Hard Bitten - Capítulo XXIV y XXV

CAPÍTULO VEINTICUATRO

CHERCHEZ LA FEMME*
*Cherchez la Femme- En busca de la mujer.

Soñé que era el primer día de instituto y era una incómodamente alta veintiocho añera caminando por un pasillo con un nuevo cuaderno y una lapicera en mano. De algún modo había olvidado registrarme para las clases, y a pesar de que tenía dos posgrados y medio de la Universidad, había olvidado también, aparentemente, terminar el décimo grado.

Me senté en un escritorio demasiado pequeño para mí y miré fijamente un pizarrón de tiza lleno con ecuaciones cuadráticas escritas a mano, demasiado complicadas para mí para poder resolverlas. Cuando miré alrededor del salón, todo el resto del mundo estaba muy ocupado llenando las páginas grapadas de una prueba. Uno por uno, los estudiantes levantaron la vista, me miraron y comenzaron a golpear sus puños contra los escritorios.

Thump. Thump. Thump.

Una chica con largo cabello rubio me miró.

“Abre la puerta,” ella dijo.

“Qué?”

“Dije, abre la—”

Me desperté de un salto, sentándome derecha en la cama, justo a tiempo para ver a Ethan desaparecer de la habitación.

Froté las manos en mi cara hasta que estuve en su habitación nuevamente—no una estudiante de segundo año fuera de lugar en un instituto para el cual era demasiado vieja para asistir.

Escuché la puerta abrirse y cerrarse. Traté de alisar lo que estaba segura era un severo caso de cabello-cama, y luego lancé las sábanas fuera para deslizarme hasta la otra habitación.

“Qué sucede?”

Ethan sostuvo un teléfono de línea inalámbrico.

“Es Jeff, para ti. Aparentemente, es urgente.”

Frunciendo el ceño, tomé el teléfono. “Jeff? Qué sucede?”

“Siento interrumpirte, pero fui capaz de desenterrar más información sobre Paulie Cermak y su historia criminal.”



Fruncí el ceño. “Sabes que Celina ya ha sido arrestada, cierto?”

“Y que una orden de arresto ha sido emitida contra el Sr. Cermak después de su pequeña confesión anoche. Oh—y escuché que la orden contra Ethan fue levantada, así que felicitaciones por eso. Pero ese no es el problema.”

“Entonces, qué has aprendido?”

“Encontré el reporte policial original-y está registrado el nombre de la víctima. Bueno, el apellido y la inicial, de todos modos. Un chico o chica llamado ‘P.Donaghey.’ También de Chicago—”

Sacudiendo mi cabeza, lo interrumpí. “Jeff, conozco ese nombre.” Apreté mis ojos pero no pude ubicarlo. “Puedes buscarlo en Google?”

“Oh, claro.” Escuché dedos volando a través de las teclas. “Oh, esto es malo.”

“Dime.”

“‘P.Donaghey’ significa ‘Porter Donaghey.’ Él fue el oponente de Seth Tate en su primer elección para la alcaldía.”

Ahora recordaba dónde había visto la fotografía de Paulie antes. “Paulie Cermak golpeó al oponente de Seth Tate en la cara.”

Los ojos de Ethan se agrandaron como platos.

“Espera, hay más. Tengo fotos. Eventos de campaña. Tate está en el podio, y puedes ver a Paulie en el fondo.”

“Envíale las imágenes a Luc,” le dije. “Del mismo modo que lo hiciste antes.” Algo más se me ocurrió. “Jeff, en el archivo que encontraste, decía algo sobre quién representó a Paulie? El abogado que consiguió sellar ese archivo, quiero decir?”

“Um, déjame buscar.” Quedó en silencio por un momento sin contar un nervioso silbido.

“Oh, mierda,” finalmente dijo.

Únicamente un abogado tenía sentido. “Fue Tate, cierto?”

“Fue Tate,” Jeff confirmó. “Cermak golpeó al oponente de Tate, y Tate lo sacó. Paulie Cermak y Tate se conocen.”

Con el teléfono todavía presionado en mi oído, miré a Ethan. “No creo que ese sea el final de todo, Jeff. Si Paulie está involucrado con las drogas, las raves y Celina, y Paulie y Tate se conocen, entonces cuánto está involucrado con las drogas, las raves y Celina?”
“Cuál es la teoría?” Ethan silenciosamente moduló.

“Tate está bajo presión para asegurar a los ciudadanos de Chicago sobre los vampiros. Decide ser proactivo—ayuda a crear un problema; ayuda a solucionar el problema. Wham, bam, gracias ma’am, y los números de sus encuestas subieron en un veinte por ciento.”

“Oh, tengo que decirle a Chuck sobre esto,” Jeff dijo.

“Puedes conseguir una orden de arresto contra Tate?”

“Con tan poca evidencia? No. No tienes nada que una a Tate como dijiste, a las drogas, las raves o a Celina. No es suficiente con que Paulie lo conozca.”

“No es suficiente? Qué más quieres?”

“Tú eres la Centinela. Encuentra algo.”

Colgué el teléfono y miré a Ethan, una disculpa en mi expresión.

“Sabía que no había terminado,” él dijo. “Lo sabía tan bien como tú ayer. Sólo quería momentáneamente disfrutar de la posibilidad de que pudiéramos encontrar unas pocas horas de paz.”

“Tuvimos unas pocas horas,” Señalé con una sonrisa. “De otro modo no estaría de pie en tu apartamento en una remera y con un serio problema de cabello-cama.”

“Eso es verdad. Tu problema de cabello-cama es bastante grave.”

“Eres gracioso al atardecer, Sullivan.”

“Y tú eres adorable. Supongo que es hora de sembrar el caos otra vez?”

“Mi archivo ya está anotado. Es mejor tener más deméritos en mi archivo que tener más presión sobre la Casa.” Avancé en puntas de pie y presioné mis labios en su mejilla. “Llama a Luc y a Malik y tenlos preparados para la tormenta. Voy a regresar a la casa de Paulie.”

“Un momento,” dijo, y antes de que pudiera preguntarle por qué, estaba tirando de mi remera para acercarme. Me besó brutalmente, y luego me apartó tan abruptamente que casi me tropiezo.

“Qué fue eso?” Pregunté, mi voz repentinamente ronca.

Me guiñó. “Ese era el beso que me debías. Ahora ve a atrapar a tu hombre, Centinela.”

Veinte minutos más tarde estaba vestida, con la katana y en mi camino a Garfield Park. Ethan, Luc y Malik estaban en la Sala de Operaciones, listos para enviar tropas, pero esperando evitar que la Casa se involucrara más de lo necesario. También tenían a Jeff en conferencia en caso de que necesitaran asistencia informática.

