritorio y abrió el cajón superior del gabinete. Alcanzó un pequeño termo de metal del cajón, desenroscó la tapa, y tomó un sorbo.

"¿Tomando un trago?" Le pregunté en voz alta.

"Tipo O. Mi propia mezcla especial." Me ofreció, pero me lo quité de encima. Necesitaba tener la mente clara, y no estaba segura de que el ‘Brebaje especial’ de Colin me iba a mantener en un lugar mental-empresarial.

"No, gracias."

Con el termmo aún en mano, sacó una vieja silla del escritorio, el asiento cubierto por más cinta adhesiva que tela, y se sentó.

"Ahora, Sra. Centinela, ¿qué puedo hacer por usted?"

"¿Has notado algo fuera de lo normal por aquí últimamente?"

Hizo un sonido sarcástico. "Hace mucho tiempo, este era un bar de vampiros. Para los colmilludos, amigos y familiares. Desde que salimos del armario, he estado al servicio de los humanos que piensan que los hombres vampiros son aterradores, héroes románticos y que las mujeres vampiros tienen una fórmula secreta para bajar de peso.
También en ocasiones sirvo a humanos que piensan que los vampiros son basura y los precursores del apocalipsis. ¿Eso es fuera de lo común? Sí, Centinela. Yo diría que sí”.

Al final de la diatriba, sus palabras se habían acelerado, habló más rápido, y su acento se volvió mas pronunciado. Nunca había estado en Irlanda, pero podía oír las verdes colinas en su voz.

También tenía un punto, pero estaba buscando algo un poco más específico, por lo que le di el mío.

"Creemos que los vampiros están usando la barra para buscar humanos para un nuevo tipo de rave. ¿Algo por el estilo te suena?"

Tomó un sorbo de su termo. "Como he dicho, muchos de los humanos desean pasar tiempo con los vampiros. No estoy seguro de reconocer la diferencia entre un vampiro que golpea a un humano y vampiro invitando a un humano para que asista a algún tipo de fiesta para beber".

"Muy bien". Mordí mi labio por un momento, decepcionada de que él no me había dado ninguna información nueva. "Bueno, ¿qué hay sobra las drogas? ¿Algo llamado V? Podría ser utilizado para que los humanos sean susceptibles al glamour".

Levantó las cejas con interés. "Estas diciendo ¿Somos tan inexpertos con el glamour en estos días que tenemos que recurrir a los productos farmacéuticos para hacer el trabajo?"

"No estamos seguros todavía de cómo funciona, sólo que ha sido encontrado en una fiesta".

Encogió un hombro. "Este es un bar; las drogas son parte del curso. No he escuchado acerca de cualquier medicamento nuevo que pasan alrededor, pero eso no significa que no está sucediendo".

Strike tres para la Centinela, pero lo intenté de nuevo. "¿Qué pasa con las personas conocidas? ¿Cualquiera rondando el bar más de lo normal? ¿Cualquier persona fuera de lugar?, o ¿cualquier persona que aparece una y otra vez?"

Colin se recostó en su silla y cruzó los brazos sobre el pecho, el termo situado por debajo de su brazo como un muñeco. "No quiero aguar tu fiesta, y agradezco todo lo que haces por la Casa como Centinela. Pero para serte sincero, paso mi tiempo tratando de asegurar que los vampiros y los humanos en este bar están bien cuidados y entretenidos y que tengan la oportunidad de quemar un poco del vapor que se acumula en la semana de trabajo. Pero si me preguntas que si he visto algo que sugiera que el Temple Bar es el nuevo centro de comando de algún tipo de movimiento rave. Entonces no, no lo he visto".

Desilusionada, suspiré. Imaginé que el tipo que pasaba mas tiempo en el bar iba a tener una mejor idea sobre lo que Sarah pensaba estaba ocurriendo en el Temple Bar. Pero había un punto; él podría tener el acceso, pero también tenia mucho que hacer.

Asentí. "Gracias por la honestidad. ¿Me llamarás si se te ocurre algo?"

Me ofreció un guiño. "Tenlo por seguro, Centinela".

***

Sin más información a la mano, me disculpé con Colin y me dirigí al bar.

Y fue entonces cuando obtuve la sorpresa número dos.

Sabía que Lindsey había nacido en Iowa. Sabía que su padre era un productor de carne de cerdo. Sabía que había vivido en Nueva York y tenía más lealtad hacia los Yanquis que yo, como una fiel fanática a los Cubs, podía sólo suponer que era el resultado de algún tipo de locura vampírica de bajo grado.

No sabía que ella había sido una bartender extraordinaria.

Encontré a Lindsey detrás de la barra y una aglomeración de cuatro vampiros, dólares en mano, gritando su nombre como si acabara de colocar un estandarte.

La chica era todo un fenómeno. Ella giraba horizontalmente una coctelera en una mano y una botella de alcohol azul en la otra. La multitud dejó escapar un "¡Woo!" cuando volcó la botella sobre su hombro y lo atrapó de nuevo en la palma de su mano, para luego arrojar el contenido de ambos recipientes en un vaso de martini. La botella y coctelera golpearon la mesa de la barra, luego el vaso estaba en su mano y se dirigió al vampiro delante de ella. Arrancó ordenadamente el efectivo de los dedos extendidos del vampiro y lo puso en un frasco.

La multitud a su alrededor dejó escapar una ronda de aplausos, Lindsey hizo una pequeña reverencia y comenzó a preparar una bebida para el siguiente vampiro en la línea. Los vampiros en el bar miraban sus movimientos desplazando los ojos como si quisieran un sorbo de un preciado y limitado vino único en la vida. Personalmente, no entendía la atracción, pero yo no era una gran bebedora.

Volteé hacia el golpecito en mi hombro y que encontré a Christine a mi lado.

"¿Algo que reportar?"

Hizo un gesto hacia los chicos. "Nuestros nuevos hermanos favoritos de fraternidad están aquí por lo menos una vez a la semana, generalmente los fines. El viernes pasado, estaban fumando en el callejón cuando un hombre se acercó a ellos, hizo algunas insinuaciones acerca de probar una nueva experiencia con vampiros. Pues resulta que, mientras nuestros hermanos de fraternidad fueron lo suficientemente valientes como para aventurarse en un bar de vampiros, no fueron exactamente valientes como para nada más que eso". Ella me dio una sonrisa de complicidad. "Bebiendo en un bar con vampiros aparentemente les da un sabor de peligro pero sin las calorías, por lo que dijeron. No consiguieron una buena mirada del hombre, pero––"
Levanté una mano para detenerla, la satisfacción calentando mi sangre. Realmente estaba disfrutando del momento cuando las piezas del rompecabezas comenzaron a caer en su lugar.

"Déjame adivinar–¿era bajo, viejo, pelo negro?"

Sus ojos se abrieron con sorpresa. "¿Cómo lo sabes?"

"Mi testigo estaba tomando un respiro fuera cuando se le acercó un hombre con la misma descripción".

"¿Y está usando al Temple Bar como su campo personal de reclutamiento?"

"Ese podría ser el caso."

Aplausos ruidosos partieron el aire cerca de la barra. Miré por encima justo a tiempo para ver a Lindsey terminar otra copa y palmear sus manos juntas como un distribuidor de Las Vegas.

"Y ahora, para mi siguiente truco", dijo, deslizándome una mirada, "algo que nunca dejarían ver los vampiros. ¡Voy a presentarles al dirigente social de la Casa para hacer mi truco!”

Con el estímulo de la multitud, me hizo más señas. Rodé los ojos, pero la multitud aparentemente apreciaba el humor, así que hice mi parte y me deslicé detrás de la barra.

De inmediato comenzó a rodearme con órdenes, apuntando a las copas medianas. "Dame siete de esas y ponlas en línea a lo largo de la barra".

Cuando lo hice según las instrucciones, Lindsey cogió una coctelera limpia y comenzó a verter alcohol en el. Después de que puso cinco o seis tipos de alcohol, puso las botellas de nuevo y tapó la coctelera.

"¿Saben que extraño?", preguntó a la multitud. "Las nubes. El sol. Ese momento raro cuando llueve pero aún esta el sol. Amaneceres, puestas de sol–hasta después de lo que pasó, por supuesto".

La multitud se echó a reír con aprecio.

"¿Pero saben lo que más extraño de todo?" continuó. "El arco iris, como un puñado de Skittles a través del cielo. Así que para todos ustedes encantadores vampiros de Cadogan, aquí hay un arco iris, un color en el tiempo".

Con un movimiento de la muñeca, Lindsey comenzó verter el líquido en una cascada sobre las copas. Llenó la primera copa con azul y, tan pronto como cada vaso estaba lleno, cambiaba al siguiente. Como por arte de magia, el alcohol que puso en capas en la coctelera se convirtió en un arco iris a través de las copas, desde el turquesa hasta un brillante color rosa. Cuando ella terminó, había siete copas de líquido colocadas en la barra como un perfecto y húmedo arco iris.

