Twice Bitten: Capítulo FINAL

CAPÍTULO VEINTICUATRO

DERRUMBANDO LA CASA

Era algo bueno que no estuviéramos cerca del amanecer, ya que mi viaje a casa era al aire libre. Me llevó un momento usar el teléfono del bar y hacer una llamada propia telefónica mientras Gabriel preparaba su moto. Para el momento en que salí fuera, él estaba sentado en su motocicleta india, una baja y larga línea de cromo brillante, de cuero negro con tachuelas y esmalte plateado.

Saqué el casco extra de la parte trasera de la moto, luego balanceé una pierna encima de ella.

“Has montado antes?”

“No desde hace un tiempo,” dije.

Gabriel bufó, luego aceleró el motor. “Entonces sugiero que te agarres fuerte.”

Me coloqué el casco, subí, y envolví mis manos alrededor de su cintura.

“No así de fuerte, Gatita. Sólo iremos a Hyde Park.”

“Lo siento. Lo siento.”

La moto tronó, un hueco y sordo sonido. Pero incluso por encima de su estruendo, creí oírlo murmurar, “Vampiros.”

Diez terroríficos minutos después-de un viaje que debería haber tomado veinte-regresamos a Hyde Park.

Gabriel condujo como si el fuego del infierno estuviera en su cola. Por la columna de humo que podíamos ver elevándose del barrio incluso a cuadras de distancia, me preocupé de que así fuera. La calle estaba desenfrenada-camiones y motos estaban estacionadas en el medio, probablemente para mantener alejados a los policías, que no estaban en ningún lado a la vista. Pero los paparazzi abundaban, tomando fotos de los vehículos y de los cambia-formas que emergían de ellos.

Y, más importante, por el humo que se elevaba del primer piso de la Casa.

Mi pecho se sintió vacío. Yo era la Centinela. Esta era mi Casa. Y había sido engañada para dejarla sin seguridad-dejando a los vampiros dentro sin seguridad.

Dios, por favor permítele a él estar a salvo, recé, sacando mi daga de su vaina y saltando antes de que Gabriel tuviera tiempo para detenerse. Gritó detrás de mí, pero ya estaba corriendo, daga en mano.

Sólo avancé pasos antes de que un cambia-formas viniera hacia mí, llevando una katana que probablemente había robado a uno de nuestros vampiros. Mi ira vampírica aumentó rápidamente y fieramente, me dejé caer sobre una rodilla, colmillos descendidos, y obligué al atacante a saltar sobre mí. Cuando tropezó en el aire, le dí un codazo en su pecho y tiré de la katana de su puño suelto.

Me levanté de nuevo y balanceé la katana en mi mano, su peso confortante incluso aunque no fuera mía. Me volteé hacia el hombre, quien había rodado hasta detenerse, pero en el más inoportuno lugar-en las botas del Ápice predador de la Manada Norteamericana Central.

“Yo me ocupo de este, Gatita,” Gabe dijo, sus mirada estrecha en el cambia-formas ante él.

Esperaba que el hombre tuviera suficiente sentido común para permanecer abajo.

Con un asentimiento en reconocimiento, comencé una carrera, katana ante mí, y con las sirenas finalmente sonando detrás.

Esperé, que fuera el departamento de bomberos, si todavía esperaba tener un lugar para dormir antes del amanecer.

Mientras derrotaba a dos cambia-formas atacantes más, traté de tranquilizar mi mente lo suficiente para conectarme con Ethan. Pero aunque llamé su nombre dos veces, luego tres veces, no pude encontrarlo.

Él no me respondería.

Hice mi camino a través de los merodeadores de la verja frontal de la Casa, y encontré a Luc allí con dos hadas, los tres conteniendo a la multitud de cambia-formas que estaban tratando de entrar. Dado el humo, algunos debían haberlo logrado, o bien se habían colado por encima del muro en otras partes del terreno.

“Luc!” Grité, dándole a un atacante una patada en la barbilla y observándolo venirse abajo. Luc miró alrededor. “Centinela, gracias a Dios. Algunos de ellos son humanos, pero creo que el resto son cambia-formas. Ellos atacaron la Casa!”

