Twice Bitten- Capítulo 3




CAPÍTULO TRES

LAS ESCONDIDAS


“Te he prestado a Gabriel,” añadió a modo de explicación.

Solo podía parpadear. “Lo siento, sonó como si dijeras que me has prestado a Gabriel?”

“Bueno, bueno,” dijo una voz en el umbral. “No estoy de suerte, por conseguir a una Centinela prestada?” Sin siquiera un sonido, Gabriel Keene, Cabeza de la Manada Central de Norteamérica de cambia formas, hizo su entrada a los departamentos de Ethan. Se quedó de pie en la puerta, manos todavía en las perillas, la luz del pasillo derramándose en la habitación.

Gabe caminó dentro, luego cerró las puertas detrás de él. “Tu segundo al mando me hizo pasar. Le dije que las introducciones no eran necesarias.”

“Gabriel,” dijo Ethan, extendiendo una mano y caminando hacia él. Gabriel la sacudió, sus pesadas botas negras crujiendo en los pisos de madera dura mientras se movía.

Ellos eran un interesante contraste: Ethan-rubio, alto y delgado, vestido con una impecable camisa y pantalones de traje; Gabriel-cabello castaño alborotado, hombros anchos, vestido con jeans y una camiseta negra. Ethan no se quedaba atrás, pero Gabriel era tan masculino, y toda esa energía cambia formas prácticamente sacaba el aire de la habitación. Consideré a su muy embarazada esposa, Tonya, una chica con mucha suerte.

Cuando él y Ethan hubieron terminado su varonil apretón de mano, Gabriel levantó la vista hacia mí. “Cuál es la tarifa habitual por un préstamo de Centinela en estos días?”

“Paciencia,” dijeron Luc y Ethan al mismo tiempo.

Un indicio de sonrisa apareció en el rostro de Gabriel. Rodé los ojos.

“Recuerdas a Luc, Capitán de mis Guardias?” Ethan dijo, señalando a Luc.

“Y a Merit, por supuesto?”

Gabriel asintió hacia cada uno de nosotros a su vez.

“Sírvete comida,” Ethan dijo, extendiendo un brazo hacia el carro.

Gabriel sacudió su cabeza, luego hizo un gesto hacia uno de los sofás a medida de Ethan. “ Puedo tomar asiento?”

Ethan asintió amablemente, luego se unió a Gabriel en el área de los asientos. Luc los siguió. Agarré una galleta e hice lo mismo, pero me senté en el suelo de piernas cruzadas.

“Recién terminamos de entrenar,” le dije a Gabriel con una sonrisa de disculpa, luego señalé la silla vacía de Luis XIV al lado de Luc. “Preferiría no tener un sermón sobre arruinar antigüedades.”

“Mi Centinela es actualmente elevada en una mezcla de queso y carbohidratos,” Ethan le dijo a Gabriel como compinches. “Respetuosamente, yo la ignoraría si fuera vos.”

“Te dejaré ese trabajo a ti. Quizás deberíamos ir al grano?”

“Siéntete libre.”

Gabriel frunció el ceño, cruzó el tobillo derecho por encima de su rodilla izquierda. “Sería mejor que comenzara por el principio. Los cambia formas son un grupo independiente. No quiero decir que vivimos una existencia solitaria-totalmente lo opuesto. Estamos organizados en Manadas, después de todo. Pero tendemos a vivir en los márgenes de la sociedad humana. Los vampiros suelen pensarnos como una tienda de campaña y la pandilla Jeep, un cerdo y la pandilla Harley, rock ‘n’ roll y la pandilla de Jack Daniel.”

A pesar de que había oído esa descripción, los únicos cambia formas que conocía además de Gabe-eran Jeff Christopher, un cambia forma/genio en computación y uno de los empleados de mi abuelo, y la familia Breckenridge de Chicago, quienes eran adinerados-eran exactamente lo opuesto. Por otra parte, los Brecks nos habían tratado de chantajear. . .

Gabriel se encogió de hombros, y su voz se suavizó un poco. “Esa descripción no es enteramente falsa. Y eso significa que desde el punto de vista del temperamento, los miembros de las Manadas están generalmente desinteresados en los humanos, en otros supernaturales. No están interesados en la estrategia.”

“Y en qué están interesados?” Luc preguntó.

“En la familia,” Gabriel dijo. “Sus familias, sus niños, en la unión de las Manadas. Son leales, y como uno, ellos seguirán las decisiones de la Manda. Pero esa actitud, los puede hacer, digamos, insulares.”

Ethan se humedeció los labios, como si se dispusiera a abordar un tema incómodo. “Ha habido rumores sobre la Manada regresando a casa a Aurora.”

Aurora era el hogar ancestral que Ethan había mencionado antes, un pueblo remoto en lo salvaje al norte de Alaska. Por lo que había entendido, era donde los cambia formas se congregaban cuando necesitaban escapar de las maquinaciones humanas. Era también un lugar para esconderse-para desaparecer cuando las cosas se complicaban. . . o cuando los vampiros se metían en problemas. Era su retirada colectiva cuando la vida supernatural se ponía demasiado pegajosa.

