Twice Bitten- Capítulo 8

Hoy me siento un alma caritativa por eso pienso hacer este aviso:

SI ALGUNA PERSONA QUE SIGUE LA TRADUCCIÓN SUFRE DE PROBLEMAS CARDÍACOS ABSTÉNGASE DE LEER EL SIGUIENTE CAPÍTULO, YA QUE PROBABLEMENTE LE CAUSARÁ UN INFARTO, TAMBIÉN PUEDE CORRER EL RIESGO DE SUFRIR UN ATAQUE DE ANSIEDAD EL NO LEERLO. PERO ESO QUEDA EN LA DECISIÓN DE CADA UNO..

A LOS VALIENTES..

DEVÓRENLO!




CAPITULO OCHO: OJOS HAMBRIENTOS


Lo besé. Deslicé mis manos alrededor de su cintura mientras él deslizaba las suyas alrededor de mi cuello, enroscaba sus dedos en mi pelo, y me llevaba más cerca. Me besó con avidez, con ansia, como si hubiera estado hambriento de mí.

Mi cuerpo se encendió, cada célula en llamas, y le devolví el beso como si no pudiera acercarme lo suficiente. Mordisqueé sus labios y enredé mi lengua con la suya, la magia comenzando a esparcirse a través de la habitación al tiempo que la pasión flameaba entre nosotros.

“Camiseta, quítatela,” dije, y se echó atrás, sus ojos ampliándose ante mi audacia.

Me reí en secreto. Supongo que trabajar en mi bravuconería había valido la pena.

Ethan dio un paso atrás y se relamió sus labios. “He esperado mucho tiempo por tí.”

Mis dedos, que se sacudían con nervios y anticipación, tiraron de la parte inferior de su camiseta gris, y muy lentamente la levantaron para revelar una banda cada vez mayor de perfecta piel por encima de su cintura.

“No quiero apresurarte,” dijo en voz baja, “pero aún tengo cosas planeadas para antes de que salga el sol.”

“La paciencia es una virtud,” le dije. Deslicé mis manos hacia arriba por la plana superficie de su estómago, alzando la camiseta un bloque de músculo a la vez. Cuando llegué tan lejos como me fue posible, levantó sus brazos y tiró de ella por sobre su cabeza.

“Sólo gozaré de la provocación por un tiempo,” dijo, pero cerró sus ojos y suspiró, sus músculos tensándose bajo mis manos al tiempo que descendía un dedo por el centro de su estómago. Sentí la cortada inspiración y ví el doloroso placer en su rostro mientras tironeaba de la correa de su cinturón. Con los dedos ágiles por la práctica de espadas, desabroché la hebilla y tiré de él a través de las presillas, luego lo dejé caer al suelo.

Sus ojos se abrieron de golpe – y relampaguearon en plata. “Merit,” gruñó.

Elevé la vista hacia él a través de mi flequillo, me quité mi chaqueta de cuero, y tiré del elástico en mi cabello, dejándolo caer alrededor de mis hombros.

Ethan dio un paso adelante, deslizando sus manos en mi pelo y presionando su boca contra la mía.

Luego de un largo y fogoso beso, Ethan finalmente se echó atrás, jadeando, los labios entreabiertos. Me quedó mirando fijo, sus pupilas completamente plateadas, y dejó a sus colmillos descender.

Mi corazón latía con fuerza, la humana nerviosa con anticipación, la vampira ávida de acción.

“Merit,” dijo, luego inclinó su cabeza hacia mi cuello, dejando que sus colmillos rozaran la piel por encima de la sangre que pulsaba por mis arterias. “Sabes cómo sería,” susurró, su aliento cálido en mi cuello, seduciéndome hacia otro recuerdo de la sangre que compartimos. “Sabes cómo se sentiría. El que tomes lo que te ofrezco.”

Me estremecí por el recuerdo, el tibio sabor a vino de su sangre sobre mis labios, un sabor que había florecido con calor, vida y magia. Había sido como beber un buen vino impregnado con electricidad pura.

Y ahora él lo ofrecía nuevamente. . . el ser dos veces mordido.

Abrí mi boca para responder – aún no muy segura de qué palabras se derramarían de mi boca – pero se apartó.