Tuve que gritar por encima del estruendo de las sirenas y el repicar del acero. “Fue Adam! Él tenía un plan-hablaremos de eso más tarde. Se encuentran todos bien?”

“No lo sé. Dejamos a Lacey en la parte trasera de la Casa con Lindsey. Ethan, Juliet, Kelley y Malik están dentro.”

“Merit!” Miré detrás de mí. Catcher, Jeff, y mi abuelo, su andar un poco más lento, moviéndose hacia nosotros entre los policías quienes estaban, finalmente, comenzando a emerger de los autos y luchar con los perpetradores.

Eso trajo una buena pregunta: cómo en el nombre de Dios explicaríamos esto a los policías? Supuse que ese era el departamento de mi abuelo.

“Sólo preocúpate de tus obligaciones,” mi abuelo dijo, como si anticipara la pregunta.

“Nick llamó y explicó. Conseguiremos calmar esto. Tú haz lo que tengas que hacer para mantener a tu gente a salvo.”

Asentí, luego señalé con un dedo a Jeff. “Listo para luchar?”

Sonrió anchamente. “Malditamente.”

“Entonces hagamos esto.”

Pasamos la verja, con mi katana prestada en mano y un cambia-formas a mi lado. Nos invadieron cuando entramos-la mitad de ellos llevando esa chispa eléctrica de los cambia-formas agitados, pero ninguno en forma animal.

“Por qué no han cambiado?” Le pregunté, levantando la katana y preparándome para atacar.

“Los periodistas,” dijo, lo cual tenía sentido. Jeff rebotó en sus talones, puños cerrados. Era una posición extraña para un desgarbado programador de computadoras, pero sabía que Jeff podía cuidarse sólo. Y a diferencia de la convocación, donde luchamos en diferentes lados de la habitación, esta vez tenía que mirar.

Mientras yo combatía con los perpetradores de la derecha, Jeff tomó la izquierda.

Y lo hizo.

Era como observar a un monje batallar-completa calma en su expresión y en sus ojos, pero cada movimiento era perfecto, cada movimiento era preciso. Él era un fantástico luchador, sus golpes y patadas en el blanco y sus bloqueos sincronizados para defenderse contra los golpes de sus atacantes. En un momento dado, captó mi mirada sorprendida y me ofreció una sonrisa descarada.

“Lo siento nena. Estoy tomado.” Rodé mis ojos y ondeé mi katana y juntos combatimos al ejército de gente y cambia-formas empeñados en destruir nuestra Casa. Había derrotado a cuatro atacantes cuando finalmente oí su llamado en respuesta en mi cabeza.

Merit?

Dije un gracias silencioso al universo. Ethan, dónde estás?

Primer piso. Mi oficina. Ven si puedes. Si no, encuentra a Malik y mantenlo a salvo.

Mi estómago dio un vuelco. Malik era básicamente el vicepresidente de Ethan, el vampiro encargado de cuidar la Casa en caso de que algo le sucediera a Ethan. Se había rendido Ethan? Estaba ya tratando de establecer un sucesor?

Dejé salir una maldición que debería haber enrojecido las orejas de Jeff.

Quédate donde estás, le dije. Estoy en camino.

Merit-
Soy la Centinela de esta Casa, Ethan. Es mi decisión.

Eso fue encontrado con silencio.

“Jeff. Ethan está en problemas. Necesito entrar. Puedes encontrar a Malik y asegurarte de que se encuentra bien?”

“Mis manos están llenas, Merit,” dijo, usando un golpe en el pecho para empujar a alguien. “Puedes esperar hasta que hayamos asegurado la puerta frontal?”

Miré a mí alrededor, preguntándome cuánto más tardaría-y sonreí.

Había hecho la llamada, y la caballería había llegado.

Seis de ellos corrieron hasta la verja en chaquetas de cuero negras y rojas, Noah al frente, cinco vampiros más detrás. Juntos, lucían como ángeles vengadores, katanas desnudas, expresiones feroces, listos para luchar por la especie vampírica. Jonah no estaba entre ellos, y asumí que se saltearía la lucha para mantener su anonimato como miembro de la Guardia Roja. Algo de la tensión dejó mis hombros al verlos.