Desafortunadamente, supe que algo iba mal cuando aparqué en la entrada de Cermak. La puerta del garage estaba abierta y el Mustang se había ido. La casa estaba oscura y vacía, incluso las baratas cortinas habían sido arrancadas de las ventanas.

Saqué mi coche de la acera y me dirigí a la curva pasando la casa. “Estuve malditamente cerca,” Maldije, sacando mi celular y llamando a la tripulación. “Se ha ido,” le dije tan pronto como Luc me contestó. “El Mustang se ha ido, y la casa está vacía.”

Pero entonces, mi suerte cambió.

“Espera,” dije apagando el coche y deslizándome abajo en el asiento, mis ojos en el espejo retrovisor. El Mustang aparcó en la curva. Paulie saltó fuera del auto y entró al garage.

“Qué está sucediendo, Centinela?” Ethan preguntó.

“Ha regresado. Corrió dentro del garage. Quizá olvidó algo.”

Efectivamente, menos de diez segundos después, Paulie salió del garage con. . . un volante en mano.

“Olvidó un volante,” informé secamente al equipo, preguntándome si Paulie tendría alguna idea de que pronto sería derribado por culpa de un accesorio de auto. Ah, bueno. Su pérdida, mi ganancia.

Después de un momento, regresó el Mustang a la calle. Esperé hasta que me pasó, luego encendí el auto y avancé detrás de él.

“Se está yendo nuevamente, lo estoy siguiendo,” les dije. “Estoy casi dos cuadras por detrás, así que con un poco de suerte no podrá verme.”

“En qué dirección?”

“Un, este por ahora. Tal vez hacia el Loop?”

Oí la voz de Malik. “Tal vez está tratando de acabar con Celina?”

“Si él y Tate son amigos, no necesitará hacer nada de eso. De cualquier modo, los mantendré al tanto.”

Colgué y bajé el teléfono nuevamente, luego me concentré en seguir a Paulie a través de la ciudad. Era el tipo de conductor que conseguía volverme loca de la irritación: tenía un elegante coche con un indudablemente sólido motor, pero conducía como si su licencia estuviera vencida. Demasiado lento. Demasiado cuidadoso. Por supuesto, había una orden de arresto sobre él, así que tenía sentido de que evitara darles a los policías cualquier razón para detenerlo.

Le tomó veinte minutos llegar al Loop, pero no se detuvo allí. Continuó avanzando hacia el sur, y ahí fue cuando me puse nerviosa de nuevo.

Llamé al equipo.

“Estamos aquí,” Luc dijo.

“Envíen refuerzos,” dije. “Se está dirigiendo a Creeley Creek.”

No me molesté en entrar a Creeley Creek a través de la verja frontal; no le quería dar al alcalde y a su probable compinche una advertencia.

En cambio, estacioné a unas cuantas cuadras de distancia, tomé mi katana, salté la cerca y me escabullí a través del jardín. Estaba segura que debía haber seguridad en alguna parte, pero no vi ningún guardia, así que me moví alrededor de la casa, asomándome por las bajas y horizontales ventanas hasta que los vi—Tate detrás de su escritorio mientras Paulie hablaba animadamente desde el otro lado.

Pero no estaban solos. Quién estaba sentada en el borde del escritorio de Tate?

Celina Desaulniers.

Cerré los ojos, maldiciendo mi ingenuidad. Por qué Celina había confesado sus horribles actos en frente de humanos? Porque ella tenía una relación con el alcalde que le aseguraba que saldría limpia de esto.

Eso debía haber sido parte de su gran plan.

Seducir al alcalde, hacerse amiga de un distribuidor de drogas, y crear una droga destinada a recordarle a los vampiros sus raíces predatorias. Cuando la mierda golpeara el ventilador, ella podría tomar el crédito de haberle dado a los vampiros el momento de sus vidas, e invitar a los humanos a unirse a la fiesta. Y podría hacer todo eso con impunidad.

No me sorprendería enterarme de que había encantado a Tate para que lo hiciera. Era un político, seguro, pero había parecido genuinamente preocupado sobre la ciudad.

Había Celina creado toda esta artimaña y lo sedujo con los resultados de las encuestas?

Realmente, realmente la odiaba.

Irritación dejando de lado mi miedo, regresé a un patio cercano, lo crucé tan subrepticiamente como pude y empujé la puerta. Manteniendo mi suerte—ésta estaba sin llave. Avancé en silencio por el pasillo hasta la habitación donde los había visto, luego entré.

Todos miraron la puerta.

Paulie fue el primero en moverse. Retrocedió unos cuantos pasos, moviéndose más cerca de la esquina de la habitación—y más lejos de un rabioso vampiro.

Entré y golpeé la puerta detrás de mí.

“Parece una agradable reunión.”

Tate sonrió perezosamente. “Estos jóvenes vampiros no tienen modales en estos días. Ni siquiera esperaste por una invitación, no es cierto?”

La falsa alegría me preocupó—e hizo que me preguntara si él estaba todavía bajo la influencia del glamour de Celina. Solté el seguro de mi espada, la desenvainé, y me acerqué. No tenía sentido pretender que estábamos aquí para divertirnos.

Apunté a Celina con la katana. “Nos tendiste una trampa.”

Celina se observó una uña. “Hice lo correcto, como el PG te ha dejado claro una y otra vez. Por qué incluso estás aquí?” Rodó sus hombros, como si estuviera irritada.

La miré sospechosa de su humor ligero. “Levanta tu cabeza, Celina y mírame.”

Sorprendentemente, ella hizo lo que le pedí. Finalmente pude ver sus ojos—los cuales estaban anchos, sus irises casi completamente plateados. Ella no conducía el show—ella había sido drogada.

Me había equivocado. De nuevo.

Levanté la vista hacia Tate. “La estás controlando con V?”

“Sólo parcialmente. Asumí que vendrías corriendo cuando descubrieras la conexión entre el Sr. Cermak y yo. Cuando el archivo policial fue accesible, recibí una alerta. Mientras tanto, pensé que podríamos amplificar el drama un poco. Entiendo que la Srta. Desaulniers es toda una guerrera; decidí probar los efectos de V en una mujer que ya es conocida por ser habilidosa. La hace una mejor luchadora? Una peor? Como una ex-investigadora, debes apreciar mi enfoque.”

“Estás loco.”

Tate frunció el ceño. “Ni un poquito, desafortunadamente.”
Celina saltó fuera de la esquina del escritorio y caminó a lo largo de su longitud, pasando un dedo sobre su superficie. Mantuve mi espada apuntada a ella, y un ojo en Tate. “Dijiste que la estabas controlando sólo parcialmente con V. De qué otro modo la estás controlando?”