"Y eso", dijo ella, poniendo la coctelera de nuevo en la barra, "es como los vampiros hacemos los arco iris".

El bar estalló en aplausos. Tuve que admitir, que fue un truco muy dulce. Las bebidas no podrían tener un sabor especialmente bueno–parecían como accesorios de películas de ciencia ficción, para ser honesta–pero se veían fenomenales.

Lindsey me miró y sonrió. "Nada mal para una fanática de los Yankees, ¿eh?"

"Nada mal en absoluto", dijo Colin, dando un paso atrás de nuevo hacia la barra. "Has hecho que nos sintamos orgullosos".

Al parecer no había sido el único impresionado. Los vampiros a lo largo de la barra, una mezcla de hombres y mujeres, comenzaron a luchar para poder llegar a una de las siete copas.

"Es sólo alcohol, damas y caballeros", dijo Colin con una sonrisa, limpiando el exceso de alcohol que Lindsey había derramado.

"Hay mucho más de donde vino eso", ella añadió, "y estoy segura de que Colin estará feliz por tomar su dinero".

Colin se echó a reír, pero los que luchaban por las bebidas de Lindsey me golpearon como extraños. Esencialmente, derramando alcohol por un miembro de la Casa por quien los vampiros podían haber visto cualquier noche de la semana–y en un bar que podían haber visitado cualquier noche de la semana.

Mis sentidos estaban al borde, me moví de nuevo al final de la barra, y capté a Lindsey por el rabillo del ojo. Me había visto moverme, y siendo un guardia inteligente, dio a los vampiros la misma mirada una vez más, los vio empujándose unos a otros para llegar al alcohol.

Eso significaba que las dos estábamos viendo el momento en que un poco de empuje estallaba en una verdadera lucha.


Traducido por Chelo :)

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Hard Bitten - Capítulo XI

Capítulo Once
Chicas de Fiesta


No era sano, lo podría admitir. Sabía que un bizcochuelo y merengue no eran la cura para la frustración física, que una larga carrera por Hyde Park o una sesión de entrenamiento con Luc me habrían curado mejor de lo que las calorías podrían haberlo hecho.

Pero eso no hizo que mi cuarto Mallocake - un procesado e hidrogenado trozo de esponjoso pastelito de chocolate relleno con un merengue tan azucarado que dejaba tus dientes arenosos - sea menos delicioso de lo que lo había sido el tercero.

Mallory había descubierto los Mallocakes una noche en un almacén en Bucktown. Había solamente algunos almacenes en Chicago que los vendían, lo cual hizo crecer su amor por esas cosas - provocado en parte debido a las semejanzas en sus nombres –lo que lo hacía mucho más incómodo. Los Mallocakes eran hechos por una panadería familiar de Indiana que hacía sus envíos solamente una vez al mes, lo que los hacía más difíciles de encontrar. Pese al dolor en el trasero que era adquirirlos, no podía criticarle su paladar.

Eran ridículamente buenos.

El bizcocho de chocolate era simplemente el equilibrio justo de chocolate amargo y pastel no tan dulce, que combinaba perfectamente con el relleno de crema que rebosaba de azúcar. Había unos centenares de calorías en una sola dosis, y cada caja hacía gala de media docena de pastelitos envueltos en celofán. Eran una sesión de autocompasión esperando a suceder.

Por otra parte, yo era un vampiro. No podían lastimarme. Pese a cualquier crítica que pudieras levantar contra Ethan por hacerme un vampiro, tenía un metabolismo ultra veloz y ningún medio evidente para aumentar de peso.

Un vampiro más astuto podría haber intentado con la sangre, saciar su necesidad con una o dos bolsas de tipo O o AB. Pero los Mallocakes eran tan humanos. Y a veces una chica necesitaba estar en contacto con su humanidad. A veces una chica necesitaba un desayuno que no implicara lino, hierba de trigo o granos orgánicos no probados en animales. Además, éramos los únicos seres vivos que podíamos comer azúcar procesado y carbohidratos con impunidad - por qué no ir por ellos, no? Los Mallocakes serían entonces.

Realmente, ésta era una celebración incitada por el hecho de que el periódico del día no revelaba ni una palabra sobre la rave de ayer por la noche. Puede que las cosas no hayan ido bien por la Casa cuando regresé, pero el silencio de prensa seguía siendo una victoria que necesitábamos.

Y por eso, una pequeña victoria y dos mil calorías más tarde, metí las envolturas vacías de celofán a la basura y tomé mi teléfono de la mesita de noche. Ya había tomado mi aperitivo, así que era hora de volver a trabajar.

Jeff contestó antes de que la primera campanada se completara. “Merit!”

“Cuéntame, Jeff. Alguna noticia sobre ese número de teléfono?”

“Ni una maldita cosa. Fue asignado a un teléfono desechable, y la cuenta no tiene ningún otro mensaje de salida o llamadas. Apenas ese texto. Y no encontré ningún registro de compra en mi archivo de datos de comerciantes para los minutos o el teléfono en sí mismo, así que probablemente fueron hechas en efectivo ambas transacciones.”

“Hmm. Eso es un fastidio. Y para que conste, estoy muy perturbada de que tengas registros de datos de los comerciantes.”

“Es sólo medianamente ilegal. Hey!, quieres que te haga desaparecer del sistema financiero? Puedo hacer eso. Ni siquiera los Federales podrían encontrarte. Son tan incompetentes allí.”

Había demasiado entusiasmo en su voz como para que esté tranquila. Después de todo, era la nieta de un policía. Por otro lado, Jeff trabajaba para ese policía.

“No, gracias. Y si estás cometiendo delitos, asegurémonos de que son por el bienestar de la ciudad.”

“No eres divertida,” se quejó Jeff.

“Aw, eso no es verdad. Soy muy divertida.”

“Los Vampiros en realidad sólo son un diez por ciento divertidos en cualquier momento. El otro noventa por ciento es en gran parte preocupación. Y derramamiento de sangre.”

“Has estado pasando demasiado tiempo con el Sr. Bell. Hey, ya que te tengo al teléfono, puedo hablar con él? Le tengo una pregunta.”

“Por supuesto,” dijo, y entonces oí su petición. “Catch, la nieta está al teléfono.”

Oí un arrastrar de pies, lo cual me imaginé era el sonido de Jeff llevándole el teléfono a Catcher. Eso me dio tiempo de adaptarme al hecho de que había sido considerada ‘la nieta’. Allí se fue todo mi encanto vampiro.

“Yo gabba gabba (1),” dijo Catcher. “ Qué pasa?”

“Drogas.”

“Estamos en la tercera ciudad más grande del país. Vas a necesitar ser más específica.” Tomé el sobre y lo miré por encima.

“Tabletas blancas. La dosis es quizá de dos a la vez, y se entregan en un pequeño sobre blanco. Hay una V en la píldora y también en el exterior del paquete.”

Se quedó callado por un momento. “Tendré que comprobar en la base de datos, pero no suena familiar. Por qué lo preguntas?”

Le di la versión corta, sustituyendo el nombre de Noah en el de Jonah otra vez, y odiando que las mentiras se estuvieran comenzando a apilar unas encima de otras. Pronto iba a necesitar una aplicación sólo para mantener todo en orden. “Hay alguna posibilidad de que los humanos estén siendo dopados con ello?” Me pregunté en voz alta. “Para hacerlos más susceptibles al glamour?”

“Y así estén mejor dispuestos a dar sangre en una fiesta? Eso no me suena.” Me lo imaginé inclinándose hacia atrás en su silla, manos detrás de su cabeza, listo para repartir algo de sabiduría. “Medio que sería demasiada complicación para hacer algo que el glamour haría de todos modos. Quiero decir, después de todo, ése es el objetivo del glamour.”

“Cierto.”

“Y además, no quiero culpar a la víctima aquí, pero si ellos están apareciendo en una fiesta de vampiros, probablemente tengan una cierta idea de que ese derramamiento de sangre va a suceder. Eso no significa que lo estén consintiendo para que les suceda a ellos – jugar al pro-vampiro en una fiesta no es lo mismo que sentarse y ofrecer una vena - pero el punto es que pueden no necesitar una doble dosis de convencimiento. Tú sabes sobre las pulseras?”

“Las rojas? Sí, las vi. Había algunas allí.”

“Entonces no suena como que los vampiros las necesitaron para convencer a nadie. Y, francamente, que los humanos se sienten y expongan una vena no ofrece exactamente mucho desafío. No estoy muy seguro incluso que ésa sea la clase de cosa que vampiros llevados por la testosterona vayan a disfrutar.”

“Ésta no lo hace,” confirmé. “Había mucha magia flotando alrededor. Alguna probabilidad de que la magia fuera externa? No de un vampiro, me refiero?”