Noah señaló que ellos tomarían el perímetro exterior. Cuando asentí en acuerdo, comenzó a ladrar órdenes al resto de su equipo. Rompieron su formación y se dispersaron en la multitud.

“Merit-a tu izquierda!”

A la advertencia de Jeff, levanté inmediatamente mi katana para bloquear el ataque. El golpe del perpetrador fue desviado, y el puñetazo de Jeff en sus riñones lo derrumbó.

“Divertido, divertido,” dijo, sonriéndole a su presa caída.

“Sip,” dije, inclinándome para besarlo en la mejilla. “Tú y Fallon van a llevarse muy bien.”

Con eso, subí las escaleras y me dirigí a la Casa.

Humo gris comenzó a bajar del segundo piso, vampiros evacuando mientras los bomberos corrían por el pasillo, mangueras en mano. Uno de ellos se detuvo en su camino por las escaleras y levantó su capucha. “Señora, tiene que evacuar!”

“Vampiro!” Grité. “Soy una inmortal.”

Me guiñó. “Casa Grey,” dijo, luego bajó su capucha y subió las escaleras con sus camaradas.

“Continúa, mi amigo,” dije, luego corrí a toda prisa hacia la oficina de Ethan.




Su chaqueta del traje había sido descartada, había manchas de sangre y de ceniza contrastando contra el blanco de su camisa. Estaba de pie en la parte trasera de la habitación, las cortinas de terciopelo de su oficina ahora echas jirones y humeantes detrás suyo, una barrera de cuatro cambia-formas frente a él.

Pero incluso la gravedad de la situación no podía opacar mi alivio de verlo vivito y coleando.

Necesitas algo de ayuda, Sullivan?

Escaneó mi cuerpo, buscando heridas. Una mirada de alivio cruzó su rostro. Gracias a Dios, dijo.

Le ofrecí una sonrisa antes de cambiar mi atención a los cambia-formas.

“No están un poco superados en número niños?” Pregunté. Cuando se voltearon para mirarme, Ethan tomó ventaja de su distracción, mandando a dos de ellos al suelo con cortes letales. Me acerqué a los otros dos poniéndome a mi misma entre ellos y Ethan.

Desafortunadamente, los perpetradores escogieron ese momento para llamar a cuatro o cinco de sus amigos, quienes aparecieron en la puerta con armas-pistolas y lo que lucían como piezas de los muebles de la Casa Cadogan-en mano.

Se dieron cuenta que nos tenían acorralados, y comenzaron a trabajar en sus flancos, rodeándonos y encontrándonos finalmente en el medio de ellos. Espalda con espalda, le dije, y él asintió, luego volteó para colocar nuestras espaldas juntas, nuestras espadas extendidas frente a nosotros, rodeados de enemigos. Y entonces luchamos.

Cualquiera sea el milagro que yo hubiera sido de la genética vampírica, no era nada comparado al milagro de nosotros luchando. . . juntos. Ambos atacamos, la magia y el poder que nos rodeaba pareció aumentar mientras luchábamos, las balas volando a medida que hacíamos retroceder a los intrusos que habían amenazado nuestro hogar. El Maestro de la Casa Cadogan y su Centinela, ambos con el acero pulido, templado y levantado contra un enemigo común.

Hicimos un trabajo rápido con la primer pareja de atacantes, pero entonces comenzaron a ponerse creativos, moviéndose alrededor para hacer más difícil que Ethan y yo coordináramos nuestros movimientos, incluso aunque pudiéramos darnos indicaciones silenciosas.

Por otra parte, eso también nos obligaba a volvernos un poco más creativos. Eventualmente, terminamos luchando lado a lado, Ethan cortando con su katana para mantener a un atacante fuera de balance y yo pateándolo para ponerlo en sumisión. Ethan giraría en una patada alta, y yo usaría un golpe bajo que lo forzaría a caer cuando tratara de esquivar su ataque. Finalmente, la habitación quedó despejada, y nos quedamos allí de pie, juntos, con el pecho pesado, un reguero de cambia-formas y humanos en el suelo frente a nosotros. No estábamos completamente ilesos-yo había recibido un disparo en el muslo derecho, y Ethan tenía cortes sobre su panza donde se había encontrado con el borde de una barra de acero rota de la silla de la oficina de alguien.
Pero estábamos vivos.