Llevaba siendo un vampiro por menos de tres meses. El drama era ocasionalmente abrumador, por lo que entendía las ganas de retirarse. Pero no estaba emocionada por la idea de ser dejada atrás.

Para su crédito, Gabriel consiguió no retorcerse bajo la mirada escrutadora de Ethan. Pero una baja ola de magia llenó la habitación, como un silencioso gruñido, desagradablemente áspero.

Luché contra el impulso de rodar mis hombros contra el incómodo hormigueo. También abrí la conexión telepática entre Ethan y yo para ofrecer una advertencia silenciosa.

Se está enojando. Avanza cuidadosamente.

Estoy deseando probar las aguas. Ethan contestó en respuesta. La respuesta era sorprendente-Ethan era generalmente estratégicamente conservativo.

Yo también solía pensar que sólo él podría desencadenar la conexión entre nosotros. Al parecer simplemente me estaba ignorando.

“Mi intención es convocar a las Manadas; la decisión final sobre eso será hecha por los líderes de la Manada. Pero asumiendo que nuestra conversación vaya bien, convocaremos, y decidiremos si permaneceremos entre los humanos, o regresaremos a los bosques. Y si la Manada decide que nos iremos,” Gabriel agregó con gravedad, “entonces nos iremos.”

“Por qué ahora?” Ethan preguntó.

“Sabemos que los hechiceros comenzaron a ver cosas, que las profecías están comenzando a aparecer. Profecías de guerra. De batallas venideras.”

Ethan asintió. Habíamos oído a Catcher ofrecer algo así como una profecía.

“Han oído hablar sobre los grupos subterráneos?”

Ethan se inclinó hacia delante. “Qué grupos subterráneos?”

Gabriel tomó la expresión de un hombre a punto de dar malas noticias. “grupos anti-colmillos. Humanos quienes creen que la aparición de los vampiros es la primera señal de un Apocalipsis. . .o de la segunda Guerra Civil Americana.

Ethan se quedó inmóvil.

“No lo sabíamos.” Luc ofreció. “No oímos rumores, ni charla.”

“Como dije, el movimiento es todavía subterráneo. Hemos oído sobre encuentros en el este de Tennessee, pero suena como si todavía fuera rural, transmitido de boca en boca, volantes escritos a mano, ese tipo de cosas. Pero tarde o temprano, será algo electrónico. Preferimos no estar aquí cuando eso suceda.”

Ethan se recostó en su silla, pero no antes de compartir una significativa mirada con Luc. Asumí que estaban hablando silenciosamente sobre alguna estrategia para obtener información sobre los grupos anti-colmillos.

“Entenderás mi preocupación,” Ethan dijo, “sobre su retirada. Si se llevan sus números, sus habilidades, su poder, si se funden de nuevo en la naturaleza, entonces nos dejan aquí.”

“Solos” era la palabra que Ethan no dijo-solos contra una marcha de opinión humana que estaba, si Gabriel tenía razón sobre los rumores subterráneos, comenzando ya a volverse contra nosotros.

Gabriel sacudió su cabeza. “Si nos quedamos, qué será de nosotros? Entiendo tu miedo-“

Ethan levantó una mano, deteniéndolo. “Con todo el debido respeto, Gabriel, tu no entiendes nuestro miedo.”

Eso causó otra chispa de adrenalina, esta vez emanando del lugar de Ethan. Las tensiones se estaban elevando, la carga colectiva de años de animosidad entre estos dos hombres y las personas que trataban de proteger.

Gabriel se puso de pie, luego paseó a una esquina de la habitación. Se recostó contra la pared más lejana, poniendo espacio entre él y el resto de nosotros, luego levantó su mirada hacia nosotros nuevamente.

“Tienen suerte, en cierto sentido, de que los humanos crean entender a los vampiros. Pueden creer que eran un mito, pero también creyeron entender su biología. Los humanos alternativamente han buscado unirse a ustedes o exterminarlos. Pero nosotros? Seríamos vistos como animales. Sujetos experimentales.”

Aunque Catcher una vez me dijo que Jeff podía arreglarse solo, tuve un repentino impulso feroz de encontrarlo y abrazarlo, de asegurarme que estaba a salvo de cualquier persona que tratara de hacerle daño.

“Si nos quedamos,” Gabriel dijo, su mirada en el suelo, “marginarnos, o ser marginados, es inevitable. Y nada placentero seguiría después.”

El peso de sus palabras colgó en el consiguiente silencio.

“Entonces quizás,” Ethan dijo después de un momento, “es tiempo de que nos entendamos uno a otro como somos, sin falsas expectativas entre nosotros.”

