Hard Bitten - Capítulo IX

CAPÍTULO NUEVE

SÉ SIEMPRE HUMILDE. . . A MENOS QUE SEAS INMORTAL Y ENTIENDAS SOBRE INTERÉS COMPUESTO


Me desperté, pestañeando por el resplandor de las luces desconocidas. Estaba acurrucada en una bola sobre una gigante cama trineo que olía a colonia esencia a madera y canela. Me enderecé y abarqué el entorno desconocido. Una cama enorme coronada por una pila de cama de ropa. Un igualmente enorme televisor plano en el extremo frente a una cómoda. E inclinado contra esa cómoda, con sus brazos cruzados sobre su pecho, estaba Jonah. Estaba vestido más casualmente que anoche con una remera escote en V, jeans y zapatillas.

“Buenas noches, Centinela.”

“Dónde estamos?”

“En la Casa Grey. Mi habitación.”

“Casa-,” Comencé a repetir, pero la noche me vino a la mente. Me quedé dormida en su auto, y él me debe haber traído aquí. No, no sólo haberme traído-haberme cargado-dentro de la Casa Grey mientras estaba dormida.

“No estaba cómodo con dejarte en tu auto. Estabas completamente desmayada, y que estés aquí era más fácil de explicar que yo apareciendo contigo en la Casa Cadogan. El amanecer se estaba acercando; tenía que hacer una llamada.”

Eso tenía sentido, aunque no estaba emocionada por haber sido cargada como una chica indefensa en uno de mis atuendos destripadores favoritos.

“Gracias. Alguien más me vio entrar?” Si era así, ya que había pasado la noche en la habitación de Jonah, podía imaginar muy bien yo misma qué estarían pensando. Sentí el calor elevándose por mis mejillas.

“Nop. Todo el mundo estaba acostado para ese entonces.”

Levanté mis pies sobre la cama y enterré los dedos en la cara y densa alfombra.

“Dónde dormiste?”

Señaló con su pulgar sobre su hombro. “En el living. Soy un caballero, y no hay nada sobre seducir a una vampiro inconsciente que me atraiga.” Se encogió de hombros. “Además, el sol ya casi estaba fuera. Y nosotros también. Podría haberme dormido a tu lado, y ninguno de los dos se hubiera enterado. Ambos hubiéramos sido ángeles.”

Sabía lo suficiente sobre chicos como para estar de acuerdo, pero apreciaba que me hubiera dado espacio. Era un acto caballeroso, y no algo que tomara por sentado.

“Gracias.”


Se encogió de hombros. “Tomé prestado tu celular. Le envié un mensaje a Ethan para dejarle saber que estabas bien. Pensé que probablemente tuvieras que reportarte cuando regresaras, y una llamada de mi parte hubiera sido realmente sospechosa.”

Asentí en acuerdo. Por supuesto, sólo porque no se hubiera expuesto a Ethan no significaba que no fueran a haber preguntas. Ethan todavía se preguntaría dónde había pasado el día.

Miré al living donde él había dormido. Un sofá de felpa y un sillón de un cuerpo estaban posicionados cerca de otra televisión de pantalla plana montada en la pared. El resto de la sala era igual de agradable. Alfombra de lujo, colores ricos, molduras de corona y revestimientos. Un videojuego en un soporte estaba colocado contra la pared, y una camiseta enmarcada de Ryne Sandberg colgaba de la otra.

Este lugar podría haber sido presentando en los Cribs de vampiros.

“Es un lugar muy agradable.”

“Nueva Casa, nuevos alojamientos. Bueno, Casa relativamente nueva, de todos modos. Solamente ochenta años, lo cual no es mucho cuando la inmortalidad es el contexto.” Caminó hasta una mini nevera construida dentro de un gabinete en la pared más lejana y la abrió, revelando ordenadas filas de botellas de pico largo. Sacó una y caminó hacia mí.

“No creo que el alcohol vaya a ser lo mío en el día de hoy.”

“No es cerveza.” Cuando la extendió hacia mí, la miré mejor. Era sangre. En una botella tradicional de cerveza, pero definitivamente no la bebida tradicional. Era otro producto Blood4You-desafortunadamente nombrado LongBeer. Ellos realmente podrían usar la experiencia de Mallory en marketing.

“Luces como si pudieras necesitarla.”

Asentí en acuerdo y abrí la tapa, mis dedos temblando por el hambre repentina.

