Friday Night Bites / Capítulo 4

CAPITULO CUATRO: EL COMITÉ DE PLANEAMIENTO PRE-FIESTA

“El es el más chico de los Breckenridge,” les conté a Ethan y Luc, que se había girado en su asiento para observarme deambular a lo largo de la oficina de Ethan y regresar. “El más joven de cuatro muchachos.” Dejé de deambular, miré fijo a la fotografía entre mis dedos, e intenté recordar la cuenta. “Nicholas es tres años mayor. Luego Finley, y Michael es el mayor.”
“Nicholas tiene tu edad?” Ethan preguntó.
Le miré de regreso. “Sí. Veintiocho.”
“Y por cuánto tiempo salieron juntos?”
Me resistí el impulso de preguntarle cómo sabía que Nicholas y yo habíamos sido pareja. Dando cuenta de que Ethan estaba al menos tan bien conectado como mi codicioso padre y era igualmente perspicaz proveedor de información. Me pregunté si Ethan sería la fuente secrete de mi abuelo. Por decir lo menos, su fuente de información era igual de profunda.
“Casi dos años mientras estábamos en preparatoria,” le dije.
Nicholas Etherell Arbuckle Breckenridge (y sí, sus hermanos y los míos lo habían torturado por el nombre) había sido completamente de ensueño - cabello castaño ondeado, ojos azules, un Romeo en nuestro instituto (cortado)
Empezando por su tátara, tátara, tátara abuelo, el conglomerado fabricaba los componentes de acero para la industria de la construcción. Eso quería decir que los Breckenridge reportaban tener una buena porción de ‘La Curva’ . Pero mientras que a los muchachos Breck no les faltaba nada, ellos fueron criados con un muy buen sentido común hacia su dinero. Asistiendo a escuelas públicas, trabajando durante la preparatoria, pagando su propio camino a la universidad. Luego de la universidad, Michael y Finley se encaminaron hacia el negocio familiar, mientras que Nick se saltó la escuela de Finanzas y Leyes por una maestría en Periodismo para Northwestern, seguido por una travesía atravesando el África sub-Sahariana para estudiar el impacto de los esfuerzos de la ayuda médica occidental. Cuando regresó a los Estados Unidos con un premio Pulitzer en su haber, se unió al New York Times como un reportero de oficina.
Jamie, por otro lado, era la oveja negra de la familia – aunque incluso una oveja sería una forma productiva desde la perspectiva de fabricación de lanas. Por lo que había oído, de palabras cruzadas por la Sra. Breckenridge a mi madre durante una de sus reuniones en sus ubicuos clubs – club de golf, club de literatura, club de cotillón, club de viaje, club de las reliquias familiares, etc – Jamie sacaba de quicio a sus padres, ocasionalmente chapoteando sobre algún proyecto para hacerse rico rápido, emprendimiento de Internet, o ‘la invención de éxito asegurado’, la mayor parte de los cuales se desinflaba tan velozmente como su temporal interés en trabajar. Que Ethan y Luc creyeran que era Jamie, no Nick, quien habría tomado las riendas de una investigación vampira era una sorpresa.
Me recliné contra la mesa de conferencias y eché un vistazo a la foto de Jamie. Alto y de cabello castaño como sus hermanos, él había sido fotografiado caminando por la acera en vaqueros y una camiseta, celular en mano. La foto fue tomada en lo que aparentaba ser un bar del vecindario, aunque no reconocí la ubicación. Sea cual fuere el contexto, la expresión sobre él era de determinación.
Miré a Ethan. “Cómo pasó de vago a golpear el pavimento para el equivalente periodístico de ‘El Show de Jerry Springer ?’
“Luc,” Ethan solicitó.
“Antes que nada, fue realmente semejante brinco?” Luc preguntó. Él se paró del escritorio, fue a la sección de estanterías que sabía contenía un gabinete de bebidas empotrado, y luego de un movimiento de cabeza de Ethan, vertió un líquido color ámbar – tal vez escosés - en un vaso regordete. Elevó su vaso hacia Ethan, quien parecía vagamente divertido por el gesto, y tomó un sorbo.
“Oímos que Jamie está sintiendo un poco de la presión del Sr. Berckenridge acerca de hacer algo con su vida,” dijo Luc. “Aparentemente, papi se refirió a Nicholas como el modelo de cómo prosperar fuera del núcleo familiar, y el joven Jamie se ofendió. Nuestra suposición es que él descubrió que si su hermano mayor podía vivir del periodismo, él le daría una estocada a ello también.”