Nos miramos el uno al otro. Estaba a punto de hablar, pero antes de que pudiera pronunciar las palabras, su mano estaba en mi nuca, su boca presionando la mía. El intensamente posesivo beso me dejó jadeando en busca de aire, pero incluso cuando se apartó, sus dedos quedaron unidos en la parte trasera de mi cabello.

“Jesús, Merit, pensé que estabas muerta. Te fuiste después que hablamos, y nadie podía encontrarte. Y cuando ellos atacaron y no apareciste-dónde diablos estabas?”

“Estaba en el bar,” dije. “Te daré los detalles luego. Larga historia corta, todo esto es a causa de Adam. Él planeó todo, planeaba matar a Gabriel y culpar a la Casa.”

Ethan sonrió perversamente. “Y tú lo supusiste antes de que Adam pudiera terminar con ambos, pero ya había comenzado el ataque.”

“Bueno, soy la Centinela de Cadogan.”

“Sí que lo eres,” dijo, luego me besó con una fuerza brutal nuevamente. “Esto no ha terminado,” gruñó y luego se fue, listo para luchar otra vez. No gastaría el tiempo discutiendo con él, pero tan pronto como su espalda se giró, llevé las yemas a mi boca, la sensación de sus labios todavía allí.

Podía sentirlo llegar. El sol no estaba lejos de hacer su camino sobre el horizonte, y había empezado a tirar de mis hombros.

Afortunadamente, la fuerza combinada del Departamento de Policía de Chicago, del Departamento de Bomberos de Chicago, de la oficina del Ombud, media Manada Norteamericana Central, los vampiros de la Casa Cadogan y la Guardia Roja habían finalmente conseguido detener el ataque.

Ethan pareció tomar la participación de la Guardia Roja con calma. No movió un párpado cuando los vio, pero tampoco tenía ninguna razón para atar su presencia a mí.

Eso significaba que si decidía unirme ellos, todavía podía mantener mi secreto cubierto.

Pero positivismo de lado, la Casa no estuvo exenta de bajas. Siete cambia-formas y humanos habían sido asesinados en el ataque. Nosotros perdimos tres vampiros. No conocía a ninguno de ellos, aunque dos vivían en el segundo piso no muy lejos de mi habitación. Dos fueron perdidos por estacas de madera; sus cenizas siendo ahora mezcladas con la destrucción de la casa.

El tercero, sin embargo, había conocido un final más espantoso. Ella había sido víctima de una antigua tortura. Un atacante humano loco-uno de los fallecidos-la debilitó con una estaca mortal y removió su corazón.

En honor a su sacrificio, su cuerpo había sido colocado en el jardín detrás de la Casa, para que el Sol la atrapara cuando finalmente atravesara el cielo. En cuanto a Cadogan en sí misma, los merodeadores habían trabajado para tirar abajo la Casa a nuestro alrededor. Si bien la construcción de piedra había detenido los peores males, los muebles y trabajos de madera en el primer y segundo piso habían sido dañados, algunas de las habitaciones estaban inhabitables. Helen y Malik habían estado trabajando al teléfono, haciendo arreglos con Grey, Navarro y con los otros vampiros Cadogan en Chicago para encontrar hogares temporales para los vampiros cuyas habitaciones habían sido incendiadas o estaban demasiado húmedas y humeantes para permanecer en ellas. Mi habitación, en un pasillo trasero en el segundo piso, había sido, afortunadamente, salvada. Como Defensor del Pueblo, mi abuelo tenía jurisdicción sobre la respuesta de la ciudad al caos. Ayudó a separar a los buenos cambia-formas de los malos, explicando las políticas a cualquier policía que pudiera acorralar. Consiguió evitar que arrestaran a cada cambia-formas y vampiros que vieran; dada la destrucción y el caos, llamaba a eso una victoria.

Por desgracia, no había podido evitar que los paparazzi tomaran fotos. No entraron a la Casa Cadogan, pero no lo habían necesitado-uno de los cambia-formas de Adam había sido tan gravemente herido en su forma humana que había cambiado en el medio del jardín frontal para curarse. Debí haber sido la primer vampiro en ser testigo del cambio de un miembro de la Manada, pero no había sido la última… y los paparazzi no serían los últimos, tampoco.