“Primero, lo primero,” dijo, luego tomó mi mano y me condujo hacia las puertas dobles a su habitación.

Me pausé en el umbral, nuestros brazos extendidos entre nosotros, la vacilación repentinamente apoderándose de mí. Él había hecho esto antes con una mujer que lo traicionó, una mujer asignada para proveerle de placer.

Era yo simplemente la segunda ronda?

Ethan echó un vistazo hacia atrás, y lo miré, la renuencia en mis ojos. Sonrió con suavidad, y me jaló hacia delante. Cuando nuestros cuerpos se alinearon nuevamente, descendió sus labios a mis oídos. “Más de lo que alguna vez he querido cualquier cosa,” repitió, a continuación dando otra vez un paso atrás, cejas levantadas. “Y estás con demasiada ropa.”

Estuve a punto de jugar a la recatada, pero me encontraba más allá de la necesidad. El deseo en los ojos de Ethan hacía del pudor innecesario. Entré a la habitación y cerré la puerta detrás de nosotros. Luego tiré del top por sobre mi cabeza y desabroché la cremallera de los pantalones de traje, dejándolos caer al suelo.

Eso me dejó en medio de los apartamentos de Ethan Sullivan, vistiendo nada más que la extensión de mi oscura cabellera y un par de retazos de seda negra.

Y entonces me quité la seda.

Muy difícilmente podría haber planeado una mejor seducción.

Dejó escapar un entrecortado suspiro, la mirada plateada cayendo a mis pechos desnudos. Ethan humedeció su labio inferior, luego elevó la vista, observándome bajo pestañas de una milla de longitud y párpados entrecerrados. Era una mirada de tal hambre y deseo que mis propios colmillos descendieron.

Con velocidad vampírica, se quitó los jeans y slips. Y entonces se quedó desnudo ante mí, este hombre que había visto imperios desmoronarse y tenía un almacén de conocimiento que ningún humano jamás será capaz de igualar. La mera visión de este hombre desnudo – este vampiro que ha sido mi más grande enemigo, mi más feroz deseo – expulsaba todo pensamiento racional de mi cabeza. Los primeros segundos luego de convertirme en un vampiro, el mundo se había desplazado de su eje, tornándose más ruidoso, más brillante, más.

Pero la totalidad de ese nuevo mundo era nada comparado a la vista delante de mí, su considerable erección demostrando la ferocidad de su deseo, sus hambrientos ojos sobre mí. Cada músculo esculpido, desde sus largas, elongadas piernas, a las líneas de los músculos en su cadera, a los tendones en sus brazos.

Sin esperar, como el predador que él era, acechó hacia mí, un pie a la vez. Instintivamente, a pesar de mis propias necesidades, me aparté, la presa escapando del predador.

Eso sólo lo sedujo más.

Retrocedí hasta que choqué con la puerta. . . hasta que no hubo dónde correr.

Cabellera dorada cayendo alrededor de su rostro, me sonrió a medias, la victoria en su expresión. Tomó mis muñecas en sus manos, las elevó por encima de mi cabeza, y las presionó contra la madera detrás nuestro.

“Estás atrapada, Centinela.” Su voz era áspera.

Lo miré a través de mis propios ojos entrecerrados. “No estaba tratando de escapar, Sullivan.”

Incluso en la lujuria, éramos desafiantes, nuestros cuerpos los marcadores en nuestra batalla personal contra el otro.

Me besó, sus labios jugando con los míos, el calor, la fricción y la piel desnuda entre nosotros. Y entonces avanzó otro centímetro y presionó su cuerpo contra el mío, uno de los muslos entre los míos, su marcada erección entre ambos.

Soltó mis manos, y envolví mis brazos a su alrededor, circundando mis dedos en la piel de su espalda. Sus manos se movieron a mi cara, dedos en mi mandíbula mientras me debilitaba con besos, con los provocativos pellizcos de sus dientes, con sus colmillos y las posibilidades que ellos representaban.

Sin advertencia previa, Ethan se dejó caer de rodillas, sus manos deslizándose mientras se movía, y luego sus largos dedos estaban alrededor de mis pechos. Mis ojos se cerraron, mi cuerpo arqueándose hacia adelante en sus manos.