La sangre estaba fría y tenía un gusto picante en ella, como si hubiera sido tratada con una pizca o dos de Tabasco. Era deliciosa. Pero más importante, saciaba la necesidad. Me terminé la botella en cuestión de segundos, luego la bajé nuevamente, agitada.

“Creo que la necesitabas?”

Asentí, limpiando mi boca con la parte posterior de mi mano. “Lo siento. Algunas veces el hambre se apodera de mí.”

Jonah se acercó y tomó la botella de mi mano. “Puede suceder. Y tuviste una gran noche anoche.”

“No tan grande como debería haber sido, pero sí lo suficientemente grande. Me dio hambre en la fiesta, y tuve suerte de no enloquecer como todo el mundo allí.”
Dejó caer la botella en un contenedor al lado de la nevera. “Hablando de eso, definitivamente hiciste explotar a los vampiros.”

“No fui yo,” Le aseguré. “Una vampiro me empujó y terminé con dos vampiros en mi cara tratando de eliminarme.”

Jonah frunció el ceño. “Parecía haber mucha agresión en el aire.”

“Y notaste sus ojos?” Pregunté.

“Totalmente plateados, casi sin pupila. Ellos estaban completamente vampirizados.”

“Había también un montón de magia en el lugar. Pones esas dos cosas juntas y obtienes vampiros ansiosos por una pelea.”

Sacudí la cabeza. “Esto no puede ser solamente sobre el volumen-todos los vampiros en el lugar juntos. Las Casas no podrían existir si estar cerca de otros vampiros los hacen lo suficientemente predadores para luchar sin razón alguna. Tal vez sea una cosa mental? Un vampiro ordena violencia y el resto de ellos caen en la línea?”

Jonah sacudió su cabeza. “Tengo otra teoría. Qué pasa si la magia no estaba siendo derramada solamente por los vampiros-qué si los estaba dirigiendo?”

“Estás sugiriendo que alguien estaba usando magia contra nosotros? Alimentando la agresión?”

Asintió. “Haciendo a los vampiros súper predatorios.”

“De acuerdo,” permití, “di que es magia. Pero a quiénes implica eso? Hechiceros? Ellos usualmente tratan de mantenerse lejos del drama vampírico, y hay solamente, como, tres en el área de Chicago. Conozco a dos de ellos, y hacer que los vampiros jueguen a ser gladiadores no está exactamente en su lista de cosas por hacer.” Por supuesto, nunca había conocido al tutor de Mallory, pero tenía una muy buena idea de cómo estaba pasando su tiempo-entrenándola a ella.

“Bien, entonces probablemente no sean los hechiceros. Cómo encontraste a Sarah?” Jonah preguntó.

“Estaba sentada en el suelo, luciendo completamente volada. Sin mordeduras visibles, así que algo más tenía que estar sucediendo. Es posible hacer que alguien se sienta enfermo con glamour? Quiero decir, hacerlos físicamente más débiles usando glamour?”

Frunció el ceño, considerándolo. “Nunca lo he visto. Pero eso no significa que no sea posible. Aprendiste algo de ella? Cómo supo sobre la fiesta?”

Le pasé la información que ella me había dado sobre el Templo Bar y sobre el hombre que había visto fuera. “También me dio esto,” dije, buscando el sobre en mi bolsillo. Lo saqué, luego abrí la solapa y vacié su contenido en mi mano.

Dos píldoras blancas cayeron en mi palma.

“Bueno,” él dijo, “eso puede explicar por qué estaba tan fuera de sí.”

Sostuve una tableta contra la luz. La misma V curvada estaba grabada en su superficie.

“Ella dijo que no tomó nada.”

“También estaba avergonzada sobre lo que había sucedido.”

“Cierto,” estuve de acuerdo. “Tate dijo que el Sr. Jackson había sido arrestado por posesión de drogas. Así que quizás los vampiros están drogando a los humanos para hacerlos, qué, más susceptibles al glamour?”

“Dada la multitud que viste anoche, eso te parecería inverosímil?”

Desafortunadamente, no lo hacía. Por supuesto, tampoco teníamos evidencia de ello. Sarah podría haber estado bajo los efectos del glamour-no es que vampiros manipulando humanos fuera una gran mejora con respecto a drogarlos.