Habían tomado fotografías del motociclista convertido en coyote-y del motociclista convirtiéndose en un coyote. Habiendo visto la transformación yo misma, dudaba que las fotografías finales mostraran mucho más que luces y colores.

De todos modos, era obvio para lo reporteros que algo supernatural había pasado, algo que no habían visto antes, y eso desató un frenesí periodístico. Ese es el por qué mi abuelo, por pedido de Gabriel, había acordonado a los reporteros en un área frente a la Casa. Se puso de pie detrás de un podio improvisado, Gabriel a su lado, un grupo de policías uniformados rodeándolos.

Esperando.

Gabriel levantó sus manos, y la multitud de reporteros se tranquilizo exactamente como lo habían hecho los cambia-formas la noche anterior.

“Tengo algo que decir,” anunció, luego usó la parte trasera de su mano para apartar un rastro de sangre de sus ojos. Se detuvo, el peso de la confesión en sus ojos. Sabía lo que estaba por decir, pero también sabía lo que le costaría-emocionalmente y políticamente.

“Pronto verán fotos que contarán todo un cuento. Ellas prueban que los vampiros no son los únicos seres sobrenaturales del mundo. Nosotros somos cambia-formas,” dijo, “seres que pueden tomar forma humana o forma animal.”

Ethan estaba de pie detrás de mí, y la mención de la palabra mágica, deslizó sus dedos en los míos. Apreté en respuesta. El área estalló en una cacofonía de flashes y preguntas. Gabriel los ignoró, levantando una mano así podría continuar hablando.

“Nosotros somos cambia-formas y algunos de mis números son responsables de este ataque sobre la Casa Cadogan-un ataque a un grupo de ciudadanos que no han hecho más que ayudar y protegernos. Este ataque fue injustificado. Ya hemos presentado al organizador de este ataque a la custodia del Departamento de Policía de Chicago. Como él ha violado la confianza entre nuestro pueblo, ustedes lidiarán con él como consideren correcto.”

Se detuvo, dejando que el peso de esa declaración penetrara.

Y cuando estuvo listo, levantó la vista a la multitud y nos encontró a Ethan y a mí. “Y que Dios tenga piedad de todos nosotros.”




Unos minutos antes del amanecer, encontré a Ethan en su oficina, hurgando entre los escombros. Las cortinas arruinadas ya habían sido reemplazadas por un modelo más raído, el cambio necesario para bloquear la luz del sol venidera.

Levantó la vista cuando entré, luego escaneó mi rostro y cuerpo. “Te encuentras bien?” Asentí. “Tan bien como nadie puede estar. Lo siento sobre los Noviciados que perdiste hoy.” Ethan asintió, luego enderezó una silla que había sido lanzada sobre su lado. “No es imprevisto que nos enfrentemos a la violencia. Pero eso no hace al acto violento menos impactante.” Puso una mano en su cadera, luego frotó su sien con los dedos de su mano libre. “Hablé con tu abuelo sobre los eventos del bar. Nick lo informó.”

Esperé por el inevitable discurso sobre dejar el terreno, o participar en un diálogo vampiro-cambia-formas sin permiso, o poner a la Casa en riesgo.

“Bueno,” dijo filosóficamente, “Adam no es el primer narcisista que nos pone en un aprieto. Han sido todos reasentados?”

Me tomó un momento darme cuenta de que no había sido castigada. “Scott y Morgan enviaron ómnibus para recoger a todo el mundo. Hay alrededor de una docena de vampiros en cada Casa. El resto de ellos están dentro. El ala frontal del segundo piso necesita aire, pero las hadas han acordado mantener la guardia así los trabajadores podrían comenzar al amanecer.”

Asintió oficialmente, pero no encontró mis ojos. Estaba claro que tenía más que decir, pero no encontraba la manera.

“Hay algo más?” Pregunté, dándole una chance de darle voz a sus pensamientos.

Ethan abrió su boca, pero la cerró nuevamente. “Podemos hablar mañana. Encuentra un lugar para descansar. Duerme un poco.”

Asentí. “Buenas noches, Sullivan.”

“Buenas noches, Centinela.”