Fruncí el ceño. “Supongo,” dije. “Pero eso realmente no suena como Jamie. Él quería superar a Nicholas, de modo que se unió a un tabloide? Y sin ofender pero, para investigar vampiros?”
“No simplemente vampiros,” Ethan recalcó, relajándose nuevamente en su asiento. “Celebridades vampiras.”
“O aún mejor, vampiros chupasangres tomando ventaja de pobres e indefensos humanos.” Luc descendió hasta el suave sillón de cuero sobre el lado izquierdo de la habitación y acunó su bebida entre sus manos. “No es la clase de encabezado que queremos impreso alrededor de la ciudad, pero es exactamente la clase de titular que podría hacer de un nombre para el joven Breckenridge.”
“Especialmente si él es quien traiga la segunda historia más grande desde que salimos a la luz – si él llega a derramar la sopa acerca de la inherente maldad de los vampiros,” dijo Ethan, levantándose y haciendo su propio viaje al gabinete de licores. Pero en lugar de verter un alijo de (cortado)
“no Nicholas con su Pulitzer”, continuó, “pero Jamie. El más joven de los Breckenridge, y un hombre que tiene poco, académica o profesionalmente a mérito propio.” Habiendo ofrecido su teoría, Ethan metió el sorbete plástico unido su cajita de ‘jugo’.
“Cocktail,” dijo, chasqueando su lengua por el borde de un repentinamente extendido colmillo. Mi corazón se saltó un desconcertante latido. Sus ojos permanecieron verde esmeralda mientras sorbía, una señal de su habilidad para controlar sus emociones, su apetito.”
Ethan bebió la sangre en segundos, luego aplastó el envase en su mano y lo lanzó a un bote de basura plateado. Al parecer, renovado, deslizó sus manos en los bolsillos de sus pantalones y se reclinó contra el gabinete. “no seremos populares eternamente,” dijo. “Tuvimos suerte con respecto a los asesinatos – suerte de que la mayoría de los humanos estuvieran dispuestos a dirigir su ira hacia Celina mientras acogían al resto de nosotros. La idea de magia, de que haya más en el mundo de lo que se ve, sigue siendo muy atractiva para muchos.”
La expresión de Ethan se ensombreció. “Pero la gente teme lo que no comprende. Puede que no seamos capaces de eludir ese temor por siempre. Y la popularidad invita a las críticas, brinda combustible a los celos. Es, para bien o para mal, la naturaleza humana.” Ahí es cuando su cabeza se elevó, y me miró. Sus ojos destellaron, esferas de hielo verde esmeralda, y sabía que estaba apunto de hacer su lanzamiento.
Con la voz baja, grave, dijo, “Nosotros mantenemos alianzas, Merit, formamos conexiones, a fin de protegernos a nosotros mismos. Para darnos las ventajas que podamos – ventajas que necesitamos para sobrevivir, para salvaguardarnos a nosotros, a nuestras Casas.” Se pausó. “Tú tienes esas conexiones.”
“Mierda,” murmuré, cerrando mis ojos apretadamente, ya sabiendo qué quería él que hiciera.
“Te criaste con los Berckenridge. Sus familias son amigas. Tú eres, para bien o para mal, parte de ese mundo.”
Sentí mis los pelos de mi nuca erizarse, mi corazón comenzando a latir más rápido. Ya estaba comenzando a sudar, y él siquiera había llegado al centro de la cuestión aún. “Sabes que no soy como ellos.”
Él elevó una sola blonda ceja. “No como ellos? Tú eres ellos, Merit. Eres la hija de Joshua y Meredith Merit, la ex novia de Nicholas Breckenridge. Tuviste tu debut, tu cotillón. Fuiste introducida a ese mundo.”
“Introducida a él, y caminé directo fuera del mismo. No pertenecía allí,” le recordé, levantando un dedo a modo de protesta. “Soy una estudiante graduada. Fui una, de todos modos, antes de tu viaje al campus.” Su rostro se puso tieso ante el comentario, pero seguí presionando. “No bailo el vals. Odio el vino y los espeluznantes pequeños aperitivos. Y como endemoniadamente bien sabes, no me interesa si estoy llevando los zapatos de diseñador de última moda.” Su expresión era todavía suave, mi rabieta siendo aparentemente ineficaz, de modo que cambié de estrategia, fui por la estrategia del sentido común. “No encajo con ellos, Ethan, y lo saben. Saben que mis padres y yo no somos cercanos. La alta sociedad no me dará ninguna información, y no me ayudarán a acercarme a Jamie.”
