Twice Bitten- Capítulo 9



CAPÍTULO NUEVE: VOLUNTARIAMENTE DENTRO DE LA GUARIDA


Estaba en mi camino de regreso al vestíbulo – bañada y vestida en jeans y una camisa manga corta negra con un elegante cuello Mandarín, katana y el medallón de Cadogan completando mi conjunto – cuando mi celular sonó. Inmediatamente lo saqué, esperando que fuera un mensaje de texto de Mallory.

Era un mensaje, pero no proveniente de un viejo amigo – sino de uno nuevo en potencia. Noah había enviado una simple pregunta: “TODAVÍA DECIDIENDO?”

Dado que definitivamente aún lo estaba haciendo, borré el mensaje – y la evidencia.

“Buenas noches, solcito.”

Eché un vistazo detrás de mí, a la escalera, mientras deslizaba el teléfono de vuelta a mi bolsillo. Lindsey estaba rebotando escaleras abajo, su rubia coleta botando mientras se movía. Hoy estaba de servicio y claramente preparada para un día en el Cuartel de Operaciones de la Casa, vestida toda en negro Cadogan, con su katana encintada a su lado.

Llegó al recibidor, luego caminó hacia mí y apoyó sus manos sobre sus caderas. “No luces ni remotamente tan cansada como esperaba estuvieras. Tal vez él era la cura para lo que te afligía.”

Me le quedé mirando. “Perrdón?”

Rodó sus ojos. “Oh, vamos, Mer. Todos los escuchamos a ustedes dos anoche, y parte de hoy, en realidad. Pero gracias a Dios, diría. Ya era hora de que ustedes concretaran el hecho.”

No obstante su aprobación; un rubor, impulsado por la profunda mortificación, ascendió por mi rostro. “Nos escuchaste?”

Sonrió. “Sacudieron los cimientos. Lanzaron un montón de magia al aire.”

Estaba demasiado aturdida para hablar. Se me había ocurrido que podría haberse corrido la voz, por Margot o algún otro, de que había estado en los apartamentos de Ethan. No se me había ocurrido que las personas pudieran habernos oído, o sentido la magia que derramamos.

“Santo cielo,” murmuré.

Lindsey me dio unas palmaditas en el brazo. “No te sientas avergonzada. Ya era hora de que ustedes dos hicieran la bestia de doble espalda. ”

Tuve que trabajar para formar las palabras. “Hay tantas cosas mal con esa declaración, que no sé por dónde comenzar.”

“Comienza por los detalles, Sister Sledge . Cómo estuvo? Cómo estuvo él? Era tan fenomenal como todas pensamos que sería? En serio. No escatimes detalles, anatómicos o de los otros.”

“No te daré ningún detalle. Anatómico o de los otros,” agregué, antes de que pudiese modificar su pedido.

Había disgusto en su expresión. “No lo puedo creer. Lo hiciste con el Maestro y piensas tener los labios sellados al respecto?” chasqueó su lengua. “Eso es penoso. Al menos dame los pormenores de la charla posterior. Ya están oficialmente juntos ahora? Están saliendo? En una relación? Qué?”

“Bueno, en verdad no profundizamos en los detalles, pero él aún estaba allí cuando desperté esta noche. Ningún arrepentimiento nocturno posterior, hasta donde tengo entendido. Y él sabe que no estoy interesada en un amorío. He dejado eso bien claro.” Sonreí un poco.

Me devolvió la sonrisa. “Ésa es mi chica. Vaya manera de demostrarle quién el es el jefe.”

“En verdad estamos debatiendo quién es el jefe en esta Casa?”

Nos volteamos en simultáneo. Ethan estaba en parado al pie de las escaleras, cabello dorado alrededor de su cara, manos en los bolsillos, el periódico bajo el brazo.

“Buenas noches, mi querido Liege. Cómo estuvo su día?”

Ethan alzó una ceja a Lindsey, luego me miró. “Linda camisa. Tenemos que hacer un breve desvío antes de tomar para lo de los cambiaformas.”

“Oh,” entonó a sabiendas Lindsey. “Van a la Casa Navarro?”

“Vamos a la Casa Navarro,” confirmó Ethan.

Parpadeé. Cuando mencionó ‘desvío’, inmediatamente imaginé ir por un regalo para los anfitriones; un viaje a la Casa Navarro no figuraba en la lista. Nunca antes había estado allí, y la idea de ir ahora no me emocionaba. Y por qué no, se preguntan? Breve reseña: estaría enfrentando a un ex novio por primera vez desde nuestra separación oficial, del brazo del hombre con que él pensó que lo había estado engañando, y a sólo horas de realmente haber tenido sexo con él.