“No estoy seguro de que podamos borrar la pizarra,” Gabriel dijo. “Hay demasiada historia.”
Vi una rápida llama de decepción en los ojos de Ethan, y mi corazón se estrujó.

También vi mi oportunidad, así que la tomé. Me puse de pie, luego miré entre ellos, y usé un poco de esa técnica para dar discursos en la que Ethan era tan bueno.

“Tenemos una gran oportunidad,” les dije, luego miré a Ethan. “La mayoría de los humanos, al menos en el presente, piensan que los vampiros son geniales. La animosidad, debe ser generada nuevamente, pero por hoy, estamos a salvo.”

Luego me volteé hacia Gabriel. “Si esta convocación ocurre, será para hablar, cierto? Para decidir qué hacer? Con su asentimiento, continué. “Luego tendrán tiempo para tomar una decisión. Tienen el lujo de trazar un curso, en vez de solamente reaccionar ante una crisis, cuando alejarse para proteger a tu gente se siente como la única opción real.”

Me detuve por un momento, parpadeando mientras pensaba que decir a continuación. Cuando nada florido vino a mi mente, simplemente dije la verdad. “No envidio a ninguno de los dos la decisión de qué hacer a continuación. Y no he sido un vampiro por el tiempo suficiente para tener el mismo sentimiento de historia que ustedes tienen. Pero quizá es tiempo de tratar algo diferente?” Miré a Gabriel. “Convoca. Habla con tu gente sobre Aurora. Pero piensa sobre pedir algo más de ellos. Algo más de lo que han dado antes.”

Miré a Ethan, cuya cabeza estaba inclinada pensativamente-apreciativamente-mientras me miraba en respuesta. “Los vampiros están bien conectados,” Le recordé. “Si los cambia formas se quedan y son forzados a salir del closet, entonces que podemos hacer nosotros sobre eso? Cómo podemos ayudar? Si se sacrifican por nosotros, cómo podemos asegurarnos de que no lo harán solos?”

Abrí la boca para continuar pero, dándome cuenta que había dicho todo lo que necesitaba decir, la cerré nuevamente. Los siguientes pasos tendrían que ser suyos.

Hubo otro largo momento de silencio, roto cuando Gabriel finalmente asintió.

“Tal vez agarraré algo para comer,” dijo, luego caminó hacia el carro.

Con ese simple gesto, la tensión se evaporó.

No pude evitar compartir con Ethan la sonrisa victoriosa que se elevó en una esquina de mi boca. Rodó sus ojos pero se levantó de su silla y caminó hacia mí.

“Impresionante,” susurró cuando me alcanzó.

“Todo en una noche de trabajo.”

Asintió con su cabeza, hacia el Ápice actualmente ojeando la variedad de quesos, carnes y galletas. “Es un hombre hecho de tu corazón.”

“Él no es el único que aprecia mi amor por la comida. Quiero decir, podrías considerar que bien te he entrenado.”

Arqueó una ceja dudoso, y su voz apenas podría haber sonado más sarcástica. “Disculpa?”

Luc soltó una risilla desde su silla, con la barbilla en la mano, mientras nos observaba con obvia diversión.

“Oh, capté esta, Centinela. Liege, con todo respeto, usted ha hecho abastecer esta reunión con comida y bebida.”

La expresión de Ethan empalideció un poco.

Consideré eso otra victoria.

Para el momento en que nos volvimos a juntar, Gabriel y yo habíamos comido hasta llenarnos de los snacks de Cadogan. Estábamos reunidos en la sala de estar nuevamente. Me senté de piernas cruzadas en el suelo; Ethan, Luc y Gabriel sentados en las sillas y sillones.

“Ahora que hemos discutido la filosofía,” Ethan comenzó, “cómo podemos ayudar con los proyectos?”

Gabriel metió un trozo de salchicha con salsa de verano en su boca. “Primero que todo, nos reuniremos mañana en la noche con los líderes de las Manadas Americanas.” Me miró, diversión en sus ojos. “Puntos Bonus, Gatita, si puedes nombrar a los otros líderes de las Manadas.”

“Debes saber esto del Canon,” Ethan agregó. Rodé mis ojos, pero actué el papel de alumna obediente. . .y agradecí a Dios realmente haber leído el capítulo en la guía de referencia sobre las poblaciones supernaturales. (Capítulo 7: “Arriba los supernaturales!”)

“Oh, uh, Jason Maguire, Atlántico Consolidado. Robin Swift, Occidente.” Apreté mis ojos cerrados, tratando de mentalmente retroceder por las páginas del Canon para encontrar el nombre final. “Gran Noroeste. . .Um.”

“Aquí tienes una pista,” Luc dijo. “Su nombre es la mitad de un tigre dibujo animado, y medio jugador de football.”

Se me encendió la lamparita. “Tony Marino, Gran Noroeste.”