Su voz fue llana. “Estás preguntando si un hechicero doparía a un ser humano para que un vampiro pudiera irle encima? Incluso si hubiese imbéciles de la Orden en Chicago, con excepción de Mallory y de su tutor, los cuales no están, no. No hay manera de que un hechicero hiciera eso.”

“ Y qué con la agresión? Estaría un hechicero interesado en hacer a lose vampiros más agresivos, dándoles un genio irritable, esa clase de cosas?”

“Odio destruir tus sueños, Merit, pero sus niveles de testosterona no son realmente de interés para la Orden.”

Hasta aquí llegamos con la teoría del hechicero de Jonah, no había sido una gran fan de ella de todos modos. “Entonces estoy desconcertada. Tenía la esperanza de que tuvieras alguna data interna.”

“Siempre tengo data interna. Dijiste que había violencia, glamour, y drogas, cierto?”

“Era Ghouls Gone Wild (2) allí dentro. Tenían los colmillos afuera, y vi muchos ojos realmente plateados. No el típico iris volviéndose un poco plateado. Había tanta magia, tanto glamour, tanta sangre flotando alrededor, que sus pupilas se redujeron a la nada.” Casi dejo al descubierto a Jonah, y tuve que recordarme utilizar su cubierta. “Noah creó una distracción con algo de sangre, y los vampiros se volvieron completamente locos.”

“Es la sangre. Ustedes son vampiros. Volverse completamente locos es matemática bastante básica.”

“No era sólo el primer golpe de sed de sangre. Más, no sé, enojado?” Pensé sobre lo que había dicho Ethan. “Era como si el acontecimiento entero no se basara en la sensualidad; sino en la lucha. La agresión. La adrenalina. No estamos hablando de algunos pocos vampiros bebiendo en algún escondrijo oculto. Estamos hablando de una gran fiesta con mucha magia, mucho glamour, muchos humanos susceptibles, y un montón de vampiros muy enojados, listos para luchar.”

Catcher suspiró. “No quiero ser el portador de malas noticias, pero ése sea quizás apenas un efecto secundario de la popularidad. Tal vez así es como los vampiros festejan por estos días.”

“Si es así, están haciendo el reclutamiento en el Bar Temple. Y el teléfono que recibió el mensaje de texto se encontró en Benson.”

Oí el crujido de su silla. “Están reclutando en los bares de las Casas?” preguntó.

“Por lo que hemos oído. Se dice que, los reclutas en Temple eran un tipo bajo y una mujer. Pensamos que su nombre era Marie. Alguna vez te mencioné que el nombre con el que nació Celina? Marie Collette Navarro,” dije sin esperar su respuesta.

“Ahora, eso es interesante. Es una prueba de mierda, pero es interesante.”

“Vivo para informarte.”

“No creo que tengas planes de dirigirte al bar Temple e investigar?”

“Me estoy yendo en una hora.”

“Buena chica. Mientras tanto, hablaré con nuestra fuente vampira y veré si puedo descubrir cualquier cosa sobre los reclutadores. Además, te debo un favor.”

“En serio?”

“Sí.” Aclaró su garganta un poco nervioso. “Mallory y yo hablamos anoche.”

“Ella está bien?”

“No está en su mejor momento. Pero se está sintiendo mucho mejor después de limpiar un poco la conciencia. Le hiciste bien, Merit, y lo aprecio. Mucho. La calmé,” me aseguró. “El resto vendrá con el tiempo.”

Mis ojos se humedecieron un poco. “Gracias, Jefe. Estaba preocupada. Yo también la amo, sabes. Sólo que no en la forma grotescamente física en que tú lo haces.”

“El sexo es fenomenal.”

Hice una buena imitación de arcadas. “Ahórrame los detalles y llámame si descubres algo.”

“Estoy en eso,” dijo, y la línea se cortó.

Colgué el teléfono y miré fijamente el receptor por un minuto, no del todo lista para hacer la siguiente llamada en la maratón telefónica de esta noche.

Ethan pudo no haber comprado mi argumento, pero yo todavía sospechaba que Celina tenía cierta parte en esto: al menos, empleando vampiros - o quizás a un tipo bajo - para hacer su trabajo sucio. Era demasiada coincidencia que “Marie” estuviese correteando por ahí, incitando a vampiros a tratar a los seres humanos como comida desechables a gusto.

Me hice una promesa - como fuera necesario, ella era mía. Me había causado problemas, le había causado problemas a Ethan, y estaba acumulando problemas para la Casa y la ciudad. Incluso si tuviese que ocultarlo de Ethan y del PG, iba a derribarla.

Por supuesto, todavía necesitaba pruebas. Podía admitir que el uso de un viejo pseudónimo no era exactamente un fuerte apoyo para mi teoría. Y si quería confirmar que ella había estado implicada, quién podría tener el mejor acceso a Celina?

Morgan Greer. Maestro bastante nuevo de la Casa Navarro, (breve) novio anterior, y anterior refuerzo de Celina. No estaba exactamente entusiasta de hacer la llamada. Pero él había sido el Segundo de Celina, y eso lo hacía mi mejor fuente de información sobre su paradero actual. No podía confiar en que él llamara voluntariamente a Scott y a Ethan les ofreciera información.

Pinché en el número de Morgan - que todavía estaba en mi teléfono a la espera de una discada en borrachera – y esperé que sonara.

“Greer,” lanzó él. Había algo presuntuoso en que respondiera con su apellido. Se lo había ganado nuevamente cuando se convirtió en el Maestro de la Casa Navarro; al parecer quería recordarles a quienes llamaran sobre ese cambio de posición.

“Hey, Morgan. Soy Merit.”

“Oh. Hola.” La sospecha se coló de nuevo en su tono.

“Siento llamarte, pero necesito un favor.”

“Un favor?”

“Sí, y necesito que me prometas que no vas a volverte loco.”

“Nadie dice nunca eso a menos que las probabilidades de ponerse frenético sean bastante altas.”

“Cierto.” Hice una pausa para tomar valor, después lo escupí. “Necesito hablar contigo sobre Celina.” Le di los detalles, desde la supuesta rave a la mujer llamada Marie de fuera del Bar Temple.

Hubo una pausa larga. “Y qué, exactamente, piensas que está haciendo ella?”

“No estoy segura todavía. Quizá solicitando humanos para algún tipo de sesiones de manejo de la ira para vampiros?”

Él hizo un sonido displicente. “Merit, incluso si concediera el punto, que no lo hago, el PG no va a ponerla tras las rejas.”

“Quizás no. Pero si tenemos bastante información sobre lo que ella está realmente haciendo aquí, aumentamos las probabilidades. Y si nada más, ganamos una mejor comprensión de en qué anda y cómo podemos evitar que destruya la ciudad.”

“Así que, déjame ver si lo entiendo - tú quieres que te ayude a investigar a mi Maestro, la mujer que me hizo un vampiro, a quien le dí dos juramentos de servicio, en contra de los deseos del PG, y no tienes ninguna evidencia de lo que tú piensas en que ella puede que esté implicada?”

“Investigar es una palabra realmente fuerte. Prefiero el ‘mantenerme al tanto de’.”

Se quedó callado

“Mira,” dije, “Sé que es mucho pedir, especialmente a ti, en especial por mí. Pero ella ha intentado matarme dos veces, ha intentado matar a Ethan, y sólo Dios sabe si está manteniéndose alejada de los asuntos de Navarro.” Ese último fue una exageración, pero dado el cambio rápido en su respiración, calculé que dí en algo.

“Ella tiene amigos,” le recordé. “Por lo menos un par de Cadogan, y ésa ni siquiera es su Casa. Has perdido algunos miembros últimamente?”

Tuve que concedérselo. Su tono cambió de angustia adolescente a vampiro responsable.

“No,” dijo él. “Pero ellos la amaron. Y no he hecho ningún vampiro todavía. No hasta la primavera, así que sus lealtades están con ella. ¿Me sorprendería si estuviesen en contacto? ¿Y de que no me lo hayan dicho? Eh. No pondría grandes probabilidades en ello, pero cosas más extrañas han sucedido.”

“Si ella está mezclada en todo esto, consiguiendo humanos para fiestas de vampiros - porqué podría ella hacerlo? Cuál sería su motivación?”

“Bien, le sacaron la corona desde abajo, por así decirlo. Si no puede interpretar a la heroína vampira, quizás esté lista para una temporada como la antagonista.”

“A los humanos ella no les gusta más, así que ella felizmente los dará de alimento para los lobos?”

“Como dije, cosas más extrañas han sucedido. Pero en serio, de verdad dudo de que ella esté jugando así de mal. ¿Apareciendo en una en el bar de Cadogan donde la gente podría reconocerla? Eso no me suena.”

Y ahora Morgan y Ethan pensaban similar. Eso era un avance aterrador. Pero ambos olvidaban algo importante sobre Celina.