“Hermosa,” susurró, y a continuación su boca en mi estómago, dando besos a mi ombligo, sus manos en mis pechos, sus dedos ocupados construyendo una voraz y furiosa necesidad.

Gemí ante la sensación – encantadora e incitante y completamente insatisfactoria al mismo tiempo. Di un respiro entrecortado y sentí como si mi piel estuviera ardiendo.

Ethan echó unas risitas. “Pareces estar disfrutándolo, Centinela.”

Lentamente, abrí mis ojos. “Nada de ‘Centinela’. Nada de ‘Sullivan’. Ethan y-” me detuve, insegura de si estaba dispuesta a dar ese paso, a ofrecer mi nombre de pila, a darle ese derecho.

Él sonrió con delicadeza. “Y Merit,” decidió por mí, ese tono crispado ausente. Sonaba no como un Maestro entre vampiros, sino como un dios entre hombres. Presionó su mejilla contra mi estómago.

“Estoy deshecho,” dijo suavemente.

Me derretí, mi corazón alborotando su ritmo. Mis manos encontraron su pelo, y acaricié los sedosos mechones dorados hasta que él apartó una mano y presionó sus labios contra mi palma.

A continuación estaba en pie nuevamente. “Cama,” susurró con la voz ronca y, con una mano rodeando mi muñeca, me guió hacia allí. Cuando llegamos, cambió nuestras posiciones y me bajó. Observé, con los ojos completamente abiertos, mientras él se movía encima de mí, arrastrándose a lo largo de mi cuerpo. Y entonces el peso de su delgaducho cuerpo estaba sobre el mío y sus labios y dientes estaban en mi boca, y sus besos se tornaron frenéticos, labios, lenguas, dientes y manos empujando, jalando, mordisqueando, intentando furiosamente estar más cerca.

Apoyó un codo sobre la cama y usó su otra mano para torturarme, las yemas de los dedos deslizándose contra mis costillas, la provocación casi llevándome fuera del colchón, y luego contra mi estómago y la parte superior de mis muslos.

Y entonces sus dedos alcanzaron el centro de mi cuerpo, y me arqueé hacia arriba, incluso el más ligero roce como flamas lamiendo por mi piel.

“Ethan.”

Rió desinhibidamente. “Apenas he comenzado, Merit,” advirtió, y luego comenzó en serio.








Algunos minutos u horas o días más tarde, cuando yacía lánguida y bien satisfecha, Ethan alzó su mirada a la mía nuevamente. Sus ojos estaban plateados, sus colmillos descendidos.

“No hay vuelta atrás,” dijo. “No después de esto.”

Pero ya había tomado la decisión de seguir adelante. No tenía ningún interés en retroceder.

“Te deseo,” le dije, inclinándome para presionar un beso en su quijada.

Esa fue prueba suficiente para él. Se movió hacia adelante nuevamente, y cuando nuestros cuerpos estuvieron alineados, siguió adelante. . . y expulsó el aire de mis pulmones.

Arqueé mi espalda, mi mano extendiéndose hacia la cabecera tras de mí, saboreando el fuego en mi estómago, el calor de su cuerpo, el aroma de su colonia, más intensa ahora que estábamos juntos.

En todas las formas posibles.

Mis párpados volvieron a caer.

Con un brazo sobre la cama para soportar su cuerpo, acunó su otra mano en mi rostro.

“Merit,” suspiró contra mis labios. Había dicho que no había vuelta atrás, pero me estaba preguntando otra vez sin palabras: estaba segura? Estaba lista? Para el acto, para el hecho, y todo lo que le seguiría? Los cambios que derivarían?

Respondí en la misma forma que él preguntó – con mi cuerpo. Arqueé mis caderas hacia arriba, presioné mis uñas contra su piel, tirando de él más fuerte contra mí.

“Ethan.”

Gimió, luego dejó caer su frente a la mía y comenzó a mover sus caderas, a llenar mi cuerpo, embistiendo el suyo contra el mío. Se movió peligrosamente lento al principio, sus labios en los míos, el movimiento una provocación, una incitación, una promesa de de lo que podría ser.

Una promesa de lo que vendría.

“Ethan,” dije, mordisqueando sus labios.

“Si, Merit?” Había diversión en su voz.

“Sólo gozaré de la provocación por un tiempo.”

