Twice Bitten- Capítulo 6




CAPÍTULO SEIS

El enemigo de mi enemigo es mi. . .amienemigo?

Tony podría haberse ido, pero dejó una gruesa estela de tensión detrás de él. Todos miramos a Gabriel, esperando una orden.

“Déjenlo ir,” dijo, luego comenzó a apilar las cartas que Jason y Robin lanzaron sobre la mesa. “Se calmará.”

“Usualmente lo hace,” Jason murmuró, y asumí que ésta no era la primera vez que Tony lanzaba una rabieta. Sus preocupaciones eran entendibles, los riesgos eran reales. Pero el drama no estaba exactamente ayudando.

“No lo sé,” Robin dijo, su ensombrecida mirada en la puerta, “pero esto parece diferente.”

La puerta se abrió nuevamente, y un hombre quien tenía el mismo cabello aclarado por el sol que Gabriel y ojos dorados entró, una ceja arqueada con diversión. Llevaba una camiseta negra ajustada y jeans, su cuerpo largo y delgado. Su cabello que llegaba hasta sus hombros era un tono más claro que el de Gabe, pero su vello facial de una semana de tiempo era un tomo más oscuro.

Dejando esa diferencia de lado, no quedaba duda del parentesco. Ambos tenían un par de ojos profundos y brutalmente hermosos rostros, y exudaba la misma aura de poder y masculinidad no alterada. Éste era un Keene más joven, supuse. “Escándalo, hermano?” Preguntó.

“Drama,” Gabriel contestó, luego levantó la vista hacia nosotros. “Ethan, Merit, éste es Adam. Adam, Ethan y Merit. Adam es el más joven de los hermanos Keene.”

“El más joven y por lejos el más liso,” Adam dijo, chequeando a Ethan y a mí por turnos. Cuando llegó a mí, vi un destello de interés en sus ojos, la apreciación por el ajustado cuero y el envainado acero. Su mirada subió, encontró la mía, y sentí el mismo golpe de poder e historia que había recibido cuando conocí a Gabriel. Pero el golpe de Adam, quizá por que era más joven, tenía una verde, cruda sensación.

De todos modos, me llevó un momento arrastrar mi mirada lejos de Adam Keene y esos hipnóticos ojos dorados, y obtuve una mirada de castigo en unos verdes cuando finalmente lo logré.

Bueno, castigo o celos.

Arqueé una ceja a Ethan, luego regresé a Gabriel. “Hermanos?”

“Soy el mayor. Mamá quería una familia grande, y pensó que sería divertido si éramos nombrados alfabéticamente. Hizo todo el camino hasta llegar al bebé Adam, aquí, antes de que lo pensara mejor.”

“Hola, bebé Adam,” dije.

Sonrió, un profundo hoyuelo asomándose en la esquina izquierda de su boca. Mi estómago se tambaleó un poco.

Oh, sí. Éste era peligroso.

“Tranquilo chico,” Gabe dijo. “Si ella va a ser tomada por un Keene, no vas a ser tu.” Volvió su vista hacia mí y me guiñó. Si no lo hubiera visto con su esposa y su futuro hijo y no hubiera sabido que estaba felizmente casado, hubiera pensado que estaba coqueteando conmigo. Como lo estaba, supuse que estaba presumiendo delante de su hermano bebé.

Sin previo aviso, Gabriel echó hacia atrás su silla y se puso de pie, luego caminó hacia la puerta de cuero rojo. Su expresión era severa.

Confundida, miré a Ethan. Qué está pasando? Le pregunté silenciosamente. Miró a la puerta por un momento y, por primera vez desde que lo conocía, parecía inseguro del protocolo.

Pero cuando los otros cambia formas siguieron a Gabriel de regreso al bar, Ethan los siguió. Me mantuve en la fila detrás de él.

Encontramos a los alfas y al hermano bebé en la ventana frontal del bar, sus espaldas de anchos hombros enfrentándonos, sus miradas en la oscura calle exterior. El bar estaba en silencio-la música ahora apagada-y sus lenguajes corporales eran tensos, la magia en el aire punzante y contenida como si estuvieran esperando a que algo suceda.

“Robin?” Gabriel preguntó, sin voltearse a enfrentarlo.

Robin sacudió su cabeza. “No lo siento. No siento a nadie.”

“No me gusta esto,” Gabriel dijo. “Algo está fuera de lugar. Y está demasiado tranquilo allí fuera.”

“Centinela,” Ethan dijo, “sientes algo?”

“Qué tipo de algo?” Pregunté.

“El cambia formas que se fue,” Gabriel dijo. “Lo sientes. . . esperando?”

Cerré mis ojos, y con un poco de miedo dejé caer mis defensas contra los sonidos y olores del mundo. Me sumergí en una gruesa, cálida manta de sensación, de magia latente, de calor y olor de los cuerpos cercanos.

Pero no había nada inusual. Nada fuera de lo ordinario-asumiendo que un bar lleno de intensos cambia formas con fugas de magia estaba dentro de lo ordinario.