Gabe asintió. “Bien hecho. De todos modos, el punto de este encuentro será para asegurarse de que todos los alfas están a bordo. Las Manadas seguirán las instrucciones de sus algas. No necesito que Robin, Jason y Tony tomen la decisión de quedarse, pero necesito que estén de acuerdo en que llevar la pregunta a las Manadas es el curso correcto de acción.” Se inclinó hacia delante, codos en sus rodillas, manos cruzadas ante él. “Necesito que acepten la posibilidad de que el statu quo se someterá a un profundo cambio para el final de la semana, de un modo u otro.”

“Esperas que rechacen la convocación? Luc preguntó.

Gabriel frunció el ceño. Su mirada en el pequeño plato en su mano mientras recogía su contenido. “No espero mucho drama de parte de Jason o Robin,” dijo. “Pero Tony es otra historia. El Gran Noroeste tiene su sede en Aurora, y él es rápido en apretar el botón de pánico. Le gusta jugar al rey del castillo. Y si piensa que hay algún argumento por el que deberíamos volver a casa, tratará de mandarnos allí y sin antes una convocación.” Se encogió de hombros.

“Alfas no emiten dictados desde lo alto, ni tampoco nos limitamos a seguir nuestra propia agenda. Tomamos las mejores decisiones para la Manada; encarnamos la voz colectiva, en cierto modo de hablar. Bueno, lo vamos a saber cuando nos enteremos. Les daré la dirección para la reunión. Cuando lleguen allí, encuentren a Berna. Difícilmente no la verán.”

Ethan asintió en entendimiento. “Y después de la reunión?”

“Asumiendo que todo irá bien, nos convocaremos el Viernes.”

Hoy era martes. “Son tres días tiempo suficiente,” pregunté en voz alta, “para que se reúnan todos los miembros de la Manada en Chicago?”

“No serán todos los miembros de la Manada, solamente los activistas. Algunos ya están aquí, algunos están esperando órdenes. Ustedes conocen a los Breckenridges-el tipo de vida que llevan. Ellos están atados a este territorio. La mayoría de nosotros somos movibles.”

“Dónde se reunirán?” Ethan preguntó.

“Hemos encontrado un lugar en el pueblo Ucraniano-algunos de nuestros miembros tienen conexiones al barrio de la Madre Patria.” Se encogió de hombros. “Es un más bajo perfil que alquilar un salón de baile en el Hyatt.”

Ethan asintió. “Y dónde entramos nosotros? Dijiste que querías hablar sobre arreglos de seguridad. Era eso en referencia a la convocación o a la reunión, o ambos?”

Gabe hizo un gesto con una galleta. “Ambos. Y actualmente tengo a ambos, tú y Merit en mente. Ambos son habilidosos, capaces. Ofrecen algo extra a la mesa.” Algo colmilludo, silenciosamente pregunté, o algo relacionado con el acero y las características de samurai?

“Ustedes les recuerdan por qué nos estamos reuniendo,” Gabriel dijo, como respuesta a mi silenciosa pregunta. “Les recuerdan qué está en juego, y por qué les he pedido que viajen desde Aurora o Charleston o desde el Bronx hasta Chicago. Les recuerdan las consecuencias de la decisión a tomar, de dejar los asuntos entre humanos y vampiros detrás. Y además,” agregó, mirándome con humor en su mirada, “tienes la atención de uno de mis miembros favoritos de la Manada. Entiendo que tú y Jeff Christopher son amigos?”

Mis mejillas se calentaron con un cálido rubor. Jeff era un amigo; él también sentía una gran atracción por mí. Más importante, había hecho a los vampiros algunos serios favores, ayudándonos a descubrir que Peter era el saboteador que ayudaba a Celina desde los salones de la Casa Cadogan.

“Jeff es un fabuloso amigo,” estuve de acuerdo.

“Él fue una parte integral en la resolución de la amenaza de los Breckenridge,”
Ethan agregó.

Gabriel asintió. “Jeff es buena gente, y tu abuelo, Merit, ha hecho bien con él. Jeff está en una buena situación, y no está tomando las políticas del conflicto vampiro-cambia formas. Pero no estoy seguro de que esté con la mayoría. Voy a ser honesto Ethan. Creo que las probabilidades de que ellos decidan dirigirse a casa son bastante grandes-sesenta, setenta por ciento quizás. Y si eso es lo que deciden, voy a acatar esa decisión. Mi responsabilidad es darle voz al debate, dejar que alcancen la mejor decisión para las Manadas, de la manera que eso sea definido.”

“Entiendo,” Ethan dijo en voz baja. “Aprecio tu sinceridad, y que lleves la cuestión a la Manada.” Pero era fácil decir que eso no era lo que quiso decir, y que tenía más palabras elegidas para la posibilidad de que los cambia formas no tomaran, por una vez, la decisión correcta.

Gabriel miró a Ethan. “Sé que tienes personal de seguridad, y que ellos son probablemente capaces de hacer esto por cuenta propia. Pero lo consideraría un favor personal si pudieras estar allí. Que un Maestro concurra, muestra a las Manadas que los vampiros están preparados para escuchar, no solo juzgar. Eso es importante.”