“Sólo que entre esa gente puede incluirme a mí. Y ella tomará la ocasión para arreglar cuentas conmigo cuando sea que se le presente.” La mujer me la tenía jurada, aunque no estaba enteramente segura de por qué.

“No lo sé. Es sólo no me parece con ese argumento.”

“Bien, si comienza a parecerte con más fuerza - o quizá escuchas cualquier cosa en concreto sobre Celina o su paradero – podrías llamarme? Y si no quieres hacerlo por mí, considera el destino de la ciudad.”

“Piensas que ella causaría tantos problemas?”

“Sí, Morgan, lo hago. Celina es muy inteligente, muy despabilada, y por lo que he visto, muy descontenta por cómo se vinieron abajo las cosas. Ella esperaba jugar a la mártir tanto con los humanos como con los vampiros. Puede que tenga algunos vampiros de su lado -”

“Y vampiros de Cadogan nada menos,” interrumpió.

Puse mis ojos en blanco, pero continué. “Puede ser que tenga algunos vampiros de su lado, pero ya no tiene más humanos. Y ésa es lo que la incomoda.”

“Consígueme alguna prueba,” dijo, “y hablaremos.”

Colgó el teléfono.

Por qué todo el mundo seguía exigiendo “pruebas” y “hechos”? Te lo juro, el drama de los tribunales y la policía estaban arruinando el buen nombre de los instintos.

Bien, de cualquier forma, iba a tener que conseguir más información. Bien podría ponerme en eso.


Mi intento de espionaje en el Bar Temple no podría comenzar sin una pequeña charla introductoria, así que después de que me duchara y me pusiera ropa más digna de club - mis pantalones de traje negros y otro top, este rojo, en combinación con los tacones de estilo colorados, Mary Jane - me dirigí al sótano.

La Casa era cuatro pisos de maravilla vampírica: los dormitorios y la habitación de Ethan en el último piso. Dormitorios (incluyendo el mío), la biblioteca, y el salón de baile estaban en la segunda planta. La primera planta contenía las oficinas administrativas, la cafetería, y las salas de estar. El sótano, sin embargo, era estrictamente de trabajo: cuarto de entrenamiento, el arsenal de la Casa Cadogan, un gimnasio, y el Cuarto de Operaciones. El Cuarto de Operaciones servía como oficina y cuartel general de Luc para los guardias de la Casa Cadogan, incluyendo a Lindsey y, en raras ocasiones, a mí.

La puerta del Cuarto de Operaciones estaba entreabierta, y esta vez, tuve el buen juicio - y la paciencia - de echar una ojeada antes de meterme dentro.

Juliet y Kelley estaban sentadas en las estaciones de las computadoras a lo largo de la pared, lo que significaba que Lindsey estaba probablemente patrullando afuera el terreno. Luc estaba sentado en la mesa de conferencia que abarcaba el centro del cuarto - pero vestía de traje. Frente a Luc había sentado un hombre alto, con aspecto levemente desgarbado en un traje por lo menos una talla más grande. Él hablaba a toda velocidad sobre su manía con los videojuegos.

“E intento no utilizar trampas, pero no se puede confiar siempre en que los diseñadores hayan creado un juego que progrese lógicamente en cualquier porción particular del mundo, de modo que ocasionalmente debes comprometer tus estándares y encontrar un código de trampa para seguir adelante, porque en verdad no quieres perder la inercia de avanzar, progresas o perderás completamente el interés en la búsqueda.”

Cuando él se detuvo brevemente para respirar, me encontré en busca de aire yo también. Este individuo, quienquiera que fuese, no sabía cuándo parar.

“Gracias, Allan. Pienso que ésa es una respuesta interesante, aunque no diga mucho de cómo usted podría contribuir como guardia de la Casa.”

Oh mi Dios, Luc estaba entrevistando a este tipo. Estábamos con un hombre menos desde la traición de Peter, así que él debía de haber estado buscado un reemplazo. Esperaba que éste fuera una selección de respaldo y la primera opción de Luc; si no, estábamos en problemas.

La expresión de Allan fue fulminante. “Va dirigida a los tiempos en los cuales yo, como guardia de la Casa, necesitaría confiar en mis propios instintos de lucha y desobedecer de vez en cuando el procedimiento estándar – protocolo estándar, si se quiere – en lugar de seguir los dictámenes del Capitán de la Guardia quien-”

“Wow,” Luc intervino, “eso es una clarificación excelente, y pienso que nos servirá por hoy, puesto que tenemos otra reunión en camino – oh y mira, aquí está nuestra Centinela ya!”

Murmuré una maldición, pero puse una falsa sonrisa y empujé la puerta. “Hola.”

Luc se puso en pie de un salto y se dirigió hacia la puerta, entonces puso una mano en mi espalda. “Gracias a Jesucristo, Centinela,” murmuró, después sonrió ampliamente a Allan.

“Allan, ha conocido a nuestra Centinela? Merit, Allan se está entrevistando para la vacante abierta de guardia. Él es un vampiro de Cadogan viviendo fuera de la casa, y está buscando unirse a nuestra pequeña familia.”

Eso explicaba por qué nunca antes lo había visto. Ofrecí una pequeña sonrisa. “Un gusto en conocerte, Allan.”

Pero Allan no tenía tiempo para las sutilezas. “Hay realmente necesidad de tener una Centinela por estos días y era, en vista del estado de la tecnología de seguridad actual?”

“Bien, entonces,” dijo Luc, llevando a Allan hacia la puerta. “Sólo sube directo por esas escaleras para regresar a la primera planta. Muchas gracias por venir.”

“Cuándo voy a saber cuándo empiezo?”

“Bien, estamos sólo al principio de nuestro proceso de entrevistas, pero le dejaremos saber cuando estemos listos para ocupar el puesto.”

“Estaré de vacaciones en una semana. Voy a Branson. Puede que no sea capaz de localizarme. Pero tengo un teléfono satelital. Podría llevarlo conmigo.”

“Eso sería fantástico,” dijo Luc, pero empujándolo hacia fuera de la puerta del Cuarto de Operaciones. “Me aseguraré de conseguir esa información. Y saluda a Andy Williams mientras estés allí.” Luc cerró la puerta, después procedió a golpear su frente contra ella.

“Las entrevistas no van bien?”

Con la frente todavía presionaba contra la puerta, él miró por encima. “Quiero apuñalarme en el ojo con un lápiz. Este chico es inteligente, pero su cabeza está en el sitio equivocado, y no tiene precisamente habilidad con las personas.”

“Entonces quizá sea bueno en las computadoras,” señalé. “Incluso Jeff Christopher tiene una fijación con Warcraft.”

“Tú eres siempre la optimista. Y no estoy reventando sus pelotas por lo del juego. Pude haberme cortado mis colmillos en una época diferente, pero poseo cada sistema actual de videojuego en el mercado de los EEUU.” Se inclinó. “Y un par más de Taipei que nadie conoce todavía.”

Sacudió su cabeza. “Nah, me opongo a la actitud. Le estamos pidiendo que se ponga frente a una estaca por el resto de nosotros en caso de necesidad, y él está filosofando acerca de cuándo es aceptable desobedecer órdenes? No, gracias. Tú confiarías en él para hacer eso por tí?”

“Buen punto. Y No.”

“A menos que un bebé cochecito estuviese lanzando la estaca,” lanzó Kelley secamente, su mirada todavía explorando las imágenes blanco y negro del circuito cerrado de seguridad en su pantalla de ordenador.

“Tú le pegaste a ése en la cabeza, Kels,” dijo Luc.

“Ahora, Centinela, qué te trae abajo, aparte de tu endemoniadamente buena sincronización? Acaso Darius te asusto hasta aquí abajo?”

“En realidad, necesito darles un anticipo sobre algo. Podrías llamar a Malik? Pregúntale si puede bajar también?”

Luc arqueó una ceja. “Tienes algo entre ceja y ceja?”

“No exactamente. Pero puede ser que tenga a un ex Maestro de Navarro solicitando humanos fuera del bar Temple.”

Las cejas de Luc se elevaron. “Déjame ponerlo al teléfono.”

Traducido por Mary

Corregido por Chloe♥

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Hard Bitten - Capítulo X

CAPÍTULO DIEZ

COMO UN JEFE

Me quedé inmóvil, dándome cuenta por primera vez–y demasiado tarde–que no estábamos solos en la oficina. Apreté mis ojos cerrándolos, la vergüenza subiendo por mis mejillas. Tanto para mantener en secreto nuestra infiltración en las raves.

Unos segundos más tarde, finalmente abrí los ojos otra vez, esperando ver la furia de Ethan. En su lugar, ofreció una dulce mirada rígida.

Tal vez él había cambiado.

"Lo siento mucho," murmuré, antes de dirigirme a Darius. Se puso de pie junto con Malik y Luc, frente a los muebles de cuero en la sala de estar de la oficina que no habían estado allí en mi última visita. Helen hacia un trabajo eficiente.