“Nada,” dije, abriendo mis ojos nuevamente. “No hay nada inusual allí fuera.”

Hablé demasiado pronto. Allí fue cuando lo oí-el ruido de caños de escape. El cabello detrás de mi cuello se paró en las puntas, algo en el aire afuera repentinamente alertando a mis instintos vampíricos, algo que vibraba en el aire. Un olor llenó el aire-el fuerte astringente quemado de gases y algo más. . .pólvora?

Tal vez debido a la última dosis de entrenamiento, mi boca y mi cuerpo estaban moviéndose antes de que mi cerebro tuviera la oportunidad de ponerse al día.

“Al suelo!” Ordené, tomando los pasos necesarios hacia delante, mis manos en sus hombros, presionándolos hacia abajo, y cuando no cedieron, grité de nuevo.

Golpearon el suelo justo cuando el percusor era apretado afuera, milisegundos antes de que las balas destrozaran el vidrio de la ventana.

Adam había caído sobre Gabriel, sus brazos una vaina protectora alrededor de la cabeza de Gabriel. Ethan había hecho la misma cosa conmigo. Su cuerpo estaba sobre el mío, sus brazos sobre mi cabeza, sus labios en mi oído. El contacto me hizo temblar de deseo, incluso aunque el caos era desatado a nuestro alrededor. Y no estaba emocionada sobre el cambio de roles; yo era su guardia, después de todo. Yo debía protegerlo. Pero mi rango como Centinela no lo detuvo de rodearme con su cuerpo y de gritar, “Quédate quieta!” a pesar de que luché bajo él, tratando de revertir nuestras posiciones y mantenerlo lejos del peligro.

Quédate quieta, repitió silenciosamente, mientras estaba acurrucada en el suelo, envuelta por su sensación, calidez y aroma.

“Qué mierda es esto?” Gabe gritó, su voz llena con furia, magia salpicando el aire lleno de humo y vidrio.

“Todos detrás de la barra!” Jason dijo, levantando la vista, la misma rabia en sus ojos. Sólo había visto dos cambia formas enojados-Nick Breckenridge y su padre, Michael. Esa vez, habían estado enojados conmigo y con Ethan, pensando que habíamos levantado un amenaza contra ellos. Habían estado protegiendo a su familia, un instinto cambia formas. En este momento vi la misma ferocidad en los ojos de Jason-la rabia por ser amenazados, la necesidad de proteger a la familia.

Asentí hacia Jason, tomé una mano de Ethan dentro de la mía, y le dí a su cuerpo un empujón como instrucción. “Barra” Le grité mientras las balas continuaban lloviendo alrededor de nosotros, una granizada de acero. La proximidad de éstas alertó aún más a mis instintos, haciéndome querer luchar y dar caza-y no sólo porque mi Maestro, quien me había hecho, estaba en la línea de fuego.

No-quería luchar porque era una predadora, dos meses habían pasado desde la primera vez que sentí el tirón de huir-o-luchar. Había templado mi acero con mi propia sangre. . . y estaba lista para alimentarlo con la de alguien más.

Ethan maniobró su cuerpo fuera del mío, luego me dejó tirarlo para ponerlo de pie. Hicimos nuestro camino hasta la barra, medio corriendo, medio arrastrados, luego caímos detrás de ella, moviéndonos hasta una punta para dejarle espacio a los cambia formas para que se unieran a nosotros. Se arrastraron hasta llegar, luego colocaron sus espaldas a la barra, sacando armas para responder a la cabalgada de balas. “Guarden las armas!” Gabriel dijo sobre el estruendo. “Esto va a ser suficiente para un caos de policías. No necesitamos que nuestras balas sean analizadas, también.”

Las armas fueron bajadas dudosamente, pero los celulares rápidamente las remplazaron; llamadas fueron hechas, asumí, a los alfas de las respectivas Manadas.

Me volteé hacia Ethan, dándole a su cuerpo una revisión. Estás bien? Le pregunté silenciosamente, luego levanté mi mirada a sus ojos.

Estaban plateados.

Mi estómago dio un vuelco, mi primer pensamiento fue que uno de los cambia formas había sido disparado y Ethan estaba perdiendo el control. Difícilmente podría haber un peor momento para morder. Pero luego levantó una mano a mi mejilla, sus pupilas plateadas paseándose por mi cara, asegurándose de que estuviera bien.

Estoy bien, le dije.

Eso fue cuando Gabriel, a mi otro lado, soltó una sarta de maldiciones. Inmediatamente miré a la izquierda y ofrecí mi propio insulto-Berna acababa de entrar de una puerta en el otro lado del bar, shock en su expresión.

“Qué demonios-“

Alguien gritó, “Berna-al suelo! Retrocede!”

Miró hacia nosotros, pero estaba demasiado sorprendida para procesar la orden, incluso aunque las balas volaran a través del aire.

Alguien tenía que llegar a ella.

Alguien con velocidad.