Ethan dejó que el peso de esas palabras colgara en el aire por un momento. “A este punto, anticipas violencia?”

Asumí que lo preguntaba porque los cambia formas, al igual que los hechiceros, parecían tener alguna llave hacia el futuro.

“Te seré honesto-no me sorprendería. Estamos hablando de personas con muchas emociones contenidas y algunas muy específicas ideas sobre si deberían tomar unas largas vacaciones o sufrir un verano en Chicago porque los vampiros no están jugando limpio. Estoy parafraseando en eso, por supuesto.” El tono de Gabe no podría haber sido más seco.

“No tengo ninguna objeción en participar,” dijo. “Pero ya que efectivamente le estamos pidiendo a ella que se arriesgue por el bien de aquellos quienes, en última instancia, podrían abandonarla, creo que lo mejor es que se le permita a Merit decidir por sí misma si asistirá.” Me miró, probablemente vio el shock en mi rostro, y levantó las cejas en forma de interrogación. “Merit?”

Me tomó un momento recomponerme, no por la pregunta-estaba obligada por juramento y honor a ayudar a proteger la Casa Cadogan, y esto claramente contaba entre esos deberes-sino por que él confiara lo suficientemente en mí para preguntar eso.

“Por supuesto,” dije, deslizando mi mirada hasta Gabriel y asintiendo para dejarle saber que el trato estaba hecho.

Soltó una lenta respiración, luego se inclinó hacia delante y puso su plato de snacks en la bandeja de tapa otomana que estaba colocada entre él y Ethan. “Una cosa más,” dijo.

“En términos de las reglas de combate, necesito pedirle que no tomen acción a menos que sean requeridos. Pienso que los beneficios de que estén allí sobrepasan el riesgo, pero si hacen un movimiento no solicitado sobre un cambia formas frente a cuatro Manadas, ya no estaremos hablando hipotéticamente sobre una guerra. Estaremos malditamente en el medio de una.”

“Entendido,” Ethan dijo después de un momento.

Con eso, Gabriel se puso de pie, luego miró entre Ethan y yo. “Sé que ésta no es el tipo de cosas en las que normalmente participan. Aprecio su ayuda, incluso si estamos jugando a los vampiros simbólicos.” Miró a Luc. “Asumo que quieres material por adelantado?”

Luc asintió, rizos rubios rebotando alrededor de su rostro. “Eso sería apreciado.”

“Bien. Una vez que estemos seguros de que esto es un hecho, les enviaré instrucciones sobre la ubicación, algún mapa interior en caso de que quieran pensar sobre protocolos, salidas, lo que sea. Y hazme un favor-sin Armani. No funcionará para esta multitud.”

“Sin Armani,” Ethan acordó.

“Entonces te enviaré la dirección a la brevedad, y los veré mañana a la noche.” Deslizó su mirada de ojos avellana hacia mi posición. “Cuero, quizás, Gatita?”

“Estoy seguro de que encontrará algo apropiado,” Ethan intervino oscuramente, levantando una mano. “Tienes mi información de contacto. Estaremos esperando los detalles.”

Caminaron hacia la puerta, el líder de los vampiros y el líder de los cambia formas, el destino de miles en sus manos. Se saludaron, y cuando Ethan abrió las puertas, Helen-la madre recepcionista de la Casa-estaba esperando allí, probablemente para acompañar a Gabriel hasta abajo. Ethan debió haber usado su cosa telepática para darle instrucciones.

Cuando hubo cerrado las puertas otra vez, Ethan se dirigió directo al carro abrió una caja de Blood4You.

“Y luego dicen que los vampiros son dramáticos,” Luc entonó.

Ethan terminó la caja en un solo trago, luego estrujó el recipiente en su mano. Cuando nos miró nuevamente, sus normalmente ojos verdes se arremolinaban con restos de plata. Se había puesto un poco vampiresco, y no estaba segura si era a causa de la sangre, o porque la sangre lo había traído nuevamente al modo completo de vampiro.

Luc agarró su propia caja de sangre del carro y metió una pajilla descartable dentro. “Lindo pequeño discurso el que diste allí, Centinela.”

Me encogí de hombros. “Soy una Merit. Podemos dar una buena charla cuando surge la necesidad.”

“Bien hecho,” Ethan estuvo de acuerdo.

Crucé mis brazos e incliné mi cabeza hacia Ethan. “Si ellos se van, es realmente una pérdida? Quiero decir, hemos sobrevivido, y ellos nunca se han puesto de nuestro lado antes, entonces por qué importa? Incluso si ocurre lo peor-si Celina empieza algún tipo de guerra interna entre los vampiros o los humanos se vuelven contra nosotros, qué importaría si ellos ya no están?”