Ethan me observó callado por un minuto, a continuación se alejó de la barra y caminó hacia mí. Cuando estaba a un pie de distancia, se cruzó de brazos y miró hacia abajo en mi dirección desde su metro ochenta y algo.
“Ya no eres más una estudiante graduada. Quien fueras en aquel entonces, eres diferente ahora.”
Comencé a objetar, pero elevó sus cejas en señal de advertencia. Podía ser una novata vampiro, pero había realizado dos juramentos para servirle a él y a la Casa. Más importante aún, lo había visto pelear. Estaba dispuesta a poner a prueba los límites de mis obligaciones, pero sabía donde las líneas estaban dibujadas. Y cuando él habló, me fue recordado por qué él era el líder de la Casa Cadogan, por qué el había sido elegido para liderar.
“No eres simplemente su hija. Eres un vampiro de Cadogan. Eres la Centinela de esta Casa. Cuando ingresas a una habitación repleta de esa gente, tú sabrás que no eres una de ellos – eres más de lo que ellos son. Eres un vampiro, de una histórica Casa, en una posición histórica. Eres poderosa y estás bien conectada, si no es por tu padre, entonces por tu abuelo. No eres nada más, ni nada menos, Merit, que exactamente quien tú eres. La pregunta no es si puedes hacerlo, sino si elegirás hacerlo?”
Elevé mi mirada, lo observé. Él arqueó una ceja, un desafío, y continuó hablando. “Me has acusado de no creer en ti. Si la historia llega a publicarse, y los vampiros de Chicago son demonizados como predadores manipuladores, todos perderemos. Quién sabe qué enfrentaremos entonces – otra Liquidación? Tal vez no. Pero, registración? Encarcelamiento? Sospechas y regulaciones? Sin lugar a dudas. Pero si puedes acercarte a Jamie, convertirte en una fuente de Jamie, ayudarlo a ver quienes somos realmente, o, mejor aún, convencerlo de dejar la historia por completo, entonces nos esperan mejores resultados. Sin nada más, podremos salir del escaparate por algún tiempo más. Estoy acudiendo a ti, Merit, porque tú tienes las conexiones para hacer esto. Porque Jamie te conocía de antes, y él será capaz de ver que tu bondad, tu decencia, siguen estando allí, aún cuando te hayas convertido en una de nosotros.”
“Christine tiene las conexiones para hacer esto,” resalté, recordando a una de mis Noviciadas compañeras vampiro, que había tomado los juramentos de la Casa Cadogan la misma noche que yo. Ella era la hija del abogado de Chicago Dash Dupree, y mientras como toda Novata vampiro había perdido el privilegio de utilizar su apelido, ella todavía era una Dupree, aún un miembro de esa familia, la cual estaba en los más altos escalones de la sociedad de Chicago.
“Christine no puede hacer esto. Tú tienes la fuerza para defenderte a ti misma. Ella no.” Con los brazos aún cruzados sobre su pecho, Ethan se inclinó, susurrando en mi oído. “Puedo ordenarte que lo hagas, que cumplas (cortado)
Se paró derecho nuevamente, me ofreció una mirada que dejaba perfectamente claro cuántas opciones tenía. Me estaba permitiendo la percepción de una elección, pero estaba en lo cierto – había hecho mis juramentos frente a él y a Luc y a los otros, de proteger la Casa, incluso si significaba vestir Dolce & Gabbana y asistir a cenas de alta sociedad.
Ugh. Cenas de alta sociedad. Gente remilgada. Zapatos incómodos. Mayordomos, y ni siquiera de los graciosos. Pero me despedí de mis noches de viernes, y me la aguanté. “Bien, lo haré.”
“Sabía que podía contar contigo. Y hay un lado bueno, sabes.”
Lo miré nuevamente, cejas elevadas cuestionando silenciosamente.
“Tendrás que llevarme contigo.”
Casi le gruño, pateándome mentalmente por no suponer lo que se venía. Qué mejor forma para Ethan de congraciarse en su camino dentro de la escena social (humana) de Chicago que usarme como su boleto de entrada?
“Astuto,” comenté, dándole una mirada seca.
“Un chico aprende una o dos cosas en cuatrocientos años,” dijo ingeniosamente, a continuación chasqueó sus manos. “Vamos a elaborar estrategias, les parece?”



Nos reunimos en el área de descanso de la oficina de Ethan, sobre un plato de vegetales y humus que había ordenado a la cocina. Ethan elevó su nariz ante las verduras, pero estaba hambrienta, y me encontraba lo suficientemente petulante con el estómago lleno como para evadir el malhumor de baja azúcar en sangre. Así que comí mi apio y zanahorias mientras trazábamos sobre un mapa de Chicago locaciones que creíamos alojaban las raves o fiestas. Éstas incluían un club en Urbana, una casa en los suburbios caros de Schaumburg, y un bar en Lincon Park. Cualquier lugar servía para un derramamiento de sangre, al parecer.