Fabuloso.

“Ella sabe?” preguntó Lindsey, meneando su cabeza hacia mí.

“Estoy aquí parada. Si sé qué?”

“Voy a contarle,” dijo Ethan. “Pero estamos cortos de tiempo. Olvidé llamar a Luc – por favor dile que quiero hablarle antes del amanecer para revisar los planes para la convocatoria.”

“Sí, si Sr,” pero se inclinó hacia mí antes de partir. “En verdad, bien hecho. Y lo digo en serio.”

Le sonreí y alcé una mirada inquisitiva hacia Ethan. “Qué necesito saber? Y por qué vamos a Navarro?”

Gesticuló para que lo siguiera, luego se dirigió hacia las escaleras del sótano. Cuando me alineé con él, sacó el periódico de debajo de su brazo. Era una copia del día del Chicago Sun Times. La abrió, a continuación la giró hacia mí.

“Oh mi Dios,” murmuré, quitando el periódico de sus manos.

El titular en la primera página – de la primera plana – decía, VENGADORA ENCOLETADA SALVA BENEFACTORES EN UN TIROTEO. Una foto mía asistiendo a Berna en la ambulancia estaba emplazada bajo el titular. Y había una sorpresa más – la segunda línea. Nick Breckenridge estaba listado como el autor del artículo.

Al tiempo que cuidadosamente tomaba las escaleras detrás suyo, leí la primer parte de la historia, la cual hablaba del tiroteo y mi trabajo de emergencia. Hasta ahí todo bien, pero no tenía idea de por qué Nick Breckenridge, de entre toda la gente, lo había escrito. No era que el escribir un artículo de primera plana no fuere lo suyo; él era un reportero inquisitivo con una reputación impecable. Simplemente yo no le agradaba mucho.

“Cómo – por qué?”

“Tal vez viraste la marejada Breckenridge – de animosidad a reportaje de primera plana.”

Nos detuvimos junto a la puerta del sótano. “Esto no puede ser pleitesía de un héroe. Ya sabes lo que Nick siente acerca de mí.”

“Escuchaste la vacilación de Gabriel cuando mencionó la casa de los Breckenridge. Tal vez, como Nick y Gabriel están aún en deuda. Después de todo, Gabriel sí se disculpó. No estaba exactamente emocionado de que Nick estuviera molestando a los vampiros.”

“Bien, ero convencer a un reportero ganador del Premio Pulitzer de escribir una historia glorificando a un vampiro – vampiro con el que él no está particularmente feliz – requeriría de mucha presión. No estoy segura de que Gabriel quisiera desperdiciar capitales políticos en mí. Además, no puedo imaginar que él haya puesto presión sobre Nick para colocarnos en la primera plana del Sun Times. Gabe no desea esa clase de atención. Levantaría demasiadas preguntas acerca de por qué vampiros armados estaban en el bar, o arriesgarse a que los paparazzi piensen que hay un nuevo punto de encuentro vampírico de última moda. Él definitivamente no querría eso. Tiene que existir otra razón.”

Y esa misteriosa razón me hacía preguntarme qué precio tendría que pagarle a Nick. No estaba segura de si era mejor o peor que él hubiese escrito esa nota porque tuvo un empujoncito nada sutil de su jefe. “Probablemente de la misma manera en que me sentiría si recibiera el empujón de un Maestro,” mascullé.

“Qué fue eso?”

“Nada. Qué tiene esto que ver con ir a la Casa Navarro?”

“La historia se torna considerablemente más desagradable a medida que avanza.”

“Como cuán desagradable?”

“Le recuerda al lector que los vampiros de la Casa Navarro no fueron ni remotamente tan, digámosle filantrópicos, como los vampiros de Cadogan.”

“Habla de los asesinatos en el parque?” Aquellos fueron el resultado de la cruzada asesina de Celina a través de los parques de Chicago. . . y el campus de la UC (Universidad de Chicago). Se suponía que yo fuere la segunda víctima, al menos antes de que Ethan me encontrara.

Él asintió. “Por eso es que Morgan desea vernos. Dado que estás destacada en el artículo y eran amigos con Nick, probablemente asuma que tuvimos algo que ver con esta creación.”

Llamarnos amigos le daba a mi relación con Nicholas Breckenridge muchísimo más crédito del que merecía.

Ethan ingresó su código, luego abrió la puerta del sótano.

“Y cómo te sientes acerca de lo que dice el artículo?” pregunté, siguiéndolo hacia el garaje.

“Bueno, evidentemente estoy saliendo con la Vengadora Encoletada, así que bastante feliz por ello.”