“Los vampiros son predadores,” Ethan dijo. “Los humanos caminan sobre la línea entre predadores y presas. Pero los cambia formas son parientes y amigos de la tierra misma. Ellos tienen poderes que pondrían en vergüenza a las habilidades de Catcher. Nosotros carecemos de magia. Los hechiceros pueden usar esa magia, conducirla, moldearla según sus deseos. Pero los cambia formas son magia. Son parte de todo lo que los rodea. Si ellos se retiran, nosotros perdemos esa conexión con el mundo, con la tierra, con Chicago, y todos seremos menos por eso. Perdemos su fuerza. Perdemos también sus números. Perdemos potenciales aliados que podrían defendernos-y como señalaste, quienes pueden confiar en nosotros para defenderlos a ellos.”

“Si nos abandonan de nuevo,” Luc dijo en voz baja, “el daño puede ser mucho peor-no solo estaríamos luchando contra un ejército de campesinos franceses con mosquetes y alguna bayoneta ocasional.”

“Bueno, no sigamos machacando en hierro frío,” Ethan dijo después de un momento. “La pre-reunión es mañana a la noche. Apareceremos, empuñaremos nuestro acero, y probablemente aprenderemos mucho más sobre los cambia formas. Eso es todo lo que podemos hacer por ahora.” Me miró. “Estoy un poco preocupado sobre si tus habilidades de combate serán necesarias. Todavía no me has podido vencer en un mano a mano.”
“Pero ella maneja las Katas como un maestro,” Luc dijo, llevando su caja de bebida hacia el sillón. “Al menos es media habilidosa.”

“Preferiría ser buena en los dos,” Dije, entre los mordiscos a la salchicha. Estaba buena-carnosa y sabrosa, con la cantidad justa de picante.

“Ya llegará,” Ethan dijo, su tono confiado. “Dada la naturaleza fragmentada de tu cambio, seamos pacientes. Bueno, al menos hasta que entrenemos mañana a la noche.”

“Tal vez mañana sea el gran día,” dije, deseando que no tengamos que esperar mucho más. Y hablando de problemas que esperan ser solucionados. . .

“Ya que estamos aquí, qué me pueden decir sobre la Guardia Roja?”

Las cabezas de Ethan y Luc se irguieron tan rápido, y con tanta alarma en sus expresiones que hubieras pensado que había sugerido vampiricidio.

Ethan se sentó en el sofá, luego rodó sus hombros como si la tensión de repente se hubiera vuelto insoportable. “Dónde escuchaste sobre la Guardia Roja?”

Tiré de la punta de un cuadrado de cheddar y lo metí en mi boca, con el objetivo de parecer indiferente. “Había algunas referencias en un par de libros de historia vampírica que encontré en la biblioteca.”

Cuando Ethan le arqueó una ceja a Luc, tartamudeó una respuesta.

“Oh, bueno, estás en la necesidad de saber, Centinela,” Luc dijo, luego levantó sus cejas a Ethan, como esperando el visto bueno para continuar. “Y justo ahora no necesitas saber.”

Tomé el axioma, asumiendo que Luc estaba citando alguna película de la que no había oído hablar, y levanté la vista hacia Ethan. Me estaba mirando fijamente, su expresión plana. Supuse que no estaba dispuesto a discutir sobre la RG. Sabía que estaría en contra de la organización y su propósito, pero esperaba un vitriolo, no silencio. Dado su gran amor por los discursos, esto era todo un logro.

“Bien,” dije, poniéndome de pie. “En ese caso, si hemos terminado por hoy, me marcho.” Miré a Ethan. “Te veré a primera hora en el Salón de Combate.”

Ethan asintió. “Te puedes ir.”

“Te acompañaré a las escaleras,” Luc dijo, saltando del sofá. Volvió su vista a Ethan. “Necesito ver a una chica. . . sobre una chica,”

“Y hablando de cosas que no necesito saber,” Ethan dijo ligeramente, y lo despidió con una mano. “Ve a verla.”

Luc agarró un palillo de dientes de una salchicha y queso antes de acompañarme a la puerta. Cuando estuvimos en el pasillo, las puertas cerradas detrás de nosotros, Luc empezó a soltarlo.

“La RG es la versión vampira de la aplicación de la ley en el departamento de asuntos internos,” dijo. “Pero con una inclinación regular. Fueron creados para proteger a los miembros originales del consejo francés, pero siguen alrededor. Ahora son más que una organización de perros vigilantes. Eso los hace problemáticos.”

Nos dirigimos hacia las escaleras, luego bajamos hasta el segundo piso. “Y es por eso que a Ethan no le gusta hablar sobre ellos?”

“Centinela, parece Ethan Sullivan del tipo que aprecia que su autoridad sea desafiada?”

“No es realmente lo suyo,” estuve de acuerdo. Fue exactamente por eso que me contuve de darle a Noah una respuesta. No es que pensara que mantener un ojo en los Maestros fuera una mala idea-por ejemplo en el caso de Celina-pero podía apreciar la sensibilidad de Ethan.