Estaba de pie y moviéndome antes de que Ethan pudiera detenerme, saltando por encima de los alfas en mi camino. Las balas todavía cayendo a nuestro alrededor-el perpetrador estaba bien armado y aparentemente preparado para un asalto prolongado-pero las ignoré.

Después de todo yo era inmortal.

Ella no.

Sentí el desgarro de las balas mientras corría hacia ella, el dolor caliente de cuchillazos haciendo estragos a través de la piel y músculo. Había pánico en sus ojos cuando la alcancé, una nube de miedo marcando su lugar en el bar. Estaba segura de que mis ojos se habían plateado-no de hambre, sino de adrenalina-y la visión de ello la debía haber asustado. Pero necesitábamos movernos, y no tenía tiempo para reconfortarla.

También tenía menos de un segundo para tomar la decisión de llevarla de vuelta a la habitación de donde había venido, o llevarla al bar.

No tenía idea de a qué-o a quién-esa puerta dirigía. La cocina? La salida trasera? Si era así, a un segundo asalto al lugar?

No, gracias. Opté por el bar y a los malvados que ya conocía. Me puse entre el cuerpo de Berna y la ventana, luego usé la velocidad y la fuerza que se me habían sido obsequiadas para medio correr, y medio remolcarla devuelta hasta la barra.

Cuando estuvimos metidas detrás de la barricada, la situé en la esquina, la cual pensé, ofrecía la mayor protección de las todavía voladoras balas.

Levantó la vista hacia mí, su rostro pálido, pero su expresión igual de enojada. Sangre borboteaba a través de su hombro. “Disparos!” dijo, señalando con la barbilla hacia su herida. “A mi!”

No hice caso de la punzada interna de interés, ni de la repentina angustia por el hambre que apretaba mi estómago. Esto no era simplemente sangre-era sangre de cambia formas. Como la diferencia entre jugo de tomate y un Bloody Mary, el olor tenía una pizca de algo-algo animal.

Algo intoxicante.

Sacudí mi cabeza para aclarar mis pensamientos. Ahora no era definitivamente el momento. . .

Centrándome en la tarea que tenía a mano, tiré de la camiseta fuera de su hombro y encontré un agujero al borde de su clavícula. Estaba sangrando y la piel estaba desgarrada, pero no lucía como si la bala hubiera realmente penetrado.

“Creo que sólo rozó el hombro,” Le dije.

“Meh,” dijo. “Carne herida.”
Miré a mí alrededor a los estantes debajo de la barra, luego agarré una pila de toallas blancas dobladas. Tomé una del fajo, levanté el brazo (y obtuve un siseo de dolor por mi esfuerzo) y presioné el resto de la pila en la herida. Usé una toalla para sostener el vendaje alrededor de su brazo, apretándola lo suficientemente fuerte para mantener la presión en su herida, pero no tan apretado para no cortar la circulación. Era una mesera, después de todo; probablemente fuera a necesitar su brazo.

“He visto peores,” dijo petulantemente, pero se sentó quieta mientras anudaba los extremos.

“No me importa,” le dije, luego apunté con un dedo en su cara cuando abrió su boca para responder. “Estás sangrando, y tengo colmillos. No me presiones.”

Cerró su boca con un audible click.

Me senté de nuevo, el pinchazo de los disparos que había recibido ahora comenzando a hacerse eco a través de mi cuerpo una vez que el mundo comenzó a ralentizarse nuevamente.

Antes de que pudiera parpadear, Ethan estaba frente a mí, chequeando mi cuerpo en busca de heridas. Oí el plink del metal en el suelo a mi lado y bajé la vista. Una bala rodó a través del suelo, sus bordes aplastados. Había un agujero correspondiente a la altura del muslo en mis pantalones, la piel debajo manchada de sangre, pero curada y rosada. Puntuación uno para la curación de rápida velocidad vampírica.

Levanté la vista nuevamente y encontré los ojos de Ethan en mí, otra bala en su palma abierta. Por el pinchazo en mi hombro, asumí que allí era donde había recibido el segundo tiro.

Podrías haber muerto.

Dudosamente. Pero ella sí podría haber muerto.

Me miró por un momento, preocupación en sus ojos. Y luego, finalmente, su expresión cambió. En vez de miedo, allí había orgullo. Mi movimiento para ayudar a Berna podría haberlo asustado, pero estaba orgulloso de que lo hubiera hecho.

Por supuesto, él también había actuado como un héroe. Gracias por cubrirme en la ventana, le dije.

Asintió, rubor subiendo por sus perfectamente esculpidos pómulos. Me mordí el borde del labio, la actitud protectora en sus ojos encrespando algo en la profundidad de mi abdomen. No habló, pero asintió, como si admitiera el sentimiento en sus ojos.

Y yo no tenía ni idea que hacer con él.

Pesados segundos pasaron antes de que me volteara a los cambia formas. Adam y Robin todavía tenían armas en las manos, pero habían obedecido la orden de Gabriel de no disparar. Jason, en manos y rodillas, estaba arrastrándose hacia la puerta más lejana, tal vez para ver si nos ofrecía una salida.