Él simplemente se quedó allí sentado y me sonrió—y en ese momento sentí el cosquilleo revelador de la magia en el aire. Pero no el ligeramente irritante que desprendían Mallory y Catcher. Este era más pesado-más grasoso, en la forma que impregnaba la habitación.

Tragué una ráfaga de miedo, pero resolví otra parte del puzzle. “Tu agregaste la magia al V.”

“Muy bien. Me preguntaba si tú y los tuyos descubrirían eso. Llámalo una firme, o algo parecido.”

“Qué eres?” Pregunté, aunque sabía parte de la respuesta: no era humano. No sabía por qué nunca había sido capaz de sentirlo antes, pero ahora sabía que era cierto. La magia pesada que estaba arrojando no era nada parecida a la de Mallory o Catcher.

Frunciendo el ceño, se inclinó hacia delante y unió sus manos sobre el escritorio. “A riesgo de sonar increíblemente ególatra, soy la mejor cosa que le ha pasado a esta ciudad en un largo tiempo.”

No había fin para el ego de este hombre?

“Realmente? Creando caos? Drogando a los vampiros y poniendo a los humanos en riesgo?” Apunté a Celina. “Liberando a una delincuente?”

Tate se recostó nuevamente y rodó sus ojos. “No seas melodramática. Y recordarás que Celina se hizo cargo de la culpa por las drogas. Todo funcionó muy limpiamente. Lo menos que podía hacer era recompensarla un poco—aquí en la privacidad de mi propia casa, de todos modos.”

Suponía que había estado al tanto del engaño a Celina para que acudiera a la reunión en el Festival Callejero—y para que confesara. Ella confesó porque sabía que Tate la dejaría fuera de la horca; la confesión le servía a Tate para “resolver” el problema de V. Dirigí mi mirada hacia ella. Parecía estar completamente inconsciente de que Tate hablaba suyo. Dejó de moverse al lado del escritorio de Tate y comenzó a golpear sus dedos nerviosamente encima de él. Parecía que V comenzaba a surtir efecto, a darle ese zumbido molesto.

“Francamente, Merit. Me sorprende que no aprecies el tremendo favor que V le ofrece a los vampiros.”

“Te hace sentir como un vampiro,” Celina entonó.

“Ella tiene razón,” Tate dijo, atrayendo mi mirada. “V reduce las inhibiciones. Puedes pensar que soy cruel, pero creo que V ayudaría a eliminar la parte menos agradable de la población vampírica. Esos a favor de usar V merecen ser encarcelados.”

“Así que ahora estás entrampando vampiros.”

“No es entrampamiento. Es buena planificación urbana. Es una auto-selección para el control de población. Entiendo que no eres susceptible al glamour. Eso no te hace diferente? Mejor? No tienes la misma debilidad. Eres más fuerte, con mejor control.”

Levanté la katana en la dirección de Celina.

“Ve al grano, Tate.”

“Sabes el tipo de equipo que podríamos hacer? Eres la representante de los vampiros buenos. Salvas humanos, incluso cuando el PG busca derrotarte, castigarte por tus actos. Ellos te aman por eso. Ayudas a mantener a la ciudad en equilibrio. Y eso es lo que necesitamos, si hay alguna esperanza para los vampiros y los humanos de sobrevivir juntos.”

“No hay modo de que trabaje contigo. Crees que saldrás de esto? Después de engañar a los vampiros y contribuir a las muertes—al daño—de humanos?”

Su mirada fue helada. “No seas ingenua.”

“No,” dije. “No justifiques tu maldad con algo fingido y trillado como, ‘este es el modo en que el mundo funciona.’ Este no es el modo en el que el mundo funciona, y mi abuelo es prueba de ello. Eres egocéntrico y estás completamente loco.”

La percusión de los dedos de Celina aumentó en ritmo, pero cual fuera el control mágico que Tate tenía en ella, era efectivo. No actuaría sin su permiso. “Puedo matarla ahora, por favor?”

Tate alzó una mano de silenciamiento. “Espera tu turno, querida. Y qué sobre tu padre?” Me preguntó. “Él no está loco, cierto?”

Sacudí mi cabeza, confundida por la incongruencia. “Esto no es sobre mi padre.”

Con sus ojos grandes por la sorpresa, Tate dejó salir una estridente risa sin alegría. “No es sobre tu padre? Merit, todo en tu vida desde que te convertiste en una colmilluda ha sido sobre tu padre.”

“Qué se supone que signifique eso?”

Me dio una mirada mejor guardada para un niño inocente. “Por qué crees que tú, de todas las personas de Chicago, fuiste convertida en vampiro?”
“No por culpa de mi padre. Celina trató de matarme. Ethan salvó mi vida.” Pero incluso mientras decía las palabras en voz alta, mi estómago se apretó por el miedo.

Confundida, dejé caer la espada a mi lado.

“Sí, me has dicho eso antes. Repetir las mentiras no las convierte en verdad, Merit. Fue una tremenda coincidencia, que Ethan estuviera en el campus cuando tú lo estabas, no es cierto?”

“Fue una coincidencia.”

Tate chasqueó su lengua. “Eres más inteligente que eso. Quiero decir, verdaderamente—cuáles son las probabilidades? No crees que hubiera sido beneficioso para tu padre el tener a un vampiro en su bolsillo—su hija—cuando los disturbios terminaran? Cuando los humanos se acostumbraran a la idea de los colmilludos viviendo entre ellos?”

Tate sonrió forzosamente. Y luego las palabras se deslizaron de su boca como veneno.

“Y si te dijera, Merit, que Ethan y tu padre tenían un cierto, digamos, acuerdo de negocios?”

La sangre rugía en mis oídos, mis nudillos blancos alrededor del mango de mi katana. “Cállate.”

“Oh, vamos, querida. Si el gato estuviera fuera de la bolsa, no querrías saber todos los detalles? No quieres saber cuánto le pagó tu padre? Cuánto, Ethan, el compañero de crimen de tu padre, tomó de él para hacerte inmortal?”

Mi visión atenuada a negro, recuerdos abrumándome: el hecho de que Ethan y Malik estaban en el campus de la Universidad de Chicago en el preciso momento en que yo había sido atacada. El hecho de que Ethan había conocido a mi padre antes de que los presentara. El hecho de que Ethan me había dado drogas para aliviar la transición biológica a vampiro.

Pensé que me había drogado porque se sentía culpable de que no había sido capaz de consentir el Cambio.

Se sentía en verdad culpable porque me había cambiado a pedido de mi padre? No. Eso no podía ser cierto. Como si lo hubiera convocado, Ethan irrumpió repentinamente en la habitación, furia en sus ojos.

Había venido a apoyarme.

Tate se encontraba todavía en la habitación, pero casi había desaparecido de la vista. Mi mirada cayó en Ethan, el miedo poderoso, cegándome, ensordeciéndome mientras la sangre rugía a través de mis venas.