En cualquier caso, era digno de ser investigado. Puse las píldoras de regreso al sobre, luego lo coloqué en mi bolsillo nuevamente. “Las llevaré de regreso a la oficina del Ombud,” Le dije.

“Tal vez ellos puedan averiguar algo más.”

Con el interrogatorio terminado, Jonah me dejó refrescarme en su pequeño baño. Limpié los restos de rimel y subí nuevamente mi cola de caballo.

Cuando salí, estaba sacando un vibrante celular de su bolsillo. Levantó la vista hacia mí.

“Voy a tomar ésta. Regresaré enseguida. Siéntete como en casa. Hay más sangre si la necesitas.”

Asentí hacia él. “Gracias.”

Salió fuera y cerró la puerta tras de sí, dejándome sola en el genial conforte de su suite.

Doblé la esquina, moviéndome dentro de la sala de estar y hacia un grupo de papeles encuadrados en la pared. Ellos eran diplomas de cuatro doctorados: tres de escuelas estatales de Illinois (historia, antropología y geografía) y uno del Noroeste (literatura Germana y pensamiento crítico). Cada diploma llevaba una variación de su nombre-John, Jonah, Jonathan, Jack-y sus fechas se extendían en el tiempo a través del siglo XX.

Supuse que la escuela de posgrado era posible para un vampiro.

La puerta se abrió. “Lo siento,” dijo detrás de mí. “Era Noah. Ahora está enterado de que pasaste la noche en su piso.”

“Bien pensado,” dije, asumiendo que Ethan no me preguntaría sobre los puntos más finos de la casa de Noah-o cualquier otro detalle sobre Noah más allá de los pocos que ya sabía.

Señalé los diplomas. “Eres todo un estudiante.”

“Es ‘estudiante’ un eufemismo para ‘friki’?”

“Es un eufemismo para ‘hombre con cuatro doctorados.’ Cómo lograste todo esto?”

“Mientras escondía el hecho de que soy un colmilludo, quieres decir?”

Asentí, y él sonrió caminando hacia mí. “Muy cuidadosamente.”

“Un montón de clases nocturnas?”

“Exclusivamente. Todos estos fueron antes de que las clases online fueran una opción.” Sonrió secretamente mientras miraba los certificados. “En épocas anteriores, la escuela de posgrado era todavía un lugar para excéntricos. Era fácil actuar como el genio solitario-el que solamente tomaba clases a la noche, dormía durante el día, etcétera.”

“Asististe a clases con profesores para la especificación? Hacerlo, parecía mucho más difícil.

“No lo hice. Tuve suerte de recibir dinero para las becas, y me gustaba investigar, así que me mantuvieron lejos de los salones de clases. De otro modo, hubiera sido difícil de lograr.” Inclinó su cabeza hacia mí. “Pasaste tiempo en la universidad?”

“Antes de haber sido cambiada, sí.”

Debe haber oído el arrepentimiento en mi voz.

“Supongo que hay una historia allí?”

“Estaba en la escuela de posgrado en la Universidad de Chicago antes de ser convertida en vampiro. Literatura Inglesa. Tres capítulos en mi tesis.” Antes de que pudiera detenerme a mí misma, la historia entera estuvo fuera. “Estaba caminando a través del campus una noche, y fui atacada.” Levanté la vista hacia él. “Por uno de los Rogues que Celina contrató.”

Sumó dos más dos. “Tú eras una de las víctimas del parque. La que fue mordida en el campus?”

Asentí. “Ethan y Malik estaban allí. Intervinieron, asustaron al atacante, y Ethan me llevó a casa y comenzó el Cambio.”

“Dios, eso fue afortunado para ti.”

“Lo fue,” estuve de acuerdo.

“Entonces Ethan salvó tu vida.”

“Lo hizo. Y me convirtió en un vampiro Cadogan y en la Centinela de la Casa.” Fruncí el ceño. “También me sacó de la universidad. No creía que pudiera regresar como vampiro.” Eso fue justo después de que el Registro Vampírico Norteamericano expusiera que era una Iniciada en el diario, así que probablemente estuviera en lo cierto.

“Tenía un punto,” Jonah dijo. “La universidad como un vampiro sacado del armario no sería una tarea fácil. Hubiera sido un poco más fácil, creo, como un viejo vampiro que conociera las reglas, que conociera como jugar el juego. Para un Iniciado todavía aprendiendo el oficio?” Se encogió de hombros. “Hubiera sido difícil.”