Darius era alto y delgado, con la cabeza rapada y los ojos azules. Sus rasgos eran afilados y casi arrogantes –nariz recta, boca grande, un mentón aristócrata marcado por una hendidura perfecta.

"Esa es una historia muy interesante que contar", él dijo. El acento de Darius era claramente Inglés; su dicción habría dejado a la reina orgullosa. "Vamos a tomar asiento. Ethan, ¿no te unes a nosotros, también?"

Sentía que la petición era en realidad una orden, así que tomé asiento en una de las sillas de cuero ante el sofá. Mientras que Ethan me siguió de cerca, Luc y Malik tomaron asiento en las dos últimas sillas. Ethan tomó la silla a mi lado.

Darius se sentó en el sofá, después hurgó dentro de su bolsillo y sacó una delgada, caja de plata. La abrió y sacó un delgado cigarrillo negro. No fue hasta que él lo había levantado hacia su boca que miró a Ethan por su permiso.

"Se mi invitado", dijo Ethan, pero era claro que no estaba contento acerca de que Darius fumara en la Casa.

El cigarrillo en la comisura de su boca, Darius puso la caja de vuelta en el bolsillo y sacó una caja de cerillas. Encendió uno, dejando una punzada de azufre en el aire, tocó el extremo del cigarrillo antes de sacarlo con un movimiento de su muñeca. Dejó los desechos dentro de un plato pesado de cristal sobre la mesa de café colocado en el centro del círculo del mueble.

Exhaló por un momento, luego levantó una sola ceja–supongo que ahora sabía de dónde había sacado Ethan ese tic–y sopló una corriente de humo fragante por un lado de su boca.

"En este clima político", comenzó, "con estas oportunidades, ¿enviaste a tu centinela a una rave?"

"No estoy segura de que fuera una rave", expresé, tratando de salvar lo que podía. "Creíamos que podría ser una rave–o algo haciéndose llamar una rave–pero esto está en una escala diferente. Muy grande y muy violenta".

"Las raves siempre son violentas", dijo Darius. "Esa es la naturaleza de una rave".

Abrí la boca para discutir, pero lo pensé mejor. Después de todo, desde que solo había visto una, él definitivamente conocía mejor que yo si la sed de sangre era inusual.

"Lo que es atípico", continuó, "es un miembro del personal de la Casa siendo utilizado para infiltrarse en esas cosas".

"La infiltración fue nuestra única opción", dijo Ethan.

La incredulidad irradiaba en el rostro de Darius, y su tono fue inexpresivo. "Su única opción".

Ethan se aclaró la garganta. "Seth Tate nos informó que sabía que los presuntos asesinatos de tres humanos fueron hechos por vampiros. Él tiene una orden para mi detención a la mano, y ha amenazado con ejecutar la orden en la semana, si no resolvemos el problema. La oportunidad para investigar surgió, y la tomamos".

"¿El ha ejecutado la orden?"

"Todavía no, pero él––”.

“Entonces tenías opciones", dijo Darius, en un tono que no admitía discusión y nos recordó a todos que mientras Ethan era el Maestro de la Casa, Darius era el Maestro de las Casas.

Y luego volvió su fría mirada azul sobre mí.

"Tu eres la Centinela".

"Lo soy, señor".

"Te ves hecha un lío."

Tuve que trabajar para no alisarme el pelo y mi camiseta arrugada. Había dormido en mi ropa, y mientras me había limpiado un poco en la Casa Grey, estaba segura de que todavía me veía muy mal. Por otro lado, me veía horrible porque había estado trabajando, no porque careciera de las habilidades básicas de higiene.


"Estaba en una misión, señor".

"Así era," Darius murmuró. "¿Y estás regresando a la Casa en este preciso momento? ¿Has atravesado Chicago viéndote de ese modo?"

Esperé para dar a Ethan la oportunidad de ofrecer sugerencias silenciosas, decirme sobre que cosas debía o no decirle a Darius –aunque el gato estuviera ya fuera de la bolsa. Cuando se quedó en silencio, asumí que ese era permiso suficiente y dije la verdad- y nada más que la verdad.

"Ya era tarde, señor. Estábamos corriendo cerca a la salida del sol".

El cigarrillo estaba entre sus dedos, Darius se humedeció los labios, y lentamente cambió su mirada a Ethan. "Ahora es tiempo de perfeccionar la imagen pública, para endulzarla y afilarla, no enviarla arrugada y sucia por la ciudad como una especie de chica-fiestera ya usada".

Me puse rígida ante el insulto, Ethan se agitó en su silla. "Ella es un soldado. Que su campo de batalla sea inusual no hace menos al campo de batalla, ni hace que el uniforme sea menos que un uniforme".

Aprecié que él tomara el golpe por mí, realzó lo que algunos creían que era mi "simple"
status como un soldado en la Casa. Y, honestamente, ¿qué más honorable servicio era ese? ¿Tomando decisiones desde un continente lejano, en una camisa de vestir, fumando cigarrillos de una caja de plata?

Levanté la barbilla y crucé la mirada con la de Darius. "Soy un soldado", confirmé. "Y no tengo reparos sobre eso".

Sus cejas se levantaron con interés. "Y has regresado de una batalla".

"En un modo de hablar."

Darius se sentó en su silla de nuevo. "Has dicho que el evento de esta noche, lo que sea que haya sido, era inusualmente violento". Tomó otra calada, la sospecha manifestada en su rostro. "¿Has ido a otra rave? ¿Tienes una base de comparación?"

"No la tengo”, admití. "La comparación es basada en la información de otras fuentes, y la de un sitio que visité después de los hechos. Nuestra inteligencia dice que las raves en Chicago son pocas y distantes entre sí, y eso–quizás para evitar el riesgo de detectarlas–son generalmente negocios muy íntimos. Unos pocos vampiros como mucho. Eso no es lo que vimos esta última noche".

"Aunque estoy en desacuerdo con sus conclusiones, eso no es un mal reporte". Se volvió a Ethan. "Puedo ver porqué te gusta ella, Ethan".

"Es más que capaz," acordó Ethan. "Pero supongo que una actualización del trabajo de nuestra Centinela no es lo que lo trajo desde el otro lado del charco.".

Darius se inclinó hacia delante y puso el resto del cigarrillo en el cenicero. "Las cuestiones en Chicago, como ustedes saben, están aumentando. Cambia-formas. Rogues. El ataque a su Casa".

Ethan cruzó una pierna sobre otra. "Como ha visto, nos estamos encargando de esas cosas".

"Esas cosas sugieren una decidida falta de organización y control político entre las
Casas de Illinois. Cuando Celina fue reemplazada, te convertiste en el Maestro de más alto nivel en Chicago, Ethan. Es tu responsabilidad, tu deber para con el Presidio, mantener la estabilidad dentro de tu dominio".

Y lo hubiera hecho, pensé, si usted hubiera logrado mantener a Celina en Inglaterra, donde pertenece.

"¿Qué significa eso?", Preguntó Ethan.

"Significa que hay una posibilidad significativa de que la Casa Cadogan sea colocada bajo custodia legal por el Presidio hasta que Chicago este bajo control".

No tenía necesidad de saber los detalles de “bajo custodia legal” para tener la idea general–el PG amenazaba con hacerse cargo de la Casa.

La sala quedó en silencio, al igual que Ethan. La única señal de que él había escuchado la amenaza de Darius era la línea de preocupación marcada entre sus ojos.

"Con el debido respeto, señor, no hay necesidad de esa acción impetuosa”. El tono de Ethan era cuidadosamente neutral, sus palabras eran cuidadosamente moduladas. Sabía que él estaba lleno de emociones–no había forma de que Ethan no estuviera hirviendo sobre la posibilidad de que el PG interviniera y se hiciera cargo de su Casa. Pero estaba haciendo un trabajo impresionante al mantener sus emociones bajo control.

"No estoy enteramente seguro de que eso haya sido con el debido respeto, Ethan. Y como estoy seguro que tú lo apreciarás, colocar una de las Casas de América en custodia legal no es algo que el Presidio tome a la ligera. Nos trae recuerdos incómodos".

"¿Incómodos?" Le pregunté. Probablemente no debería haber hablado, siendo el vampiro de menor rango en la habitación, pero a veces la curiosidad se imponía.

Darius asintió. "La Revolución Americana fue una época difícil para las Casas Británicas y Estadounidenses, como podrás imaginar. El PG aún no se había formado–todavía faltando décadas para su formación–y el Conseil Rouge retenía el poder. Siendo francés, el Conseil apoyó la libertad de las colonias. Siendo británicos, no lo hicimos".

Asentí con comprensión. "Y siendo lo que es la inmortalidad, algunos de aquellos colonos siguen vivos en las Casas de América".