Ethan se movió hacia mí, escaneó mis ojos, pero yo todavía no podía encontrar las palabras para darle voz a la pregunta.

“Te encuentras bien?” Preguntó. “Tus ojos están plateados.” Regresó su Mirada a Tate, probablemente sospechando que mi hambre había sido provocada. “Qué le hiciste?”

Agarré el mango de mi espada más fuerte, el cordón mordiendo la piel de mi palma, y me forcé a decir las palabras.

“Tate dijo que te reuniste con mi padre. Que te pagó para que me convirtieras en vampiro.” Quería que me dijera que era mentira, sólo más falsedades expulsadas de la boca de un político como clavos ardiendo.

Pero las palabras que él dijo rompieron mi corazón en millones de pedazos.

“Merit, lo puedo explicar.”

Lágrimas comenzaron a deslizarse por mis mejillas mientras gritaba mi dolor. “Confié en ti.”

En cambio el tartamudeó, “Así no fue cómo sucedió—”

Pero antes de que pudiera terminar su excusa, sus ojos saltaron a un lado.

Celina se estaba moviendo de nuevo, con una afilada estaca en su mano. “Necesito moverme,” dijo lastimosamente. “Necesito terminar esto ahora.”

“Tranquila, Celina,” Tate advirtió. “Esta lucha todavía no es tuya.”

Pero ella no sería disuadida. “Ella ha arruinado suficiente para mí,” Celina dijo. “No arruinará esto.” Antes de que pudiera contrarrestar el argumento, echó hacia atrás su brazo y la estaca estaba en el aire—dirigida directamente hacia mí.

Sin una pausa, y con la velocidad de un vampiro de siglos de edad, Ethan se lanzó hacia delante, su torso frente al mío, bloqueando la estaca, evitando que golpeara mi cuerpo.

Tomó el golpe de lleno, la estaca estallando a través de su pecho.

Y a través de su corazón.

Por un momento, el tiempo se detuvo, y Ethan me miró, sus ojos verdes apretados por el dolor. Y luego se había ido, la estaca repiqueteó en el suelo frente a mí. Ethan remplazado por—transformado en—nada más que una pila de cenizas en el suelo.

No tuve tiempo de detenerme o pensar.

Celina, ahora sintiendo completamente los efectos de V, se estaba moviendo nuevamente, una segunda estaca en mano. Agarré la estaca que había lanzado, y rezando por un objetivo, la lancé.

Mi objetivo fue alcanzado.

Golpeó su corazón, y antes de que un segundo hubiera pasado, ella se había ido, también. Al igual que Ethan cuando cayó, no quedó nada más de ella que una pila de cenizas en la alfombra. Con mi instinto de preservación reemplazado por el shock, miré hacia abajo.

Dos ordenados conos de cenizas yacían en la alfombra.

Todo lo que quedaba de ellos.

Ella estaba muerta.

Él estaba muerto.

La realización me golpeó. Incluso mientras otros acudían a la habitación, yo cubrí mi boca para contener el grito y caí sobre mis rodillas, sin fuerzas.

Porque él se había ido.

Malik, Catcher, mi abuelo, y dos oficiales uniformados irrumpieron en la oficina. Luc debía haberlos llamado. Regresé mi mirada a Tate, todavía detrás de su escritorio, magia picante en el aire pero sin ningún otro signo de que él estuviera vagamente preocupado por lo que había sucedido en su casa.

No había modo de que dejara que quedara impune. “Tate estaba distribuyendo V,” dije, todavía en el suelo. “Drogó a Celina, la dejó salir de la cárcel. Ella se ha ido.” Bajé la mirada a la ceniza nuevamente. “Ella mató a Ethan—él saltó frente a mí. Y luego yo la maté.”

La habitación quedó en silencio.

“Merit está afligida,” Tate dijo. “Confundió los hechos.” Apuntó a Paulie, quien ahora estaba corriendo hacia una ventana al otro lado de la habitación. “Como supongo que ya saben, ese hombre es el responsable por distribuir V. Él ya lo ha confesado.”

Paulie farfulló mientras los oficiales lo alejaban de la ventana. “Tú, hijo de puta. Crees que puedes salirte con la tuya? Crees que puedes usarme de este modo?” Se alejó de los uniformados, quienes lograron sostenerlo en el suelo antes de que saltara sobre Tate.

“Esto es su culpa,” Paulie dijo, con el pecho contra el suelo, levantando su cabeza lo suficiente para mirar a Tate. “Todo esto fue obra suya. Él organizó todo—encontró una propiedad abandonada por la ciudad para utilizarla de almacén, encontró a alguien para mezclar los químicos, y estableció la red de distribución.”

Tate suspiró cansado. “No se avergüences a si mismo, Sr. Cermak.” Miró a mi abuelo, simpatía en su expresión. “Debe haber estado probando su propia mercancía.”

“Crees que soy estúpido?” Cermak preguntó, ojos salvajes. “Tengo cintas, idiota. Grabé cada conversación que hemos tenido porque sabía—simplemente sabía—que si lo peor sucedía, me lanzarías a los lobos.”

Tate empalideció, y todo el mundo en la habitación se congeló, inseguros sobre qué hacer.

“Tiene cintas, Sr. Cermak?” Mi abuelo preguntó.

“Docenas,” dijo con aire de suficiencia. “Todas en una caja fuerte. La llave está alrededor de mi cuello.”

Uno de los uniformados pescó dentro de la camisa de Cermak, luego sacó una pequeña llave en una cadena.

“Encontrada,” dijo, sosteniéndola en alto.

Y allí estaba la evidencia que necesitábamos.

Todos los ojos giraron hacia Tate, quien se ajustó el cuello de su camisa.

“Estoy seguro de que podemos aclarar esto.”

Mi abuelo asintió hacia Catcher, y ambos avanzaron hacia Tate. “Por qué no lo discutimos en el centro?”

Cuatro oficiales más aparecieron en la puerta de la oficina.

Tate fue tomado y asintió hacia mi abuelo.

“Por qué no?” dijo educadamente, ojos hacia delante mientras era sacado de la habitación, un hechicero, un defensor del pueblo y cuatro oficiales del Departamento de Policía de Chicago detrás de él.

Los primeros dos uniformados condujeron a Paulie fuera.

El silencio descendió.

Probablemente, sólo unos minutos habían pasado desde que había arrojado la estaca. Pero los minutos se sentían como horas, las cuales se sentían como días. El tiempo se volvió un borrón que se movía a mí alrededor, mientras yo—finalmente—me quedaba inmóvil.