La adrenalina dándole paso al miedo, la idea era repentinamente muy atractiva. Claro, el disparador estaba afuera y nosotros estábamos metidos detrás de una barra de roble macizo. Pero qué lo detenía de decidir que quería un poco de contacto mano-a-mano, y de entrar al bar? Sí, había probado que podía jugar a la fuerte Centinela cuando era necesario, pero el pensamiento de ser rescatada seguro parecía atractivo justo ahora.

Pensé sobre la oferta de Noah y el hecho de que tendría de compañero a Jonah si consentía unirme a la Guardia Roja. Tener refuerzos ciertamente sería práctico, aunque dudaba que los cambia formas apreciaran una armada subterránea vampírica siendo llamada para lidiar con sus problemas.

Afortunadamente, fui salvada de la necesidad de pensar más sobre la oferta de Noah-los disparos repentinamente se detuvieron, y el bajo gruñido de una moto nos dejó saber que el perpetrador se estaba retirando.

El silencio cayó. . . al menos hasta que comenzaron las maldiciones.

Adam se levantó primero, su mirada escaneando el frente del bar y la calle. “Despejado,” dijo, y el resto de nosotros lo seguimos. Ayudé a Berna a ponerse de pie, preparándola para un viaje en la ambulancia que estaba comenzando a sonar en su camino por la calle, indudablemente llamada por alguien en el barrio quien hubo oído el bombardeo de disparos.

Estaba casi avergonzada para mirar a Ethan, lo que había pasado entre nosotros en el medio del ataque había sido demasiado personal para reconocerlo frente a extraños. A pesar de nuestras posiciones, había tirado su cuerpo sobre el mío sin dudarlo, colocándose entre el peligro y yo. Y luego estaba esa mirada en sus ojos. Parecía poco probable que yo fuera el objetivo del ataque, pero eso no hacía sus actos menos significativos que la última vez que había venido a mi rescate-la noche que había sido atacada y en la que me convirtió en vampiro.

Dejando su valentía de lado, ahora las cosas simplemente parecían raras, como si fuéramos adolescentes quienes repentinamente eran conscientes de su atracción por el otro. Ethan finalmente me miró, su mirada insensible, su expresión fría. Había apagado los sentimientos, así que adopté la misma mirada de Maestro vampiro y asentí en respuesta, un rápido, eficiente gesto que no decía nada de lo que había pasado entre nosotros. La negación parecía la respuesta más fácil.

“Asumo,” Ethan dijo en voz alta, volteándose hacia los cambia formas, “que uno de ustedes era el objetivo del ataque?”

“Todas las señales apuntan a Gabriel,” dijo Jason, brazos sobre su pecho mientra miraba la destrucción en el bar. “Esta Con-Manada fue su idea.”

Comprendí la tristeza en su voz. El bar estaba en ruinas. No quedaba nada de la ventana más que unos trozos irregulares de vidrio que continuaban en el marco; el resto de ella estaba sobre las baldosas, disperso entre los restos del cartel de neón del bar y pósters de cerveza. Una brisa entró a través del agujero en el frente de bar, trayendo la esencia de metal caliente y pólvora, y los sonidos de sirenas apresurándose hacia nosotros.

“Hay tres líderes de Manadas aquí,” Adam señaló, “no sólo el líder de la Norteamericana Central. El objetivo pude haber sido cualquiera de ustedes.”

“Un punto válido,” Gabriel dijo.

Adam se inclinó sobre mí. “A propósito, lo hiciste bien. No estoy seguro de que Sullivan te dé suficiente crédito.”

Aprecié el cumplido. Lo hubiera apreciado más si hubiera estado acompañado por el estofado de rollos de repollo, pero una chica debía tomar lo que una chica podía obtener. Le sonreí debajo de mi flequillo. “Lo sé, soy un gran asunto.”

Bufó entretenido.

“Un líder de la Manada está notablemente ausente del grupo,” Ethan dijo. “Y el modo de ataque-que hayamos oído una moto antes y después-sugiere que fue un cambia formas.”

“Tony estaba tan desquiciado cuando se fue,” Robin agregó.

Hubo silencio ante la sugerencia.

Jason finalmente sacudió su cabeza. “Tony no es tan estúpido. No para intentar un ataque justo después de irrumpir fuera de la habitación. Además,” agregó, mientras tres patrullas de policía estacionaban fuera del bar, “esto solo crea más drama. Atrae más atención hacia las Manadas.” Las puertas de los autos sonaron mientras los policías salían de los vehículos, con sus manos en las fundas.

Más atención, pensé. Exactamente lo que los cambia formas querían evadir. Y quizá esa atención era la motivación del disparador? “Más drama y atención haría a las Manadas más interesadas en irse a Aurora? Para mantenerse fuera del ojo público, quiero decir?”




Las cabezas se voltearon en mi dirección.