Me detuve para ofrecerle una mirada mordaz. Cuando me pasó de camino al auto, con una sonrisa presumida en su rostro, puse mis ojos en blanco. Pero a duras penas lo sentía. Después de todo, él había dicho ‘saliendo’.

Unos minutos más tarde estábamos en camino, el silencio reinaba en el Mercedes mientras terminaba de leer la historia. El artículo se leía como un texto elemental sobre Cadogan y Navarro, desde las posiciones de liderazgo a sus historias. También mencionaba que una mujer llamada Nadia era la nueva Segunda al Mando de Morgan. No sabía que él había promovido a alguien. Por otro lado, no había pensado realmente en preguntarle al respecto.

Esa omisión probablemente dijera mucho acerca de nuestra falta de potencial como pareja.

“De dónde sale la información?” pregunté, alzando la vista y dándome cuenta de que habíamos pasado de Hyde Park a Lake Shore Drive. Navarro estaba localizada en la Costa Dorada de Chicago, un área de cursis viviendas citadinas, condominios, y mansiones próximas al Lago y al norte del centro de Chicago.

“Ésa fue mi segunda pregunta,” respondió Ethan en forma sombría, “justo por detrás de preguntarme qué impolíticos actos nuestro joven Maestro de Navarro pudo haber tomado luego de verlo.” Me echó un vistazo. “Has hablado con él recientemente?”

“No desde la pelea.”

Hubo un momento de silencio en el auto, la tensión evidenciada por el tenue zumbido de magia. “Ya veo,” dijo.

Había desaprobación en su voz. Me tensé, anticipando una discusión. “Hay algo que quisieras decir acerca de eso?”

Cuando miró, su expresión era suave. No pude distinguir si era forzada o no.

“En absoluto,” dijo. “Pero puede que se añada a su irritación de haber visto el artículo.”

Pensé en las cosas que Morgan había dicho en nuestras últimas dos conversaciones, las acusaciones que había lanzado, la condescendencia de su tono. “Seeh, él probablemente no vaya a estar en el mejor de sus ánimos.”

“Alguna sugerencia?”

“A parte un completo ajuste de actitud, se te ocurrió de casualidad traer contigo algunos pedacitos de esa torta de mousse de chocolate?”


La Casa Cadogan era una histórica mansión de Hyde Park transformada en una residencia vampira – una belleza restaurada.

La Casa Navarro, por otro lado, era grande, chillonamente blanca y abarcaba la esquina de uno de los fragmentos más costosos en bienes raíces de la ciudad. Eran cuatro pisos de altura y se caracterizaba por una gigantesca torreta en una esquina, la fachada completa envuelta en la misma clase de mármol blanco.

“Creo que su torreta es más grande que nuestra torreta,” dije mientras Ethan estacionaba en la acera.

“Celina siempre ha tenido predilección por lo dramático,” estuvo de acuerdo.

Puse una mano sobre su brazo al tiempo que caminábamos hacia la puerta principal, la cual estaba toda menos oculta, por masivos y frondosos árboles. Se detuvo y echó un vistazo abajo, a mi mano, luego hacia mí.

“Uno de nuestros desacuerdos – entre Morgan y yo. . .” elegí mis palabras, tratando de descifrar una manera de explicarlo sin ser demasiado, para usar los términos de Lindsey, anatómica.

“Morgan pensó que tú y yo estábamos involucrados. Con anterioridad, quiero decir.” Me detuve allí, con la esperanza de que Ethan haya entendido el punto de manera que no tuviese que detallar exactamente de qué Morgan me había acusado de estar haciendo con Ethan.

“Ah,” dijo. “Ya veo.”

“No lo estábamos, por supuesto, pero no se convencía. Así que, en adición a las otras razones por las que no estará feliz de verme, puede que no vaya a estar muy emocionado de verme contigo.”

Ethan lanzó un semi bufido, luego subió las escaleras. Sin siquiera llamar, abrió la puerta del frente y me hizo señas para que ingresara.

“Qué es tan gracioso?” le pregunté cuando lo alcancé.

“La ironía. Por acusarte de semejantes actos lascivos, él consiguió la mismísima cosa que buscaba evitar.”

“No estoy segura de si lo llamaría ‘lascivo’. ”

Ethan se reclinó, sus labios en mi oído. “Yo, Merit, definitivamente diría ‘lascivos’. ”

No pude detener la sonrisa que elevó una esquina de mi boca, o el rubor que calentó mis mejillas.

“Además,” susurró Ethan, siguiéndome dentro de la Casa, “he decidido que si el artículo del Sun Times no encabeza su listado de acusaciones hacia nosotros hoy, hay menos esperanzas en sus habilidades como Maestro de las que pueda haber imaginado.”