Mis noches estaban comenzando a tener los mismos finales, al parecer.



EPÍLOGO

LA MEJOR OFENSA NO ES UNA BUENA DEFENSA-ES UNA BUENA OFENSA.


Cuando desperté a la mañana siguiente, mi variedad de cortes y magulladuras se habían ido.

Pero la Casa, sabía, todavía tendría cicatrices.

Me levanté y duché, frotando el hollín y sangre seca que había estado demasiado cansada para limpiar al amanecer.

Esperando ayudar a rehabilitar y reorganizar la Casa, me vestí-jeans, remera y pumas; mi cabello en una coleta; la siempre presente medalla Cadogan alrededor de mi cuello. En caso de que repentinamente olvidara a quien pertenecía mi lealtad.

Pero no había ninguna posibilidad de que eso sucediera. Cualesquiera fueran nuestros problemas personales, Ethan y yo habíamos probado que podíamos trabajar bien juntos. Incluso luchamos bien juntos. Había tenido suficientes trabajos-y vislumbres de mi padre golpeando las cabezas de sus empleados-por lo que sabía que eso era una rareza. Dejando de lado nuestros problemas personales, nosotros éramos buenos colegas. Y así como él había decidido no arriesgar lo profesional mezclando lo personal, yo tenía mi propio sacrificio por hacer. No podía dejar mi Casa sin una Centinela en el medio de una guerra.

Así que encontré el teléfono de Noah y marqué. Contestó después de dos tonos.

“Beck.”

“Es Merit.”

“Centinela,” dijo, su voz grave, “cómo están las cosas en la Casa?”

“Estamos reconstruyendo las cosas.”

“Me alegra oírlo. Llevará tiempo, pero me alegra oírlo.”

“No puedo agradecerte lo suficiente por lo que hiciste anoche. Por aparecer, por sacrificar tu anonimato. Por ayudarnos a luchar.”

“Llega un momento en que todos tenemos que hacer sacrificios.”

Él estaba muy en lo correcto. “Sobre tu oferta-la estoy rechazando.”

Hubo silencio por un momento. “Seré honesto-me sorprende oír eso.”

“Mi lealtad está en la Casa,” expliqué. Había elegido, como una vez mi abuela me enseñó, a bailar con la persona que me conducía.
“Las cosas siempre pueden cambiar,” Noah dijo. “Pero puede que no haya un lugar si esperas.”

“Entiendo el riesgo,” le aseguré. “Y te agradezco por hacer la oferta, incluso si tengo que decir que no.”

“Bueno, hubiera sido interesante. Buena suerte con las renovaciones.”

“Buenas noches, Noah.” Colgué el teléfono, luego lo a apreté en mi mano. “Bueno,” Murmuré, “Supongo que eso es todo.”

Hubo un golpe en la puerta. Asumí que era Lindsey, viniendo a recogerme por el desayuno y trabajo de rehabilitación, así que abrí la puerta sin dudarlo. Era Ethan. Estaba de regreso en jeans, combinados nuevamente con una remera y botas oscuras. Supuse que nuestro Maestro estaba listo para trabajar, también.

“Cómo te sientes?”

“Bien curada,” le dije. “Tú?”

“Hasta ahora todo bien.”

“Excelente.”

“Mmm-hmm.”

Estuvimos allí de pie por un momento, el elefante rosa bailando alrededor nuestro mientras nosotros trabajábamos con esmero en evitarlo. Ethan extendió su mano. En su palma había una caja azul brillante con una “C” plateada grabada en la tapa.

Con el ceño fruncido, la tomé.

“Qué es esto?”

“Una disculpa, o algo así.”

Hice una mueca, pero deslicé la tapa. . .y entonces el aire me dejó.

Dentro de la caja había una pelota de béisbol, su piel blanca de cuero marcada con las firmas de cada jugador del equipo de los Cachorros. Era simplemente igual a la que tenía-simplemente igual sobre la que le había contado la noche en la que hicimos el amor.

Parpadeé a la caja, tratando de tomar la gravedad del regalo. “Qué-dónde conseguiste esto?”

Ethan deslizó sus manos en sus bolsillos. “Tengo mis fuentes.”