Me quedé de rodillas sobre la alfombra, manos flojas sobre mi falda, completamente indefensa ante los restos de dos vampiros. Era vagamente conciente de la tristeza y el odio que inundaban mi piel en alternadas olas, pero ninguna podía penetrar el grueso escudo de shock que me mantenía derecha.

“Merit.” Esta voz era más fuerte. Más dura. Las palabras—la base, inexpresiva, el sonido desesperanzado de las palabras de Malik—buscaron mis ojos. Los suyos estaban vidriosos, cubiertos con un obvio brillo de tristeza, de desesperación.

“Él se ha ido,” dije inconsolable. “Él se ha ido.”

Malik me sostuvo mientras las cenizas de mi enemiga y de mi amante eran recogidas en urnas negras, mientras ellos eran sellados y cuidadosamente escoltados fuera de la oficina de Tate.

Me sostuvo mientras la habitación se vació nuevamente.

“Merit. Necesitamos irnos. No hay nada más que puedas hacer aquí.”

Me tomó un momento darme cuenta por qué él estaba aquí. Por qué Malik estaba en el suelo a mi lado, esperando acompañarme a casa.

Él había sido el Segundo de Ethan.

Pero ya no era más Segundo.

Porque Ethan se había ido.

Dolor y rabia sobrepasaron el shock. Hubiera golpeado el suelo si Malik no hubiera puesto sus brazos a mí alrededor, manteniéndome derecha.

“Ethan.”

Luché, lágrimas comenzando a bajar por mi rostro, y empujé para huir.

“Déjame ir! Déjame ir! Déjame ir!” Gemí, lloré, hice sonidos más adecuados para un depredador que una chica, y los golpeé, piel ardiendo dónde sus manos apretaban mis brazos. “Déjame ir!”

“Merit, para. Quédate quieta,” dijo, este nuevo Maestro, pero todo lo que podía oír era la voz de Ethan.








CAPÍTULO VEINTICINO

DEJANDO IR



Esa noche lloramos públicamente: ocho enormes tambores taiko japoneses se alineaban en la acera fuera de la Casa, sus músicos golpeando un canto de percusión mientras las cenizas de Ethan eran movidas dentro de la Casa.

Observé la progresión desde el vestíbulo. Por respeto, y para proteger la progresión de Ethan a la otra vida, Scott y Morgan tomaron la delantera, Malik detrás de ellos, un nuevo Maestro comprometido en su primer acto oficial—transportar los restos de su predecesor a una bóveda de seguridad en el sótano de Cadogan.

Cuando la urna fue colocada dentro y la bóveda fue cerrada y sellada nuevamente, el ritmo de los tambores cambió de rápido y furioso, a lento y triste, cubriendo la gama de emociones por las que me deslizaba en lo que avanzaba de la noche.

El dolor era intenso y agotador, pero era acompañado igualitariamente por la rabia y el miedo. Por mucho que me doliera la pérdida de Ethan, tenía miedo de que se hubiera unido con mi padre, vendido en una vida de vampirismo para aliviar alguna preocupación financiera.

Quería golpearlo. Gritarle. Llorar, gritar y golpear mis puños contra su pecho, demandarle que se exonerara, que se retractara, que me probara su inocencia.

No podía, porque se había ido.

La vida—y el duelo—continuaban sin él.

La Casa fue envuelta en largas hojas de seda negra, como una escultura de Cristo. Se encontraba en Hyde Park como un monumento al duelo, a Ethan, a la pérdida.

También lloramos en privado, en una ceremonia sólo para la Casa en la orilla del Lago Michigan.

Había círculos de piedras a lo largo del sendero junto al lago. Nos reunimos en uno de ellos, todos llevando el negro del luto. Lindsey y yo nos quedamos de pie una al lado de la otra, sosteniéndonos las manos mientras mirábamos fijamente el agua vidriosa. Luc estaba de pie de su otro lado, sus dedos unidos, el dolor tirando abajo las paredes que Lindsey había construido entre ellos.

Un hombre que no conocía habló de las alegrías de la inmortalidad y de la larga vida que Ethan había sido lo suficientemente afortunado para vivir. Independientemente de su duración, la vida nunca parecía lo suficientemente larga. Especialmente cuando el final fue seleccionado—perpetrado—por otra persona.

Malik, vistiendo un manto de dolor, llevó el amaranto rojo a la orilla. Dejó caer las flores al agua, luego nos miró. “Milton nos dice en el Paraíso Perdido que el amaranto florecía en el árbol de la vida. Pero cuando el hombre cometió su error mortal, fue removido al cielo, donde continuó creciendo por el resto de la eternidad. Ethan condujo esta Casa sabiamente, y con amor. Sólo podemos esperar que Ethan viva ahora dónde el amaranto florece eternamente.”

Las palabras dichas, regresó a su esposa, quien agarró su mano con la suya. Lindsey sollozó, liberando mi mano y moviéndose al abrazo de Luc. Sus ojos se cerraron con alivio, y colocó sus brazos alrededor de ella.

Me quedé sola, alegre por su afecto. El amor florecía como el amaranto, pensé, encontrando un nuevo lugar donde ser plantado, mientras otro era llevado lejos.

***

Una semana pasó, y la Casa y sus vampiros todavía sentían dolor. Pero incluso con dolor, la vida continuaba.

Malik se instaló en la oficina de Ethan. No cambió la decoración, pero si se estableció detrás del escritorio de Ethan. Oí rumores en los pasillos sobre la elección, pero no le envidiaba la oficina. Después de todo, la Casa era un negocio que necesitaba dirigir, al menos hasta que el receptor llegara.

Luc fue promovido de Capitán de la Guardia a Segundo. Parecía más adecuado para la seguridad que para ser un funcionario ejecutivo o aspirante a vicepresidente, pero manejó la promoción con dignidad.

El mayor diputado de Tate se hizo cargo de la caída del playboy de la ciudad, quien se enfrentaba a las acusaciones por su implicación con las drogas, las raves y Celina.

La Casa Navarro lloraba su pérdida. La muerte de Celina, como anterior Maestro y el homónimo de la Casa, fue tratada con similar pompa y circunstancias.

No recibí un reproche específico del PG por ser la herramienta de su fallecimiento, pero asumí que el receptor tendría su opinión sobre eso, también.

El drama no tenía fin aparente.

A través de todo ello, me quedé en mi habitación. La Casa estaba virtualmente silenciosa; no había oído una risa en una semana. Éramos una familia sin su padre. Malik era indudablemente competente y capaz, pero Ethan, como Maestro, nos había convertido a la mayoría de nosotros. Estábamos biológicamente atados a él.

Unidos a él.

Exhaustos por él.

Pasé mis noches haciendo poco más que flotar en el mar de emociones conflictivas. Sin apetito por sangre o amistad, sin apetito por política o estrategia, sin interés en nada que sucediera en la Casa más allá de mis propias emociones y los recuerdos que las alimentaban.