"De hecho".

"Una excelente razón," expuso Ethan, "para evitar la discusión de la custodia legal".

"La discusión ya está en marcha, Ethan. Sé que no apruebas al Presidio o las acciones que tomamos, pero tenemos reglas y procesos por una razón".

¿Entonces Celina puede ignorarlas? Me pregunté.

Llamaron a la puerta, la cual se abrió un poco. Un hombre pulcramente vestido con pantalones de vestir, camisa abotonada, y tirantes–con un torcido cabello castaño ondulado –miró hacia adentro. “Señor, su llamada a las Casas de Nueva York está lista". Su voz era igualmente británica y elegante; debía ser parte del séquito de Darius.

Darius levantó la vista y lo miró. "Gracias, Charlie. Estaré allí en un momento".

Charlie asintió, después desapareció de nuevo a través de la puerta. Cuando se hubo marchado, Darius se puso de pie. El resto de nosotros hizo lo mismo.

"Seguiremos conversando después", dijo Darius, y asintiendo hacia a mí. "Buena suerte con tu continua formación".

"Gracias, Señor".

Cuando se hubo marchado, y la puerta se cerró de nuevo detrás de él, el silencio reinó. Ethan puso los codos en sus rodillas y pasó las manos por su cabello.

"Custodia Legal", repitió Luc. "¿Cuándo fue la última vez que eso pasó?"

"No desde la anterior crisis financiera de La Segunda Guerra Mundial ", respondió Malik. "Muchos, muchos años".

"Está siendo poco razonable," dije, mirando en torno a ellos. "Nada de esto es culpa de Cadogan. Es la culpa de Adam Keene. Es la culpa del PG– Es la culpa de Celina. Estamos pagando las consecuencias de sus malos actos, y ahora ¿quieren poner al PG a cargo de la Casa?"

Ethan se irguió de nuevo. "Esto es lo extenso y lo resumido de eso. El asignado para custodiar entraría en la Casa, iniciará una investigación de los procedimientos de la Casa, y tendrá la autoridad–el PG le concederá la autoridad–para aprobar cada decisión que se haga en la Casa, independientemente de si es grande o pequeña. Un custodio que informe de todas las decisiones al PG, incluyendo a Darius, incluyendo a Celina". Ethan me miró, sus helados ojos verdes. "Y me pregunto si hará relucir el problema de que nuestra Centinela le acaba de informar que Chicago se dirige directo al infierno". Tanto la calma, la serenidad, y el perdonar de Ethan había sido un acto de Darius.

Por desgracia para él, había llegado demasiado lejos para que fuera intimidada por una frase sarcástica o una desagradable mirada. Había salido y enfrentado al peligro por él y la Casa, y no estaba cerca de echarme para atrás porque a él no le gustaban las consecuencias. Le devolví la misma mirada.

La sala quedó en silencio, hasta que Ethan ladró una orden, con la mirada todavía en mí. "Discúlpennos, por favor".

Cuando nadie se movió, miró alrededor de la habitación. "No estaba pidiendo permiso."

Eso fue suficiente para enviar a Luc y Malik corriendo hacia la puerta, ambos me ofrecieron miradas simpáticas.

No fue hasta que nos quedamos solos, la puerta cerrada detrás de ellos, que Ethan finalmente apartó la vista. Por un minuto, se sentó en silencio, con la espalda rígida.

Finalmente, regresó a su escritorio y se instaló detrás de él, poniendo el espacio–y el mobiliario–entre nosotros.

Lo había conocido lo suficiente como para llamarlo "típico Sullivan". Era el tipo de acción que habríamos añadido al juego de beber Ethan Sullivan, cayendo en algún lugar entre sus imperiosas cejas arqueadas y su hábito de referirse a cualquier Noviciado en su Casa por la posición, en lugar de por su nombre.

"Centinela", dijo finalmente, uniendo los dedos sobre su escritorio.

Di un paso hacia adelante, con la intención de hacerle creer lo mucho que lamentaba haberle dicho descuidadamente a Darius. "Ethan, lo siento. Estabas en el teléfono, y no se me ocurrió ver si había alguien detrás de mí".

Él levantó una mano. "Le dijiste donde habías ido. No estoy seguro de si estrangularte ahora o simplemente dejar que el Presidium me ayude y que ellos lo hicieran".

Si yo fuera él, también me estrangularía. Solo asintí.

Cuando Ethan finalmente me miró otra vez, había desesperación en sus ojos.

"Un custodio. En mi maldita casa. Una Casa que he vigilado, guiado, criando cuando es necesario. ¿Sabes que insulto es ese? Tener un administrador–algún especialista en organización que no puede guiar a unos vampiros con un mapa y una brújula–¿me reemplazará? Diciéndome lo que he hecho bien o mal, ¿cómo debería "arreglar" las cosas que he roto?".
Mi corazón se apretó con simpatía. Debió haber sido difícil de escuchar que no sólo el líder supremo de los vampiros no estaba contento con su trabajo, pero que estuviera considerando enviar a alguien del otro lado del charco para asegurarse de que el trabajo era realizado correctamente. No me habría encantado, tampoco. ¿Y lo peor? Esto era al menos en parte mi culpa. Quiero decir, parecía poco probable que Darius hubiera viajado tan lejos si no tuviera dudas sobre la Casa, pero eso no significaba que no lo empujaría sobre el borde de la custodia.

"Esta casa es vieja, Mérit. Se trata de una respetable Casa. El nombramiento de un custodio es una bofetada en la cara". Él miraba lejos, sacudiendo la cabeza con tristeza. "¿Cómo no puedo tomar eso como un insulto a todo lo que he hecho desde la muerte de Peter?".

Ese Peter era Peter Cadogan, homónimo de la Casa y primer maestro. El hombre que había tenido las riendas hasta su muerte, cuando Ethan se hizo cargo.

"Lo tomaría como algo personal, también".

Ethan ladró una risa. “Difícilmente eso lo tomaría como algo personal, Centinela. Es que es eso, es una bofetada contra mí y Malik, Luc, Helen–todo el personal. Cada iniciado, cada Noviciado que ha servido. Cada sacrificio hecho. Tu básicamente le dijiste que no tenemos las cosas claras".

"No sabemos si lo que vimos anoche es común. Eso no era media docena de vampiros y un par de seres humanos, Ethan. Allí eran decenas de vampiros, decenas de seres humanos. La fiesta era enorme, era estridente, y no era sólo sobre un poco privacidad".

"Así que no era una rave".

"No el tipo de raves que conocíamos antes. Los vampiros se encontraban en el borde, en el espesor de la magia. Los vampiros estaban buscando pelea por todo el lugar".

"¿Tu y Noah tuvieron que defenderse?".

Odiaba mentir a Ethan. Lo odiaba. Pero no era justo por mi parte limpiar mi conciencia a expensas de Jonah, así que me lo tragué y jugué con la historia.

"Defendernos, sí. No nos envolvimos en cualquier lucha secundaria, aunque las cosas se pusieron desagradables cuando hicimos nuestra salida. Había encontrado un humano que necesitaba ayuda–drogada o glamourada; no estoy segura que era. Necesitaba salir, y allí eran pocos los vampiros que no estaban contentos de verla irse. Noah derramó sangre como una distracción, y los vampiros se volvieron locos. El lugar estalló en lucha, pero logramos sacarla y la enviamos a casa. Ella estaba suficientemente agradecida–lo suficientemente avergonzada–no pensé que ella nos causaría problemas en el camino”.

Suspiré y miré hacia otro lado. "Odio decir esto, Ethan. Me mortifica tener que pensar acerca de una mujer en una mala posición como una carga. Ella se hizo mercancía para estos vampiros. Eso no debería suceder dos veces. No por nosotros".

Miré de nuevo a él, y agradecí la simpatía en sus ojos.

"Eres un vampiro muy humano", dijo cariñosamente.

"Si tu lo dices".

"Una vez lo consideré una carga. Y para algunos vampiros, todavía lo hago. Pero por ti–esperaremos que no te drenen".

Nos quedamos en silencio por un momento, mirándonos. Finalmente rompí el silencio. Alcancé el interior de mi bolsillo, saqué el sobre, y se lo entregué. "Esto es por lo que pensamos que los humanos pudieron haber sido drogados".

Ethan inspeccionó el sobre, luego puso las pastillas en su mano. "¿Qué es V?"

"No lo sé. Asumo que representa "Vampiro". ¿cuál es el chiste? El humano que me lo dio, Sarah, había aprendido acerca de la rave en el Temple Bar".

Su mirada fue fría. "Alguien está utilizando el bar de la Casa Cadogan para atraer humanos?".

"Ese parece ser el caso".

Un músculo en su mejilla tembló, pero después de un momento, pareció relajarse de nuevo.

"Al menos lograste no decirle a Darius acerca de eso".

Había una sonrisa en sus ojos que me hizo sonreír.