“Lo dice el hombre con cuatro doctorados.”

“Es un punto justo. Pero pareces haberte ajustado a ser un vampiro, incluso si la transición no fue exactamente por opción.”

“No fue fácil,” admití. “Tuve mis momentos de irritante protesta. Pero eventualmente alcancé el punto donde tenía que aceptar quien era y lidiar con ello-o dejar la Casa y pretender ser un humano de nuevo.” Me encogí de hombros. “Opté por la Casa.”

Jonah humedeció sus labios, luego me miró de reojo. “Debería dar crédito donde el crédito es debido. Lo hiciste bien anoche.”

“Eso sería más halagador si no hubiera tanta sorpresa en tu voz.”

“Mis expectativas eran bajas.”

“Sí, soy consciente de ello.” Pensé sobre la primera vez que nos vimos, sobre el desdén en su voz. “Y por qué es eso exactamente? Por qué el sentimiento anti-Centinela?”

Bufó. “No se debe tanto a ser anti-Centinela-”

“Sino anti-Merit?” Terminé por él.

“Conozco a tu hermana,” dijo. “Charlotte. Tenemos amigos en común.”

Charlotte era mi hermana mayor, actualmente casada con dos hijos y comprometida a tiempo completo con las veladas caritativas y recaudadoras de fondos. Amaba a mi hermana, pero yo no era parte-por elección-de los elegantes círculos en los que ella se manejaba. Por lo tanto no me sorprendía exactamente que él la conociera.

“Bien,” dije.

Suspiró, luego me miró un poco culpable. “Había asumido-siendo una Merit- que tú eras su clon.”

Me tomó un momento asimilar su respuesta.

“Y ahora qué?”
“Yo sólo supuse-ya que son hermanas y todo. Y ambas Merits. . .” dejó de hablar, pero no necesitaba terminar el resto de la oración. Jonah no era el primer vampiro que confesaba haberme juzgado basándose en mi apellido-y el equipaje que acompañaba la riqueza y notoriedad. No estoy diciendo que el dinero no tenga sus ventajas, pero ser juzgada por tus propias acciones-en gran medida por objeto-no era una de ellas.

Por otra parte, eso explicaba por qué había sido tan frío las primeras veces que nos vimos. Había esperado una vampiro malcriada de los nuevos ricos de Chicago.

“Amo a mi hermana,” le dije. “Pero estoy lejos de ser su clon.”

“Ya veo.”

“Y ahora qué crees?”

“Oh. Bueno.” Sonrió, y allí había orgullo en sus ojos. “Ahora que te he visto en acción. Que he visto este ángel vengador-”

“Prefiero Vengadora Encoletada,” dije secamente.

Ese era el apodo que Nick Breckenridge (alias “el chantajista”) me había atribuido.

Jonah rodó sus ojos. “Este ángel vengador vampiro,” continuo, “yendo al rescate de humanos y rugiendo a los supernaturales que se interponían en su camino. Y ahora me pregunto si no serías una no tan mala adición a la GR.”

“A diferencia del choque de trenes que hubiera sido hace un par de meses atrás?”

Tuvo la gracia de sonrojarse.

“Sé que no estabas impresionado por mí. No lo escondiste exactamente. Y yo no me llamaría a mi misma ángel vengador. Soy la Centinela de mi Casa, y hago lo que puedo para protegerlos.”

“Para protegerlos solamente a ellos?”

Encontré su mirada firme. “Por ahora, solamente a ellos.”

Nos quedamos allí de pie por un momento y dejamos que la frase se interpusiera entre nosotros. Estaba otra vez, dejando pasar la oportunidad de convertirme en su compañera, pero admitiendo que no la descartaba por completo.

La inmortalidad, después de todo, duraba un largo tiempo.

Asintió. “Debería probablemente llevarte de regreso a tu auto.”

“Esa sería una buena idea. Necesito volver a casa.” De regreso a la Casa, de regreso a Ethan. De regreso a una rutina que no involucraba que peleara con locos vampiros-pero ahora involucraba mentirle a él sobre ellos.

Jonah agarró sus llaves, y dejamos su habitación.

La vista fuera era increíble.