Nos detuvimos en frente a la puerta de mi habitación favorita en la Casa Cadogan-la biblioteca.

Luc miró a la puerta, luego a mí. “Estás en busca de más información inapropiada?”

“Si no los mantengo alertas, Luc, que diversión tendría?”

Sacudió su cabeza divertido, pero luego se volteó y dirigió directo hacia las escaleras… y hacia la habitación de Lindsey. “Tienes que ver a una chica sobre una chica?”

Le grité.

Contestó con un ademán. Eso era lo que obtenía, supuse, por retar a un vampiro.




El luto era un sentimiento miserable. Un amigo me dijo una vez que el dolor que venía con el fin de una relación era doloroso porque era la muerte de un sueño-el futuro que habías imaginado con un amante, con un amado, un niño, o un amigo. Esa pérdida era su propio dolor, casi una cosa tangible. Tenías que re-imaginar tu futuro, tal vez en un lugar diferente, con personas diferentes, haciendo diferentes cosas de las que habías imaginado al principio.

En mi caso, era imaginar un futuro sin mi mejor amiga-sin Mallory. Nos habíamos dichos cosas hirientes, cosas que se interponían entre nosotras. Habíamos hablado desde entonces, pero esa brecha continuaba allí, una barrera que parecía infranqueable, al menos por ahora.

Era quizás el tipo más frustrante de ruptura-cuando la persona que amas vive pasando una calle, en el mismo edificio, o cruzando la ciudad pero todavía es inaccesible para ti.

No me atrevía a llamarla. No parecía correcto-como una llamada que violaría el silencio que habíamos acordado.

Eso fue lo que me llevó a mi auto dos horas antes del amanecer-dos horas antes de que el sol me mandara a lo profundo de la inconsciencia (y peor, si no era cuidadosa) dirigiéndome al norte de Hyde Park al Wicker Park, al vecindario de Mallory.

Me juré que no conduciría pasado el edificio de ladrillos que habíamos compartido; que lucía un poco demasiado extraño incluso para mí. Además-ver las luces encendidas, el brillo de la televisión, la sombra de personas frente a la ventana- me haría mucho más miserable. Su vida no se suponía que debía continuar. Sabía que sonaba mezquino, pero se suponía que también debía ser difícil para ella. Que debería estar de duelo, como yo.

En cambio me quedé en el lago Shore Drive. Conduje más allá de su salida, el lago a mi derecha, luego apagué la radio y bajé la ventana. Conduje hasta terminar la calle. Y luego me detuve.

Aparqué y salí del coche, luego me recosté contra éste y miré fijamente el agua. Con un muy necesitado espacio entre el Wicker Park y la Casa Cadogan, dejé caer las defensas que había erguido, y dejé que los sonidos y olores de tres millones de personas, sin mencionar a los vampiros, cambia formas y hadas, me dominaran.

Y en ese sonido y sensación de océano, me perdí por un tiempo, encontrando el vacío, el anonimato que necesitaba.

Me quedé allí, mi mirada en el agua, hasta que estuve lista para regresar a casa nuevamente.

La Casa estaba todavía iluminada cuando regresé, los vampiros dentro todavía no estaban preparados contra el amanecer. Las hadas mercenarias quienes cuidaban la verja estaban de pie tranquilas e inmóviles. Una de ellas asintió cuando pasé. Después de que atravesara la verja y dentro de los vastos terrenos de la Casa, me detuve y levanté la vista al cielo. Era todavía de un negro como la tinta. Faltaba poco tiempo para el amanecer.

Mi alma estaba más tranquila de lo que estaba cuando me fui, pero no estaba lo suficientemente tranquila para regresar dentro. En cambio, pisé el césped y caminé sobre él, alrededor de la Casa. El patio trasero de Cadogan era como el patio de recreo para unos vampiros atados a la noche-barbacoa, piscina y una fuente dentro de un jardín bien mantenido. Estaba vacío ahora, los vampiros-sino dormidos-ya dentro.

Caminé hasta la piscina con forma de riñón, luego me arrodillé junto a ella y recorrí con los dedos la superficie del agua.

No levanté la vista cuando oí suaves pasos.

“Es una noche agradable,” dijo.

“Sí, lo es.” Sacudí el agua de mis dedos, luego me puse de pie nuevamente. Ethan estaba en el otro lado del agua en sus pantalones y camisa, con sus manos en los bolsillos del pantalón, su cabello detrás de sus oídos, la medalla de oro Cadogan asomándose por el triángulo de piel en el hueco de su cuello.

“Te fuiste?”

Asentí. “Por un pequeño rato. Solamente para despejar mi cabeza.”

Inclinó su cabeza hacia mí. “Cambia formas?”

Asumí que estaba preguntando si ellos eran la razón por la que necesitaba espacio. “Hechiceros,” Lo corregí.