Mis días eran incluso peores.

Al salir el sol, mi mente dolía en busca de olvido y mi cuerpo en busca de descanso. Pero no podía detener los pensamientos que circulaban, una y otra vez, por mi mente. No podía parar de pensar en él. Y sufría, y lloraba, pero no quería. Eventos y momentos se repitieron en mi mente—desde mi primera vista de él en el primer piso de la Casa Cadogan a la primera vez que me derrotó en una pelea; desde las expresiones en su rostro cuando tomé sangre de él a la furia en su expresión cuando casi lucha con un cambia-formas para evitar que yo saliera dañada.

Los momentos se repitieron como un filme. Un filme que no podía, sin importar cuan agotada estuviera, apagar.

No podía enfrentar a Malik. No estaba segura sobre lo que él supo antes de seguir a Ethan al campus esa noche, pero no podía imaginar que no se hubiera preguntado sobre le extrañeza de la tarea—o su origen. No le negaría el derecho de dirigir la Casa a su antojo, pero no estaba lista para hacer declaraciones de su autoridad sobre mí. No sin más información. No sin alguna garantía de que él no había sido parte del equipo que me había vendido al mejor postor. Mi rabia se convirtió en consuelo, porque al menos no era dolor.

Durante siete noches, Mallory durmió en el suelo de mi habitación, poco dispuesta a dejarme sola. Era apenas capaz de reconocer su existencia, mucho menos cualquier otra cosa. Pero en la octava noche, ella aparentemente se hartó.

Cuando el sol se hundió detrás del horizonte, encendió las luces y arrancó las sábanas de la cama.

Me senté, pestañeando para alejar los puntos negros. “Qué demonios?”

“Has tenido tu semana para quedarte acostada. Es tiempo de regresar a tu vida.”

Me recosté nuevamente y miré a la pared. “No estoy lista.”

La cama se hundió a mi lado, y ella puso una mano sobre mi hombro. “Estás lista. Estás triste y estás enojada, pero estás lista. Lindsey dijo que la Casa perdió a otro guardia ya que Luc asumió el cargo de Segundo. Deberías estar allí abajo ayudando.”

“No estoy lista,” Protesté, ignorando su lógica. “Y no estoy enojada.”

Hizo un sonido de incredulidad. “No lo estás? Deberías. Deberías estar enojadísima en este momento. Enojada porque Ethan estaba confabulado con tu padre.”

“Tú no sabes eso.” Dije las palabras por hábito. A esta altura, estaba demasiado aturdida y exhausta por la tristeza y la rabia para que me importara.

“Y tú sí?” Eras humana, Merit. Y abandonaste esa vida por qué? Así algún vampiro podría poner un poco de dinero extra en su cofre?”

Levanté la vista cuando saltó fuera de la cama, levantando sus brazos. “Luce como si fuera de los que lastiman por dinero?”

“Detente.”

“No. Tú para de llorar por el chico que tomó tu humanidad. Quien trabajó con tu padre—tu padre Merit—para matarte y rehacerte a su imagen.”

La ira comenzó a picar bajo mi piel, a calentar mi cuerpo desde dentro hacia fuera. Sabía lo que ella estaba haciendo—tratando de traerme de regreso a la vida—pero eso no me hacía más feliz.

“Él no lo hizo.”

“Si creyeras eso, estarías allí afuera, no en esta húmeda habitación atrapada en una especie de éxtasis. Si creyeras que es inocente, estarías llorando como una persona normal con el resto de tus compañeros de Casa en vez de estar aquí temiendo la posible verdad—que tu padre le pagó a Ethan para convertirte en vampiro.”

Me calmé. “No quiero saber. No quiero saber porque es posible que sea verdad.”

“Lo sé, cariño. Pero no puedes vivir así para siempre. Esto no es una vida. Y Ethan estaría muy enojado si creyera que estás gastando tu vida en esta habitación, por miedo a algo que no estás ni siquiera segura de que haya hecho.”

Suspiré y arañé una marca de pintura en la pared. “Entonces qué debo hacer?”

Mallory se sentó a mi lado nuevamente. “Encuentra a tu padre, y pregúntale.”
Las lágrimas comenzaron de nuevo. “Y si es verdad?”

Se encogió de hombros. “Entonces, al menos lo sabrás.”




Era apenas después del anochecer, así que llamé para asegurarme de que estuviera en casa antes de que saliera. . .y luego conduje como un murciélago salido del infierno para llegar allí.

No me molesté en golpear, pero entré por la puerta principal con el mismo nivel de energía que había aplicado a mi semana de negación. Incluso superé a Pennebaker, el mayordomo de mi padre, en la carrera para llegar a la puerta corrediza de su oficina.

“Está ocupado,” Pennebaker dijo, mirándome duramente desde su altura esquelética cuando puse una mano en la puerta.

Levanté la vista hacia él. “Me verá,” le aseguré y empujé la puerta.

Mi madre estaba sentada en una silla de cuero; mi padre detrás de su escritorio. Ambos se pusieron de pie cuando entré.

“Merit, cariño, está todo bien?”

“Estoy bien, Mamá. Danos un minuto.”

Ella miró a mi padre, y después de un momento de calibrar mi ira, él asintió. “Por qué no buscas un poco de té, Meredith?”

Mi madre asintió, luego caminó hacia mí, puso una mano en mi brazo y presionó un beso en mi mejilla.

“Lamentamos oír sobre Ethan, cariño.”

Ofrecí toda la gratitud que pude. A esta altura, no era mucha.

Cuando cerró la puerta, mi padre me miró. “Conseguiste que arrestaran al alcalde.”

Su voz era petulante. Él había estado apoyando a Tate por años; ahora tendría que construir una relación con el nuevo alcalde. Imaginé que no estaba alegre por ello.

Caminé más cerca de su escritorio. “El alcalde consiguió que lo arrestaran sólo,” aclaré. “Yo simplemente lo atrapé en el acto.”

Mi padre hizo un sonido, evidentemente, no aplacado por la explicación.

“En cualquier caso,” dije, “no es por eso que estoy aquí.”

“Entonces, qué es lo que te trae por aquí?”

Tragué un bulto de miedo, finalmente levantando mi mirada a la suya. “Tate me dijo que le ofreciste dinero a Ethan para que me convirtiera en vampiro. Que Ethan aceptó, y es por eso que fui cambiada.”

Mi padre se congeló. El miedo me embargó, y tuve que agarrarme al respaldo de la silla para mantenerme derecha.

“Entonces, es cierto?” pregunté con voz ronca. “Le pagaste para hacerme un vampiro?”

Mi padre humedeció sus labios. “Le ofrecí dinero.”

Me deshice, cayendo a mis rodillas abrumada por el dolor.