Al tiempo que nos inclinábamos sobre la información extendida, me pregunté (cortadoo)
“No teníamos toda la información,” dijo Luc, hojeando algunos documentos.
“Entonces cómo es que la tienen ahora?” Pregunté.
La mirada de leve disgusto que picó las facciones de Ethan otorgó la respuesta. Bueno, eso y el hecho de que mientras Luc se inmiscuía a través de los desparramados documentos, reveló la carpeta de papel de Manila que portaba un cordel rojo. Apenas se podía leer la frase NIVEL UNO estampada a lo largo del frente. Bingo.
“Llamaste a la oficina del Ombudsman,” concluí. “Ellos tenían la información archivada o hicieron las averiguaciones. Esas son las cosas que traje más temprano.”
Silencio. Luego, “lo hicimos.” La respuesta de Ethan fue tan cortante como su tono. Aunque él aparentemente no estaba muy orgulloso de rogar por información, y a pesar del hecho de que él y Catcher eran amigos (en su peculiar forma), Ethan no era un gran fan de la oficina del defensor del pueblo. Pensaba que estaban un poco a demasiado estrechamente ligados al Alcalde Tate, cuya posición en lo referente al ‘problema de los vampiros’ era menos que claro. Tate lo tenía todo pero se negaba a dialogar con los Maestros de las Casas, incluso luego de volvernos públicos, a pesar del hecho que la administración de la ciudad había sabido de nuestra existencia desde hacía décadas.
El fiasco de Celina no había ayudado a las relaciones entre Cadogan y la oficina del Ombudsman. El Presidio de Greenwich no reconocía la autoridad de Chicago sobre Celina, sin importar cuan odiosos fueron sus actos. Dado que ella era un miembro del PG, el PG creía que ella tenía derecho a ciertas comodidades, incluyendo no cumplimentar una condena perpetua en la cárcel del Condado de Cook. Había requerido más que un poco de la diplomacia de mi abuelo para asegurar el apoyo de la administración para su extradición a Europa. Eso significaba que mi abuelo, quien había hecho su propio juramento de servir y proteger a la ciudad de Chicago, había sido forzado a liberar a la vampiresa que había intentado asesinar a su nieta. No hay necesidad de decir, se sintió algo conflictuado. Ethan, por el otro lado (Cortado)
“Cualquiera fuera la fuente, Centinela, tenemos la información ahora. Usémosla, de acuerdo?”
Me reprimí una sonrisa, divertida de que haya retornado al ‘Centinela’. Yo era ‘Merit’ cuando Ethan necesitaba algo, ‘Centinela’ cuando él estaba respondiendo a mis comentarios mordaces. He de admitir, eso era frecuentemente.
“Ellos van a sospechar de que Merit desee regresar nuevamente,” Luc señaló. “Lo que significa que va a necesitar de una historia como cubierta.”
“Y no sólo una historia de cubierta,” dijo Ethan, “sino una historia de cubierta que pueda pasar a su padre.”
Reflexionamos sobre esa en silencio. Como director de Merit Propiedades, una de las compañías más grandes de gestión de bienes raíces, mi padre era lo suficientemente vendedor como para conocer cuándo estaba siendo estafado.
“Qué tal un poco de regocijo familiar?” Luc finalmente preguntó.
Ethan y yo lo miramos. “explica,” Ethan ordenó.
Luc frunció el ceño, se rascó distraídamente la mejilla, y se relajó de nuevo en el sofá. “Bueno, creo que tú lo dejaste salir más temprano. Ella es un miembro de una familia clave de Chicago, y ahora miembro de una de las más antiguas Casas Americanas. Así que ella interpretaría a la hija menor haciendo su retorno triunfal a la sociedad que una vez la despreció. Tú comienza con su padre – acércatele primero. Ella interpreta a la distendida, segura de sí misma, algo distante, como si finalmente haya entrado en esa famosa actitud de Merit.” Él aplaudió, aparentemente a modo de énfasis. “Boom. El patriarca le da la bienvenida a su regazo.”
Ethan abrió su boca, la cerró, luego la abrió nuevamente. “Ese es un análisis interesante.”
“Las repeticiones de Dinastía han estado siendo emitidas sin parar en el cable,” dijo Luc.
Huh.
Esa era una pizca interesante de información acerca de nuestro capitán de guardia.