No había habido seguridad afuera de la Casa Navarro, ninguna verja de tres metros, ningún hada mercenaria manteniendo un ojo vigilante sobre el perímetro. Los vampiros de Navarro se ahorraban esa diversión para el vestíbulo. . . pero los guardias no eran del tipo fornido que había esperado.

Tres mujeres estaban sentadas tras un mostrador semicircular de recepción hecho de cristal y acero que estaba justo por detrás de la entrada. Cada mujer estaba posicionada frente a un elegante monitor de computadora. Todas tenían el cabello oscuro y grandes ojos marrones, y todas vestían ceñidas chaquetas blancas de traje. Cada una llevaba su cabello recogido pero con un estilo diferente – de izquierda a derecha, extravagantemente abombado, coleta de caballo, y prolijo rodete.

Levantaron la vista al tiempo que entramos, luego comenzaron a susurrar y digitar en sus respectivos teclados.

Presumo que éstas son las Guardianas? Silenciosamente pregunté.

Bien podrían ser las Moiras de los Griegos , respondió.

“Nombre,” dijo la que estaba en el medio, elevando la vista del monitor para observarnos con suspicacia.

“Ethan Sullivan, Maestro, Casa Cadogan,” dijo Ethan. “Merit, Centinela, Casa Cadogan.”

Las otras dos mujeres dejaron de tipear y me miraron. Sus expresiones denotaban un rango de emociones – disgusto, curiosidad, pura apreciación femenina. Todas las emociones, asumí, motivadas por las idas y vueltas que había tenido con su ex Maestro, Celina, y su actual, Morgan. Iba cero a dos en cuanto a Maestros de Navarro.

“Identificación,” dijo la mujer más cercana a Ethan. Metió su mano dentro de su chaqueta y sacó una tarjeta del bolsillo interno de la misma, luego con dos dedos se la pasó a la mujer. Ella le echó un vistazo, a continuación comenzó a tipear con avidez.

Pensando que íbamos a estar aquí un buen rato, aproveché para escarbar a fondo. . . y me sorprendí.

La habitación frontal que estaba abierta era enorme, dos escaleras encontrándose en un balcón en el segundo piso. El atrio completo estaba abierto hasta el techo, el salón coronado por un enjaulado al estilo invernáculo de tragaluces victorianos. Aunque esas cosas parecían demasiado europeas para mí, la decoración lucía como si hubiese sido tomada de un museo de arte moderno. No había demasiado en la forma de los muebles o adornos, y las pocas cosas que había tenía una cualidad escultural. Había un sofá tapizado en cuero blanco, una mesita de café que consistía en un gigantesco, curvilíneo núcleo de madera laqueada, y luces empotradas destellando sobre imponentes lienzos de arte pop y fotografías en blanco y negro. Todo ello estaba dispuesto entre relucientes pisos de mármol blanco y paredes igualmente blancas.

“Esto es - ,” comencé, mi vista sobre un cuadro que parecía representar los agarres de goma que encajan en los lápices número dos, pero no hallé palabras para describirlo.

“Si,” dijo Ethan. “Definitivamente lo es.” Se movió a mi lado, probablemente no acostumbrado a tener que esperar por un servicio, luego miró nuevamente a las chicas. “Nos aguardan.”

Sin mirar para arriba, la chica en el centro apuntó un dedo con su larga uña hacia atrás nuestro. Ambos nos volteamos. Un banco situado en un rincón junto a la puerta principal, tres aparentemente aburridos y sobrenaturalmente atractivos vampiros lo llenaban – dos mujeres y un hombre entre medio. Todos vestían trajes y tenían maletines en sus regazos. Todos perfectamente pulcros, pero había cansancio en sus ojos y en la caída de sus hombros. Parecía como si hubieran estado aquí un buen rato.

“Fabuloso,” mascullé.

Ethan soltó un suspiro, pero su sonrisa retornó cuando se volteó para enfrentar a los Detinos otra vez. “A su conveniencia,” dijo con grandilocuencia.




Al final resultó ser que, su conveniencia fue siete minutos más tarde. “Merit,” la chica de la derecha finalmente dijo. Miré hacia su mano extendida, la cual contenía un identificativo plástico translúcido del tamaño de una tarjeta de crédito. Tenía la palabra VISITANTE estampada de un lado, y portaba un holograma de una abeja de alas amplias – un símbolo de las raíces francesas de la Casa, pensé, pero traducido en la tecnología del siglo XXI.

“Sofisticado,” dije, luego abroché la tarjeta sobre el dobladillo inferior de mi camisa.