“Ese no es un malo pensamiento,” Gabriel dijo. “Sería un plan ridículo, si eso era lo que el disparador tenía en mente, pero un buen pensamiento.” Bajó su voz a un suave murmullo. “Ya que todos estamos por ser interrogados, mantengamos el drama supernatural y las mentiras complicadas, a un mínimo, sí? Omitamos los detalles biológicos pero soltemos el resto. Estábamos jugando al póker y planeando una reunión familiar. Concluimos el juego y nuestra reunión, y la próxima cosa que ustedes saben. . .”

La próxima cosa que ustedes saben son las autoridades de Chicago atravesando la puerta.

Nos tomaron declaraciones a todos, cuatro uniformados y un par de detectives vestidos de civiles, nos llevaron a través de los detalles del asalto, mientras un equipo forense iba en busca a través de los vidrios de balas u otra evidencia que pudiera llevarlos al culpable. Me mantuve a lo esencial que Gabriel había establecido-contando el cuento exactamente como había sucedido, pero dejando afuera un poco sobre por qué los cambia formas realmente habían planeado reunirse.

Los policías en general, parecieron comprarlo. Probablemente tenían curiosidad sobre por qué dos vampiros estaban en el barrio Ucraniano, con katanas a sus lados, en un encuentro de personas que estaban planeando una reunión familiar. Pero sabían quien era yo-ya sea porque era la nieta de Chuck Merit, o la hija de Joshua Merit, no estaba segura-así que mantuvieron las preguntas intrusivas a un mínimo. Actué el papel de inocente (lo cual, por supuesto, realmente era), y parecieron lo suficientemente satisfechos con mis respuestas.

Luego de que fuimos interrogados, Ethan y yo estábamos de pie en la acera, reacios a alejarnos y dejar a los cambia formas solos, pero no interesados en ser acusados de interferir en una investigación policial. Estábamos todavía fuera cuando un familiar Oldsmobile aparcó.

“Tenemos compañía,” dije, asintiendo hacia el auto, una sonrisa floreciendo en mi rostro.

Mi abuelo emergió del lado del conductor; su mano derecha, Catcher Bell, permaneció en el asiento delantero, un celular presionado contra su oído. Catcher tenía veintinueve y era un poco rudo alrededor de los bordes, pero esa rudeza en realidad aumentaba su atractivo. Su cabeza estaba rasurada, sus ojos eran verdes pálido, su cuerpo un trozo de fuertes músculos y tenía un tatuaje ocasional-que incluía un círculo cortado en cuadrantes a través de su abdomen.


Jeff emergió del asiento trasero. Estaba vestido con su conjunto habitual-una camisa de manga larga abotonada hasta arriba, con las mangas arrolladas hasta la mitad de su antebrazo, y un par de pantalones caquis. Jeff tenía veintiuno, los desconocidos pensarían que tiene el pudor de un niño dulce con un corazón muy grande. . . pero no mucha experiencia mundana.

Esa suposición sería completamente incorrecta. Jeff era una cambia forma, habilidoso con las damas y se rumoreaba, al menos por Catcher, que era más que capaz de cuidar de sí mismo. Le tomaba la palabra a Catcher.

Jeff caminó hasta nosotros. Me sonrió, luego me empujó con un hombro. “Cómo está mi vampiro favorita?”

“A ella le gusta ser la favorita de alguien, especialmente en los días en que es disparada.”

“Te dispararon? Cómo? Dónde? Te encuentras bien?” Puso sus manos en mis brazos y comenzó a examinarme. Sus ojos se ensancharon por el agujero en mi chaqueta donde la bala había penetrado. “Tienes que ser más cuidadosa.”

Se me ocurrió levantar la mirada y atrapé la sonrisa en el rostro de Ethan; estaba claramente disfrutando esto. Le di una mirada maliciosa, luego aparté las manos de Jeff, y presioné un ligero beso en su mejilla. “Estoy bien. Preocupémonos por tu gente hoy. Qué demonios pasó aquí? No se suponía que las Manadas eran grandes familias felices?”

Su expresión se puso inusualmente seria. “Eso es exactamente lo que estoy dispuesto de descubrir.” Sin más palabras, giró en sus talones y caminó hacia la puerta frontal del bar. Los dos cambia formas que estaba de pie fuera vigilando, se movieron a un lado para dejarlo entrar, ambos inclinando sus cabezas respetuosamente mientras pasaba.

El chico era definitivamente una maravilla.

“Un gusto encontrarlos aquí,” mi abuelo dijo, ofreciéndome una sonrisa antes de ofrecerle la mano a Ethan, quien la tomó, y luego la sacudió.

“Sr. Merit,” Ethan dijo.

“Chuck, por favor, Ethan,” mi abuelo dijo. “Sr. Merit era mi padre.” Me miró nuevamente, y su expresión se volvió preocupada.

“Te dispararon?”

“Un par de veces, en realidad. No están mintiendo sobre la cosa de la inmortalidad.” Dejó salir un suspiro de alivio, luego se inclinó hacia delante y presionó sus labios en mi frente. “Me preocupo por ti.”