Ethan se le quedó mirando por un momento antes de ofrecer, “la cultura pop (cortado)
“Hey,” Con unas risitas, y sin pensar en quién era él o la autoridad que tenía sobre mí, golpeé a Ethan ligeramente en el brazo. Afortunadamente él no saltó fuera de su asiento y me aporreó, aunque sí miró al lugar sobre su prolija chaqueta negra de traje donde había hecho contacto.
“Mira, sé que la actuación no es exactamente mi formación, pero estoy bastante segura que puedo fingir ser pretenciosa.” Tenía un infierno de profesor. “Pero en realidad tengo una idea mejor.”
Ethan arqueó sus cejas. “Somos todo oídos, Centinela.”
“Robert,” dije. “Él es nuestra historia de cubierta.”
A pesar de nuestro alejamiento en curso, o tal vez a causa de ello, mi padre se había acercado a mí unas semanas atrás, nada menos que en la noche de mi vigésimo octavo cumpleaños, para pedirme que ayudara a mi hermano Robert, quien estaba a punto de hacerse cargo de Merit Propiedades, a hacer incursiones con la población sobrenatural bien dotada de la ciudad. Lo había rechazado por una serie de razones, en principio, la velocidad con la cual Ethan iba a castigar lo que él imaginaba sería una traición mía de pro-humanos hacia ellos. Aunque, mi disgusto hacia mi padre. Corría en un muy cercano segundo puesto.
Corregí las asunciones de mi padre de qué le ‘debía’ a mi familia en términos lo suficientemente fuertes como para que se preguntara por qué estaba regresando. Pero si él pensaba que yo estaría dispuesta a ayudar a Robert a entablar conexiones con los sobrenaturales, mi suposición es que él pasará de largo el cuestionamiento y saldrá directo al regodeo.
“Eso no está mal,” dijo Ethan. “Y cuando confirmes una audiencia con tu padre, en la cual puedes trabajar esta noche, le estarás llevando una fantástica conexión.”
Era mi turno de levantar una sarcástica ceja. “Y esa sería?”
“Yo, por supuesto.”
Seeh. Eso fue exactamente la clase de pretensión a la que me refería más temprano.
Luc me miró. “Querrás llamar a tu familia tan pronto tengas oportunidad. Déjales saber que quieres retornar a su regazo. Pregúntales si hay algo en el calendario social que luzca interesante.”
“Ey, ey, Capitán.”
“Bueno, ahora que hemos arreglado la estrategia,” dijo Ethan, golpeándose las rodillas y levantándose de su asiento, “puedes retirarte. Luc, haz los arreglos que discutimos.”
Los arreglos que ellos discutieron? Como en, tiempo pasado?
“Esperen un minuto,” dije, levantando un dedo mientras Ethan se dirigía de regreso a su escritorio. “Cuánto de este pequeño plan ustedes dos ya habían decidido antes de que entrara?”
Él le dio a Luc una mirada pensativa. “Qué Luc, todo ello?”
“Bastante,” dijo Luc, asintiendo.
“Nunca subestimes el poder de compra del personal,” dijo Ethan, resplandeciendo con una auto-suficiencia digna de Gordon Gecko. Rezongué.
Luc, el traidor, tomó un apio de nuestra dispersión, luego se levantó del sofá, dando golpecitos a mi hombro mientras me pasaba, un gesto que era de a partes iguales de camaradería y condescendencia. “Pero gracias por venir a la fiesta, Centinela. Apreciamos que nos hayas ahorrado algo de tu tiempo.”
La silla de Ethan chirriando, él se situó tras su escritorio, a continuación corrió su mano por su cabello y miró a la pantalla de su ordenador.
“Si hemos acabado,” dije, “regreso arriba.”
Luc se ubicó en la silla frente al escritorio de Ethan mientras Ethan atendía su e-mail o lo que fuere el asunto electrónico que lo preocupaba. Alisró sus dedos sobre el teclado, y como un pianista, ellos volaron a través de las teclas. “Haz eso, Centinela. Haz eso.”
Luc mascó el extremo del apio, luego ondeó el tallo hacia mí. “Que tengas una grandiosa noche, Solcito.”
Los dejé para su regodeo.

Traducido por Chloe

Ashn  – (13 de octubre de 2009, 4:50)  

wiiii, me gusta q haya un ex novio, asi tendra tiempo de poner celoso a ethan..
AAAHHHH, dios tengo unas ganas de q haya un pekeño encuentro de los dos... XD


MUXIIISIMAS GRACIAS XIKAS!!

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