“No deberías haberte-”

Me detuvo con sus manos en mi barbilla, su pulgar contra mi mentón. “Algunas veces, las personas deben adaptarse. La inmortalidad no hace que las cosas que amamos sean menos importantes; significa que debemos atesorarlas. Protegerlas.”

Tragué fuerte y me obligué a levantar mi mirada hacia él, miedo y dicha y más miedo quemando en mi pecho.

“Es una disculpa,” dijo, “por no creer en ti. . .o en nosotros. Ayer, pensé que te había perdido, y entonces luchamos juntos,” dijo. “Te alejé por miedo de lo que nuestra relación haría, podría hacer, a esta Casa. Y entonces protegimos esta Casa juntos. Esa es la verdadera medida de lo que podríamos hacer.”

Se detuvo, luego golpeó un dedo contra la caja. “Este es un deseo,” dijo en voz baja, “que incluso después de cuatrocientos años de existencia, un hombre puede ser lo suficientemente fuerte para aceptar el regalo que le ha sido dado.”

“Ethan-,” Comencé, pero sacudió su cabeza.

“Estoy preparado para esperar una respuesta positiva.”

“Eso va a tomar un tiempo.”

Ethan levantó una sola ceja, una sonrisa elevándose de una esquina de su boca. “Centinela, soy inmortal.”

Giró en sus talones y comenzó a caminar por el pasillo, luego gritó, “Y necesitaremos hablar sobre ti yéndote del campus hacia los brazos de los cambia-formas sin siquiera una llamada telefónica.”

Algunas veces, él era tan predecible.


THE END (hasta mayo del año que viene ^^)

TRADUCIDO POR LU♥

Gracias a tod@s por habernos seguido a lo largo de la traducción, por haber esperado cada capítulo emocionadas y con más o menos paciencia :P Y ahora, hasta mayo del año que viene para poder saber como sigue la historia de estos dos, pero mientras ya encontraremos algo con que entretenernos :D Gracias♥

Isabel  – (29 de septiembre de 2010, 12:25)  

Muchisimas gracias por esta magnifica traduccion!
El libro estuvo fantastico, y todavía no me puedo creer que tengamos que esperar hasta mayo del año que viene >.<
Mil gracias de verdad!

sofia  – (29 de septiembre de 2010, 12:53)  

¡¡¡Me encantó!!,¡el mejor capi d totos!,gracias luu x esa fantástica traducción,k pena k tengamos k esperar hasta mayo del año k viene para poder leér +,¡muchas gracias! :) =D :D XD

Almudena :D –   – (29 de septiembre de 2010, 13:14)  

Muchas muchas gracias Lu! He llorado y todo xD aaai ethan! Que pasara en el proximo ^^?! Puuuuuff muchas gracias de verdad!

Litty  – (29 de septiembre de 2010, 14:41)  

Chicas, en verdad millones de gracias por hacer posible esto! Estoy encantada con la saga, qué mal que tenga que esperar tantísimo para leer lo siguiente! T_T Aplausos para ustedes por tan excelente traducción, trabajo y dedicación!! Quiero llorar!!!! Un largo abrazo!!!

Anónimo –   – (30 de septiembre de 2010, 2:31)  

Me encantó el final!!! Me ha dejado con muchísimas ganas de saber q pasara en el próximo. Muchas gracias por la traducción.

Anónimo –   – (30 de septiembre de 2010, 7:15)  

Muchas gracias estupendo trabajo. Gracias por el esfuerzo realizado para que podamos leer estos estupendos libros.

hina  – (30 de septiembre de 2010, 7:34)  

mil gracias por la traduccion y el esfuerzo tomado en su trabajo.
Y a esperar hasta mayo!


GRACIAS!

.Niii.  – (30 de septiembre de 2010, 17:55)  

Hola Lu!
Amo su blog. Me encantó!!!

Estoy segiendo.

Besos!!


http://fazparte-ni.blogspot.com/

Camila  – (30 de septiembre de 2010, 18:15)  

fantastic!
chicas realmente les agradesco todo su esfuerzo

ha estado divino! ahora sólo queda esperar el ansiado final

butter  – (30 de septiembre de 2010, 20:49)  

gracias por traducir los esta serie! es fantastica !! amo a merit y ethan !!!

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