“Nosotros también tenemos pases de visitas,” Ethan murmuró, como si le ofendiera la posibilidad de que la Casa Navarro fuera más organizada. Aceptó el broche y lo incorporó a su traje, luego miró expectante a la mujer.

Silencio.

Hizo señas hacia las escaleras. “Deberíamos simplemente - ”

“Nadia bajará para guiarlos,” dijo la del medio.

“Estamos agradecemos por su ayuda,” dijo Ethan, luego se movió hacia el centro de la habitación.

“Necesitamos un atrio de cuatro pisos,” le dije.

“La Casa Cadogan es perfecta tal y como está. No la cambiaremos para que se ajuste a los antojos de una Centinela arquitectónicamente envidiosa. Ah!,” añadió alegremente, “aquí está ella.”

Miré para arriba.

Una mujer estaba bajando al trote por las escaleras, una delicada mano sobre el barandal de mármol al tiempo que se deslizaba hacia nosotros.

No – no sólo una mujer. Una supermodelo. Era una completa belleza sin ningún esfuerzo. Sus ojos eran amplios y verdes, su nariz recta y delgada, sus pómulos altos. Su cuerpo era largo y elongado, y estaba vistiendo leggings, con botas altas a la rodilla, y una blusa larga tejida con una faja. Era la clase de conjunto que podría haber usado mientras vagaba por las calles de Manhattan en mis días de universitaria. Su cabello era largo y castaño mediano, y se derramaba por sus hombros como seda. Me incliné hacia Ethan. “Podrías haberme avisado del hecho de que la nueva Segunda al Mando de Morgan fuera prácticamente una chica de portada.”

“Celosa otra vez?”

“Ni siquiera un poco,” respondí con sequedad, luego le di un codazo en las costillas. “Pero tú estás jadeando, Sullivan.”

Ofreció un fingido uff ante el codazo, luego, con la mano extendida, caminó hacia Nadia.

“Ethan,” dijo Nadia con una beatífica sonrisa, tomando su mano. Intercambiaron besos en la mejilla y susurros que hicieron que algo se revolviera dentro de mi estómago. Esos serían los celos entrando en acción, silenciosamente pensé.

“Nadia, esta es Merit, mi Centinela,” dijo, gesticulando hacia mí. Nadia me miró resplandeciente, luego extendió ambas manos.

“Merit,” entonó, inclinándose para besar mi mejilla también.

“Es un placer conocerte.” Su voz arrastraba el más leve dejo de acento francés, y su perfume era exótico. Por partes iguales complejo y anticuado, como algo que elegirías en una boutique en algún perdido distrito Parisino. Una armonía de flores, limones, potentes especias y la luz del sol, todo junto embotellado.

“Mi Liege está en su oficina, ¿si gustan seguirme?”

Ethan asintió y me alineé tras Nadia, quien trotó nuevamente escaleras arriba, su cabellera rebotando sobre sus hombros mientras se movía. En verdad – era como estar viendo un comercial de shampoo. Al final de las escaleras, giramos a la izquierda, luego tomamos por un amplio corredor de mármol otros nueve o diez metros. La puerta estaba abierta. Solté un respiro y me preparé para el drama.


TRADUCIDO POR CHLOE♥


Gracias por sus comentarios♥

swe3tlo0ve  – (22 de julio de 2010, 12:36)  

Guuaauu!! Ha sido un muy drastico cambio, pero un muy buen capitulo y ni k decir de la traducción "magnifique"

Gracias por el cap, espero el proximo con una buena dosis de drama.

Bay!!

Isabel  – (22 de julio de 2010, 16:13)  

woah! Que rapidez para los capis chicas, son las mejores!
Este capitulo me supo a poco, y sobretodo despues de los 2 capitulos anteriores jajajaj
Pero ya estoy deseando que aparezca Morgan en escena, haber que tal se porta xDD
Deseo ansiosa el prox cap.
Y mil gracias x la traduccion!

María  – (22 de julio de 2010, 16:54)  

yiaah! qué pasará con Morgan? estoy deseando saberlo xD (y ya odio a Nadia por ser tan absolutamente perfecta y hacer sentir celos a Merit xD) espero de verdad que haya tensión ambiental Morgan-Ethan-Merit y eso, que si no será una reunión aburrida (y este capi promete aunq deja ganas de más)muchas gracias!

roza18  – (22 de julio de 2010, 17:58)  

Woow!! ya quiero ver la reaccion de Morgan... Aunque este capi me parecio muy poco haha, supongo que es la adiccion jeje

Gracias chicas, realmente me sorprenden ya que son muy rapidas con los capis :D
Ya quiero leer el proximo!

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