“Lo sé. Tendré cuidado.” Al menos lo más que pueda, agregué silenciosamente. Miré a Ethan por el rabillo de ojo. E incluso cuando no tenía tanto cuidado como podría, tenía un vampiro de ángel, listo para recibir un disparo en mi lugar.

No estaba segura si eso era confortante o no.

“Más te vale,” mi abuelo dijo, luego retrocedió.

“Todo el mundo se encuentra bien excepto por la camarera,” Ethan explicó. “Recibió un disparo en el hombro, pero luce como si la bala lo hubiera atravesado. Merit hizo de EMT (técnico de emergencias médicas). Lo hizo bien.”

Mi abuelo sopló un aliento. “Por supuesto que lo hizo bien. Es mi nieta.” Tomó un paso hacia delante y bajó su voz. “Parece ser que se han involucrado en otra controversia de cambia formas. Le están haciendo un favor a Gabriel?”

Ethan asintió. “Nos pidió que estuviéramos presentes en esta reunión y en la convocación.”

Las pobladas cejas de mi abuelo se elevaron en sorpresa. “Entonces se van a reunir?”

“Consiguieron llegar a un acuerdo,” Ethan dijo. “Al menos antes de que el caos se desatara.”

“No es que el caos sorprendiera a alguien,” dijo una voz detrás de nosotros. Me volteé y encontré a Catcher frunciendo el ceño hacia el bar y deslizando el celular dentro de su bolsillo. Supuse que había terminado con su llamada. Además de su sarcástica personalidad, Catcher era un coleccionista de remeras sarcásticas. Fiel a su estilo, hoy vestía jeans y una remera negra casual que decía NO SOY YO; SOS VOS.

“Ethan. Merit,” dijo, sin mirarnos. “Un golpe intencional?”

“Eso es lo que parece,” Ethan dijo, luego inclinó su cabeza hacia mi abuelo. “Dado que la ciudad no está enterada de la biología de Gabriel y las Manadas, asumo que estás aquí porque nosotros estamos aquí?”

“El gobierno sabe sobre los cambia formas,” mi abuelo explicó, “pero no hay necesidad de forzar la publicidad más allá de lo que ellos se sientan cómodos. Vampiros estuvieron involucrados. Eso significa que yo estoy involucrado. Haremos lo necesario para asegurarnos que la policía tenga la información que necesitan, sin revelar información que el Alcalde Tate no crea que necesiten saber.” Aunque Tate sabía que nosotros existimos-vampiros y cambia formas-era distante cuando se trataba de lidiar con las Casas.

“Mantiene la biología en secreto?” Pregunté.

Mi abuelo asintió filosóficamente. “Mantiene a los hombres y mujeres de esta ciudad seguros en casa, y no fuera en las calles provocando disturbios porque descubrieron más extraños en su medio.” Desde que el anuncio de Celina sobre la existencia de los vampiros había inicialmente terminado en disturbios y caos, entendía su punto. Catcher inclinó su cabeza hacia el bar. “Por qué el ataque?”

“Rivalidad política,” Ethan ofreció. “Parece haber cierta tensión entre los líderes Americanos sobre quedarse en Chicago-“

“O irse,” terminé por él.

“Los alfas no parecen entusiasmados con la idea de quedarse, de no dirigirse de regreso a Alaska. Sé que no son investigadores,” Ethan agregó, “pero hay una posibilidad de que Tony Marino, cabeza del Gran Noroeste, haya sido la fuente de la violencia. Se fue en un ataque de furia, y los disparos fueron hechos por alguien en una moto minutos después. No es evidencia fuerte, pero quizá es algo a tener en cuenta.”

Mi abuelo asintió. “Trabajaremos en eso. No estoy seguro de lo que vamos a encontrar en el éter, pero ya veremos.”

Me pregunté si Noah o la GR tenía información a la que mi abuelo no tenía acceso. Valdría la pena unirme a la GR, para incrementar mi acceso a información sobre las Casas en una escala nacional?

“Les dio Keene algún detalle sobre el trabajo de seguridad sobre el que quería hablar?” Catcher preguntó.

“Merit y yo somos el convenio de seguridad, como resultó ser. Nos quiso aquí esta noche, obviamente, y nos quiere en la convocación el Viernes.” Ethan frunció el ceño. “Pero si los cambia formas desean dispararle bajo el amparo de la oscuridad, no estoy seguro de que podamos hacer mucho más que minimizar el daño colateral.”

“Asumo que la camarera fue algo de ese daño colateral?” Mi abuelo preguntó.

“Creo que es una suposición segura de que las balas no estaban dirigidas a ella,” Ethan confirmó.

Con el interrogatorio terminado, mi abuelo se dirigió al bar. Cambié mi mirada a Catcher. Él y yo teníamos cosas que discutir, así que antes que se alejara, toqué su brazo. Bajó su mirada, sus cejas levantadas en pregunta.

“Cómo está Mal?” Le pregunté, pero mis preguntas silenciosas eran bien diferentes: Dijo algo sobre mi? Me mencionó? Me extraña?