La Casa Grey estaba ubicada en una bodega convertida cerca del Wrigley Field, y ellos habían definitivamente hecho uso del espacio. Su puerta era una de las tantas a lo largo de la pared, las cuales estaban espaciadas de manera similar que un hotel. El pasillo estaba abierto por el otro lado, una delgada barandilla hecha de acero daba paso a un atrio de cuatro pisos. Al otro lado del atrio, en el mismo nivel en el que nos encontrábamos de pie, había otra hilera de puertas. Habitaciones, suponía.

Me acerqué a la baranda y miré hacia abajo. El centro del espacio por debajo de nosotros estaba ocupado por un árbol de doce metros de alto y una exuberante isla de verdor.

Había también plantas y árboles a lo largo de un camino que serpenteaba a través del espacio. Postes negros se situaban a intervalos a lo largo del camino, cada uno usando una bandera de un equipo de Chicago.

Era diferente a nada que hubiera visto antes-y sin duda diferente a todo lo que había visto en la esfera de los vampiros.

“Esto es espectacular,” dije cuando Jonah se me unió en la barandilla. Levanté la vista al cielo, el cual era todo de vidrio. Pero eso no podría funcionar en una Casa de vampiros. “Cómo crecen los árboles? Quiero decir, no tienen que cerrar la claraboya durante el día?”

Jonah hizo un círculo con sus manos. “El techo tiene una cubierta parabólica que gira para cerrarse durante el día.” Hizo girar sus dedos. “Se cierran al igual que el obturador de una cámara, así deja un espacio en el medio para el árbol. Y el mecanismo es foto-sensitivo, por lo que el círculo sigue al sol al rotar la Tierra para asegurar que el árbol siempre tenga luz.”

“Eso es increíble.”

“La tecnología es bastante impresionante,” estuvo de acuerdo. “Scott se ha tomado el tiempo para tratar nuevas cosas, lo cual no se puede decir siempre sobre los Maestros.”

“Ellos tienden a ser un poco aburridos.”

Hizo un vago sonido de acuerdo. “El resto del follaje recibe luz cuando los obturadores giran.”

“Y si un vampiro tiene una emergencia y necesita moverse a través del atrio durante el día?”

“No sería necesario,” Jonah dijo simplemente. “La arquitectura interior de la Casa está organizada de manera que nunca tengas que cruzar el espacio del atrio para llegar a cualquier habitación o salida.” Apuntó hacia abajo. “Los salones a los lados del atrio no son esenciales-oficinas o parecidos-y hay espacios con sombras en cualquier caso.”
Se volvió y comenzó a caminar por el pasillo, y yo lo seguí a un elevador y a un estacionamiento a nivel del sótano que era bastante similar al nuestro: larga bóveda de concreto, un montón de caros autos.

Me detuve en seco cuando pasamos un convertible plateado. Era pequeño y redondo con luces curvadas, una cubierta de ventilación, y lucía exactamente igual al tipo de auto que conduciría James Bond.

“Es éste-es ese un Aston Martin?”

Levantó la vista. “Sí. Es el auto de Scott. Ha estado vivo por casi doscientos años. Un hombre acumula premios en ese tiempo.”

“Ya veo,” dije, apretando mis manos para luchar contra el impulso de pasar mis dedos a través de la impecable pintura. Nunca había visto uno en persona. Nunca había visto uno fuera de las películas. Pero era impresionante. No me consideraba una fan de los autos, pero era difícil que no me gustaran las largas líneas y dulces curvas. Y lo que imaginaba era un bastante rápido motor.

“Tiene un montón de, tú sabes, caballos de potencia o lo que sea?”

Sonrió y desbloqueó la puerta de su híbrido, y todavía estaba sonriendo cuando nos subimos. “No eres una gran entusiasta de los coches?”

“Puedo apreciar algo hermoso. Pero los autos son sólo un capricho para mí.”

“Debidamente notado.”

Condujimos desde Wrigleyville de regreso a Magnificent Mile y hasta mi auto. Y estaba totalmente de suerte-mi auto había estado estacionado en el mismo lugar por casi veinticuatro horas, pero mientras que debajo del limpiaparabrisas había un ticket, no había un cepo en el neumático. Aparcar en las calles de Chicago era una actividad peligrosa.

“Vas a ser molestada por haber dormido fuera?” Preguntó a través de la ventana abierta mientras cerraba mi puerta.

Solamente si Ethan cree que estoy durmiendo con Noah, pensé para mi misma.

“Voy a estar bien,” Le dije a Jonah. “Además, no es que pudieras acompañarme a casa. Hubieras volado tu cubierta.”