Se rió desde el fondo de su garganta. “Alguien una vez me dijo que la paciencia es una virtud.”

Envolví mis piernas alrededor de su cintura. “Alguien no tenía prisa en ese momento.”

Se movió hacia adelante con tal fuerza que en verdad quedé sin aliento, mis ojos abriéndose de repente, como si mi cuerpo estuviese conmocionado por la sensación primitiva del mismo. “Alguien debería aprender a no apresurarse,” dijo él, labios sobre mis oídos, luego mordisqueó en mi cuello.

“Ethan,” dije, mis párpados ya revoloteando. Lo tomó como una orden, y comenzó a moverse violentamente, sus labios animando a los míos con besos al tiempo que trabajaba sus caderas contra las mías. Mi cuerpo quemándose desde el interior, ardiendo mientras él avivaba aún más el fuego.

“Quiero tus dientes en mí,” susurró con voz ronca. “Ahora.”

Las partes de mi cuerpo que no estaban ya en llamas instantáneamente se encendieron.

Con las caderas aún embistiendo, bajó su cabeza, poniéndola al alcance de los colmillos. Deslicé mis manos en su cabello y besé la piel sobre su yugular, sintiendo su pulso bajo mis labios.

Mis colmillos se elongaron nuevamente.

“Ahora,” dijo, y sin pensarlo dos veces, me incliné, y mordí. Saboreé el vino y el fuego y a Ethan, la esencia de su vida, su fuerza vital. La bebida de todas las bebidas. El apetito de todos los vampiros.

Su sangre.

Mi garganta se movió al compás de sus feroces embistes. Encima de mí, gemía, el sonido espeso y gutural, como si le estuviese dando voz al éxtasis.

La piel de gallina se alzó por mis brazos, la magia escurriéndose en el aire mientras tomábamos nuestro placer.

Y luego su cuerpo se arqueó, y puso una mano en mi mandíbula para así poder mirarme a los ojos. Para así poder observar la expresión en mi rostro. “Merit,” dijo.

La mirada en sus ojos – primitiva y posesiva – me puso al límite. Tomé aliento y grité su nombre, el fuego derramándose por mi cuerpo, mis ojos cerrándose con la fuerza del mismo, cada músculo tensándose, contrayéndose, y, al tiempo que la flama y poder se alzaba entre nosotros. . . la liberación.

Segundos o minutos u horas más tarde, me aferré a su espalda, sus labios en mi oreja, su respiración jadeante, incluso mientras los temblores sacudían mi cuerpo, mi respiración entrecortada.

Luego de un momento, Ethan se apoyó sobre sus codos, me besó con rudeza, y presionó sus labios contra mi frente. Luego se dejó caer nuevamente a la cama, posicionándose a sí mismo de lado, y tiró mi cuerpo contra el suyo. Me anidé frente a él, su brazo bajo mi cabeza, el calor de su cuerpo haciendo de capullo del mío nuevamente.






Nos quedamos allí juntos en silencio, incluso mientras el sol batallaba en el horizonte tras las persianas de su habitación, dos amantes saboreando la fugaz cubierta de oscuridad.

“Cuál es tu cosa favorita?” susurró, sus labios en mi oído.

“Mi cosa favorita?” tracé mis yemas a lo largo de sus largos dedos, a lo largo de las venas en sus manos.

“Cuéntame algo que no le hayas contado a otro vampiro.” La pregunta era tan triste como dulce. Él quería conocer algo que atesorara. . . siempre y cuando fuera un secreto que mantuviera resguardado de los otros. Algo que no haya traído aún al mundo sobrenatural al cual él me trajo.

“Sabes que soy una fanática de Los Cachorros?”

“Sí, aunque el por qué sigue siendo un misterio.”

Eché un vistazo atrás, a él. “No eres fanático de los Medias Blancas, verdad?”

“Por supuesto que no,” bufó. “A duras penas sigo el béisbol.”

“Pero si lo hicieras?”

Hubo silencio por un momento. “Si tuviera que hacerlo, hincharía por los Yankees.”

Dejé escapar un gimoteo. “No puedo creer que acabo de hacerlo con un fanático de los Yankees. En verdad deberías de haberme dado una pequeña advertencia. Incluído un reembolso. Algo”

“Es sólo beisbol.”