Mi padre no hizo ningún movimiento para consolarme, pero continuó. “Ethan dijo que no. Que no lo haría.”

Cerré mis ojos, lágrimas de alivio deslizándose por mis mejillas, y agradecí a Dios en silencio.

“Tú y yo no nos llevamos bien,” mi padre dijo. “No he hecho siempre las mejores decisiones en lo que a ti respecta. No me disculpo por ello—tenía grandes expectativas para ti y tu hermano y hermanas. . .” Aclaró su garganta. “Cuando tu hermana murió, estaba en shock, Merit. Amortiguado por el dolor. Todo lo que he hecho por ti, yo no fui capaz de hacerlo por ella.” Levantó su mirada, sus ojos tan parecidos a los míos. “No fui capaz de salvar a Caroline. Así que te di su nombre, y traté de salvarte a ti.”

Comprendía el dolor de primera mano, pero no su volunta de jugar a ser Dios. “Haciéndome un vampiro sin mi consentimiento? Pagándole a alguien más para que me atacara?”

“Nunca hice un pago,” aclaró, como si la intención no fuera suficiente en si sola. “Y estaba tratando de darte inmortalidad.”

“Estabas tratando de forzar la inmortalidad en mí. Dijiste que no le pagaste a nadie—pero fue el vampiro de Celina quien me atacó. Por qué a mi?”

Apartó la mirada.

La realización me golpeó. “Cuando Ethan dijo que no, hablaste con Celina. Ofreciste pagarle a Celina para convertirme en vampiro.” Ella debe haberle dicho a Ethan sobre la oferta, por lo que él sabía que yo estaría en la Universidad de California.

Ethan había estado manteniendo un ojo en mí. Él había salvado mi vida. . . dos veces. El dolor perforó mi corazón nuevamente.

Mi padre me miró. “No le pagué a Celina. Aunque entendí después que descubrió sobre mi oferta a Ethan. Estaba. . .disgustada de que no le hubiera hecho la misma oferta a ella.”

Mi sangre se congeló. “Celina envió un vampiro a matarme, y arregló las muertes de otras chicas que lucían como yo.”

Las piezas del puzzle encajaron en su lugar. Celina había sido reprendida por un humano, y ella había descargado su vergüenza en su hija—y en aquellas que lucía como ella. Sacudí mi cabeza con tristeza. La arrogancia de un hombre y tantas vidas arruinadas.

“Hice lo correcto para mi familia,” mi padre dijo, como si hubiera leído mis pensamientos.

No estaba segura si debía enojarme o sentir lástima de él, si era esa su idea del amor. “Puedo apreciar el amor incondicional. El amor que está basado en el compañerismo, no en el control. Eso no es amor.”

Giré sobre mis talones y caminé hacia la puerta.

“No hemos terminado,” dijo, pero su voz era débil, y no había mucho impulso detrás de ella.

Volví mi mirada hacia él. “Por esta noche, sin duda hemos terminado.”

El tiempo diría si había algún otro perdón que dar.





El sol brillaba, así que supe que era un sueño. Yacía en el fresco y grueso césped, en una remera y jeans, un cielo azul cristal sobre mi cabeza, el sol cálido y dorado sobre mí. Cerré los ojos, me desperecé, deleitándome en la calidez del sol sobre mi largo y negado cuerpo. Habían pasado meses sin la luz del sol, y la sensación de él empapando mi piel, calentando mis huesos, era tan buena como cualquier lánguido orgasmo.

“Así de bueno?” Preguntó una voz detrás de mí, riendo.

Giré mi cabeza a un lado y encontré ojos verdes sonriéndome en respuesta.

“Hola, Centinela.”

Incluso en el sueño, mis ojos se llenaron de la vista de él. “Hola, Sullivan.”

Ethan medio se sentó y apoyó su cabeza en un codo. Llevaba su habitual traje, y me llevó un momento disfrutar de la vista de la larga y esbelta línea de su cuerpo a mi lado.

Cuando finalmente regresé a su rostro, le sonreí.

“Es esto un sueño?” Pregunté.

“Ya que no nos hemos quemado hasta ser cenizas, eso asumiría.”

Aparté un mechón de cabello rubio de su rostro.

“La Casa está solitaria sin ti.”

Su sonrisa vaciló. “Lo está?”

“La Casa está vacía sin ti.”

“Hmm.” Asintió, recostó su cabeza en el césped, una mano debajo de ella y miró el cielo.

“Pero tú, por supuesto, no me extrañas en lo absoluto?”

“No especialmente,” contesté en voz baja, pero dejé que tomara mi mano con la suya, y entrelazara nuestros dedos juntos.

“Bueno, creo que si estuviera vivo, estaría dolido por eso.”

“Creo, que si estuvieras vivo, lo superarías Sullivan.”

Soltó una risita, y sonreí por el sonido de su risa. Cerré mis ojos nuevamente mientras yacíamos en el césped, manos unidas entre nosotros, el sol sobre nosotros, calentándonos con la calidez de la tarde.

Mis ojos estaban todavía cerrados cuando él gritó mi nombre.

Merit!

Desperté jadeando, el trueno retumbando mientras la lluvia repiqueteaba en mi ventana. Salté fuera de la cama y encendí la luz, segura de que la voz que había oído—su voz—había venido desde dentro de mi habitación.

Había parecido tan real. Él había parecido tan real.

Pero mi habitación estaba vacía.

El atardecer había caído nuevamente y él se había ido. Caí de regreso en la cama, mi corazón golpeando contra mi pecho y fijé mi mirada en el techo, mi cuerpo doliendo con el recuerdo de la pérdida.

Pero incluso el dolor del recuerdo era mucho mejor que el vacío del dolor. Él se había ido. Pero ahora sabía que había sido el hombre en el que había llegado a creer. Tenía sus recuerdos, y si los sueños eran el único modo en el que podía recordarlo, estar con él, entonces que así sea.

Luego de limpiar mi cara y recoger mi cabello en una cola de caballo, me vestí con ropa limpia y me dirigí escaleras abajo. La Casa estaba tranquila, como lo había estado por dos semanas. El humor era sombrío, los vampiros todavía de luto por su capitán perdido.

Pero por primera vez en dos semanas, caminé a través de la Casa como una guerrera vampiro y no como un zombie. Caminé con un propósito, mi corazón todavía desgarrado por el dolor, pero al menos ahora el sentimiento era claro, sin las adiciones confusas de la rabia o el odio.

La puerta de la oficina estaba cerrada.

Ahora, de la oficina de Malik.

Por primera vez, levanté mi mano y golpeé.

Era tiempo de regresar al trabajo.



THE END.