“Por qué no la llamas y le preguntas tu misma?”

Le di una mirada inexpresiva. “La línea funciona de ambos lados,” señalé. Además, ella había sido la que me había presionado sobre Ethan, la que me había arrojado mis “Problemas con Papi” a la cara. Podría haber sido inmaduro evitar hacer la llamada, pero ella tenía tanto como yo para responder por lo que hicimos.
Catcher rodó sus ojos cansadamente. “Te extraña, bien? Mi vida será mucho, mucho más simple cuando ustedes dos se reconcilien.”

Dios lo bendiga por confiar en que eso sucederá.

“Cómo está yendo su entrenamiento?” Ethan preguntó.

A pesar su desagradable relación con la Orden, el órgano gobernador para los hechiceros y hechiceras y los nuevos jefes de Mallory, su rostro se transformó en una sonrisa orgullosa. “Excelente. Está pateando traseros.”

“Por supuesto que lo hace,” dije y cuando mi abuelo miró desde la puerta del bar, le dí un pequeño empujón al brazo de Catcher. “Ve a jugar con Chuck.”

“Yendo,” dijo. “Y recuerda lo que dije. Haz lo correcto, Merit. Llámala, incluso aunque sea incómodo.”

No tenía duda de que era necesario. Desafortunadamente, tampoco tenía duda de que sería incómodo. Nunca fui buena al teléfono, y por mucho que extrañara a mi chica y no quisiera que mis colmillos y su magia se interpusieran entre nosotros, todavía era una llamada que no estaba lista para hacer.

Algunos días no pagaba por ser una adulta.

Pasaron treinta minutos más antes que las patrullas extra de policías comenzaran a alejarse del bordillo, y diez más antes de que Jeff, Catcher, y mi abuelo emergieran del bar, dejando a los cambia formas detrás de ellos.

“Cuál es la buena noticia?” Pregunté cuando se acercaron.

Mi abuelo sacudió su cabeza. “Gabriel no cree que Tony es capaz de esto.”

“Está siendo objetivo?” Ethan preguntó.

Catcher se encogió de hombros. “Difícil de decir, pero él conoce mejor a Tony que el resto de nosotros.”

“No suena como un intento de asesinar a Gabriel,” Jeff dijo, sus delicados rasgos ceñidos por la seria concentración. “Los disparos fueron al bar, no a un cambia formas en particular. El disparador podría haber intentado abrirse camino dentro, usado un rifle, o como francotirador.” Arrugó el ceño. “Esto parece más un mensaje-un ataque contra las Manadas o la reunión, no contra Gabriel específicamente.”

“Los forenses procesarán las balas,” mi abuelo dijo. “Tal vez encuentren algún rastro, para averiguar el blanco y el perpetrador.”

“Yo, por ejemplo, me sentiría mucho mejor sabiendo que el loco disparador de cambia formas está fuera de las calles,” Jeff dijo, metiendo las manos en sus bolsillos. Pero luego levantó la vista hacia mí, un brillo en sus ojos. “A menos que alguien esté dispuesta a ofrecer un poco de protección?”

“Sigue soñando,” dije, pero golpeé su hombro cordialmente.

“Vamos, Casanova,” Catcher dijo, conduciéndolo hacia el auto. “Vayamos a usar ese disco duro que reformaste.”

“Reformateé.”

“Lo que sea.”

Nos despedimos, y mi abuelo siguió a Catcher y a un tímido Jeff de vuelta al Olds y a su oficina del lado Sur.

Los cambia formas restantes-Gabriel, Adam, Jason, Robin y un puñado de hombres rubios que asumía debían ser más hermanos Keene nombrados alfabéticamente-salieron y se congregaron cerca de la puerta. Un camión de reparto estacionó junto al bordillo y dos hombres más bajaron de un salto, luego comenzaron a levantar tablas de una madera en particular para colocar sobre la ventana rota. Mientras que los otros hermanos comenzaron a ordenar y dirigir la reparación, Gabriel, Adam y los otros líderes de Manada caminaron hacia donde nos encontrábamos.

“Apreciamos su discreción esta noche,” Gabriel dijo.

“Es la mejor parte del valor,” señalé.

Ethan puso sus ojos en blanco. “Los vampiros ya no tenemos el lujo de la discreción, pero entiendo la necesidad. Serán capaces de mantener la convocación encubierta después de esto?”

“No estoy preocupado sobre ello. Entraremos, nos encontraremos, saldremos y nos dispersaremos de vuelta a nuestros respectivos territorios.”

“Y ese territorio es Chicago?” Ethan preguntó, su cabeza inclinada a un lado. “Dijiste que Chicago era una ciudad de poder. A quién le pertenece ese poder?”

Gabriel sacudió su cabeza. “No quieres saber la respuesta a eso, vampiro. Mientras esperamos la conferencia, nos centraremos en ésta investigación.”

“Y hasta entonces?” Ethan preguntó, luego miró alrededor a los hombres. “Todos tienen seguridad con la que se sientan cómodos?”