“Cierto. Deberíamos probablemente hablar de nuevo. No creo que esta sea la última vez que vayamos a oír hablar sobre lo que sucedió anoche.”

“Probablemente no.” Mi estómago se revolvió. No estaba emocionada por la posibilidad de dirigirme de regreso a otra “rave,” si esa era la manera en que la llamaríamos. Tenía habilidades de batalla, pero no el estómago para ella. Era fácil ayudar a alguien necesitado, pero sería más agradable si esa necesidad no existiera en primer lugar.

“Hablaré con los barman del Templo Bar, para ver si han notado algo sospechoso. Y te dejaré saber si averiguo algo sobre el número de teléfono. También hablaré con ellos sobre las drogas. Querrán saber si sustancias ilegales están siendo distribuidas y qué efectos tienen.”

“Suena como un plan. Mantenme informado.”

“Lo haré. Gracias de nuevo por la ayuda.”

Jonah esbozó una sonrisa. “Para algo están los compañeros.”

“No te apresures. Todavía no somos compañeros.” Con una final, conocedora sonrisa, se apartó de la acera, dejándome al lado de mi solitario Volvo. Qué había dicho Mallory sobre no querer regresar a su vida? Y qué le había dicho yo? Algo sobre aceptar las opciones que se nos presentaban y no tener en cuenta las cosas desagradables? Entré al Volvo y cerré la puerta detrás de mí, soplando el cerquillo de mi frente mientras encendía el auto.

“Buenos tiempos,” murmuré, mientras giraba el volante y me unía al tráfico. “Buenos tiempos.”



Cuando estuve estacionada frente a la Casa, me tomé un momento para poner en marcha la siguiente parte de la investigación. Marqué el número de Jeff.

Su respuesta fue entusiasta. “Merit! Oímos que algo de mierda sucedió anoche. Estás bien”?

“Hey, Jeff. Estoy bien. Te pondré al día después. Pero ahora necesito un favor.”

“Jeff esperará. Qué sucede?”

Recité el número que Jonah me había dado. “Es el número que envió un mensaje sobre la fiesta, la cual puede o no puede haber sido una rave. Puedes rastrearlo?”

“Estoy en eso,” dijo, y oí el rítmico clack de las teclas. “Nada en la primer ronda,” dijo después de un momento. “Dame un poco de tiempo. Lo encontraré.”

“Eres un muñeco.”

“Tú y yo ambos lo sabemos. Te llamaré.”

“Gracias, Jeff.”

Con eso hecho, y el teléfono guardado nuevamente, levanté la vista a la Casa. Probablemente lo mejor era terminar con la parte difícil. Me dirigí dentro-esta vez a través de variados epítetos hacia mi persona por parte de los protestantes-y directo a la oficina de Ethan.

La puerta de la oficina estaba abierta, y él estaba sentado en su escritorio, un teléfono en su oído. Esperé hasta que lo bajó y luego comencé. Las palabras salieron de prisa.

“Fue en un rascacielos en Streeterville, pero no era una rave íntima, no como pensábamos de ellas. En ésta había al menos dos docenas de vampiros. Un montón de magia, un montón de glamour, y un montón de pelea. Todo el mundo estaba explosivo, como si estuvieran esperando por una excusa para arrasar. Había muchos humanos, y hubo un poco de derramamiento de sangre. También está la posibilidad de que estuvieran siendo drogados para hacerlos susceptibles al glamour.”

Los ojos de Ethan cambiaron a algo detrás de mí.

“Señor,” dijo después de un momento, “esta es Merit, Centinela de la Casa Cadogan. Merit, Darius West. Director del Presidio de Greenwich.”

Oh, demonios.

TRADUCIDO POR LUU

sandi russell  – (29 de mayo de 2011, 19:13)  

amo a jonah!!... me gusta qomo es =)

y qe risa con merit jajaja

aora qiero mas de mi ethan [baba]

Mely  – (30 de mayo de 2011, 17:41)  

Holaa!
Tienes premio en mi blog :)
http://susurros-de-la-noche.blogspot.com/2011/05/premio_30.html
Besitos ^^

Anne Polet  – (31 de mayo de 2011, 7:22)  

holas!!! gracias por subir capitulos!!! y animos y fuerza! dbe ser dificil!!! miles de gracias se pasatron son lo maximooo

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