"Agradezcamos a Dios por los pequeños milagros", estuve de acuerdo. "Sarah dijo que escuchó acerca de la rave por un chico... y una mujer llamada Marie".

Ethan se congeló, antes de regresar las píldoras al sobre. "Hay probablemente cientos de mujeres llamadas Marie en Chicago".

"Es verdad," estuve de acuerdo.

Me entregó el sobre. "No hay manera de saber que era Celina. Ella no ha usado ese nombre en dos siglos".

"Eso también es verdad” dije, tocando el sobre con mis dedos.

"Usualmente tienes mas argumentos sobre este punto".

"Usualmente tengo más pruebas para seguir adelante".

Él sonrió. "Todavía podríamos hacer de ti una Centinela".

Por supuesto, mientras que usualmente tenía más evidencia de que Celina estaba involucrada en algo desagradable, eso no cambiaba los hechos... "Es que aún es mucha coincidencia que la rave sea promocionada usando uno de los anteriores alias de Celina".

"Un alias que nos ha dejado sabotear siendo la última vez que lo usa ", me recordó Ethan. Él tenía una punto–Celina envió e-mails incriminatorios a Peter como "Marie Collette". Pero el había olvidado un hecho clave.

"Celina no sabía que habíamos rastreado ese e-mail en particular, ella usaba otra media docena. Y no sabe como encontramos los que son acerca de Peter. Ella sólo sabe que él dejó de seguir sus órdenes. Y, lo más importante, probablemente no sabía que ella lo había atrapado. ¿Cuáles son las probabilidades de que una chica en particular tuviera que decirme sobre alguien llamada 'Marie' atraía humanos frente a un bar?"

"¿Cuáles son las probabilidades de que Celina utilizaría un alias que pudiéramos identificar afuera de nuestro propio bar?"

Bueno, dicho así, no suena tan convincente.

"Solo porque en este momento no tengo todas las evidencias no significa que no hay pruebas que encontrar".

"Y así comienza", murmuró, y luego levantó la mirada, ya no se divertía. "Mérit, el jefe del GP está a unos pasos de nosotros en este momento. Te estoy ordenando que no divulgues su nombre de nuevo––".

Cuando abrí mi boca para objetar, levantó una mano.

"Hasta que no haya más evidencia que un nombre ella podría o no usarlo. Ahora considero que el tema se ha terminado. ¿Entendido?"

"Entendido", le dije, entonces mojé mis labios. "¿confías en mí?"

Su mirada fue un poco más seductora de lo que podría preocuparme. "¿confío en ti?"

"No suena como a Darius esperando a que me ensucie las manos. Pero este es mi trabajo, y francamente, soy buena en eso.

"Para sorpresa de todos."
Le puse una cara petulante. "Sabemos que algo raro está pasando ahí fuera. Si la escena de la rave es la forma en que entraremos y las cerraremos–al modo en que hacemos que los vampiros no estén por ahí sacrificando humanos en masa, entonces–seguiremos el itinerario de la rave. Necesito salir de nuevo, y necesitamos mantener tirando esta cadena".

"No se puede ser un enemigo del GP. Y no sólo porque eres un miembro de esta Casa", agregó preventivamente a mi estrecha mirada. "Comprendo tu impaciencia y el honor de tu compromiso. Pero si ellos creen que tu postura es en contra de ellos, te harán declinar, Mérit. Su soberanía es importante. Celina vive porque no ha desafiado esa soberanía, si tú lo retas, supondrían una amenaza directa a Darius y los demás. Y ese será tu principio y fin".

“Lo sé. Pero esa no es razón suficiente para permitirles romper a la ciudad en partes".

Su expresión–mitad resignación dolorosa, mitad orgullo–reflejado en mis propias emociones. "No te estoy entrenando, invirtiendo en ti, para poder darte al GP como una especie de sacrificio de la Ciudad de los Vientos".

Su voz era suave, seria, pero allí estaba la emoción en sus ojos. Emoción real.

"No tengo la intención de ser un sacrificio. Y tampoco intento dejarte ser uno".

Miró hacia otro lado. "Ellos tienen un ojo puesto en la Casa. Ellos sabrán lo que estamos haciendo".

Aquí viene el pateador, pensé, reforzándome. “No si tu no estás involucrado".

Hizo una pausa, evidentemente sorprendido, luego se inclinó hacia atrás en su silla. Podría estar nervioso acerca de la idea, pero desperté su interés. "¿Qué significa?"

"Significa que tengo amigos poderosos. Mallory. Catcher. Gabriel. Mi abuelo. Noah”. No mencioné a Jonah y al resto de la Guardia Roja. "Puedo trabajar con ellos para lograr que el GP no logre permitirte hacerlo".

Frunció el ceño, Ethan se sentó de nuevo y acomodaba unos papeles ausentemente sobre su escritorio. Después de un momento, negó con la cabeza. "Si tu estás trabajando sin mi autorización, también estas trabajando sin mi protección. Y si te ves atrapada, al GP no le gustará la idea de una Centinela incontrolable corriendo por Chicago".

"Pero van a permitir que un ex-Maestro incontrolable corra alrededor de Chicago?"

"Ella sólo mató a humanos", me recordó secamente. "Estamos hablando de un desafío al GP".

"Estoy hablando de hacer lo que sea necesario, y lo que es correcto. Tenemos manifestantes humanos afuera y un alcalde que tratará de poner a Dios en tu contra y a la Casa para que pueda hacerse de un nombre por sí mismo. También tenemos muchos vampiros realmente cabreados que comenzaran una lucha sin provocación sólo por que se divierten con hacerlo. ¿Esperaras a que corran alrededor de Chicago? Además," agregué en voz baja, sabiendo que él necesitaba escucharlo, "Ahora soy más fuerte de lo que era antes. Ahora estoy más calificada de lo que era antes".

Él me miró, la preocupación se estiraba en sus ojos.

Dios, odiaba verlo preocupado. Odiaba lo que había hecho para ponerlo así. Y aún así fui hacia él, todas las razones para lo contrario. Me deslicé entre su silla y el escritorio, y cuando se inclinó hacia mí y apoyó la frente en mi abdomen, deslicé los dedos en la gruesa seda de su pelo dorado.

"Seré cuidadosa".

Ethan gruñó y envolvió sus manos alrededor de mi cintura. Pasé mis dedos por su pelo–el mismo movimiento una y otra vez–y luego tracé las yemas de mis dedos por su espalda. Poco a poco, sentía la tensión salir de sus hombros.

Miró de nuevo, sus ojos eran ahora verdes piscinas centellantes.

Sonreí hacia él. “Pareces borracho".

"Me siento... relajado".

No confiaba en que no cruzaría más líneas de las que ya había saltado, así solté sus manos y me alejé, luego me moví alrededor de su escritorio y me senté del otro lado.

Me imaginé que vería la irritación en sus ojos cuando le devolví la mirada. Por segunda vez, me sorprendió. Sonreía, del tipo honesto, humilde, una dulce sonrisa.

"Tal vez estoy mejorando en esto?", preguntó. "¿Mejor cortejarte en la manera en que debes ser cortejada?".

Crucé una pierna sobre la otra y encontré su mirada. "Mi trabajo es asegurar la santidad de esta Casa. El velar por la cordura del Maestro pareciera ser un buen comienzo".

"¿Es esa la historia a la que te estás apegando?"

"Esa es mi respuesta."

"No me lo trago".

Esbocé una sonrisa, los ojos medio escondidos debajo de mis pestañas. "No tienes que hacerlo".
"Hmmph", dijo, pero estaba claramente satisfecho por la réplica.

Esta vez, fue él quien tomó la ofensiva. Se puso de pie, se movió alrededor de su escritorio y fue hacia mí. Me enderecé, cada nervio de mi cuerpo en estado de alerta mientras se acercaba. Cuando llegó a mí, me tomó las manos, el mismo movimiento que el alcalde Tate había usado hace un par de noches.

"Estoy suficientemente consciente como para admitir que prefiero tener el control ", dijo. "Es una consecuencia, que pienso, es la responsabilidad de mantener esta Casa. Pero te dije lo que siento por ti––"

“No, en realidad".

Parpadeó. "¿perdón?"

Le di una sonrisa. "Me dijiste que estabas empezando a recordar cómo se sentía el amar a alguien. No hiciste una confesión específica hacia a mí".

Sus labios estaban apretados, pero fue suficientemente inteligente para hacer la pregunta pertinente. "¿Va a hacer una diferencia si digo eso?"

"No. Pero una chica le gusta sentirse apreciada".

La única advertencia que tuve fue el flash en sus ojos antes de que se moviera, se puso de rodillas. Me quedé helada, mi estómago se apretó. Aparté mis bromas, un chico sobre sus rodillas significaba que no estabas preparada para escuchar esas cosas.