“Dicho como un fanático de los Yanquis. De todas formas, tú me preguntaste cuál era mi cosa favorita. Bueno, un año, hice la promesa de obtener una pelota de béisbol firmada por cada uno de los Cachorros. Iba a donarla a esta cosa de la caridad en la que mi mamá estaba metida. Tenía diez, y pasé largo tiempo ese verano en Wrigley, en la práctica, intentando hacer que los muchachos la firmaran. Me tomó cuatro meses completos conseguir que todos la firmaran – hubo un motín.

“Para una Merit? Di que no es cierto.”

“Lo sé, verdad? Joe Mitchell era el lanzador en esa época, y él seguía negándoseme. Sabía lo que estaba tratando de hacer, pero también estaba al tanto de quién era yo. Me las ingenié para acorralarlo una vez, pero él no firmaría hasta que consiguiera las firmas de cada uno de los otros jugadores por mi cuenta. Era una prueba, creo. Un ejercicio de formación del carácter – veamos si es que Merit puede hacer algo por cuenta propia, sin depender de su padre.”

“Asi que, él firmó?”

“Lo hizo. Me concedió un ‘Buen trabajo, niña’, y todo, igual que en el comercial. Pero para esa época, ya era casi Septiembre, y había estado siguiendo a los muchachos por ahí durante meses. Había conseguido lo que me había propuesto, esa pelota fue difícil de dejar ir.”

“No te la quedaste, cierto?”

“Oh, no. La doné, pero me mató. Esa pelota de béisbol era como una reliquia. No porque fuera coleccionable – aunque sí habían hecho una grandiosa temporada ese año - ”

“Arriba los Cachorros.”

Sonreí. “Ése es mi chico. Era más como si la pelota fuera un álbum de recortes – un álbum de cómo pasé aquel verano. Un recordatorio de los juegos, los jugadores, el calor, los panchos , la experiencia completa.” Me quedé en silencio por un momento. “Desearía que aún la tuviera. Para recordar los días de verano, la luz del sol. El calor.”

“Ayuda tener esas reliquias,” dijo. “Recuerdos tangibles de la gente, los lugares y las cosas que desearías recordar cuando no estén.”

“Es por eso que tienes tantos artículos de colección?”

“Bueno, parte del por qué es simplemente el paso del tiempo. He vivido la extensión de la vida de varios hombres. He visto cosas, y he traído al presente mis propias reliquias, como tú dijiste. Pero sí, estás en lo cierto. Ésas cosas nos recuerdan quienes éramos. Ser inmortal no hace eso menos importante.”

“Eso tiene sentido,” dije, pero me tomó tiempo responderle, forzar las palabras en mis labios. El sol había salido, y me estaba arrastrando al sueño.

“Duerme,” dijo Ethan, y como si hubiere emitido un comando del que no fuera capaz de desobedecer, lo hice.




En algún momento durante el día, mientras yacía grogui y apenas despierta, me volví consciente de sus manos sobre mi abdomen. Emití un sonido de interrogación.

Presionó un beso en mi hombro. “Te necesito.”

Con mi cuerpo lerdo y perezoso como si me estuviera moviendo en el agua, giré mi cabeza y miré de reojo al reloj sobre su mesa de luz. “Son las dos de la tarde,” refunfuñé, y me acurruqué apartada de él, llevando mis rodillas hacia arriba y enroscando mis manos hacia mi pecho. “Vuélvete a dormir. Podrás tenerme de nuevo al atardecer.”

Hubo una risa retumbando detrás de mí antes de que sus dedos se extendieran y profundizaran entre mis muslos. Besó mi cuello, luego chasqueó su lengua contra el lóbulo de mi oreja. “Merit, por favor?”

Con mis ojos aún cerrados, sonreí con una sonrisa de puro deleite femenino. Estoy bastante segura de que ésa fue la primera vez en que Ethan me haya dicho por favor. Cómo se suponía que fuera a decir que no a eso?

Pero entonces su voz se volvió más apremiante. “Ahora,” gruñó, su erección contra mi espalda.

En respuesta, deslicé mi mano tras de mí, alrededor de la parte baja de su espalda, presionando más cerca su cuerpo.