Gabriel asintió. “No estoy preocupado por el día a día; es la reunión masiva de los miembros de la Manada lo que me tiene preocupado. Todavía están dispuestos a trabajar en la convocación, dado el drama?”


Ethan consideró la idea. “Cuáles son las posibilidades de que ponga a mi Centinela y a mí mismo justo en la línea de fuego?”

Gabriel ladró una risa. “Dado lo que he visto hasta ahora, supongo que un cien por ciento.” Se inclinó sobre mí. “Empaca todo el acero que encuentres, Gatita. Probablemente vayas a necesitar el arsenal.”

“Tienes una ubicación final?” Ethan preguntó.

“El mismo barrio, pero estamos finalizando los detalles.” Su voz se volvió inexpresiva cuando volvió su vista a lo que quedaba del bar. Chequeó su reloj. “Son las dos y treinta. Déjenme solucionar las cosas aquí, y los llamaré antes del amanecer.”

Ethan asintió, luego extendió una mano hacia Gabriel. “Esperaremos tu llamado, y estaremos preparados para lo peor el Viernes.”

Gabe soltó una risa mientras la sacudía. “Eres siempre el vampiro, Sullivan. Siempre el vampiro.”

“Qué otra cosa sería?” Ethan reflexionó en voz alta.

Con un acuerdo cerrado, nos dirigimos al auto de Ethan.

“A propósito,” Ethan dijo cuando el motor estuvo zumbando. “Me gusta la chaqueta.”

La incomodidad que parecía existir entre nosotros más temprano desapareció en los estrechos límites del auto. Quizá porque le gustaba mi chaqueta, quizá porque me tenía que perder los rollos de repollo de Berna, y me dejó llamar a Saul´s, mi parada de pizza favorita en el Wicker Park, para ordenar el tipo Chicago para llevar. Aparcó en el bordillo, y salí quince minutos después con la “Especialidad de Saul” extra-grande-tres pulgadas de corteza, queso, carne y salsa (en ese orden). Ethan, seguramente, se burlaría de la grasa, pero era perfecto para satisfacer el hambre post-tiroteo de un vampiro tarde a la noche. O al menos, eso pensé había sido mi primer tiroteo.

Cuando volví al auto, Ethan estaba en el celular. El celular estaba en modo altavoz, así que escuché mientras informaba a Luc y Malik sobre los eventos de la noche, la próxima llamada de Gabe y nuestros nuevos planes para la noche del Viernes.

Obtuve una ceja arqueada cuando me deslicé dentro, la caja de la pizza en mi regazo, probablemente por el tamaño extra grande. Humedeció las rodillas del pantalón de mi traje, sin duda dejando un redondel de grasa en el proceso. Por suerte tenía un par de respaldo. No creía que Ethan aprobara una Centinela manchada de grasa.

Cuando su llamada estuvo terminada, y mi estómago estaba ronroneando lo suficientemente alto para llenar el auto de sonido, comenzamos nuestro regreso a Hyde Park.

“Ha sido una larga noche,” dijo. “Asumiendo que desees dejar apartados una o dos porciones de eso para mí, acamparemos en mis apartamentos y esperaremos la llamada de Gabriel.”

Desde que había estado en sus apartamentos el día antes-y desde que tenía siete u ocho libras del Especial de Saul en mi regazo-no le di a la invitación el tipo de pensamiento que se merecía. Y tenía sentido pensar que íbamos a relajarnos con la pizza en los cuartos de Ethan mientras esperáramos la próxima llamada de Gabriel, reflexionando sobre los eventos de la noche y considerando estrategias para la convocación y la pre-reunión.

Bueno.

Estaba casi en lo cierto.

TRADUCIDO POR LU♥

Isabel  – (17 de julio de 2010, 15:16)  

Dios, no tengo palabras para agredecer por el capi!! ^^
Me encanta Ethan, al final siempre la termina protegiendo xDD

sweetlove  – (17 de julio de 2010, 17:35)  

Hola de nuevo!!

Tengo que decir que cada vez me sorprende más Ethan en su forma de tratar a Merit, y este capitulo, wooowwww!!! Me encanto, espero otro pronto, porfa!!!

BAY!

roza18  – (17 de julio de 2010, 21:21)  

Me encanto el capi, es tan lindo la forma en que se comporta Ethan y la personalidad de Merit... Es geneal gracias ya quiero el proximo :D

Almudena :D –   – (18 de julio de 2010, 10:32)  

OMG! ethan es el mejor(L) jajajajaja espero con ansia el capitulo 7, se ve muuuy interesante!
Gracias!

ANDRE_G –   – (18 de julio de 2010, 10:38)  

Muchisimas gracias LU, CHLOE y a todas las traductoras por este libro, hacen un trabajo genial, la saga es fenomenal, aqui me uno a la espera por los caps, besos!!!

Vampire Roses  – (20 de julio de 2010, 8:38)  

waaaaaaaaaa kiero mass ethan es genial aaaa kiero k pase mas entre esoso doss xd :) grax por el cap xd

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