Ethan se adelantó y deslizó una mano alrededor de mi cuello, su pulgar trazaba el punto donde se encontraba el pulso. "Mérit, te a––"

"No lo hagas". Sabía que lo había incitado a eso, pero no significaba que yo estaba lista para esas palabras. Podía escuchar los ruegos en mi voz, pero me las arreglé para detenerlo antes de que saliera la palabra con A. "No lo digas. Expresándolo allí sólo hará más difíciles nuestros puestos de trabajo".

"No me siento halagado por el hecho de que no estas segura de si lo estoy diciendo en serio o no".

"¿Y tú?"

Me dio una mirada plana, pero luego su expresión cambió a algo mucho más significativo. Y eso hizo que me preocupara.

"¿Qué?" Le pregunté.

"Somos vampiros."

"Soy consciente de ello".

"Como vampiros, ofrecemos, negociamos, y honramos nuestros acuerdos".

Levanté las cejas. "¿Y qué acuerdo estas intentando establecer?"

"Quiero un beso. Un beso ", añadió, antes de que pudiera cuestionar con él, "y voy a mantener la declaración para mí mismo. Un beso, y después cesaré al flirteo, como tu lo llamas, a menos que y hasta que tú vengas a mí con tus propias declaraciones".

Deslicé una mirada para ver su expresión. La psicología inversa no estaba más allá de él, y el trato no tenía mucho sentido contradictorio. No podía negar la atracción entre nosotros, pero me sentía bastante segura de que manejaría no hacer insinuaciones sexuales a mi jefe.

"¿Un beso?" Reiteré.

"Un beso".

“Trato hecho” dije. Con la esperanza de soltar el arma, cerré los ojos y le ofrecí los labios fruncidos. Ethan se echó a reír, pero ignorándome el tiempo suficiente para abrir un ojo.

"No creas que lo vas a conseguir fácilmente". La mano en mi cuello se deslizó hacia abajo, su pulgar apoyado en el hueco de la base de mi cuello, el resto de los dedos extendidos a través de mi clavícula. Sus ojos verdes se quedaron extrañamente sobre los míos, al menos hasta que sus pestañas enredadas bajaron y él se movió.

Pero no me besó.

Su boca se cernía un poco más allá de la mía, estaba fuera de alcance sólo en la medida que se negaba a lanzarse hacia delante–y se negaba a ejecutar la negociación.

"Estás haciendo trampa", murmuré. Estaba decidiendo acerca de si me alegraba de ello o no. Tenía miedo de que sus labios tocaran los míos, perdería la voluntad de resistir, y tenía miedo de que si cedía, perdería mi corazón otra vez.

Ethan negó con la cabeza. "Dije un beso, y lo dije en serio. Un beso, mis términos, reclama en el momento adecuado".

De repente, cambió su boca a mi oído, sus dientes rozando el lóbulo. Me estremecí por la chispa que cantaba por mi espalda, mis ojos retrocedieron por el ridículo placer de eso.

"Este no es un beso", susurró, sus labios en mi oreja.

"Tampoco está el espíritu de la negociación".
"No hay que centrarse en los formalidades, Mérit".

Y entonces sus labios regresaron de nuevo, situándose en contra de mi mandíbula, burlándose con la posibilidad de que podría hacerlo.

Con la anticipación de eso.

Encontré la necesidad de dar un paso adelante, para impulsar a mis labios contra él para hacer algo. Para empujar a mis labios contra él porque me estaba incitado a ello.

"Voy a tenerte en mi cama de nuevo, Centinela. A mi lado. Es una promesa".

"¿Quieres decir que te estas burlando dentro de esta seducción?"

"¿Está funcionando?"

Mi respuesta fue menos una palabra que un quejido frustrado. Estaba lo suficientemente consciente de saber que la única cosa que me gustaba era esperar a no conseguir lo que quería. En mi experiencia, esperaba que fuera divertido más a menudo.

Por otro lado, se trataba de un juego que podía fácilmente ser jugado por dos.

Levanté la mano y empujé un mechón de pelo detrás de su oreja, después, tracé la línea de sus cejas y la mandíbula con un dedo, bebía la mirada en cada parte de su cara, desde los perfectos pómulos a los grandes labios.

Esta vez, él se congeló.

Enrojecido con el poder femenino, tracé la línea de su cuello, envolví un puño en la parte superior de su camisa y tiré hacia adelante.

Sus ojos se abrieron, y le regresé una sonrisa.

Esta vez, lo torturé, rozando mis labios a lo largo de la línea de su mandíbula, y luego a su oído. Mordí delicadamente, lo suficiente para escuchar un pesado suspiro. No estaba segura de lo que significaba, si lo estaba torturando porque pensaba que merecía ser objeto de burlas al igual que él me había estado molestado, o si quería la satisfacción de hacerlo por mi cuenta.

Mi corazón latía con fuerza, el ritmo acelerado por el miedo, el temor y el simple deseo.

"¿Te gusta ser objeto de la burla?" Susurré.

"Me gustan los preliminares", dijo, palabras de confianza, pero su voz era áspera por la excitación.

Tomé el filo de su voz ronca como referencia. Quería burlarme de él, no nos empujaría más allá del punto sin retorno. Puse una mano plana contra el pecho de Ethan y lo empujé hacia atrás. Se levantó tambaleándose sobre sus pies, mirando hacia a mí con frustración en los ojos.

Una cucharada de su propia medicina, pensé. Estar así de cerca de algo que quería... y aún así estar tan lejos.

Me puse de pie, caminé alrededor de la silla y me fui hacia la puerta, luego dejé escapar un suspiro y enderecé mi cola de caballo.

"Eso es todo?"

Mi corazón latía como un tambor, la sangre corría por mis venas más rápido de lo que debería estar. "Un beso, me dijiste. Tuviste tu oportunidad de tomarlo".

Ethan se humedeció los labios, se arregló el cuello, y regresó a su escritorio. Se sentó en su silla, después me miró, había algo suave en sus ojos.

"Un beso", prometió. "Y después de eso, la próxima vez que nos toquemos, será porque tu me lo pides".

No fui tan ingenua como para decirle que no preguntaría, negar que yo lo buscaría de nuevo. Lo sabía mejor; los dos lo sabíamos mejor.

"Tengo miedo", finalmente confesé.

“Lo sé". Su voz era tranquila. “Lo sé, y me mata esa expresión de miedo en tus ojos".

Los dos nos quedamos en silencio por un momento.

"¿Cuál es el siguiente paso?", pregunté, regresándolo de nuevo al negocio una vez más.

"¿Una bebida fuerte?"

Abrí la boca para responder, pero luego se me ocurrió algo. Pensé en lo que Sarah había dicho, y luego hice un gesto hacia sus muebles nuevos y relucientes. "Ya sabes, una bebida fuerte no puede ser tan mala idea".

"¿Te has decidido finalmente al alcohol, Centinela?"

Le sonreí de nuevo a él, un brillo en mis ojos. "Estamos llegando al final de la construcción. Tal vez debería reunir a algunos noviciados para tomar una copa en Temple Bar".

Sus ojos se abrieron apreciativamente. "Ofreciendo una oportunidad casual de investigar si alguien está usando mi bar para reclutar víctimas humanas. Buena idea, Centinela".

"No sé de lo que estás hablando, Sullivan. Estoy hablando de un par de copas con mis amigas. "

Nos quedamos en silencio durante un momento, el nuevo trato solidificado entre nosotros. Yo era los ojos y oídos de Ethan, su herramienta para resolver el presente problema con Tate. Pero además de mantenerlo a salvo, no podía darle más información que la necesaria. No estaba loca por tomarlo contra el GP, y yo todavía no tenía mucha experiencia jugando al Centinela sin Ethan a mi lado, pero me gustaba la idea de jugar al Centinela sin la constante lucha entre la química de Ethan, yo y el peligro que traía consigo.

Miró su reloj. "En caso de que estés vagamente curiosa, Darius, sin duda, estará de regreso para dar amenazas adicionales, pero finalmente se retirará al Trump. Una combinación entre jet y cárcel vampiro. Si te diriges al bar, en digamos, tres horas, probablemente te extrañará por completo".

"Qué mala suerte". El acuerdo quedó hecho, me dirigí hacia la puerta. "Voy a mantenerte informado sobre cualquier los especiales pertinentes de bebidas".

"¿Centinela?"

Miré hacia atrás.

"La próxima vez que te sientas conversadora, no te olvides de ver primero la habitación".

Traducido por Chelo.


PD: Corregí el capitulo por la mitad porque tengo que irme a estudiar para un examen, y generalmente me lleva mas tiempo corregir que traducir. Corregir no es lo mio ya ven. Asi que el capítulo a la perfección va a estar cuando tengamos el libro completo para descargar. Y de nuevo les pido que si ya leyeron el libro, se guarden cualquier comentario que puede spoilear a otras lectoras. Gracias.

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