“Ah,” dijo, luego bajó su mirada hasta el agua. “Mallory?”

“Sí. Mallory.” Sabía que habíamos peleado. No creía que supiera que él había sido la razón por la que habíamos peleado-parte de ella, de todos modos.

Ethan cruzó sus brazos sobre el pecho. “La transición puede ser un reto para los amigos. Para nuestros seres queridos.”

“Sí, definitivamente lo puede ser,” estuve de acuerdo, luego opté por cambiar de tema. “Qué estás haciendo aquí fuera?” Cambia formas?”

Sí.” Repitió, un indicio de sonrisa en su rostro. “Cambia formas.”

“Tal vez los cambia formas tienen razón,” dije. “Quiero decir, irse a los bosques, manteniéndose a sí mismos.”

“Tu teoría es que si no tienes contacto con nadie, no puedes ser lastimado por ellos?”

Esa era una muy astuta conclusión para un vampiro de cuatrocientos años de edad quien parecía usualmente desorientado sobre las emociones humanas. “Esa sería la idea, sí.”

Esta vez cuando me miró, había tristeza en sus ojos. “No quiero que te vuelvas fría, Merit.”

“No querer ser lastimado no es lo mismo que volverse frío.”

“No al principio,” dijo. Se acercó a una pared de ladrillos que rodeaba la piscina y se recostó sobre ella, con los tobillos cruzados frente a él, brazos todavía cruzados. Y luego me miró, las luces de la piscina haciendo que sus ojos brillaran como los de un gato.

“Ahora que finalmente has completado el cambio, ten cuidado con la influencia de la insensibilidad. Los humanos aceptan el concepto de muerte; pueden no desearla, pero reconocen que el decaimiento del cuerpo humano es inevitable. Los vampiros, por otra parte, tienen la posibilidad de la inmortalidad. Ellos imploran estrategias para protegerla, y a menudo olvidan los detalles de la vida entre el cambio y la estaca de madera.”

Sacudió su cabeza. “Eres una maravilla de fuerza vampírica, y a pesar de eso atesoras tu humanidad y cuidas gratamente a aquellos quienes estaban en tu vida antes del cambio. Mantente de ese modo,” dijo. “Mantente del modo en que eres.”

“Para de coquetear conmigo, Sullivan,” Dije secamente, pero no estaba bromeando. Ethan era lo suficientemente seductor cuando estaba siendo sarcástico; por lo que no estaba preparada para el Ethan cortés.

“Estoy siendo completamente honesto,” Ethan dijo, levantando una mano y sosteniendo dos dedos en el aire. “Palabra de Scout.”

Hice un sonido de duda, luego levanté la vista hacia el cielo. A medida que la Tierra giraba sobre su eje, el añil de la noche comenzaba a cambiar y a aclararse.

“Deberíamos entrar,” sugerí. “A menos que quieras probar tus defensas contra la alergia por la luz del sol?”

“Pasaría la prueba,” Ethan dijo, de pie y tendiéndome una mano, pasé junto a él, a través del patio hasta el patio de ladrillos que nos conducía de vuelta a la Casa, hasta la puerta trasera. Cuando alcanzamos la puerta, se estiró para agarrar el mango, pero se detuvo.

Levanté la vista hacia él.

“No soy tu padre, lo sabes.”

Me tomó un momento encontrar el habla. “Disculpa?”

“Soy capaz de darte un cumplido y ser completamente sincero sobre él.”

Abrí la boca para retrucar, pero me di cuenta que tenía un buen punto.

Ofrecer un cumplido para incitar a alguien a hacer algo era justo el tipo de cosa que mi padre haría. Le dí crédito a Ethan por reconocer la diferencia.

“En ese caso, gracias,” le dije, un indicio de sonrisa en mis labios.

Asintió de buena gana. “De nada. Te veré a la noche.”

“Buenas noches, Sullivan.”

“Buenas noches, Centinela.”

TRADUCIDO POR LU♥

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Tuvieron suerte, como mañana no se a que hora me voy a poder conectar les dejo el capítulo ahora, aunque para las chicas españolas es bastante tarde ya. Devorenlo ^^

Nicole  – (9 de julio de 2010, 19:25)  

hermoso...

realmente te agradezco q los hayas subido rapido

saludos desde Perú-Sudamérica.

sweetlove  – (10 de julio de 2010, 13:11)  

Es muuyy romantico el final del cap.

Solo espero k porfavor me den una grata sorpresa con el 4° cap.

Gracias y hasta luego!!

Almudena :D –   – (11 de julio de 2010, 8:52)  

muchas gracias por vuestro trabajooo ! Me encantaa luu!

Camila  – (11 de julio de 2010, 17:32)  

o diablos, quedó espectacular, aunque me inclino más por la idea de que Merit gané más independencia con la GR.

Muchas gracias por su trabajo chicas :D

Anónimo –   – (11 de julio de 2010, 23:16)  

gracias por traducir el libro!!!!!

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