“Si seguimos a este ritmo,” dije en voz baja, “nos vamos a matar el uno al otro.”

Se movió para llevar su cuerpo sobre el mío, ojos color plata observándome. “Somos inmortales. Ésa sería una gran de batalla.”

Quité un mechón de cabello de sus ojos. “Una batalla histórica.”

“Una batalla de las épicas. Podrías escribir acerca de ella.”

Lo atribuí a la hora, al hecho de que el sol estaba en lo alto por encima de nosotros, pero eso parecía lo más gracioso que alguna vez haya escuchado. Reí y reconforté mis manos por los esculpidos músculos de su espalda. “Lejos está de mí el rechazar un proyecto de investigación.”






Algunas horas y dos interrupciones extras más tarde, el sol se puso otra vez. Desperté, mi estómago punzando de nervios. Finalmente habíamos cruzado la frontera entre nosotros.

Ahora qué?

Bostecé y me estiré, aún enterrada en montones de frescas sábanas de algodón, luego abrí mis ojos. Ethan estaba de pie junto a su despacho, ya duchado y vestido con pantalones negros aún desabrochados. Había empezado a abotonarse su camisa que yacía abierta contra su torso. Miró, sonrió cortésmente, y terminó de abrochar su camisa. “Buenas noches.”

“Buenas noches?” No fue mi intención que sonara como una pregunta, no a propósito, pero incluso yo pude escuchar el cambio de tono al final de la frase.

Ethan sonrió, a continuación se movió hacia la cama, se inclinó hacia mí, y plantó un beso en mi frente. Debe de haber visto la sorpresa en mis ojos. “Ya te dije que yo no era tu padre.”

“Claramente no te estaba dando suficiente crédito.”
“Estoy seguro que ésa no es la primera vez.” Se sentó sobre el borde de la cama, se colocó los calcetines, y luego se metió en los rechonchos zapatos de diseñador negros.

Me senté, tirando de la colcha alrededor mío. “Ni probablemente vaya a ser la última.”

Ethan bufó y, cuando estuvo calzado, regresó al despacho metió baratijas y algo de cambio en sus bolsillos. “Son las ocho treinta. Necesitamos irnos para la hacienda de los Breck en breve, así que si quisieras estar bonita antes de que partamos, ahora sería un buen momento para hacerlo.”

Miré hacia abajo al acolchado. “Probablemente el edredón sea un poquito extremadamente casual.”

“Probablemente,” acordó.

“Va en contra de todo lo que creo el preguntarte esto pero, qué quisieras que vista?”

Posó un codo sobre el escritorio, luego entrecruzó sus dedos. “Quieren que los veamos en su ámbito natural, por así decirlo. Presumo pretenden lo mismo de nosotros.”

“Armani para ti?”

Hizo un gesto a sus pantalones de traje y camisa. “Y jeans, supongo, para ti?”

“Pero por supuesto. Las oportunidades de usar denim en la oficina no aparecen con frecuencia en la Casa Cadogan.”

Ethan se echó a reír, luego se apartó del escritorio y sacó una chaqueta de traje negro de la estantería. “He oído que el Maestro puede llegar a ser un tremendo dolor en el culo.”

Él definitivamente tenía sus momentos.

TRADUCIDO POR CHLOE♥

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Ñam ñam, verdad?

Anónimo –   – (20 de julio de 2010, 15:04)  

oh x dios! espero q este libro no me haga sufrir para ver q pasara jaja muy bueno..

Isabel  – (20 de julio de 2010, 15:24)  

Ñam, ñam se qeda cortooo!
Entre el calor que hace en España hora mismo y este capi, estoy derretida totalmente :P
Ethan, ethan, ethan!! es tan caliente, es fantasticoo♥
Muchas gracias x poner el capi tan seguido del otro, creo q no podria haber sperado mucho xD
bss y mil gracias!