Traducidos por Luu

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Perdonen por los días que me demoré! Al fin está terminado :( Y ahora no queda otra que esperar hasta Noviembre, ya pensaré en algo para que se nos haga más llevadera la espera, no se preocupen!! Mientras, esta semana me encargaré de la recopilación de los capítulos, y los revisaré para poder hacer el pdf, así queda pronto para descargar.


Muchas gracias a todas las traductoras que nos dieron una mano♥ A todas, que están incondicionalmente dándonos ánimo y obviamente con el látigo en la mano, y gracias por cada comentario!

No se preocupen, que pronto volveré con más, de qué? todavía no sé, pero más en fin. Y en noviembre los esperamos a todos con Drink Deep, para el regreso de Merit! Y esperemos que una solución del catastrófico final :(

Au Revoir

Marii Romanov  – (26 de julio de 2011, 17:54)  

Mi buen y santo Dios... Estoy en shock! Maravillosa traducción, gracias por hacernos posible leer estos libros pronto

Anónimo –   – (26 de julio de 2011, 18:10)  

vaya esto si q no me lo esperaba espero el siguiente libro muchas gracioas chiks huy ya cuento los dias ...

Lezz –   – (26 de julio de 2011, 18:50)  

gracias x la traducción super buena...
buuu.. ke trizteza el final!! :´(

mmm... estube rebuscando x alli y encontre el primero y la mitad de segundo capitulo Drink Deep... pero esta en ingles!!!
pueden traducirlos?? xfaaaa!!!

iris –   – (26 de julio de 2011, 19:03)  

noooooooo Ethan no por que u_u ok voy allorar es que aaaa que fuerte final estoy qu eno me lo creo porqueeeeeee dios porqueeee ajjaja

gracias por sus traducciones exelentes =D

Anne Polet  – (26 de julio de 2011, 19:32)  

nooooo maldicion!!! me cargan los finales tristes, y este es mas q eso!!!....me tienen llorando como magdalena u.u. muchas gracias chicas!, las estare esperando con lo que traigan y ojala que llegue luego noviembre :D y revivan a sullivan

sandi crawfield  – (26 de julio de 2011, 19:36)  

aiii chicass lo lei ase qomo 2 semas en ingles el ultimo capi y aii como lloreeee.... dnd sta el link de descarga?? no aiiii

Dyanna  – (26 de julio de 2011, 21:08)  

ya lo habia leido antes de que lo tradujeran ..... pero les juro chikas que volver a leerlo me mato!!!!!


ahhh Ethannnn .... tiene que volverr no se pudo haber ido!!!! nooo.... gracias Luu por la traducción..

besos!!!

gisselle  – (27 de julio de 2011, 8:20)  

terminó???? no lopuedo creer se me hiso tan pekeñito el tiempo!!!!
gracias por la traducción.. estuvo genial...

mariiyanitha  – (27 de julio de 2011, 14:15)  

hay dios nuestro Ethan por que dios no te lo llevbes morire sin el bueno a esperar para el otro una larga perooooo larga espera chicas gran trabajo admiro mucho el trabajo arduo de todas les mando muchos bexxo0z y abraxxo0z....♥

beautygirl  – (27 de julio de 2011, 15:25)  

Yo ya había leído el libroen inglés, pero al volver a leerlo, he vuelto a llorar y llorar.

He leído el primer capítulo y la mitad dle segundo que ha publicado la autora en su página web, y estoy deseando que llegue noviembre para poder leerlo.

Por comentarios de la propia chloe, nos va a resultar sorprendente, y nos apasaionará el siguiente libro... jeje

Además, ya queda muy poco para dar por terminada esta saga de libros jeje así que yo confio plenamente en Chloe y en sus libro :D

Un saludo a todas!!!!

Sepia  – (27 de julio de 2011, 16:00)  

yo primeraves q lloro tanto con un libro no m reconocia ,pero es q nisiquiera m lo imagine y m doolio mucho por q la verdad no creo q vuelva :/ en otro libro m paso lo mismo tambien murio pero en ningun momento volvio :(ojala q no sea asi, pero no entiendo como Cloe nos ase sufrir asi y nos mata Ethan :(
verdaderamente qde depre

gracias por el libro :) y a esperar el otro nomas xau

Anónimo –   – (27 de julio de 2011, 19:30)  

gracias por la traduccion!! la verdad que no se que haria sin vos y todas las personas que publican la saga!!

el final me mato AMO A ETHAN, igual... va, gabriel había visto en su visión de su hijo a los ojos de ethan y a merit:/

Anónimo –   – (28 de julio de 2011, 20:20)  

Muchas gracias por la traduccion!!! y yo tambien espero que en el siguiente libro pase algo magico y vuelva Ethan :( no puede morir... me rehuso a aceptarlo...

Anónimo –   – (13 de agosto de 2011, 17:54)  

gracias por la traduccion chicas, excelente trabajo y que dificil dijerir ese final XD, a quien se le ocurre matar al protagonista :(

Nicole  – (17 de agosto de 2011, 11:38)  

Muchísimas gracias por traducir esta brillante saga... Amo a Ethan y no puedo evitar llorar como una idiota mientras albergo esperanzas que nuestro Liedge retorne lo antes posible. Hasta entonces te echaremos de menos Darth Sullivan...

Anónimo –   – (19 de agosto de 2011, 17:03)  

me ha encantado seria posible que me lo enviaras completo ??? mi mail es:lorenaboedovazquez@yahoo.es gracias

butter  – (19 de agosto de 2011, 17:52)  

hola, publicaran todo el libro para bajarlo? gracias !!

Anónimo –   – (15 de septiembre de 2011, 11:45)  

Quee horrible.. como se va a morir : ( <3

Anne Polet  – (23 de noviembre de 2011, 14:39)  

Hey niñas! donde estan???, que les ah sucedido...ojala que vuelvan luego....hay muchas como yo esperandolas con ancias!!! adios!!!

La peke  – (23 de diciembre de 2011, 17:40)  

hola, no puedo creerlo me mataron a mi Ethan nooooo lo adoro es un odioso pero lo amooo jajaja fijate q lei lo ultimos cap nada mas m podrias indicar en donde lo puedo descargar? y por cierto ya es diciembre m imagino que algo hay del 5to jajaja ayudame indicandome en donde puedo encontrarlos porfavorrr me siento frustrada con ese finalll sniffff

Anónimo –   – (26 de diciembre de 2011, 22:14)  

no por dios!!! acabo de terminar hace 20 minutos el libro y quiero tomarme un avion a EEUU solo para matar a la autora!!! no puede estar asiendonos esto!!! todavia me estoy sacando las lagrimas! que es la mina masoquista??? ensima tiene q resusitarlo de alguna manera, segun lei la saga va a tener 10 libros por ahora cosa q quedan 6 sin Ethan!! que mierda vamos a hacer sin el??

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