Litty  – (20 de julio de 2010, 16:44)  

Madre Santa! Estuvo genial! Ethan es un sueño! Al fin después de tanto flirteo, de tantos deseos reprimidos esos dos están juntos!! Qué escena tan sexy y perfectamente bien construida! Me quedé idiotizada frente al ordenador! Oh Ethan!!! Muchas gracias!! ^^

carolina –   – (20 de julio de 2010, 17:01)  

wuo wuo wuo wuo wuo wuo wuo wuo wuo.......me quede muda , no se sque desir
fue estupendo !!!
por fin !!!
quede loca !!!!! me encanto me encanto me encanto me encanto me encanto !!!!!!!!!!!!!

grasia por el capi
ethan es tan sexy , caliente , tierno (se le declaro!!!!) no lo opuedo creer haaaaaaaa!!!!!

gracias gracias :)

Nicole  – (20 de julio de 2010, 17:03)  

oh x dios!!!

al fin ...!!!!! recien en el tercer libro se pusieron las pilas...
gracias por poner los capitulos seguidos... jeje...!!!! XD hermoso!
kmo no kerer a Ethan? ES UN DIOS GRIEGO.

saludos desde Perú!!!

roza18  – (20 de julio de 2010, 18:24)  

OMG! No puedo creerlo, ya era hora... Dios Ethan es tan hot, lindo, estupendo ♥ me encanto el capi...
Gracias por ponerlo, no puedo esperar para leerme el otro XD

Anónimo –   – (20 de julio de 2010, 18:47)  

aaahhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!
POR FIN LO QUE SE ESPERABA DESDE
EL PRIMER LIBRO.
ETHAN ETHAN ETHAN!!!!!!!!!!

Bló!  – (20 de julio de 2010, 19:21)  

Hola!

Bló! es la comunidad de blogs más grande de Uruguay.

Queremos que tu blog forme parte de la comunidad, por lo que te invitamos a conocer Bló!

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Lamentamos haber utilizado este espacio para realizar la invitación.

swe3tlo0ve  – (20 de julio de 2010, 19:46)  

Santo Dios!!! K cambio tan drástico de temperatura. Tras ver la advertencia me prepare mentalmente para todo, pero tras leer no puedo dejar de gritar!!
Ahhhhhh!!!!! Ha sido espectacular, muchas gracias x toda esta pasión, ya era hora de que Ethan y Merit se dejaran enloquecer por el deseo.

Son las mejores, gracias por el cap.

Adios!!!

dianne  – (20 de julio de 2010, 22:37)  

POR DIOS, estos dos son pura pasion y merit se quejaba de mayori nada que ver creo qeu los oyeron hasta los vecinos. que hot, hot,hot, ambos los dos pero ethan sus 400 años de vida le dan la experincia para saber como complacer a una mujer, haber que, mas pasa en el libro, oeri si que nos hicieron esperar por eso.

dianne  – (20 de julio de 2010, 22:39)  

gracias chicas por subir los dos capitulos seguidos si solo hubieran subido uno creo que me hubiera arrancado los pelos de la espera. gracias chloe y luuu por su trabajo.

Almudena :D –   – (21 de julio de 2010, 1:17)  

DIOS, no tengo palabras, este capitulo es OMG! jajajajaja casi que el mejor de todos xD
Muchisimas gracias, se espera el siguiente con ansia !
jajajajaja

Anónimo –   – (21 de julio de 2010, 15:26)  

geniall................ (jajaja)
gracias por los caps

lunakari  – (21 de julio de 2010, 15:26)  

geniall................ (jajaja)
gracias por los caps

María  – (21 de julio de 2010, 15:37)  

OMG! kiaaaaaa! tengo una sonrisa de oreja a oreja (estoy tardando en escribir mil años porque mi hermano no paraba de preguntarme que qué estaba leyendo y por qué tenía cara boba xDDD) Ethan es.... Ains, esto es... buf xDDD No coments! Es que es demasiado :P es lo que esperaba desde el principio, y fue tan genial! (espero q no la caguen ahora T_T) estoy por releerlo pero mejor lo dejo pa mañana xD menudos capitulazos, gracias chicas! ;)

María  – (21 de julio de 2010, 15:38)  

oh! y gracias por la traducción, claro ^^ estuve esperándola como una desesperada desde que terminé los libros anteriores :P y no me está decepcionando ni el libro ni vuestra dedicación (y sin faltas de ortografía que es muy importante ^^) muchas gracias

Camila  – (24 de julio de 2010, 14:40)  

OMG! fantastic! valió la pena esperar tanto bendita Merit cosiguió incluso una declaración amorosa :D

saludos chicas, gracias por el gran trabajo.

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